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Juana Acosta actriz, modelo
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Actriz
- filmografía
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Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso |
| Con tan solo 24 años (2001) Juanita Acosta no solo ha participado en la novelas La Dama del Pantano y La Reina de Queens, sino que ha hecho lo que muchas actrices quisieran hacer: legar al cina. Fue Akira en la película Kalibre 35, Maruja en Juegos bajo la luna y Julia en Es Mejor ser Rico que Pobre. Hoy, mientras asiste a la escuela de actuación de Juan Carlos Corazza en Madrid - la misma a la que fueron Margarita Rosa de Francisco y Patricia Ercole - Juanita se prepara para grabar siete capitulos de la serie española Policías, donde la única ley será triunfar Tomado de la Revista SoHo, No. 17, mayo 2001
Estamos en Changó, pero no en Juanchito. Es sábado y se acercan las cuatro de la mañana. Entre las sombras y el humo, Juana baila sola. No dice nada, solo se mueve feliz, acomodada en ese anonimato del que ahora goza y que no le parece nada raro. No es el vodka, ni la noche; ni siquiera la música. Es pura tranquilidad. Está bien ahí, rodeada de desconocidos, latiendo al ritmo de tambores latinos, beats europeos y luces de colores. La rumba en Madrid, como la vida misma, es más una experiencia individual que un ritual colectivo. Acá la gente solo se preocupa por bailar. En eso, este Changó madrileño se parece mucho a su tocayo de Juanchito. Ambos son templos en donde se celebra el baile y el cuerpo, Un culto pagano al que los gentiles se abandonan despreocupados. Aunque hace un frío para cagarse allá afuera, hay que ver el gentío que se vuelca a las calles en busca de la marcha. Corren los primeros días de diciembre y dentro de poco caerán unas gotas de nieve sobre la capital. Cientos de colombianos verán nevar por primera vez, lejos de su país, disfrutando o padeciendo de un exilio no tan voluntario. Madrid, ligero, sigue celebrando sus noches. No le preocupa nada más. Ni el tiempo, ni la gente, ni Juana, que sigue bailando sola. Ella también se fue, hace no tanto. Ahora que vive lejos puede recordar mejor lo mucho que disfrutaba con las pequeñas cosas que le regalaba Colombia. Las mañanas raras colgadas de los Farallones, o el viento nuevo que soplaba sobre el río Cali. La insólita belleza deTaganga o la imponente vista de los llanos. Un país -el suyo- que desconoce la mezquindad de las estaciones y es víctima de pasiones sin equilibrio. Acá es más libre y menos conocida. Trata de parecerse a sí misma, como ahora que baila sola y feliz, y los demás la dejan, porque no les importa. Alguna vez lo dijo Julia, su personaje en la película Es mejor ser rico que pobre: "solo se puede ser libre donde no se tiene historia". Su último personaje fue una puta colombiana. El de ahora es una profesora de jardín infantil, colombiana también. A pesar de las tres películas que tiene encima y de la pomposidad de algunas producciones en las que participó en Colombia, estos dos son papeles que trabajó para conseguir. Su nueva serie es una de las más vistas del domingo y está contenta. ¿Suerte? Sí. Por supuesto. Es el resultado de su energía inagotable, de su con fianza y su fe. Del fuego con el que combina todo lo que hace. El fuego ya lo he visto antes en sus palabras, aunque no tan implacable como ahora. Juana sabe mejor qué es lo que quiere y mucho me temo que. habrá de con seguirlo. A1 fin y al cabo es colombiana y sus pasiones tampoco conocen límites. Solo habrá que esperar a que termine de bailar. O no. Aquí o en Changó, Juana es la vida eterna de una canción alegre. Tomado de la Revista SoHo No.27, marzo de 2002 Juanita Acosta, no tan perdida en Madrid Por Julián Isaza A estas alturas de su carrera parece destinada al éxito. Juanita Acosta, la actriz colombiana que lleva el eterno diminutivo, como si algún tufillo naif fuese una marca en su nombre (con ese "ita" de pequeñita, de niñita, de chiqui-tiqui-tiqui tica , ¡blab!), no es tan rnínima/ingenua como se podría inferir al escucharlo. Sí, trabaja en Madrid y sus películas le empiezan a abrir un camino en la filmografía ibérica con papeles sobre inmigrantes, exilios y violencias. ¡Ah!, también será mamá en los primeros meses del año. Clandestina, desaparecida e ilegal en la ficción, hace un mes estrenó A golpes, un film español en el que interpretó a una colombiana, que también se llamaba Juanita y era igualmente caleña. Un año antes estuvo en Diario de un skin encarnando a otra colombiana, en una trama rodeada de racismo y violencia. Ahora se le ve en un pequeño papel en Los dos lados de la cama y está pendiente el lanzamiento de El pulso, una película para televisión. Pero sin que se acabe el aire para enumerar los proyectos, en febrero se estrenará la cinta Bienvenído a casa y para mediados de 2006 rodará tina nueva comedia romántica. Es todo... por el momento. Qué se puede decir, la fortuna está de su lado. Abracadabra. Con una presencia poco uniforme durante el tiempo que desarrolló su carrera artística en Colombia, encontró su destino en otro continente. La vimos en Mascarada como una modelo encandilada de tanto flash y en la Dama del pantano enredada en una aparatosa trama de hombres lobos y escenarios apocalípticos. Un inicio criticado por algunos inconformes con las producciones. Sin embargo, eso ya pasó. Entre tanto efecto especial con poco efecto en especial, Juanita fue mutando a inclinándose por el cine, adquiriendo ese aire urbano que la caracteriza, desplegando esa extraña seducción latina que encantó a los españoles, a los que al principio calificó de fríos y secos y luego de alegres y "gocetas". Ella cambia constantemente. LA GITANA Juanita es magia, tiene unos ojos pequeños y rasgados, llenos de fuego, una figura magra y pelo ensortijado cual gitana de cuento. El fotógrafo Carlos Gaviria captó su humanidad en unas imágenes que dejaban ver esa extraordinaria estampa enfundada en mínimas vestiduras, mientras que Raúl Higuera ahora la muestra más maternal, pero igualmente fantástica, en plena creación de la vida, con el poder y la fragilidad que brinda una gestación en desarrollo. Es Sagitario y quizás por eso es tan unida con su hermana Valentina, que la rige Leo, un signo también de fuego. La astrología hace parte de su vida, como una inclinación heredada de su madre, que desde hace 15 años estudia el movimiento de los astros y su influencia en las vidas de los terrestres. Sin embargo, ella desecha creer en el destino y prefiere pensar que la existencia no está gobernada milimétricamente por los movimientos de los planetas, aunque sí está de acuerdo en que estos definen en parte la mente y el carácter de la gente. Nada por aquí, nada por allá. Tres pases mágicos y un soplo para aderezar el truco. Pero no hubo ningún espejismo, nada que llegara solo ni que saliera de un sombrero, Juanita se ha esforzado para alcanzar cada uno de sus logros. Viajó a España por primera vez hace nueve años para estudiar actuación, pero quedó tan fascinada que se prometió a sí misma volver. Tres años más tarde cumplió su promesa y regresó con el compromiso de labrarse el camino que quiere seguir, para convertirse en esa actriz que ella espera. Como una gitana errante ha trasegado por el mundo sin un destino fijo, pero no olvida su origen. La caleña sigue viva y baila salsa, afirma que extraña "el calor de la gente, el clima, el verdor de las montañas, las playas, las frutas, los olores y los sabores". Pero ahora tiene su vida en Europa y su hija nacerá en España, donde también viven su madre y su compañero argentino, por eso tal vez ancle por un tiempo allá. LA LATINA A lo mejor a Juanita se le nota en la cara esa herencia sudamericana inconfundible. Tiene unos rasgos latinos que en parte explican el magnetismo que ejerce. Esa atracción que le abrió las puertas en el país y luego fuera de él, la misma que la pone en el lugar de belleza urbana con aire bohemio, pero que al mismo tiempo le brindó un dejo de timidez a inocencia. Como una suerte de rubia-rubísima de Andrés Caicedo (pero más chic), la que está entre el rock and roll y lo tropical. En su carrera cinematográfica su origen sobresale, con papeles de colombiana a inmigrante, casi como un sino. No por nada en sus últimas interpretaciones su condición de latina ha estado sobre el tapete, encarnando en varias ocasiones personajes marginales, a esas legal/illegal aliens de Police o mejor de King Changó (la banda venezolana que les ha cantado a los indocumentados en Estados Unidos). Pero más allá de esto, Juanita sigue perteneciendo profundamente a estas latitudes. Tanto, que casi como una extraña casualidad vive en un lugar llamado La Latina, en pleno corazón de Madrid, en el que la vida se desenvuelve entre el mercado, el tendero, el carnicero, la música, ¡Al ritmo de la banda!, ¡Al compás del son!. Un lugar que tiene ese aroma a barrio que se respira en una ciudad del sur de América (de Colombia), pero que normalmente pocos imaginarían que se pudiera encontrar en Europa (¡en el primer mundo!). En la lejanía, como en cualquier exilio (así sea voluntario) se echan de menos las raíces, la familia. A Valentina, que tiene su vida de este lado del océano. Pero la vida de ella esta allá, donde el trabajo no le ha faltado, donde están ahora sus amigos y su recién formada familia, donde nacerá su mayor milagro, a lo mejor en abril. Es verdad, ella es de por acá (con orgullo). Pero para su fortuna no es (como alguien cantó alguna vez) "otra roñosa sudaca en la vieja Europa", no tiene colgados en la pared los recuerdos de sus viejas glorias ni lava copas en un bar, no es sapo de otro pozo ni a duras penas trata de sobrevivir. Está bien, no es exactamente la típica latina, aunque a todas luces lo sea. Tomado de la Revista Alo, Edicion 447, 20 de enero de 2006 |
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