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Carlos Barbosa

actor
 

   
 

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Bogotá, valluno por adopción

Actor - filmografía
(2000s) (1980s)

Años 2000s

  1. "El estilista" ( 2013)
  2. "Los protegidos" (2008) ... Bernardo Puerta
  3. "Me amaras bajo la lluvia" (2004) TV Series .... Carlos Vargas
  4. "Amantes del desierto" (2001) TV Series
  5. Bolívar soy yo (2001) .... Minister of Defense
    ... aka Bolivar Is Me (2001) (International: English title)
  6. "Reina de Queens, La" (2000) TV Series .... Dr. Peñaranda
  7. "La fiesta del chivo"

Década de 1990s

  1. "El divino" (1997) ... Eurípides
  2. "Pasiones secretas" (1993)
  3. "La mujer doble" (1992)
  4. "Si mañana estoy viva" (1992) ....  El Cóndor (Nominado a mejor actor en el premio Simón Bolívar
  5. "La vorágine" (1990)
  6. "El carretero" (1990)
  7. "Vuelo secreto"

Década de 1980s: 

  1. "LP loca pasión" (1989) TV Series
  2. "Los pecados de Inés de Hinojosa" (1988)
  3. Tremenda pareja (1987-1988)
  4. "El círculo" (1987) ... Premio Simon Bolívar
  5. "El divino" (1987) .... Eurípides - Premio Simón Bolívar a Mejor Actor de Reparto
  6. "Camino cerrado" (1985)
  7. Tiempo de morir (1985) .... Doctor
    ... aka Time to Die, A (1985)
  8. Pisingaña (1986)
  9. "Los cuervos" (1985-1986) ... Padre Tomás
  10. "Historia de dos hermanos" (1983)
  11. "La pezuña del diablo" (1983)
  12. "Los premios" (1983 ... Señor Porrillo
  13. "Amalia" (1983)
  14. "Gracias por el fuego" (1982)
  15. "Ayer me echaron del pueblo" (1982) **
  16. "El gallo de oro" (1981)
  17. "La tía Julia y el escribidor" (1981)
  18. "El virrey Solís" (1981)
  19. "La abuela" (1981)
  20. "Remolino sangriento" (1980) **
  21. El cuento del domingo, episodios

Década de 1970s y anterior:

  1. Revivamos nuestra historia (1979.1983)
  2. Líneas del destino (1979)
  3. "El candidato" (1978) **
  4. "Almas malditas" (1978)
  5. "Manuelita Sáenz" (1978)
  6. "Rojo y negro" (1977)
  7. "Un largo camino" (1977)
  8. "Gabriela" (1977) - Un capítulo
  9. "En la trampa" (1975-1976)
  10. "La feria de las vanidades (1975)
  11. "La mala hora" (1975)
  12. Participación en los especiales del TPB en la televisión
  13. "La muerte de un viajante" (teatro)
  14. "Los premios"
  15. Teatro Popular Caracol
  16. Un tranvía llamado deseo (teatro)

Ingresó a la TV en 1975

 

 
 
Información parcial con enlaces, cortesía
The Internet Movie Database. Con permiso 
Información sin enlaces, cortesía del periodista Fernando Sarmiento, de Barranquilla, 2005
** Dato tomado del libro Largometrajes Colombianos en Cine y Video, 2005


 

 
 

TODO EMPEZO . . .

Es el cuarto hijo de Don Marco Tulio Barbosa Tejeiro y Rosa María Romero de Barbosa y nadó el 15 de enero de 1944. En cuestiones académicas siempre fue un estudiante promedio, a quien le encantaban las matemáticas y las ciencias sociales, materias en las que se destacó durante su primaria en el Liceo San Bemardo, luego en el liceo de La Salle y por último en el Gimnasio Académico, donde se gradúo.

iACCION!

Desde niño sintió inquietud por la actuación: «Representaba a los personajes más populares de la época o los que veía en el teatro Municipal cuando iba con mi mamá. Seguía las historias de los superhéroes, iba a cine y organizaba a mis hermanos menores para nuestras representaciones». En aquel tiempo ser actor era mal visto, y cuando Carlos comunicó a los suyos sus inclinaciones artísticas, encontró una oposición general: «Mi papá, mi mamá y mis hermanos mayores pensaban que esto era el degenere total». 

Por no llevar la contraria decidió estudiar arquitectura en La Universidad del Valle, ya que sus hermanos Guillermo, médico, y Jaime, agrónomo, vivían en Cali. Pero ni los planos ni los cálculos le hicieron olvidar su deseo y no tardó en vincularse al grupo de teatro de la universidad, en el que junto con otros de sus integrantes, como Delio Merino y Antonio José Merino, creó el departamento de teatro, el cual luego se convertiría en facultad. En ese momento se metió en serio con la actuación: «Terminé materias pero no me gradué; aun así mis padres, que no estaban de acuerdo, no tuvieron otra opción que aceptarlo». Con su grupo, con el que habían talleres y grupos de estudio, se presentó en el primer festival universitario que se realizó en Colombia. «Perte necíamos a la regional de occidente. Allí conocí a Franky Linero, del gnrpo de la Universidad de América,y a Kepa Amuchástegui y Jairo Soto, del grupo de la Universidad de Los Andes».

Luego participaron en la foral en el Teatro Colón de Bogotá. «Ahí tuve la certeza de mi trabajo y me dije: "es mejor ser un buen actor que un mal arquitecto».

Carlos regresó a Bogotá y se enteró de que el español Esteban Pols y su esposa Monserrot Salvador estaban conformando La Compañía de Teatro Nacional de Colombia y que realizarían una gran gira que culminaría en España. Fue así como se integró a esta compañía, a lo que pertenecían María Eugenia Dávila, Judy Henríquez y Mario Sastre e inició junto con ellos una temporada de comedias en el Teatro Colón. «El gran estreno se haría en el Teatro Nacional de San José de Costa Rica, nada menos que con Un tranvía llamado deseo, de Tennesse Williams. La montamos en 8 días y los aficionados que llenaron el Teatro Isabelino no aplaudieron. Eso nos destrozó y, por su puesto, acabó con la compañía. Algunos se fueron, pero yo me quedé porque no tenía plata, aguantando hambre y solo». Pero la suerte le acompañó y fue acogido por la Organización Catani, cuyos integrantes aportaron dinero para pagarle. Luego de un tiempo organizó un grupo aledaño en el cual dictaba talleres aprovechando sus conocimientos de Stanislaswky, Brecht y Grotosky. Su trabajo dio frutos e incluso se dieron el lujo de cobrar. De su vida en Costo Rica aprendió mucho, incluso a perder la verguenza. «Un muchacho duró 3 meses fiándome gallo pinto, un pequeño platillo de frijolitos negros y arroz que cuando se le agregaba un huevo se llamaba plato cazado. Yo era muy tímido y me daba verguenza hablar. Gracias a él no morí de hambre».

Lo compañía consiguió un programa de televisión de sketchs, en el cual Carlos actuaba y dirigía: «Era en vivo, dure 8 meses y eso me dió plata. Me fui a pasear a México, pero nunca pedí trabajo allá. Luego regresé a San José y me vine para Bogotá pero al hacer escala en San Andrés me enamoré de la isla y allí me quedé un año».

Aunque se divirtió siendo pescador y guía turístico, decidió regresar a Bogotá, donde se enteró de que se estaba formando el TPB, idea gestada en Praga por Jaime Santos y Jorge Alí Triana. Fue aceptado y participó en montajes, hizo un taller de un año y no cobró, dio letra y luego empezó a actuar. Allí permaneció 12 años, durante los cua les hizo teatro experimental como Las sillas de lonesco, La muerte de un viajante de Arthur Miller, Tartufo de Moliére y I took Panamá.

LA TELEVISIÓN

Aunque el TPB nunca rechazó la televisión e incluso trabajó en ella adaptando obras y haciendo programas como El cuento del domingo, Carlos necesitaba un cambio, pues además de ser un ilustre desconocido después de una larga trayectoria como director y actor, reconocía que la televisión era un nuevo paso para su carrera. Así que decidió renunciar.

El comienzo fue difícil por la diferencia de técnicas manejadas. Además era en vivo y los programas se ensayaban durante 15 días para salir al aire durante media hora. El susto era muy grande y la adrenalina corría en exceso por su cuerpo, tanto que al terminar el programa se iba al Telebolito a tomar algo para reponerse.

TRAYECTORIA 

Carlos Barbosa se ha destacado en nueve largometrajes y cortometrajes como El candidato nacional, Remolino sangriento, Pisingaña, El secuestro de doña Agatha y otros. En televisión ha participa do en Caso juzgado, Los premios y Pasiones secretas, entre otras.

Uno de sus mayores éxitos fue el personaje de Eurípides en El divino, «hasta el punto de que toda Colombia creía que era marica». Por este papel recibió el premio Simón Bolívar, lo que constituyó uno de los momentos más gratificantes en su carrera. Años después daría vida a Emesto, el coqueto jefe de Vuelo secreto, personaje que también le ha dado notable fama.

¿TERRIBLE?

Carlos Barbosa es un hombre de buen genio, apacible y leal. No tolera la mentira, el engaño, el doblez y la deslealtad. Es muy amigo de su ex esposa Chelo Arias y adora a su hijo Carlos, estudiante de diseño industrial de la Universidad Javeriana. Desde hace más de 7 años tiene una relación estable con Myriam Patricia Bohórquez, quien ha tenido que soportar más de una vez su falta de memoria.

Es un actor ante todo. Una prueba de su profesionalismo está en no haber cancelado la temporada de La casita del placer cuando sufrió uno de los peores golpes de su vida hace más de un año: la muerte de su madre.«Esto es muy duro, la gente que empieza no sabe como es esto. Ser actor es un estudio de toda la vida y si realmente se ama se debe sacrificar para poder llegar preparado, y una de las mayores preparaciones es el teatro. El mejor consejo es que lean, estudien, investiguen y practiquen»

Tomado de la Revista TV y Novelas No.184, 3 de junio de 1997


 
 

Mi Cuento

por Toño Bejarano C.

Yo soy el cuarto de seis hijos, me crie en un hogar de costumbres conservadoras, de clase media. Siempre me llevé bien con mis padres y con mis hermanos. Con los menores nos gustaba jugar a representar a Tarzán y a otros personajes de las tiras cómicas. Ese fue mi primer indicio de lo que iba a ser cuando grande".

Carlos es un bogotano con sabor a caña de azúcar, ya que fue en Cali donde se crio y educó, donde terminó sus estudios de arquitectura y donde se inició en la que sería su carrera definitiva, la actuación. Desde niño siempre se caracterizó por su buen sentido del humor, por su carácter apacible y su buen genio, eso sí, mientras no se abusara de su confianza.

"Yo soy una persona práctica, veo la vida sin mucha trascendencia, prefiero limar de ella las cosas feas, no me gusta imbuirme en el trascendentalismo, las cosas malas prefiero obviarlas, no quiero ser un Olafo, prefiero tomar la vida con mucho humor".

Desde pequeño ha tenido esta concepción de la vida. Por eso en su niñez se divertía con carros de madera, maromeros y patinetas que él mismo elaboraba, lo cual le permitió tener una infancia muy receptiva y creativa. Al llegar los años sesenta era ya un adolescente. Entonces se integró a la pandilla del barrio, con la que esperaba impaciente los fines de semana para asistir a las 'coca-colas' bailables y, al amanecer, armar la tradicional pe lea por la gracia de alguna vecina o por este o aquel pretexto. No importaba cuál, lo esencial era terminar siempre una buena fiesta con una buena pelea. Aunque aclara: "Eran peleas sanas, a puños, nunca hubo nada grave, ni armas, ni nada definitivo".

A pesar de que vivió la rebeldía normal de los adolescentes, de que supo discutir y contradecir las decisiones familiares, no vivió el movimiento de la época, el hippismo, porque nunca le llamaron la atención los vicios, y -a su manera de ver- el hippismo era la concentración de muchos: la droga, el alcohol, la promiscuidad... En ese momento se dio cuenta de que las enseñanzas de su familia habían calado y que valían la pena.

EL TEATRO

En 1972 Carlos Barbosa ya había terminado su camera de arquitectura, había dado gusto a su familia al ser un profesional. Era el momento de dedicarse a lo suyo: el teatro. Durante su etapa de estudios fundó, con Delio Merino, Antonio José Medina, Javier Reyes y otros actores, el grupo de teatro que hoy se conoce como la Facultad de Teatro de la Universidad del Valle.

En esa época ser actor significaba ser un loco, un vividor, ya que los actores eran -según la opinión popular- unos 'muertos de hambre'. Esta actividad no era vista como un oficio y, por el contrario, se le tenía en muy mal concepto. Por eso para Carlos y muchos de sus contemporáneos fue duro tomar la decisión de ser adores, y más difícil aún fue que lo aceptaran en el seno de sus familias.

"Como en mi familia todos mis hermanos fueron abogados, médicos y profesionales, yo les di el gusto de estudiar una carrera profesional y luego me dediqué a lo mío. Y no me arrepiento de haber tomado esta decisión, porque siempre he vivido de la actuación. Muchas veces me han tratado de sacar de este medio, pero no lo han logrado".

UNA VIDA PARA EL ARTE

Carlos ingresó a la academia de Esteban Pools, el español que más tarde los llevó a Centroamérica, en una gira que terminó tortuosamente en San José de Costa Rica. Allí compartió el escenario con Judy Henríquez, María Eugenia Dávila y Víctor Hugo Morant, entre otros. Después de esta experiencia Carlos regresó al país, vivó unas semanas en la isla de San Andrés y luego vino a Bogotá, donde se incorporó al Teatro Popular de Bogotá. Con él realizó varias giras internacionales y cumplió diez años de experiencia artística. Entre las obras más representativas que realizó durante ese período están: La muerte de un agente viajero, Tartufo, El viejo de las sillas -que hizo al lado de Fanny Mickey , I took Panamá, La opera de los tres centavos y El gesticulador.

A pesar de haberse formado en el teatro, Carlos siempre luchó por no dejarse encasillar en la excluyente denominación de "actor de teatro". Así que trabajó en un largometraje dirigido por Jorge Alí Triana, sobre unos enterradores, y luego ingresó a la te levisión, que para entonces era proscrita por los "actores de teatro", que consideraban como un pecado trabajar en este medio "profanado" por la comercialización. "Los grupos y los actores de entonces eran místicos, de tendencia izquierdista, y pensaban en lograr la revolución desde el seno de sus logias", dice Carlos. Estas circunstancias, sin embargo, no fueron suficientes para limitarlo. Al contrario, se incorporó al elenco de Caso juzgado, dirigido por Boris Roth.

EL VERDADERO ACTOR

Ahora está cumpliendo 24 años de vida artística, durante los cuales ha de mostrado las mejores virtudes del buen actor. "Un actor no es sólo una cara bonita. Para cada personaje siempre hay que partir de cero, totalmente desnudo, y hay que estar preparado para darle características y rasgos particulares al personaje. Si uno se fija en el artista que ingresó por su cara, se da cuenta de que seguramente podrá realizar el primer personaje, pero no más, porque el segundo lo hará igual que el primero".

Su propia trayectoria le da la razón, pues es uno de los pocos actores que no se ha dejado encasillar por sus personajes de humor, aunque sean tan impactantes como el peluquero homosexual de El divino, el médico de Don Chinche o el presidente de la agenda de turismo de Vuelo secreta "El actor debe estar preparado, porque no se trata sólo de aprenderse el texto de memoria;, hay que tener el suficiente bagaje de conocimientos sobre lo que es la profesión, tener claro el contexto en que se mueven los personajes, su psicología, y saberles dar las características propias de cada uno. El actor debe vivir independiente del personaje. El actor es quien lo concibe, pero no debe comprometerse con él. No estoy de acuerdo con eso de que 'yo me identifico con mi personaje', porque el actor pierde su identidad y se vuelve loco. Es necesario saber la diferencia entre un rol y otro, de esta manera se puede hacer un personaje diferente, aunque sea simultáneo con otro".

Carlos, que también fue director durante su época en el TPB y después en la comedia teatral Cuernos, coronas y champán, continuará con sus personajes en Vuelo secreto y Pasiones secretas, pero espera internacionalizar su imagen, y para eso confía en que las programadoras se encarguen de comercializar los programas en el extranjero. Por ahora tratará de volverle la vida imposible a María Alejandra en la novela y de hacerle el quite a su fiera esposa en la comedia.

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 066, 26 de abril de 1993


   

Carlos Barbosa decidió ser actor cuando esta profesión era vista como un 'oficio de degenerados' hace más de tres décadas. Por eso, para no causar más úlceras familiares, estudió arquitectura hasta terminar materias, pero nunca se graduó. "Es mejor ser un buen actor que un mal arquitecto", fue el argumento con el que convenció a los suyos.

Pero la premonición de su familia de que se moriría de hambre como actor, casi se convierte en realidad. Fue durante su primera gira internacional, al lado de Judy Henríquez, María Eugenia Dávila y Mario Sastre.

Resultó tan malo el montaje de Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, que no recibieron un solo aplauso del público de San José de Costa Rica. En ese país pasó hambre durante meses, mientras dictaba clases efímeras de teatro.

Hoy tiene en su haber más de 50 producciones para cine, televisión y teatro, en 33 años de carrera artística. En la lista de sus personajes están clásicos como Eurípides en El divino (1997) y Ernesto, el jefe "iterrrrible, terrible!" de la comedia Vuelo secreto, entre otros.

Ahora caracteriza al pusilánime pero enamorado Bernardo Puerta en la telenovela Los protegidos, con el que vuelve a demostrar que es uno de los actores más recursivos del país.

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 514, 12 de julio de 2008

   

 

Toda una vida en escena

Carlos BarbosaCarlos Barbosa no recuerda haber decidído ser actor un día en específico, porque simplemente siempre lo ha sido. No tiene un recuerdo de su niñez en que no se vea actuando y dirigiendo a sus hermanos después de ver las películas de los matinales en su natal Cali. Lo curioso es que, al graduarse de bachillerato, no estudió actuación.

Además de que no existía la carrera como tal, era inadmisible en su familia. “No era bien visto ser actriz o actor. La gente mayor lo tomaba como una pérdida de tiempo o una sinvergüencería". Para darle gusto a su parentela, entró a estudiar Arquitectura en la Universidad del Valle y, como sus planes no incluían abandonar la actuación, se convirtió en uno de los fundadores del departamento de Teatro de la universidad, con tan buenas bases, que hoy en día es facultad. A la universidad no ha vuelto, por falta de tiempo, pero tampoco lo han invitado. “Esa es la ingratitud del ser humano”, dice, sin dar mayor importancia.

Barbosa recuerda que sus inicios ya como actor profesional fueron bastante duros. Una vez graduado de arquitecto, le dijo a su familia que ahora sí haría lo que le gustaba. Llegó a Bogotá y se enteró de que un español muy reputado estaba formando su compañía teatral en la que ya figuraban famosos de la época, como María Eugenia Dávila, Mario Sastre y Yudy Henríquez. Quedó y se fueron de gira para Costa Rica, donde el teatro colombiano era muy aplaudido. Sin embargo, la esposa del director cambió de planes y quiso montar, en tiempo récord de solo cuatro días, una de las obras más complejas: Un tranvía llamado deseo. La obra no solo resultó un fiasco, ya que no hubo ningún aplauso en el auditorio donde estaba toda la critica de la ciudad, sino que representó un duro golpe para la compañía, que se deshizo, porque nadie volvió a comprar entradas.

Algunos, como Dávila, se fueron para México. Carlos prefirió quedarse en tierras costarricenses hasta que, finalmente, sacó un aplauso como actor en algunos grupos que empezaban a formarse. Un año estuvo allí, hasta que decidió que era tiempo de volver a Bogotá. En la parada que el avión, de la entonces compañía Sam hizo en San Andrés, el actor decidió que se quedaría por unos días, al quedar enamorado de la isla desde el avión. Los dos días se convirtieron en un año y fue pescador y disfrutó del paradisíaco lugar. “Finalmente, dije: ‘Ya no más' y volví a Bogotá”. De nuevo, se encontró con un naciente grupo. Esta vez, era el TPB, que organizaban Jorge Alí Triana y Jaime Santos, quienes estaban recién llegados de Checoeslovaquia y empezaban el grupo.

Barbosa se convirtió, también, en fundador y ahí comenzó una carrera sólida, primero, en teatro y luego en televisión. Montajes como Las sillas, cuyo personaje lo llenó de gran satisfacción y que hoy recuerda como uno de sus mejores, La muerte de un viajante o El tartufo lo señalarían como un gran actor. En televisión, sin duda, Eurípides, el primer homosexual en pantalla en la novela El divino y Ernesto Suárez Vergara, el ejecutivo coqueto y verde de Vuelo secreto le han significado mucha popularidad en el público.

Sin miedos, sin empleo y con fundación

Lo más reciente en televisión fue El estilista, donde interpretó justamente al padre del protagonista. Anteriormente, El capo, El mexicano, El clon, Bermúdez, Los protegidos, En los tacones de Eva, Don Chinche, .Me amarás bajo la lluvia y Pasiones secretas tuvieron en sus sets a este histrión, que está desempleado y dedica su tiempo a la Fundación Caza talentos que, además de formar nuevos actores, ayuda a niños de escasos recursos, misión que lo ha llenado de grandes satisfacciones, como la de tener entre sus alumnos beneficiarlos a Miguel Ángel Bustos, un pequeño que fue seleccionado, de entre muchos, para protagonizar una película, llamada Las horas contadas, que pronto se estrenará.

Siente que ha sido una carrera bastante estable, y no lo desvela nada ni siquiera la idea de la muerte. Lo que sí lo Inquieta un poco es la falta de recursos para seguir con su fundación y, por eso, cada vez que tiene la oportunidad, invita a quienes puedan a que hagan sus donaciones a causas como esta. "Yo ya no tengo nada, porque todo lo puse ahí", dice, mientras llega su hija, Isabella, que a sus 15 años ya ha demostrado que heredó la vena artística de su padre, pero prefirió inclinarse por la música. El hijo mayor, producto de su primer matrimonio, en cambio, prefirió la ingeniería “La gente nació para algo y no hay que frustrarla. Yo me siento orgulloso de ambos”.-

Tomado de la Revista VEA, edicion 095, 11 de diciembre de 2015