Americo Hume

Santiago, Chile

Pintores

Figura Humana

 

Americo Hume

pintor

 


De lo Divino a lo Humano

Aunque en un principio muchas preguntas se agolpaban en su mente y creía que en esta época no había terreno abonado para un pintor renacentista, Américo Hume se concientizó de que su vida y su temática debían dar un vuelco total para seguir los dictados que le daba Dios. Era El quien lo llamaba y le indicaba lo que debía hacer y ser, enviándole mensajes al corazón.

Y esto le ocurrió en Santa  Marta hace siete años (1997); cuando se sentía deprimido y al borde de la desesperación porqué yendo de paso hacia Puerto Rico, su des tino, se le había agotado el dinero. Como estaba frente a una iglesia de pronto sintió la necesidad de entrar en ella y orar. Arrodillado ante el altar, lloró ante Dios y le pidió que perdonara sus faltas y le diera fuerzas para soportar la situacn.

Una voz interior le entregó un mensaje: difundir esperanza a través de la pintura. No obstante que en un principio no comprendía nada, le sucedía algo muy especial mientras pintaba: su estilo iba sufriendo una metamorfosis, algo muy parecido a la pintura de los siglos 16 y 17. "Dios nuevamente me manifestaba afirma Hume- su poder y sabiduría... la obra comenzaba a entrar en el corazón de la gente y la crítica de una manera increíble".

¿Cómo nace este tipo de pintura tan encontraflujo con las tendencias modernas?

-Nace de una experiencia espiritual muy bella en noviembre de 1989 en Santa Marta, Colombia. Desde ese día mi estilo cambió en 360 grados y se convirtió en lo que hoy el público conoce. Respecto al contraflujo con las tendencias modernas, pienso indudablemente que un artista debe hacer lo que nace de su corazón, en la forma más sincera posible. Es la única manera de llegar al público. Nadie posee la verdad en la pintura. Por esto, no me preocupa ir en contravía.

Lo único que se antepone al éxito de una obra es dejarse arrastrar por el esnobismo, pensando que se está haciendo pintura de "vanguardia".

La pintura es energía pura dirigida hacia el espectador, somos comunicadores que nos expresamos por medio del arte. Si la obra no logra provocar en el receptor un sentimiento determinado, entonces lo mejor es dedicarse a otra cosa. Hay muchos pintores jugando a ser artistas sin ser sinceros con ellos mismos y pintan lo quo el medio les pide comercialmente, no lo que sienten en verdad. Luis Caballero, a quien admiro, cuando se atrevió a pintar su realidad y fue sincero consigo mismo, logró el éxito y el respeto del público hacia su obra.

¿Por qué de lo divino a lo humano?

- Estoy consciente de que no divinizo a mis ángeles, ni siquiera a mis Cristos, porque pienso que en verdad, a quien pinto es al hombre, al ser humano en su angustiante lucha entre el bien y el. mal y en esto me incluyo. Mantos, coronas y alas, son simbolismos que denotan la presencia de Dios en nosotros.

Que mis personajes no se vean tan idealizados como antaño se debe también a la influencia del pintor Caravaggio, nacido en 1573, y utilizo como él personas corrientes como modelos y esto hace más terrenales a mis Cristos, menos celestiales a mis Angeles.

-"Qué finalidad espiritual tiene su pintura?

-Trato de entregar un mensaje que motive al hombre a acercarse a Dios. O de pronto es mi propio acercamiento. Mi pintura no es de este tiempo pero sí para estos tiempos; generalmente escribo reflexiones en mis cuadros y pienso que en ellos se pueden encontrar mensajes de espiritualidad.

El hombre lucha contra muchas cosas en la vida, sin darse cuenta que la única arma efectiva es la Fé. Si pudiéramos vivir constantemente con Dios en nuestros corazones no sentiríamos odios ni rencores, miedos ni sed de venganza, dolor ni desamor. Estoy convencido que el buen arte es un reflejo del espíritu y el espíritu un reflejo de Dios.

Tomado de la Revista Fama, No.25, enero de 1997