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SURREALISMO

Bautizado por el poeta André Bretón, su guía espiritual y principal apologista, el Surrealismo nació de la urgencia de construir positivamente a partir de¡ total negativismo del Dadá. Muchos autores tratan al Dadá y al Surrealismo, como un solo movimiento.

Pero el Surrealismo, más influenciado por las teorías de Sigmund Freud, puede calificarse como el arte de la fantasía, del inconsciente y de los sueños.

En el Primer Manifiesto Surrealista Bretón define así el nuevo movimiento:

SURREALISMO, n.m. Automatismo psíquico puro a través del cual se pretende expresar tanto de palabra como por escrito, el auténtico funcionamiento del pensamiento. El pensamiento dictado en ausencia de cualquier control que pudiera ejercer la mente y libre de cualquier preocupación estética o moral.

ENCICL. Filos. El Surrealismo descansa sobre la creencia en la realidad de orden superior de ciertas formas de asociación a las que no se ha atendido hasta ahora, en la omnipotencia de los sueños, y en el juego desinteresado del pensamiento. Tiene como objetivo el arrumbamiento definitivo de todos los demás mecanismos psíquicos pasando a sustituirles en la resolución de los grandes problemas de la vida.

Los surrealistas perseguían una más amplia exploración de la realidad mediante los aportes del instinto, e insistieron en que el automatismo era el medio más apropiado para llegar al inconsciente y revelarlo. En esta búsqueda inventaron el "Cadáver Exquisito" (poema o pintura realizada colectivamente), y Max Ernst desarrolló la técnica del "frottage" que resulta en vagas evocaciones de los temas. La pintura surrealista puede tomar las más variadas formas, pero en ellas es siempre identificable una aproximación irracional y la presentación de misteriosas figuras, en ocasiones ejecutadas meticulosamente y en ocasiones presentadas a través de formas casi abstractas.

Los pintores más destacados del Surrealismo que siendo también un movimiento literario cuenta igualmente con un buen número de sobresalientes poetas son: Max Ernst, Salvador Dalí, Giorgio di Chirico, Joan Miró, Ives Tanguy, René Magritte, Marc Chagali y Kurt Schwitters. Pero Surrealísmo como Expresionismo es un término con un sentido general más amplio, razón por la cual las características de este movimiento se siguen percibiendo en el trabajo de numerosos artistas hasta el presente.

En Colombia son numerosos los artistas que, como Enrique Grau, han pasado por etapas en que domina el Surrealismo pero el movimiento ha contado con más permanentes adherentes entre los que cabe destacar a Jim Amaral, autor de inesperadas inversiones de órganos sensuales; a Ned Truss, quien muestra a través de la piel de sus figuras vastos paisajes fantásticos; a Alfonso Quijano, por sus atmósferas oníricas; a Manuel Estrada, quien presenta personajes misteriosos inmersos en un mundo de apariencia mágica; a Rodrigo Callejas por sus variadas aproximaciones al absurdo; y a Brigitte Vierkant, autora de escenas definitivamente irreales. Alvaro Barrios es sin embargo, y sin ninguna duda el más consistente representante de esta corriente artística en Colombia, dada la calidad no sólo onírica y poética sino también mágica y sobrenatural que acusan sus trabajos en todos los períodos.