Museo Artes Graficas

Bogota

Museos

Varios, Visual

Museo de Artes Gráficas

de la Imprenta Nacional de Colombia
 

   
 
Bogotá

Uno de los hechos capitales para el desarrollo de la civilización, fue sin duda la invención de la imprenta que Gutenberg llevara a cabo hacia 1440. A partir de entonces las artes y las letras se propagaron como nunca antes, creando una nueva cultura universal. Un museo de Artes Gráficas implica el reconocimiento del valor civilizador de la palabra impresa, a través de los testimonios pasados y presentes. En Colombia, al crear la Imprenta Nacional su Museo de Artes Gráficas, recupera la historia del país relacionada con la palabra impresa,  clave y arquetipo de la cultura.

La noble fachada del Museo, tallada en piedra y su portada sencilla de viejo estilo toscano, con sus pilastras como marco, fue construida según los modelos de la arquitectura colonial neogranadina. Una vez atravesado el umbral se encuentra la doble escalera colonial, que desemboca en los tres salones de pura evocación virreinal. En la segunda planta el Museo de Artes Gráficas ha consagrado su Salón "Antonio Espinosa de los Monteros" a este ilustre ciudadano tan relacionado con los avatares de la imprenta. Aquí en una rápida mirada se relacionan los más diversos sistemas tipográficos, desde las pintaderas y rodillos de la antigua cultura Quimbaya, a las xilografías y grabados. Un antiguo documento, fechado en 1738, es una verdadera joya y curiosidad tipográfica, se trata del "Septenario al Corazón Doloroso de María Santísima"; lo mismo puede decirse del II Tomo de la "Historia de Christo Paciente" primera edición importante hecha en el país por la otrora Imprenta Real en 1787. El curioso cotejo entre los manuscritos de "Sueños de Luciano Pulgar" y las primeras pruebas de imprenta dan prestancia histórica y literaria a este pasaje. En el "Salón Litografía Nacional" se exhibe todo un muestrario de máquinas rudimentarias, billetes colombianos antiguos, piedras calizas y las primeras impresiones a color realizadas en el país a principios de siglo. Junto a estos documentos se encuentra una copia fiel de la página de la Biblia que corresponde a la primera impresión realizada por Gutemberg.

El Salón de la Biblioteca "Carlos López Narváez" está consagrado a quien fuera el fundador del Museo, escritor y catedrático de reconocidos méritos. Aquí también se han expuesto en forma secuencial y con sentido didáctico, la evolución de la técnica de la tipografía, desde su prehistoria -antes de Gutenberg - pasando por los caracteres que éste inventara a los primeros móviles que lo sucedieron durante tanto tiempo, hasta llegar al primer linotipo venido al país en 1911.

Otros muebles, máquinas y enseres acompañan al visitante por su curso dentro del itinerario de este Museo, noble e histórico, en el cual el devenir de las Artes Gráficas aparece ilustrado por el famoso mural compuesto de 8 pares que pintara el maestro Luis Alberto Acuña. Cuadro por cuadro el artista  compone en el fresco los momentos significativos en los que la imprenta fue protagonista de la historia, o de la cultura.

 
Tomado del libro: Museos de Bogotá - Texto de Enrique Pulecio Mariño
Edición promovida por la Alcaldía Mayor de Bogotá
Fotografía de Antonio Castañeda
Villegas Editores, 1989

horizontal rule

 


El museo de las palabras

por Laura Ardila Arrieta

Primero fue la tinta natural de algunas plantas. Los hombres se servían de ella para plasmar en murallas y suelos aquello que querían cazar o las riquezas con las que contaban. Mucho, mucho tiempo después los ancianos usaron esos dibujos para contar la historia a los niños. Una vez fue la escritura. Y los escribanos. El mundo cambió entonces, y volvió a cambiar hacia 1450 cuando el herrero Gutenberg le regaló la imprenta de tipos móviles elaborados en madera, que sólo llegó al país hasta 1737 de la mano de los jesuítas.

La historia está resumida en un enorme mural, de piso a techo, elaborado por el maestro Alberto Acuña en 1973. Es la pieza que dala bienvenida al nuevo Museo de Artes Gráficas de la Imprenta Nacional, que será inaugurado el próximo martes. Un espacio de más de 1.600 metros cuadrados, tres pisos, cuatro salas de exhibición y un auditorio para conferencias, ubicado en la misma sede de la Imprenta, en el que se expone el universo del oficio gráfico en Colombia.

Curiosidades litográficas, como una piedra con la imagen de Policarpa Salavarrieta. Un mazo entintador, hecho con piel de perro, que servía para esparcir la tinta sobre los tipos ya armados. Tres linotipos revolucionarios en los que se podían hacer líneas completas de texto. Perforadoras. Máquinas grandes y pequeñas. Antiguas, modernas, muy antiguas. Todo está listo para ser conocido en el moderno edificio, de luz cálida, al occidente de la ciudad.

En una esquina iluminada, empezando el recorrido por el sitio, está la imprenta patriótica. La misma en la que Antonio Nariño imprimió, en 1793, los Derechos del Hombre y el Ciudadano. O casi la misma. Hace muchos años intentaron hacer una réplica, para lo cual tuvieron que desarmar la original. Al momento de hacer el ensamble ambas quedaron mezcladas. Ahora no se sabe cuál es cuál. Se trata de la pieza más antigua del Museo. La más moderna data de 1950 y es una cámara de reproducción fotográfica.

El Museo de Artes Gráficas fue fundado el 30 de abril de 1964 por Tarsicio Higuera Barrera con 600 piezas originales. Funcionó a lo largo de décadas junto a la Imprenta y su Diario Oficial, su Diario Único de Contratación y sus textos oficiales para garantizar la seguridad jurídica del Estado. Por falta de recursos todos sus elementos tuvieron que ser enclaustrados hasta este año, que volvieron a ver la luz.

"Se guardaron de la mejor forma posible todas las máquinas, los libros, las piezas. Nos tocó conseguir la plata con el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional. Teníamos un guión museográfico que hubo que readecuar a las necesidades. Duramos un año en esa labor. Ahora tenemos todo listo para empezar con el Museo una importante labor educativa", explica la gerenta de la Imprenta, María Isabel Restrepo.

El objetivo: enseñar la historia de las artes gráficas en Colombia. Recordar cómo pasamos de miles de años intentando plasmar ideas en piedra, a la aparentemente insuperable impresión digital en segundos.»

Tomado del periódico El Espectador, 28 de febrero de 2010