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DADA

El movimiento Dadá fue creado en Zürich en 1916 por un grupo de artistas y escritores entre quienes se contaban el poeta rumano Tristan Tzara y los alemanes Richard Hulsenbeck y Hugo Ball, así como los artistas Jean Arp y Marcel Janco. El Dadá no propendía por un estilo específico ni por una estética determinada, acentuando en sus obras, el absurdo y el azar, y también un comportamiento iconoclasta y revoltoso con el cual buscaban sacudir la complacencia del público atenido a los valores tradicionales.

El cabaret Voltaire, un original cruce entre bar y círculo artístico, fue el principal centro de reunión de los Dadá en Zürich (pero el movimiento se extendería rápidamente a otras ciudades como París y Nueva York). En su recinto celebraron ruidosas veladas encaminadas a encontrar un arte elemental que salvara a la humanidad de la locura de la época. Decepcionados de la sociedad burguesa, culpable de la guerra y del manido arte a su servicio, los artistas de este movimiento tendieron a desacreditar el objeto de arte produciendo en cambio objetos anti-arte (como la famosa plancha con tachuelas por debajo de Man Ray) y enfatizando los "gestos" o "acciones" como experiencias creativas. Francis Picabia, por ejemplo, trabajó intensamente en la presentación del objeto Dadá como obra teatral, y Marcel Duchamp, otra de las figuras más importantes, de esta vertiente, fue el inventor de los "ready-mades" u "objetos encontrados", presentando como arte cualquier elemento prefabricado que consideraba provisto de cualidades artísticas. Famoso es el escándalo provocado por Duchamp en Nueva York al enviar a una exposición un orinal al que puso por título Fuente.

Jean Arp -quien rompía en pedazos sus dibujos dejando que cayeran los pedazos y formaran nuevas composiciones por azar- definió con las siguientes palabras lo que para él significaba el movimiento:

"Dadá quería sustituir el absurdo lógico de los hombres de hoy por el sin sentido lógico... Dadá aplicó un enema a la Venus de Milo y permitió que Laocoonte y sus hijos descansaran tras miles de años de lucha con la buena salchicha Pitón. Para Dadá las filosofías tienen menos valor que un cepillo de dientes viejo y desechado, y Dadá se las deja a los grandes líderes del mundo. Dadá denunció las trampas infernales del vocabulario oficial de la sabiduría. Dadá está a favor del sinsentido que no es lo mismo que el absurdo."

En Colombia el Dadá fue conocido y rechazado por los artistas y la crítica desde los años veinte según se desprende de un artículo de Rafael Tavera en el que habla de "las ridiculeces de un Picasso y de un Picabia"."' Sólo en los años setenta, bajo el influjo del Conceptualismo, se producen en el país algunas obras que pueden relacionarse con este movimiento, entre ellas las del artista bogotano Bernardo Salcedo quien ha acudido a todo tipo de elementos prefabricados para sus realizaciones llenas de humor y de ironía y en cuya obra el "sinsentido lógico" juega un papel preponderante. También algunos trabajos del artista costeño Alvaro Barrios hacen directas alusiones al arte de los Dadá y en particular a la obra de Marcel Duchamp, la cual ha repetido a su manera y con manifiesto ingenio. Ambos artistas, sin embargo, se relacionan más con el Conceptualismo, inspirado en la obra de Duchamp que con el Dadá, un movimiento claramente originado por las circunstancias de la sociedad europea de la segunda década del siglo.

Tomado del libro: Arte y Artistas de Colombia tomo IV
Impreso: OP Gráficas Ltda.
Publica: Compañía Central de Seguros