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Atlántico

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El Atlántico y su capital Barranquilla, se catalogan como la Puerta de Oro de Colombia. Allí se puede apreciar la poderosa fusión del río Magdalena con el océano Atlántico. El departamento se caracteriza por la actividad comercial gracias a las facilidades portuarias, marítimas y fluviales. La capital es escenario de una de las fiestas más importantes a nivel mundial, el Camaval de Barranquilla, un encuentro cultural con baile en las calles, diverso folclor y mucha alegría. 

Lugares para visitar

Puerto Colombia. El primer gran puerto de Colombia, construido a finales del siglo XIX, es hoy una estructura de madera y concreto de 180 metros, donde ya no se aprecia el atraque de decenas de barcos, pero sí el desfile de turistas que lo disfrutan en alegres paseos para observar desde allí la inmensidad de las aguas y los colores propios de un atardecer al otro lado del mar. Junto a Puerto Colombia, las playas que llevan su mismo nombre, y ciénagas como Sabanilla, Puerto Caimán y Castillo de Salgar, son algunos de los balnearios más importantes de los barranquilleros.

Bocas de Ceniza. Un maravilloso espectáculo donde el río Magdalena entrega sus aguas al mar Caribe. A sólo 15 minutos de Barranquilla, si lo desea en tren que parte del Campamento de Flores, puede acudir a esta cita milenaria entre las aguas del río y el mar. Al caer la tarde, la danza de las aves en el firmamento hace más agradable el espectáculo.

Volcán de Lodo. Formación de 7 metros de alto por 2 de diámetro que hace parte de uno de los atractivos turísticos del municipio de Galerazamba, distante 70 km de Barranquilla a orillas de la Ciénaga del Totumo.

Cueva de la Mojana. Lugar preferido por los aficionados a la espeleología, ubicado en el corregimiento de Arroyo de Piedras. Desde allí se aprecia la Laguna de Guájaro donde es muy continua la práctica de deportes náuticos.

Pradomar. Importante centro de recreación y descanso a sólo 18 km de Barranquilla, donde el turista dispone de bonitas playas, estaderos y escenarios para deportes acuáticos. Allí se ubica el conocido hotel Pradomar.

Foto: Jose TorresPuerto Velero. Sobre la vía que conduce a Cartagena se encuentra el municipio de Tubará, al que pertenecen bonitas playas que disponen de hospedaje y alimentación.

Lago del Cisne. Un plan para la relajación es buscar este lugar a 3 km de Barranquilla, para montar en bote y practicar la pesca.

Salgar y Santa Verónica. Sitio donde confluyen playas y restaurantes típicos para degustar los platos de la región, en los que predominan frutos del mar.

Artesanías

Los artesanos del Atlántico tejen con cañaflecha productos como carteras, manillas, collares, sandalias y sombreros, de diferentes formas y tamaños para el gusto de los visitantes. También puede llevarse un recuerdo del Carnaval de Barranquilla como máscaras y miniaturas, elaborados en materiales como madera o yeso, que puede adquirir en las calles de la ciudad o en algunos almacenes.

Gastronomía del Atlántico

La butifarra, el arroz de liza y el sancocho de guandul son preparaciones típicas del departamento del Atlántico. Los frutos del mar y algunos tubérculos como la papa y la yuca, también son característicos de la región.

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007


Usiacurí, un oasis para Barranquilla

por Leonardo Herrera

Lo llaman pesebre navideño, por lo quebrado del terreno. En él se encuentra una fuerte herencia poética, en la casa museo Julio Flórez.

No se equivocó Julio Flórez en escoger a Usiacuri como el lugar donde vivir y pasar los últimos días de su vida. Hoy, 87 años después de la muerte del poeta, el pueblo sigue siendo hospitalario y benigno, de gente hábil para tejer la palma de iraca y transformarla en exquisitas piezas artesanales.

Usiacuri, descubierto en 1533, es uno de los municipios más antiguos del Atlántico. Está a 30 kilómetros de Barranquilla y uno de los pretextos para viajar hasta allí es la Casa Museo Julio Flórez, que tiene esa tranquilidad e inocencia campesinas que sedujo al poeta.

La magia de este lugar permite disfrutar de la música y de la poesía a la luz de la luna en una noche de bohemia.

Este lugar fue recuperado y ahora cumple funciones de templo educativo, atractivo turístico y punto de congregación. Además, es uno de los museos más visitados de la costa. "En medio de los árboles mi casa, bajo el denso ramaje florecido, aparece a los ojos del que pasa como un fragante y delicioso nido...", escribió Flórez, en su poema Mi Casa.

A este pueblo verde y de brisas frescas arriban personas de todo el país, en principio atraídos por sus aguas medicinales especiales para tratar dolencias. Hoy, aunque estas aguas milagrosas se secaron (ver recuadro), los visitantes siguen llegando para disfrutar de la tranquilidad y belleza de este rincón del Caribe.

Caminar por Usiacuri permite evocar la Navidad, pues el terreno quebrado del municipio de calles angostas se asemeja al paisaje de un pesebre. Es tan fiel la imagen, que Usiacuri es conocido como el pesebre del Atlántico.

"Así te miro rodeado de colinas que entretienen en todos la mirada al contemplar las montañas cristalinas y tus tardes salientes callas...", dijo Julio Flórez en su poema Usiacuri.

Aquí se encuentran unas de las artesanías más finas del Caribe colombiano, elaboradas en palma de iraca: hay canastos, individuales, portavasos, portarretratos, bolsos, calzado, sombreros....

A cualquier hora y en cualquier casa, patio o bajo cualquier árbol o esquina del pueblo es común encontrar a hombres, mujeres y niños que tejen artesanías. "Desde que nacemos aprendemos a tejer", dice Lesbia Jiménez, que lleva 50 años en el oficio.

En el pueblo existe una cooperativa de artesanos, organizada para exportar y vender artesanías a países como Brasil, Curazao, Venezuela, Ecuador y Estados Unidos.

Este es, según las autoridades, el pueblo más tranquilo del Atlántico, donde sus habitantes se dan el lujo de dormir con las puertas abiertas. La gente sigue siendo buena y atenta con el visitante. Por eso tenía razón el poeta en escoger a Usiacuri para vivir. 

Camino legendario

Usiacuri fue el primer pueblo hasta el que llegaba la única carretera asfaltada conocida en el Atlántico y que partía desde Barranquilla. Esa vía que se desprende de La Cordialidad, que va a Cartagena, para luego atravesar el municipio de Baranoa, se mantiene en buen estado. A lado y lado de la vía se aprecian haciendas ganaderas, cultivos, árboles de totumos y sauces que protegen al visitante del sol. A la entrada del pueblo nos recibe La Musa Tejedora, una araña en acero inoxidable de 8 metros que fue diseñada en homenaje a la laboriosidad de los artesanos.

Tomado del periódico El Tiempo, 3 de junio de 2010