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Teatro Colombiano


   
 

 

   
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Teatro de Colombia

De Wikipedia, la enciclopedia libre

 
El Teatro en Colombia fue introducido durante la época de colonización española en 1550 con compañías de zarzuela.[1] El teatro en Colombia es principalmente apoyado por el Ministerio de Cultura y por diferentes entidades de caracter estatal o privado afiliadas. Entre los principales organismos se encuentran la Asociación Nacional de Directores Escénicos (ANDE), Asociación de Trabajadores de las Artes Escénicas, la Corporación de Cuenteros y Narradores de Antioquía, Asociación Colombiana de Crítica e Investigación Teatral (ACIT), la Asociación de Titiriteros de Colombia (ATICO), el Círculo Colombiano de Artistas CICA, la Corporación Colombiana de Teatro, la Fundación Amigos del Arte (FUNDARTE) y la Asociación para la Promoción de las Artes (PROARTES).[1]

Historia

El teatro en Colombia fue introducido durante la época de colonización espanola que se dio entre 1550 y 1810. Los españoles llevaban compañas de zarzuela esporadicamente.

A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX el más importante centro teatral de Colombia eran los teatros Colón y Municipal en Bogotá, edificados al estilo italiano. El interés por el teatro se extendió a otras ciudades de Colombia en las primeras décadas del Siglo XX se edificaron diferentes teatros en Cali, Medellín, Cartagena, Popayán y otros centros urbanos, en un proceso que contribuye a la aparición de autores y compañías teatrales

Eventos teatrales

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Teatro_de_Colombia , 2011


 
   

El nuevo Teatro en Colombia surgió en la década del sesenta y reflejó los cambios políticos y sociales que vivía el país y que se captaban en la vida cultural. A pesar de ser el género "literario" que más tardo en tener un desarrollo independiente de las corrientes culturales foráneas, apareció en los últimos años como un baluarte de patrimonio cultural y multiétnico de Colombia.

El Nuevo teatro es la concertación de una cultura popular que ha sabido resistir a través de los años: la discriminación, la marginación y la represión ejercida por la cultura oficial dominante; que ha controlado todos los medios de comunicación, que ha regulado los programas educativos y que ha definido la política cultural nacional.

De otra parte, la Creación Colectiva, los talleres de dramaturgia, las escuelas de teatro, los seminarios e intercambio entre los diversos grupos, los encuentros teatrales nacionales y los grupos de teatro fomentaron la dramaturgia en Colombia, con la producción de obras nacionales en forma colectiva, con la formación de dramaturgos y actores a través de talleres y actividades experimentales y con formulaciones teóricas que ayudaron a consolidar la dramaturgia nacional.

Estas actividades han permitido el intercambio de experiencias de los grupos en festivales nacionales e internacionales que fortalecen esta labor artística.

El teatro colombiano recrea las peripecias del hombre pero con cierta intención política, debido a que presenta la realidad cambiable y al ser humano con alternativas; proyecta la imaginación de un mundo mejor y con mayores posibilidades para todos.

La utopía se traslada al futuro y su consecución es una responsabilidad colectiva. Es un teatro que aboga por la comprensión del pasado y del presente para posibilitar los cambios necesarios que nos conduzca as un mundo mejor.

Tomado de http://www.colombia.com/cultura/resenas/teatro.asp , 2011


 
 
 


1999 - Teatro Colombiano ...

actos de pasión

por Olga Sanmarín e Ivan Beltrán

por Olga Sanmartín e Iván Beltrán

1999 es un año pletórico en celebraciones teatrales: el Teatro Libre de Bogotá cumple 25 años de existencia, Santiago García arriba a sus 45 de vida artística, el Teatro La Candelaria, que él comanda, llega a sus 32 abriles, y el Teatro Matacandelas de Medellín festeja su cumpleaños número veinte.

La Revista Diners, por todo eso, decidió rendir un homenaje a las artes escénicas, evaluar su estado actual y compendiar, en lo posible, los mejores nombres y momentos de nuestra dramaturgia.

¿Cómo anda el teatro de salud?
Aspectos positivos

- Existe un movimiento teatral vigoroso en el que diariamente hacen su aparición muchos grupos nuevos, tanto profesionales como aficionados. Tan sólo en Bogotá hay 4.000 de ellos. No obstante, cantidad no es sinónimo de calidad.

- Las instituciones teatrales tienden a una profesionalización paulatina y existen nuevas fórmulas de apoyo a su actividad, como por ejemplo las becas otorgadas por el Ministerio de Cultura.

- El período en el que todas las actividades teatrales se suscribían a la tentativa de plantear problemas políticos e ideológicos ha sido superado; ahora las búsquedas son más genuinas y artísticas.

- Hay suficientes salas para teatro en Bogotá y en las principales ciudades de Colombia.

- El Festival Iberoamericano de Teatro ha reunido todas las formas de expresión escénica, todas las corrientes y tendencias y ha demostrado que, con un buen manejo, todo teatro es comercial y se abre al gran público.

Aspectos negativos

-Muy pocos son directores de actores. Muchos de quienes comandan grupos y montajes teatrales no parecen tener una propuesta convincente, de ahí que sus hallazgos no sean lo suficientemente sólidos y que estén minados de una peligrosa fugacidad.

- El teatro no es rentable, y son pocos los actores de tablas que puedan vivir de su trabajo. - Continúa creciendo una peligrosa escisión entre el teatro comercial y el teatro "serio".

- La presencia de la televisión, que con sus ofertas sustanciosas roba gran cantidad de actores, sigue siendo un peligro, pues frivoliza a un gran número de artistas, que una vez metidos dentro de la pantalla chica abandonan sus inquietudes originales.

- La polémica entre teatro y televisión se ha vuelto bizantina y las posiciones extremas al respecto, tanto la de quienes se abandonan a la caja de las ilusiones como la de quienes la odian a ultranza, tienden a confundir a los actores y también echa a perder las buenas propuestas de la pantalla chica.

- No se ha logrado una verdadera apertura del teatro hacia el gran público.

- El Estado no tiene por qué asumir completamente la paternidad del teatro, pero sí debe abrir canales y puentes comunicantes para el desarrollo de este arte.

- Hace veinte años no pasa nada realmente esencial en el teatro colombiano, según creen algunos importantes protagonistas.

- Se ha dejado de trabajar con el espíritu de los grandes autores. Falta investigación y profundización en los materiales dramatúrgicos que los grupos, salvo unos pocos, ponen en escena.

Teatro Libre de Bogotá

La Candelaria

Matacandelas

Mapa Teatro

La Mama y El Loca

Teatro Nacional

Tomado de la Revista Diners No 346, enero de 1999


 
   

El Teatro La Candelaria mira hacia el horizonte

por Yhonatan Loaiza Grisales

Como bien cuenta el maestro Santiago García, un amante de las cabalas, en el rosal del patio de la casa colonial donde funciona el Teatro La Candelaria, en el centro histórico de Bogotá, siempre florecen trece rosas.

Justamente, ese es el mismo número de miembros que ahora tiene este grupo escénico, dirigido por García y que se creó hace 45 años.

Pero ese rosal ahora está marchito. Y no es para menos, ya que el pasado 22 de septiembre falleció uno de sus miembros fundadores, el actor y director Fernando Peñuela. "La muerte de Peñuela para nosotros fue una pérdida muy grande porque él era una pieza clave de este engranaje de locura, misterio y aventura que es nuestro grupo", comenta García sobre Peñuela, quien, entre otros trabajos, se destacó por la obra La tras-escena, que escribió en 1984.

A pesar de la muerte de su compañero, el grupo parece muy lejos de marchitarse. Es más: ensaya diariamente y sigue recibiendo homenajes por su aniversario, como el que le rendirá, desde mañana, el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) en el Teatro Jorge Eliécer Gañan, de Bogotá.

En el marco de la celebración, el colectivo presentará este viernes El Quijote, montaje que lleva más de una década en cartelera y en el que Peñuela interpretó el rol de Sancho durante siete años.

Otro de los miembros claves de La Candelaria, el actor César Badillo, es el encargado de interpretar al Quijote. 'Coco', como lo llaman cariñosamente en el grupo, considera que aunque fue un duro golpe la anímico la muerte de Peñuela, su fiel escudero en el escenario durante tanto tiempo, hay que mirar hacia el futuro.

"Lo mejor forma de rendirle homenaje es tomar este episodio como un impulso para seguir adelante y también recoger las ideas que el hombre propuso", dice Badillo.

Por su parte, García, la piedra angular de La Candelaria, comenta que el grupo lleva trabajando ya casi un año en una nueva obra, que esperan estrenar a comienzos de año.

Pero, como buen creyente de las supersticiones, se niega a adelantar más detalles. Ni siquiera revela el nombre de la producción. "Es como un feto, uno no sabe qué va a ser, si niño o niña, si sale monstruo o y qué. A eso se le pone el nombre después de que nace, bromea el maestro.

Tomado del periódico El Tiempo, 19 de octubre de 2011