Alejandro Obregon

Barcelona,España

Pintores

Abstracto, Figura Humana, Figura

Alejandro Obregon

pintor

 
 
Vea: Cronología, por Carmen Maria Jaramillo y Maria Sol Barón

Cronología, por Carmen Ortega Ricaurte

Obregon en Contexto, por Carmen María Jaramillo

Paisaje para un condor, por Carmen Maria Jaramillo

Crítica

El Regreso de Obregon, por Clemencia Arango  

 

 

CRITICA 2

El Regreso de Obregon

por Clemencia Arango

A los seis años, la naturaleza marcó profundamente a Alejandro Obregón. En 1926, su familia se trasladó a vivir a Barranquilla, procedente de Barcelona. La exuberancia del entorno la percibió muy cerca en las frecuentes excursiones en bote que realizaba con su padre por el río Magdalena y el Caribe.

Esa vegetación, la fauna y la atmósfera del trópico se incrustaron en su alma. Una comunión que unida a su talento luego cargarían su pintura de una fuerza especial y se transformaría en otra mirada diferente a la de los demás pintores.

La nueva visión del paisaje es uno de los aspectos que trata la exposición Alejandro Obregón 1947-1968, que cuenta con la curaduría de Carmen María Jaramillo y que se presenta a partir de octubre (2001) y hasta el año próximo en el Museo Nacional de Bogotá.

Es una exposición con cerca de cincuenta obras de gran calidad e importancia en el tema y la problemática tratada: Por qué se señala a Obregón como el primer pintor moderno, dentro del panorama Colombiano del siglo XX? "La exposición -explica la curadora se centra en los tres aportes de Obregón al arte colombiano: una redefinición del espacio pictórico; un replanteamiento de la relación con la naturaleza y con el paisaje, y su relación con el contexto político".

Del maestro Alejandro Obregón se han presentado innumerables exposiciones de reconocida trascendencia, donde se evidenciaron influencias, series, temas y aportes a la plástica colombiana y latinoamericana del siglo XX. La muestra que abre el Museo Nacional se centra en un período determinado donde se verá con ejemplos claros, nueve años después de su muerte, su contribución a la modernidad, aporte ya recalcado por la crítica Marta Traba.

La ruptura del espacio y de la perspectiva

La exposición se inicia con El pez dorado, 1947, "que considero -dice Jaramillo- como el primer trabajo con un carácter netamente moderno en la producción del artista. El manejo del espacio no obedece a un procedimiento lógico, sino que se encuentra al servicio de la disposición de planos y colores en la superficie, con un claro acento poético".

A partir de esa fecha, Obregón principia a sintetizar las figuras. Se traslada a Francia, en 1949, y se radica en Alba-la Romaine, cerca de Aviñón, donde se dedica a estudiar sobre muralismo y sobre el cubismo. De este período se presentan obras como Puertas y el espacio y Máscaras. Aunque se percibe una clara influencia del cubismo, la curadora sostiene que se trata de un cubismo diferente al de Braque o Picasso. "El tiene una aproximación al cubismo que no es cubismo, al igual que ha sucedido con otros artistas de otras vanguardias latinoamericanas, que toman ciertos referentes visuales de las vanguardias, pero que hacen un planteamiento desde acá. En esta serie de pinturas de Obregón hay una unidad frontal, no una descomposición en movimiento como en los cubismos europeos. Esa mirada frontal de las figuras tiene mucho que ver con lo precolombino. No hay superposición de puntos de vista, hay una triangulación y descomposición de planos... Ese interés por lo precolombino se percibe en otros de los artistas de la generación de Obregón, ya no es un pensamiento americanista desde lo figurativo, es desde otro pensamiento".

"Un día un amigo me trajo un alcatraz herido. Se había estrellado contra un poste. Tenía el ala rota. Y lo tuve aquí como seis meses. Irremediablemente tuve que pintarlo. ~No? El huésped... La serie `Los huesos de mis bestias fue producto de un día que decidí no pintar más animales. En el fondo yo no pinto animales. No los considero animales... Son otra cosa. Y los eliminé pintando los huesos, los esqueletos. iY no hubo forma!"*.

"El paisaje derivado de la perspectiva conllevaba las nociones de espectador y la naturaleza como dos cosas desconectadas. Obregón replantea la noción de la naturaleza, del paisaje colombiano y lo conceptualiza, de forma interdependiente con la pintura", dice la curadora. "Su visión del trópico es muy sensible! Creo que tiene que ver con esa primera aproximación al río Magdalena. El paisaje no es redescubrir lo propio como en la Escuela de la Sabana. Es una relación más activa. No sólo una cosa para contemplar".

Una obra de especial importancia, El ganado ahogándose en el río Magdalena. (1955, perteneciente al Museo de Texas, es definitiva en la transición hacia una obra gestual y hablar de un tema latinoamericano. Hay una cercanía con el expresionismo abstracto y empieza un trabajo mucho más suelto, libre.

Se incluyen varios cóndores. Una figura majestuosa, en pinturas que combinan lo abstracto y figurativo, como es característico de Obregón. El cóndor es un elemento para interpretar. Remite a lo precolombino, a lo totémico, y simboliza los Andes o Colombia.

"En 1960 empieza a aparecer el Caribe en concreto. El no tiene una visión contemplativa de la naturaleza ni una visión idealizada. Es como la vida y la muerte: flor calcinada; aves fulminadas por un rayo; fuga y muerte del alcatraz; naufragio", dice la curadora. "Creo -decía Obregón- que en todo arte existe siempre el contra punto: un silencio resalta un grito. Un gris resalta un rojo. Es casi tratar de abarcarlo todo, toda la gama: los colores fríos, los cálidos, los oscuros, los claros..:*.

El contexto social lo tienen en cuenta muchos de los artistas de la generación anterior a Obregón. También Botero hace referencias críticas e irónicas a las instituciones, pero Obregón lo mire en lo político, al igual que algunos pocos grabadores como Hanne Gallo y Rengifo, explicó Jaramillo.

El Velorio o Estudiante muerto, 1956, pintura perteneciente a la Colección de la OEA, en Washington, podrá verse en Colombia después de muchos años en el país. También estará la conocida Violencia, 1962, y el Homenaje al estudiante muerto, 1957. En varias de las obras se observa la dura crítica a la dictadura de Rojas Pinilla y a la violencia liberal-conservadora. La exposición "se cierra en 1968 cuando Obregón ya es un grande de la pintura en Colombia y aparece una generación de relevo".

Tomado de la Revista Diners No.378, septiembre de 2001

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Obregón desconocido

por Dominique Rodriguez Dalvard

Hace Diez años Diego Obregón, hijo de Alejandro Obregón, se puso a la tarea de encontrar la obra de su padre difuminada por el mundo. Una idea que puso a rodar a raíz de la muerte de su padre en 1992, pero el proyecto venía de tiempo atrás. En 1985 había promovido exposiciones en París, en Caracas y México en 1991 y también la última gran exposición que se le hizo como homenaje en 1996, en Barcelona. Así maduró la idea de hacer un catálogo razonado que recogiera la totalidad de su obra sin importar períodos y calidades. Hace ocho años comenzó a poner avisos en las principales revistas del mundo del arte, a través de las casas de subastas Christies y Sothebys. Eran convocatorias para que todo aquel que tuviera o conociera un Obregón se lo hiciera saber Y se fue regando la voz, curadores de museos, coleccionistas y galeristas empezaron a contactarlo, decenas de cuadros comenzaron a llegarle al mes y ya no daba abasto en su función de ídentificador de las obras. Por eso se asoció con la Galería El Museo, de Luis Fernando Pradilla, su último galerista, amigo y conocedor del artista, para centralizar en una galería el trabajo de autenticación de la obra. Para completarlo, tienen una sucursal en Europa que ha facilitado la recuperación de la obra, especialmente la que produjo en la zona mediterránea. Hoy ya tienen los primeros frutos: han certificado y catalogado alrededor de 1000 obras y están a la espera de encontrar unas 4000 más.

La intención es poder tener listo el primer tomo del catálogo para finales de 2004. Ese primer libro recorre su vida y obra. Los textos de la vida del artista estarán a cargo de la historiadora del arte Carmen María Jaramillo, quien estudia su vida desde su nacimiento en Barcelona en 1920, hasta el año de 1968. No se le escapa la historia de la familia, fundadora de varias empresas, entre ellas la Electriñcadora del Caribe, que hizo que Barranquilla se convirtiera en uno de los polos de desarrollo más importantes a finales del sigo XIX, incluso más que Bogotá. Un espíritu innovador del que Alejandro no pudo separarse hasta tal punto que su obra lo convirtió en uno de los iniciadores del arte moderno en el país. La segunda parte, hasta su muerte, la escribe el crítico español José María Salvador, guíen muestra la importancia de su obra desde un análisis estético sin sacarlo del mundo del arte latinoamericano, que lo apreció de manera fundamental junto a los otros grandes representantes de su época: Szyszlo, Matta, Lam, Cuevas y Tamayo.

Se han encontrado Obregones en Argentina, Ecuador, Caracas, Miami, Nueva York, Barcelona, París, casi como un recorrido del paso del artista por el mundo. Reciben alrededor de 30 obras que llegan directamente a la galería cada mes. Otros propietarios  prefieren enviar las fotografías para  que el equipo estudie la textura de la pintura, el trazo particular del artista y su fuerza expresiva, su pincelada, con relación a la historia del cuadro, su procedencia, registro y catalogación en colecciones particulares o de museos, y de allí poder expedir un certificado de autenticidad. Cuando las obras son de gran formato, se desplazan para reconocerlas. Así han descubierto obras inéditas al público como algunas de las que aquí presentamos, que pertenecían a colecciones privadas y que nunca las exhibieron. También así, han recuperado obras como Homenaje a Figurita, de 1958 que había sido robada.

Pero no solo la recuperación de las obras es importante. El trasfondo de esto es acabar con el mercado negro de Obregones y también ponerle fin a la falsificación de las obras de este artista, uno de los más imitados del país por el gran volumen de obras que produjo, alrededor de 5.000. Supuestos Obregones se pueden encontrar en fotocopias sobre papel viejo hasta sofisticadas impresiones digitales sobre madera que no se producen aquí por lo que el tráfico del arte revela escuelas de falsificadores. Cerca de un y de las obras que hasta ahora han recibido no son auténticas. Pradilla dice que a su galería le pueden llegar hasta dos Obregones falsos al día. Pero al estar la obra registrada en un catálogo razonado "se protege la obra como cuerpo cierto, pero también se protege a los coleccionistas, compradores y galeristas", reitera Diego Obregón.

La intención es que se difunda su obra en el mundo entero, especial mente en Europa, ese lugar que paradójicamente lo conectó a América de por oída a través de las guacamayas de colores extravagantes que rondaban por su casa de infancia catalana y que se grabaron a su imagen de ese lugar fantástico que siempre retrataría en sus pinturas. Un espíritu libre y vital que pintaría luego como nadie el color del Caribe: Ale jandro Obregón.

Tomado de la Revista Cromos No.4459, julio 28 de 2003