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IMPRESIONISMO

Aunque algunos autores consideran que el cambio general de dirección en las artes había ocurrido en el siglo XVIII y concretamente con el Romanticismo, "muchas de cuyas ideas permanecen activas"", hay unanimidad entre todos ellos sobre la importancia del Impresionismo como un primer rompimiento consciente con la tradición renacentista y académica, y como gérmen del talante innovativo que, a partir de su surgimiento, ha prevalecido en el área de las artes plásticas.

El Impresionismo no fue una escuela homogénea y con principios claramente definidos, sino una asociación bastante libre de talentosos artistas, aunados por una relativa comunidad de objetivos con el propósito fundamental de exponer. Estos artistas se reunían con frecuencia en los cafés parisinos junto con otros intelectuales como los críticos Theodore Duret y Georges Riviere para comentar los acontecimientos y exponer sus posiciones y argumentos en materia pictórica. En una de esas reuniones y posiblemente como consecuencia del rechazo de las obras de Paul Cézanne, Claude Monet, Pierre August Renoir, y Alfred Sisley del Salón Oficial de 1873, tomaron la decisión, bastante revolucionaria en ese entonces, de organizar exposiciones independientes.

La primera de estas exposiciones tuvo lugar en abril de 1874 en el estudio del fotógrafo Nadar (quien posteriormente lograría algunas imágenes de tipo impresionista con la cámara) y en ella participaron, aparte de los mencionados, Edgar Degas, Armand Guillomin, Eugene Boudin, Berthe Morisot y otros artistas constituidos en una "Sociedad Anónima de Pintores, Escultores, Grabadores". En total los impresionistas llevaron a cabo ocho exposiciones (en 1874, 76, 77, 79, 80, 81, 82 y 86), uniéndose a ellos durante su transcurso Gustave Caillebotte, Mary Cassatt y Jean Louis Forain. El único artista que participó en todas las muestras fue Pissarro. Edouard Manet, considerado como una de las figuras más influyentes del grupo no participó en ninguna, como tampoco Frederic Bazille quien había muerto en la guerra Franco-Prusiana pero quien es considerado como uno de los nombres más descollantes del movimientos.

El crítico Louis Leroy resumiría en un artículo publicado con motivo de la primera muestra de esta "sociedad anónima" la reacción negativa que en general causaría su pintura. Leroy se refiere a la exposición a la manera de diálogo satírico, burlándose del dibujo de Renoir, de los paisajes de Sisley y Pissarro, de la pincelada de Morisot y especialmente, del cuadro Impresión: Sol Naciente de Monet al que se refiere en los siguientes términos:

Impresión estaba seguro de ello. Acababa de decirme a mí mismo que ya que yo estaba impresionado tenía que haber alguna impresión en él... y qué libertad, que habilidad técnica! El papel de colgadura en estado embrionario está más terminado que este paisaje marino.

Apoyado en esta obra, además, Leroy tituló peyorativamente su artículo como Exposición de los Impresíonístas, bautizando así, sin proponérselo, a este influyente movimiento artístico.

Pese a que las obras de Monet y Degas están relacionadas con el arte clásico, puede afirmarse que el grupo se opuso radicalmente al entrenamiento académico y que, propendiendo siempre por un mayor naturalismo, repudió los temas históricos e imaginarios interesándose en cambio en el registro de la vida cotidiana y del paisaje. En su pintura, no obstante, la naturaleza pierde peso, densidad y dureza, mientras se enfatizan elementos fluidos e impalpables como el agua, la luz, los reflejos, la niebla y el tiempo. La inestabilidad cumple un papel decisivo en sus obras, impulsando el remplazo de los conceptos pictóricos establecidos por una más libre interpretación de las formas y de los contornos en la cual cuenta de manera preponderante la representación de los efectos de la luz sobre distintas superficies. En otras palabras, su arte parte de una cuidadosa observación del mundo, importándoles más la apariencia temporal de las cosas que sus posibilidades emotivas.

La idea de interpretar experiencias inmediatas y de captar una impresión visual más que los valores permanentes de sus temas llevaría a estos artistas, no sólo a evitar en muchas obras la composición formal, sino también a pintar al aire libre (como ya lo habían hecho los miembros de la Escuela Barbizón) y a terminar sus cuadros antes que cambiaran las condiciones de la luz. La representación de sombras con el color complementario del objeto que las causa, la eliminación del color negro y la adopción de tonos puros para representar la luminosidad de la naturaleza sobre lienzos preparados con blanco y no con el tradicional marrón, así como la técnica Divisionista o del color aplicado sin mezcla de pigmentos en pequeñas áreas de manera que tonalidades intermedias se forman en el ojo del observador (la cual fue inventada por Renoir y adoptada por Pissarro, Monet, Sisley y por el mismo Manet en una época), son las principales características de sus trabajos y razones primordiales de la brillantez cromática de sus paisajes.

El único cultor del Impresionismo en Colombia, y por consiguiente el introductor del modernismo en nuestro medio, fue el pintor bogotano Andrés de Santa María, quien regresó en 1893 al país después de pasar su infancia y juventud en Europa. Santa María estudió en la Escuela de Bellas Artes de París, donde presenció el surgimiento del Impresionismo y siguió con pasión la polémica desatada alrededor de su florecimiento, tomando partido a su favor y acogiendo en su trabajo la composición aparentemente accidental, los temas cotidianos, y la más suelta interpretación de los contornos, patentes en las obras de este grupo.

No obstante, sólo las pinturas del primer período de Santa María, en las que se manifiesta plenamente la predilección del artista por escenas de esparcimiento y trabajo al aire libre, por el paisaje, y en particular por el agua, y en las cuales utiliza una paleta luminosa, pueden calificarse como impresionistas. Después de su regreso a Europa en 1911, su pintura iría haciéndose menos documental y más expresiva, hasta desembocar en un Post - Impresionismo muy particular según se verá más adelante.

Su trabajo fue, hasta épocas recientes, totalmente incomprendido en Colombia, no sólo por el público, sino también por la crítica que hasta 1904 se atrevió a hablar de Impresionismo y a juzgar la obra de Santa María de acuerdo con las características de dicho movimientos . El artista realizó una importante labor docente en el país, siendo su influencia comprobable, tanto en el auge que adquiere la pintura de paisajes entre sus discípulos y compañeros, como en la libertad cromático y la actitud experimental que se refleja en algunas de sus obras, entre ellas, la de Domingo Moreno Otero y Fídolo Alfonso González Camargo.

Ricardo Gómez Campuzano, quien también fuera alumno de Santa María, no sólo adquirió de su maestro el gusto por la pintura al aire libre sino que a través suyo se interesó por un corto período en los planteamientos de los impresionistas. Este artista, sin embargo, después de estudiar en Madrid habría de orientarse hacia los valores académicos realizando una obra variada en la que, aparte del paisaje, figuran cuadros de costumbres, bodegones y, especialmente, retratos.

Tomado del libro : Arte y artistas de Colombia
Impresa por : O.P.Gráficas -1986
Publicada por: Compañía Central de Seguros