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Geometrico Abstracto

Opiniones de algunos artistas sobre su arte abstracto:

Tomado del artículo de Fausto Panesso, Revista Diners No. 237, diciembre de 1989

  Edgar Negret

Yo quisiera llamar a este arte concreto, sin ningunas comillas. Es que es una línea que cada uno escoge, y que implica todo un lenguaje de los materiales propios de cada técnica, pero entre los que se trabaja con formas, espacios y colores, y allí se puede hablar de todo, pues se posee un vocabulario propio....

Cuando nosotros venimos de Europa a los Estados Unidos; en los cincuentas, con artistas como Kelly, o Joungerman, nos encontramos un Nueva York invadido por el arte de acción. Nosotros propendíamos por un arte mucho más cerebral, y estuvimos arrinconados literalmente por cinco años; nadie quería saber de nosotros, nadie quería exhibirnos. A los americanos por primera vez les había "sonado la flauta", y todo lo que fuera distinto estaba vetado porque lo consideraban "europeo". Durante cinco años estuvimos absolutamente aislados. Nadie conocía el trabajo de los otros, pues no había forma de verlo. Cada uno estaba metido en su hueco, trabajando allá, produciendo sin pensar siquiera en exhibir, y mucho menos en vender. Era el aislamiento total. Hasta que a raíz de una muestra en el Museo de Arte Moderno, un 10. de noviembre en que nos exhibieron a todos, finalmente las cosas comenzaron a cambiar, a partir de esa muestra que se llamó el "nuevo clasicismo".

 

  Omar Rayo

Yo nunca he podido creer que mi pintura sea abstracta, yo soy un concreto absoluto. Yo trabajo sobre elementos de uso cotidiano, y los vuelco a mi propio idioma. Los vuelvo concretos. Realmente dentro de mi lenguaje, la palabra abstracto es muy, muy abstracta...

Ser abstracto en 1950 era simplemente una calamidad. Todo el mundo te decía tranquilamente que tú no eras más que un embadurnador de costales. Todo el mundo se sentía con derecho de insultarte en cualquier esquina, la gente no entendía ni por asomo esa estética....

La gente se ha educado retinalmente, y se ha estructurado estéticamente. Hace treinta años eso parecía un sueño imposible.

 

  Consuelo Gómez

Yo creo que lo que se está viendo ahora es el resultado de un proceso silencioso, pero largo, dentro del propio trabajo individual. Y sí creo que hay una gran diferencia con la abstracción que se hacía en los años cincuentas o sesentas. Ante todo en la incorporación de materiales, en el manejo de ellos; se está más abierto, más al día en relación con la información de lo que pasa en el mundo, y los artistas a su vez están más abiertos hacia las distintas propuestas de los demás. Pero no nos equivoquemos: hacia el público todavía falta mucho, son pocos de verdad los que reciben y comprenden estos lenguajes, y lo digo en relación con otras tendencias del arte que sí son inmensamente aceptadas en nuestro medio.

 

  Danilo Dueñas

(Cuatro años en el abstraccionismo, 1989). El camino abierto por los maestros abrió un trocha gigantesca. Sin embargo, con la cantidad de información que uno recibe de la pintura actual, de la pintura clásica, de la pintura de la época que se quiera, el artista joven es tremendamente permeable; está constantemente bombardeado por imágenes de todo tipo, gracias a la interdependencia cultural, y en ese momento, el ejercicio de síntesis que tiene que hacer para depurar las influencias es tremendamente difícil. En ese sentido nuestro contexto y nuestro arte es completamente distinto al de los abstractos de los años cincuentas, que prácticamente partieron de la nada. Yo lo he hecho utilizando di versos estilos abstractos, y toda esa información que recibo, lejos de agobiarme, me refresca y me enriquece, la uso para decir algo nuevo. El público sí se ha educado, pero no puedo menos que pensar en los años-luz a que estamos de grandes capitales como París, Madrid, Nueva York, Londres. En fin, no podemos mentirnos; nuestro público sigue siendo infinitamente restringido, mientras en otros tipos de arte las cosas se mueven a pasos de gigante.

 

  PilarCaballero

(Cuatro ayos en el abstraccionismo, 1989). Yo, al haber regresado al abstraccionismo, he encontrado la libertad total dentro de mi obra y como artista. No siento que ésta sea la estética de moda, ni que el material ni el tamaño en que yo trabajo sea fácilmente llevable "a casa". En esa medida siento que no estoy haciendo concesiones, y eso me permite ser libre. Incluso trabajo materiales duros, difíciles de manejar, y que no tienen absolutamente nada de comercia les. Trabajo en chatarra con una gran tranquilidad, sin pensar en público comprador, ni en galerías, ni para una estética del momento. El abstracto me permite hacerme concesiones sólo a mí misma y para nadie más. Eso es la libertad. Pero sin duda sí siento al público mucho más abierto y receptivo al lenguaje abstracto, cosa que antes no sucedía por simple y llana ignorancia; creían que los que ingresaban a ese lenguaje era por simple incapacidad de hacer arte figurativo. Y ya saben que no hay tal.

 

  Alvaro Caicedo

(Tres años en el abstraccionismo, 1989). Es curioso: hace muchos años, cuando estudiaba en Florencia, pinté mis primeros cuadros abstractos, y lo hice porque pensaba entonces lo mismo que ahora cuando retomo este lenguaje en mi obra: que es el único universo de formas que, en mi caso personal, me sirve para expresar todo lo que quiero a través de él. Incursioné en otras tendencias, y siempre estuve mutilado, trunco. Es sólo en el idioma abstracto donde siento que el límite de mi expresión lo marca mi propia capacidad creativa y de concepto. _Del público? Bueno, del público hace tiempo que no sé nada.

 

  Jaime Franco

(Tres años en el abstraccionismo, 1989). Yo sí quisiera comenzar hablando del público, es que creo que a nivel mundial es poco lo que se ha hecho. Pienso en los avances tecnológicos, que todo el mundo los tiene al alcance de la mano, pero el avance cultural no va a la misma velocidad. Picasso para muchos sigue siendo un loco. Uno lo que busca es hacer su trabajo y que surjan reacciones, que en últimas ayuden a ese proceso. Pero jamás he hecho precisiones del término abstracto, diferenciándolo de otro tipo de arte, porque para mí todo es una abstracción en la pintura. Lo concreto serían los pigmentos, el color, el material sobre el que se trabaja, de ahí en adelante entran las ideas. Trabajo con un lenguaje no representativo, que me sirve para agarrarme de él, de un modo más eficaz que cualquier otro. Está más relacionado con mis búsquedas.