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actriz, cantante, modelo
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Bogotá, 1977 Actriz - filmografía
Actriz de reparto - filmografía
Discografía:
Apareció por primera vez en televisión de un mes de nacida en un comercial de SevenUp * |
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Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso Información gentilmente suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, 2005, de Barranquilla |
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por Víctor Manuel García A los 7 años, Carolina Sabino decidió rebelarse. Les dijo a sus padres que quería ser artista porque estaba siguiendo sus sentimientos. Se salió con la suya. Salió del anonimato a los 5 años de edad como modelo del comercial de Paletas Frutti, donde Manuel Busquets la vio cantar y de inmediato la llevó al programa Pequeños gigantes. A sus 16 años, tuvo que definir entre el colegio, sus estudios de biología marina o la actuación. De nuevo se rebeló e impuso su voluntad férrea: optó por actuar bajo la tutela de Bernardo Romero en Momposina, así su familia no la apoyara. Carolina recuerda que hubo un momento en que se agotó por las peleas e incomprensión de su madre con su entonces esposo, Julio César Luna. Fue como si se hubiera cansado de llorar por tantas crisis familiares. Se quiso ir y como buena rebelde, el día que cumplió su mayoría de edad brindó emocionada y con champaña por la libertad. Ya dueña de sus propios actos, partió de su casa materna y empezó una nueva vida, tranquila y responsablemente, en su primer apartamento de soltera. Jugó a independizarse, a vivir sola. Fue la época en que la llamaron para Eternamente Manuela y posteriormente para participar en Guajira. Hoy reconoce que en esos instantes, en los que devengaba su propio sueldo con varios ceros a la derecha, cometió errores con los suyos porque pensó en ellos más que en sí misma. Se ocupó de su familia, pero se olvidó de su vida, de ahorrar, de disfrutar su propio dinero, de estudiar. Contra eso se sublevó y dijo `no más'. Ya adolescente, decidió irse a vivir con su entonces novio, el roquero Juan Gabriel Turbay, para hacerse la adulta, y entonces se tragó las lágrimas que le sacaron los críticos y moralistas. Cuando coprotagonizó Las Juanas, se ganó el reconocimiento internacional como actriz y cantante, y la prensa comenzó a interesarse en lo que hacía o dejaba de hacer. Se habló de que había estado embarazada y luego había tenido un aborto; se rumoró que se intercambiaba los novios con su madre. Ella, como una leona herida, se defendió: "No he sido santa, porque he vivido, la he embarrado; pero ante todo, he sido una mujer tranquila y consecuente con lo que siente y piensa. Yo desmiento lo que dicen de mí, y siempre les pongo la cara a mis errores". Y soltó el llanto incontenible de rabia e impotencia. EN LA `QUINTA VERGARA' En pleno éxito por su trabajo en El fiscal, decidió participar en el Festival de Viña del Mar 1999, a pesar de que los entendidos de la música aseguraban que pasaría sin pena ni gloria. Volando hacia Santiago, dudó de sí misma y alcanzó a pensar que quizás la crítica tenía razón. Se la jugó, y fue la revelación del evento: se ganó el festival con dos Gaviotas de Plata, que recibió visiblemente emocionada. A su regreso, díscola y revanchista, no le tembló la voz cuando se enfrentó a los miles de periodistas que la esperaban en el aeropuerto: "Da tristeza comprobar que se deben lograr éxitos en otros países para que los aprueben aquí, para que consideren que un trabajo vale la pena". Ganó, pero en esta oportunidad, con soberbia, miró por encima del hombro a los que la habían atacado y menospreciado. Por esa época también apareció el padre del que ella no había sabido jamás. Estaba enterada de que existía, pero le pareció triste y muy malo que ahora reclamara una paternidad que él mismo se guardó hasta ese instante, sólo porque después de muchos años se dio cuenta de que tiene una hija famosa. Así es Carolina: impetuosa, dueña de sus propios actos. La actriz tampoco se cansa de repetir que no ha sido una loca de mente, que no ha salido con 300 mil tipos ni ha sido novia de todo el gremio de artistas. Durante tres años tuvo un romance con Jorge Cárdenas, duró 15 días con Marcelo Cezán, y con Andrés Juan el asunto no prosperó. Cuando conoció al músico Kike Duque, poco antes de viajar a Perú a estelarizar Estrellita, sintió que era el momento de organizarse; se dejó llevar y por primera vez perdió el control de sí misma. Hoy admite que fue un error su matrimonio cuando tenía cuatro meses de embarazo. Sabe que su apuesta y esa rebeldía contra el mundo no le funcionaron en este caso, porque no era del todo feliz. Quedó en tablas con Kike porque si bien no se entendieron a la hora de caminar juntos por la vida, le agradece su hijo Tomás, hoy de 2 años. Por el niño, precisamente, se le nublan los ojos de felicidad, por sentirse una madre realizada. Meses después de su separación, vino el
protagónico de El precio del silencio. De esa manera, se
reencontró con el galán de la historia, Juan Sebastián Aragón, a quien
conoce desde niña. Siempre lo ha admirado como actor; ahora, además, lo
admira como hombre y lo ama. Hoy Carolina Sabino es una rebelde tranquila,
porque cree que a medida que crece (tiene actualmente 25 años), va mejorando
su vida. Su hijo, su nuevo amor y su protagónico en Tomado de la Revista TV y Novelas No.346, 15 de octubre de 2002 |
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CAROLINA, LA VETERANA Empezó a los 6 años en Pequeños gigantes. Ya tiene 28. Desde 1983 no ha dejado de trabajar y lo máximo que ha estado fuera del aire son siete meses. "Como también hago teatro y música, y además soy 'un poquito' rumbera y no falto en las sociales, ¡la gente nunca me deja de ver!" Carolina Sabino ya perdió la cuenta de las veces que ha querido abandonar esta profesión. "Siempre que estoy en la mitad de una telenovela, digo que es la última que hago. A to os nos pasa porque es un trabajo muy pesado. Pero luego de un mes de descanso, me desespero y me dan ganas de volver. Soy tan apasionada que entre el final de Las Juanas y el inicio de las grabaciones de El fiscal, como no tenía nada que hacer, me iba para RCN y me metía a los estudios a ver en qué andaban'.' Asegura que hay una nueva generación de actores que cree que la silicona viene con el manual de actuación incluido. "Me entristece que la televisión se esté llenando de figuras que creen que ser buen actor es directamente proporcional al número de horas que pasan en un gimnasio'. Según ella, sigue vigente gracias a que ama y respeta su profesión, y a que la asume como Dios manda. "Más allá de la belleza, el trabajo es lo que habla por uno. Además, soy frentera, amorosa y generosa... y eso le gusta a la gente'.' Hoy actúa en Merlina, mujer divina. Tomado de la Revista TV y Novelas No.431, junio 7 de 2005
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