Oswaldo Macia Gomez

Cartagena, Bolivar

Pintores, Escultores

Abstracto, Figura Humana

Oswaldo Macia Gomez

 


CRITICA

Arte y acción social se con funden en busca de reorientar comportamientos y tener una incidencia que rebase la estética, la información, la idea y el concepto como absolutos que han perdido actualidad y vigencia. 

En ese sentido, Oswaldo Maciá centra todo en el público. Su idea deriva del happening, pero poco tiene que ver con el happening. No obstante, en Maciá no hay obra sin público.  Abajo & baja (i996) es una instalación interactiva en la que el artista le propone al espectador salir de la actitud contemplantiva para ser parte de la obra. Para estimular la participación, reúne objetos familiares y los pone a disposición de un visitante que sabe cómo utilizarlos sin necesidad de preguntar. Esos objetos son subibajas y columpios en Abajo & baja, o sea que la interacción que propone es esencialmente lúdica. Pero la instalación no se compone de estructuras como las que podemos encontrar en un parque cualquiera. Maciá ha rediseńado y construido su objeto para darle un impecable acabado industrial con el uso de vidrio y hierro cromado. Si aceptamos jugar, advierte el artista en el texto ya citado, jugamos con una pieza de arte en el arte actual. Dado que los asientos de los artefactos que conforman las obra son transparentes, la noción de juego cambia alterando nuestra relación con el objeto exhibido. Ese objeto, al fin y al cabo, es un columpio (o un subibaja) que evoca todos los columpios (o subibajas) que hay en el mundo.

De allí esta otra afirmación de Maciá: es precisamente la naturaleza evocativa de las piezas la que crea un diálogo a diferentes niveles entre la audiencia y su obra. 

Retomo la idea de Oswaldo Maciá para recordar lo intenso que ha sido el diálogo entre el arte del Caribe colombiano y Colombia en su con junto, cuyas fronteras han logrado traspasar los creadores de más talento. Dicho esto me parece oportuno resumir el panorama aquí esbozado en unas cuantas consideraciones. La primera, que la tradición artística de la región tiene un pasado rico y prestigioso que sólo se vio interrumpido en el período colonial, ya que los aportes visuales de zenúes y taironas son altamente estimados por los conocedores del arte precolombino. La segunda, corolario de la anterior, que la producción artística no adquirió una nueva dinámica sino en el siglo XX, no obstante lo cual exhibe una producción que cualitativa y cuantitativamente es superior a la de algunos países soberanos. La tercera que Cartagena ha sido la cuna de la mayoría de los creadores de mérito. La cuarta, que son Bogotá y Barranquilla los centros que aglutinan y estimulan a los artistas de la región, sobre todo a la hora de protagonizar cambios históricos, lo que no va en desmedro de las actividades que con éxito han tenido y tienen lugar en Cartagena. La quinta y última, que al pasar de un siglo a otro nos hallamos en presencia de alternativas intrarregionales que son el anuncio de un futuro promisorio si la violencia no nos gana a todos la partida.

Tomado del libro el Arte del Caribe Colombiano, Alvaro Medina, 2000

 

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  Nos ha planteado metáforas simbólicas en sus instalaciones, jugando con la sinestesia: la intercomunicación de los sentidos en temáticas medioambientales y sociales. Aquí, en Vesper, composición sinfónica coral, desde Londres entrevista a mujeres de todo el mundo o del Caribe sobre sus momentos felices. Otra mirada global-antiglobal: cada relato y cada mujer son únicos. Igualdad en la diferencia. Quizá para darles la misma importancia, remasteriza las voces juntas que se vuelven ininteligibles. żBabel? Esta obra se emite por radio en las emisoras locales el último día de la exposición. En el contexto de la Costa Atlántica, no puedo menos que pensar en las radionovelas como antecesoras de esta obra y en el público dispuesto, debido a su tradición de radioescucha. Oswaldo Maciá es de los pocos colombianos que ha accedido a la Bienal de Venecia, en el 2005.

Tomado del libro 40 Salón Nacional de Artistas, Ministerio de Cultura, 2006

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El artista cartagenero Oswaldo Maciá resultó ganador del Primer Concurso Internacional Museo a Cielo Abierto con una obra sonora que, según el concepto de los jurados, revolucionará el arte latinoamericano.

El concurso fue lanzado por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, la Fundación Escuela Taller de Bogotá y la Transportadora de Gas Internacional- TGI SA ESP, con el objetivo de buscar una nueva visión del arte público en la ciudad que se alejara del tradicional monumento conmemorativo.

Entre las 89 propuestas que se recibieron, el jurado escogió la obra de Maciá, Escenario en Construcción, compuesta por 5 cubos y 5 conos construidos en acero corten, de donde saldrá el sonido de los llamados de las 1.900 especies de aves que existen en Colombia.

Según el artista, la idea “es crear un escenario que hable de los recursos que nos hacen realmente un país rico y líder en esta materia. Colombia posee una de las mayores biodiversidades del planeta con alrededor de 54.876 diferentes especies. También tenemos la mayor diversidad de aves en el mundo con más de 1.900 especies, de las que 1.500 se encuentran en peligro. El canto de las aves será un llamado constante de atención a su conservación como patrimonio del país”.

Maciá recibirá 200 millones para realización de la pieza, que será inaugurada a finales del 2015. La escultura estará ubicada en la rotonda de la calle 19 con carrera 3, en el sector de Las Aguas. 

Una obra que revolucionará el arte

Entre los jurados del concurso se encuentra Cuauhtémoc Medina González, uno de los más influyentes curadores y críticos de arte en América Latina; Lucrezia Cipittelli, curadora e investigadora con doctorado en Historia del Arte de la Universidad La Sapienza en Italia; Ana Patricia Gómez, arquitecta de la Architectural Association de Londres; y Fernando Cortés, arquitecto con Máster en Urbanismo de la Universidad de París VIII.

Los jurados destacaron las cualidades avanzadas de la obra de Maciá como su condición sensible más que material, el carácter de reverberación y memoria de la experiencia en el espectador más allá del espacio físico de la pieza, y el efecto a la vez delicado y poderoso que ofrece al ciudadano. 

“Esta estrategia de intervención es una forma de activación del espacio anónimo urbano, transformando el lugar en un sitio de articulación entre el territorio urbano y la naturaleza circundante (los cerros). La propuesta potencia esta relación introduciendo una dimensión sonora de la naturaleza en la ciudad, lo cual incentiva la reflexión en el espectador”, indicaron los jurados.

 

Texto gentilmente suministrado por la Secretaría de Cultura, Recreación t Deporte del Distrito, 2015

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Oswaldo Maciá hace esculturas con sonidos

Oswaldo MaciáUn monumento de diez metros de altura donde suena una composición sonora creada a partir de llamados de algunas de las más de 1.900 especies de aves que conviven en Colombia, ubicada en una glorieta del centro de Bogotá, y que suena cada hora, es la más reciente obra del artista cartagenero, Oswaldo Maciá. Su nombre es Escenario en construcción y hace parte de la intención de este artista radicado en Gran Bretaña de mostrar las “suposiciones sobre la manera en la que los humanos percibimos nuestro mundo”.

La obra es el proyecto ganador del ‘Primer concurso internacional museo a cielo abierto’, convocado por la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte, dentro del ‘Programa de estímulos’ del 2014. Fue elegida entre 89 propuestas de artistas nacionales y
del exterior que diseñaron una obra para un espacio exterior. Desde los primeros días del 2017 la pieza hace parte de las 350 esculturas y monumentos de la capital del país.

Al igual que Escenario en construcción, las obras que acostumbra crear Maciá, en su mayoría, son en gran formato, muchas olfato-acústicas y en ellas -señala- busca “pasar de un modo ocular-céntrico de percepción, reclamando sonido, olfato y visión en un modo sensorial expandido de percepción”.

Esta concepción del arte le ha permitido a este jovial costeño de 56 años exponer en diversas galerías ymuseos de Londres, Alemania, Italia, Australia, China, España y, por supuesto, Colombia. Su carrera empezó a los 16 años, cuando entró a estudiar a la Academia de Bellas Artes de Cartagena de Indias.

Con aquello de estimular el olfato, Maciá ha logrado algunos hitos, como Algae Ganden, creada en el año 2000, una escultura olfativa para la exposición ‘Continental Shift, un viaje entre culturas’, en el Ludwig Forum International Kunst, en Aachen (Alemania). La obra constaba de 150 tampones, cada uno impregnado con fragancias de especies naturales y artificiales de flores, frutas y verduras de todo el mundo.

Oswaldo Maciá: escultura sonora en BogotaSin mucho escándalo, Maciá también expuso en el 2015 en el famoso Tate-Britain con su escultura Something Going On Above My Head Algo pasa sobre mi cabeza-, donde utilizó 16 parlantes que reproducían una sinfonía compuesta con los llamados de mas 2 mil aves de Africa, América, Asia y Europa. Como dijo en su momento a ARTERIA, son llamados y no cantos, porque “eso de canto es lo que creen los humanos que hacen los pájaros, para satisfacer al homo sapiens". La obra dura 30 minutos y hace parte de la colección del Tate.
Luego de graduarse en Cartagena, a los 20 años, Maciá entró a la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá, para complementar sus estudios con publicidad, pero en 1982 se retiró y continuó como profesor de arte en la facultad de Diseño Gráfico de la misma universidad, porque “no quería perder el tiempo y porque sabía que a eso no me iba a dedicar”, dice.

Luego partió a Barcelona donde estudió pintura mural en la Escuela de Finas Arles de Llotja y en 1990 se trasteó a Londres para estudiar escultura en la Universidad de Guildhall y una maestría en artes en Goldsmiths College, de la Universidad de Londres, ciudad donde se quedó.

Lo del sonido, es una pasión para Maciá. En la novena edición de la bienal Manifiesta 9-2012-, en Bél gica, participó con Martinete, con el que reanimó la extinta mina Waterschei con los sonidos de cinco yunques diferentes, golpeados por una variedad de martillos, en distintos ritmos entrelazados. “Sus frías notas metálicas evocan el olor del fracaso”, señaló en su momento para complementar la reseña de la bienal.

Para la Bienal Tesalónica (Grecia), en el 2009, creó Ten Notes for a Human Symphony -diez notas para una sinfonía humana-, que consistía en diez cortinas de lona que se movían lentamente hacia arriba y hacia abajo, cada una impregnada con un olor único que previamente había sido elaborado en un laboratorio a partir de mechones de cabello que reunió de hombres y mujeres de Argentina, India, Irlanda, Japón, Kenia, México, Perú, Rusia, SiriayTíbet.

Su composición Surrounded in Tears -rodeado en lágrimas- de 2004, fue exhibida en sitios tan distintos como el Tate de Liverpool y la Bienal de Cuenca (Ecuador), donde fue galardonado con el primer lugar, luego de que el público quedó fascinado con la sinfonía de cien humanos llorando, cada uno de diferentes periodos y culturas de la humanidad. Los sonidos de los llantos los buscó de diferentes archivos. Incluso había de bebés recién nacidos, encontrados en archivos del Hospital Real de Londres.

Las aves en el centro bogotano

En el caso de Escenario en construcción, la obra está compuesta por cinco cubos, cuatro bases redondas y una vacía, además de cinco conos que cumplen la función de megáfonos, en los que cada hora, desde las 7 a.m. hasta las 7 p.m. sonara una pieza de un minuto, compuesta por él a partir de sonidos de aves que componen la biodiversidad criolla, así como de otras migratorias.

Frente a esta y otras obras Maciá manifiesta que a lo largo del tiempo ha buscado cuestionarlas suposiciones del conocimiento y la percepción.

“Las formas en que intentamos entender nuestro lugar en el mundo están estructuradas a través de convenciones y expectativas que, a menudo, abruman nuestra propia percepción directa de lo que nos rodea. Me preocupa, particularmente, cómo los estímulos externos que recibimos del mundo se traducen en imágenes e información a través de nuestros sentidos, mediados por lo que nosotros pensamos o creemos saber”.

Escenario en construcción es una invitación para detenerse, es cuchar y dejarse sorprender por los variados sonidos de las aves durante un minuto, en medio del tráñco y el comercio de la concurrida zona de Las Aguas, en el centro de la capital de Colombia.
La instalación está cerca de dos estaciones de Transmilenio; La Universidad de Los Andes, la Alianza Francesa y el Centro Colombo Americano; en un lugar por donde transita un intenso tráfico de personas, buses y automóviles; además de ser un espacio de enlace para quienes van a disfrutar pasear por la zona.

La composición de la obra sonora

Maciá tardó cinco años comparando, en diferentes archivos ornitológicos, los sonidos de variadas especies de aves de Africa, América, Europa y Asia. Algunos de los muidos fueron facilitados por el Instituto Humboldt y la Fundación Proaves, y otros provienen de librerías ornitológicas de Bélgica, Francia e Inglaterra. Con la obra busca destacar la importante biodiversidad que existe y que suele pasar desapercibida a los habitantes de las ciudades.

Tomado del periódico Arteria No. 57, 2017