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FAUVISMO

 

El Fauvismo fue el primero de los movimientos modernos del siglo XX, habiendo surgido como una asociación libre o apenas vagamente ligada de pintores con similares intereses técnicos y estéticos. El nombre de Fauves (fieras) les fue dado por el crítico Louis Vauxcelles cuando, al entrar al Salón de Otoño de 1905 en el cual se habían expuesto juntas las obras de los artistas de este grupo, exclamó señalando a una pequeña escultura de corte académico localizada en el mismo espacio: "Donatello en medio de las fieras".

El Fauvísmo fue también uno de los movimientos más efímeros de la pintura moderna habiendo existido como tal sólo entre 1905 y 1907. Sus orígenes están estrechamente vinculados con la carrera de Henri Matisse, y en particular con un cuadro suyo titulado Lujo, Calma y Voluptuosidad realizado en 1904 bajo la influencia de Paul Signac, el cual constituyó una verdadera revelación para los pintores jóvenes por la libertad e imaginación de que hacía gala en el dibujo y el color. La drástica simplificación de formas y el vivo y subjetivo colorido de este grupo de bañistas ante un paisaje marino habría de convertirse sin que hubiera sido propósito consciente de su autor en fructífera inspiración para André Derain, Maurice Viaminck, Albert Marquet, Raoul Dufy, Georges Rouault, Georges Braque, Henri Charles Manguin, Charles Camoin, Jean Puy, Othon Friesz y Louis Valtat quienes junto con Matisse fueron las figuras más claramente vinculadas con el movimiento.

La principal característica del Fauvísmo es su extrema libertad cromática. La temática paisajes, naturalezas muertas y figuras en acciones ordinarias y la perspectiva provienen del Impresionismo (aunque en esta última pueden encontrarse algunas distorsiones derivadas de la simplificación en el dibujo). Pero la riqueza del color inalterado por las mezclas que utilizaban los artistas del grupo no sólo hace pálidas las obras de los impresionistas, sino que les aporta un carácter especialmente extravagante e irreverente a sus trabajos. Vlaminck, quien también fue escritor explicaba así sus intenciones las cuales pueden hacerse extensivas a todos los integrantes del movimiento:

Mi entusiasmo me permitía tomar todo tipo de libertades. Yo no quería seguir un modo tradicional de pintar; yo quería revolucionar las costumbres y la vida contemporánea liberar a la naturaleza, librarla de la autoridad de las viejas teorías y del clasicismo, a las que odiaba tanto como había odiado al general o al coronel de mi regimiento. No estaba lleno de envidia ni de odio, pero me sentía tremendamente impulsado a recrear un mundo nuevo que había visto a través de mis propios ojos, un mundo que era enteramente Mío.

Después de 1907 la historia del Fauvísmo toma caminos separados pudiendo afirmarse que para la mayoría de sus integrantes el movimiento significó apenas una fase temporal de su trayectoria pictórica. Su importancia en el desarrollo de movimientos posteriores como el Expresionismo es unánimemente reconocida, como lo es el impulso a la actitud modernista en general que constituyó la estridencia y exuberancia de sus realizaciones.

Aunque se ha dicho que "por ser expresión de alegría, deleite sensual en el color y decorativa simplicidad el Fauvismo es una actitud de espíritu que siempre renacerá en los pintores de cada generación, puede afirmarse sin reato que el movimiento no ha tenido seguidores en Colombia. La influencia de algunos de sus integrantes es relativamente detestable en el trabajo de ciertos pintores del país de las últimas décadas. Hay ecos, por ejemplo, de las figuras de Matisse en algunas pinturas de Marta Elena Vélez y de Santiago Cárdenas, y algunas obras de Margarita Lozano resultan reminiscentes del trabajo alegre, ligero y decorativo de Raoul Dufy, especialmente del realizado después de 1907 cuando acude a un colorido encantador y amable. Pero la obra de ninguno de ellos acusa el exacerbado cromatismo de los artistas fauves. El arte Pop y el Híperrealismo están más cerca de los objetivos de Marta Elena Vélez y Santiago Cárdenas, mientras que la obra de Margarita Lozano manifiesta un aire reposado y armonioso totalmente opuesto a la intensidad y la excitación propias del Fauvísmo.

Tomado del libro: Arte y artistas de Colombia - 1986
Impreso por : O.P. Gráficas Ltda.
Publicada por: Compañía Central de Seguros