Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán

 

 

   
 

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La Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán, administrada por la Universidad Nacional de Colombia, es desde 1948 parte del patrimonio histórico de la nación. En ella, el visitante hará un viaje al pasado reciente de nuestro país, siguiendo las huellas de la historia hasta el día de hoy, de la mano de uno de los más importantes e influyentes personajes del siglo XX en Colombia, cuyas ideas y acciones marcaron una ruptura trascendental en la vida política y social de nuestro país.

Al recorrer las habitaciones y al observar los objetos que hacen parte de la colección de la Casa Museo, el visitante reconstruirá un período de vital importancia y comprenderá de manera más clara los procesos históricos que han dado como resultado la situación colombiana contemporánea. Del mismo modo, la casa en la que habitó el gran líder popular, da cuenta de la vida cotidiana de mediados del siglo XX: la vida en familia, la forma de vestir, los medios de transporte y de comunicación; son sólo algunos de los aspectos a los que el visitante se puede acercar de primera mano y que muy seguramente ayudarán a la mejor interpretación del pasado, ya que sé interactúa directamente con él. 

Finalmente la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán, es un lugar que invita a la reflexión entorno a la vida y obra de un hombre carismático. Sus dos últimos discursos, a la espera de lectores, se encuentran en los jardines del museo custodiando su tumba, lugar de libre acceso donde no pocas veces se puede hablar de los tiempos de ayer y los de hoy en la grata compañía del llamado caudillo del pueblo.

David Antonio Pulido


 

La casa que fuera de Jorge Eliécer Gaitán hoy es un verdadero monumento consagrado a su memoria. Allí se han conservado, tal como los dejó, los objetos con los cuales Gaitán convivía, pero también se han ido adicionando testimonios documentos que

 enriquecen la iconografía y la biografía del líder popular.

Cuando el 9 de abril de 1948 Gaitán moría en la Clínica Central, de inmediato su cadáver fue trasladado a su residencia. Algunos de sus más aguerridos seguidores crearon barricadas en el sector para impedir que su cuerpo fuera llevado de allí. La solución interpuesta por el ilustre liberal Darío Echandía fue salomónica: declarar la casa de Gaitán Monumento Nacional y así allí mismo recibiría sepultura. Desde entonces la casa que fuera del gran líder es un lugar histórico que glorifica sus ideas políticas y que eran sin duda las de más avanzada en el país. De esta manera el Monumento a Gaitán se convirtió en la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán en donde se honra la vida y el curso de la actividad política del importante hombre público.

El reloj del comedor inmovilizado en la hora fatal de la 1:05 del 9 de abril de 1948 recuerda el momento en que Gaitán cae mortalmente herido, pero también recuerda su frase admonitoria: "Si avanzo, seguidme, si retrocedo empujadme, si me asesinan vengadme". Sobre la mesa del comedor el plato dispuesto en su lugar, significa la permanencia de su lucha y de su pensamiento.

A un patio interior fue trasladada la portada del edificio "Agustín Nieto" en donde Gaitán tenía su oficina de abogado. Igualmente el mobiliario de su oficina en su exacta disposición fue trasladado a la casa-museo; allí la máquina de escribir, el teléfono, el escritorio, los libros y cuadros de sus afectos. Hacia el segundo piso se asciende por una escalera que enseña los decretos de la Presidencia de la República en los que esta casa es declarada Monumento Nacional.

Ya en la alcoba y el estudio, encontramos los recintos más privados y personales, la habitación con sus enseres, la foto de su madre, guía y apoyo que lo impulsó hacia las grandes metas, la de su padre, un modesto librero del barrio de la Candelaria.

Una habitación ha sido dispuesta con las medallas que recibió en su activa vida política. Incluso las monedas acuñadas en 1963 como homenaje a sus luchas.

Una valiosa secuencia de fotografías ilustra buena parte de su carrera pública. Imágenes como orador fogoso, imágenes con los destacados personajes del partido liberal de su época, y también las imágenes luctuosas del día del sepelio del líder y las escalofriantes escenas de las multitudes por las calles de Bogotá aquel 9 de abril.

 

Tomado del libro: Museos de Bogotá - Texto de Enrique Pulecio Mariño
Fotografía de Antonio Castañeda
Edición promovida por la Alcaldía Mayor de Bogotá
Villegas Editores, 1989