Rafael Bohorquez

La Palma, Cundinamarca

Actores

Personaje

 


Rafael Bohórquez


actor

   
 

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La Palma, Cundinamarca, 1944

Actor - filmograpfía
(2000s) (1990s) (1980s)

TEATRO:

  1. La primera independencia,
  2. Tío Vania,
  3. Fuenteovejuna,
  4. ópera de tres centavos,
  5. Ricardo III,
  6. Topografía de un desnudo,
  7. El pagador de promesas,
  8. Viaje de un largo día hacia la noche,
  9. Ejercicio para equilibristas,
  10. Préstame tu marido, I Took Panama,
  11. La cándida Eréndira, La muerte de un agente viajero 
  12. Crónica de una muerte anunciada. 

TELEVISION:

  1. El laberinto (2011)
  2. ¨Las profesionales a su servicio (2006)
  3. Francisco el matemático (2003)
  4. "Maria Madrugada" (2002) TV Series .... Don Cristo -  Premio TV y Novelas por su trayectoria
  5. "Traga Maluca" (2000) TV Series
    ... aka "Putas de Aguadas, El" (2000) (Colombia)
  6. "Sombra del Arco Iris, La" (1998) TV Series .... Leonardo Anzola
  7. "Pa Machos" (1996) TV Series .... Don Efren
  8. Embajador de la India, El (1987)   Cuestión mecánica, cuestión diplomática,
  9. El cofre encantado,
  10. Francisco el matematico
  11. Crimen y castigo,
  12. Espada de papel,
  13. El faraón,
  14. Notas de sociedad,
  15. Flor de fango,
  16. Lejano azul,
  17. El taita,
  18. Momposina,
  19. Oro ... Rufino Guanumen
  20. Don Camilo,
  21. Piano bar,
  22.  Prisioneros del amor,
  23. Casa de muñecas,
  24. Todos en la cama,
  25. "Romeo y buseta" ... don Antuquito
  26.  Los pecados de Inés de Hinojosa,
  27. Los Gil,
  28. Los pícaros del calvario,
  29. La intrusa,
  30. Me estás haciendo falta,
  31. La mujer del presidente,
  32. "Vivir la vida" * ... el papá de Pedro
  33. "dejémonos de vainas" ... Guzmán
  34. Demonio de mediodía ... Federico
  35. "El carretero" *
  36. Teatro popular Caracol
  37. Cuento del domingo (varios)
  38. Revivamos nuestra historia
  39. Okidoki 
  40. La posada  ... Don Pachito

CINE:

  1. Cóndores no entierran todos los días (1984)

  2. Atrapados y

  3.  Reputado (mediometraje) (1986)

  4. Atrapados (medio metraje)(1985)
  5. San Antonio, vida cotidiana ... desde abajo (1985) (mediometraje)

 

 
 
Información parcial con enlaces, cortesía The Internet Movie Database. Con permiso 
*  Información suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, de Barranquilla, 2005


 

 
 

MI CUENTO 

Por Toño Bejarano

Quién es ese flaco que trabaja en televisión? ¿Es el mismo que nació en La Palma, Cundinamarca, y que desde muy pequeño se gana la vida a punta de ingenio? ¿El mismo que sintió miedo de la violencia del 9 de abril y que, acompañado de sus padres, tuvo que abandonar su finca? ¿El que se vio obligado a cambiar sus animales y sus juguetes por las desconocidas necesidades de la gran ciudad?

¿Rafael Bohorquez es ese actor que inició su carrera desde niño? «Sí. Gracias a que siempre he sido muy hiperactivo, y a que mis tías lo habían organizado, yo fui el único niño en el grupo de teatro del pueblo, que era únicamente para mayores. En ese momento  decidí que iba a ser actor, aunque la psiquiatría me gustaba mucho».

Rafael nació en 1945 y es el segundo hombre en una familia de tres hijos. Cuando la violencia los obligó a salir de su finca, no tuvieron tiempo de rescatar ninguno de sus valores, era una cuestión de vida o muerte. A Bogotá Ilegaron con muchas expectativas, pero Rafael y sus hermanos se encontraron a boca de jarro con el sufrimiento que de para a los inmigrantes una ciudad donde sólo sobrevive el más fuerte.

A los seis años regresaron a La Palma, pero ya las cosas no eran lo mismo. La casa estaba derrumbada, la finca no producía y los juguetes de Rafael estaban tan desbarajustados que él mismo se puso en la tarea de rearmarlos. «Siempre fui un niño muy metiche y mi creatividad me impulsaba a estar activo todo el día; por eso nunca me costó trabajo hacer mis propios juguetes».

Al cumplir los 16 años decidió que haría su vida por sí mismo. Abandonó otra vez su casa y viajó a Fusagasugá, también en Cundinamarca, donde logró vincularse a Radio Sumapaz como operador de audio y locutor. Con el tiempo se ganó la confianza del director Carlos Ramírez, quien le brindó todo su apoyo. Así obtuvo una hora diaria en el programa juventud 65, durante cinco años, los domingos en las tardes.

Todos los días se levantaba a las cinco de la mañana a prender la emisora. Luego la secretaria le preparaba el desayuno y le cubría el turno de las 8 de la mañana hasta las doce del día, mientras él iba al colegio. Después de almorzar retomaba su trabajo, de 12:30 a 1:30, hora en que regresaba al colegio. En las noches se dedicaba al grupo de teatro El Baúl, que formó con unos compañeros y que fue promocionado por la gobernación.

EL INVENTOR

Un cuñado suyo que tenía un colegio en Madrid, Cundinamarca, lo llamó para que dictara clases. Enseñó todas la materias y, por supuesto, organizó el grupo de teatro del colegio.

Desde muy chico se destacó por su capacidad creativa y su habilidad en las obras manuales, lo cual lo ha lleva do a realizar escenografías para obras como Romance de lobos y Ejercicios para eguilibristas. En estas obras se encargó de hacer los efectos especiales, la escenografía y el trabajo de las más caras. Además, su presencia en cualquier escenario garantiza la solución de cualquier problema técnico que se presente.

En España, Rafael se ganó la admiración de Juan Margallo, el director del Instituto Nacional de Cadiz, donde se organizan los festivales de teatro más destacados de ese país. No era para menos, durante el montaje de Ejercicios de eguilibristas el actor inventó una máquina para hacer burbujas de jabón, con apenas dos charolas y un fuelle. Margallo estaba acostumbrado a recurrir a los especialistas norteamericanos para lograr esa clase de efectos. Desde entonces, a Rafael lo llaman en España «ingeniero teatral».

Su creatividad lo llevó a ingeniarse una línea de joyería apropiada para la época que se estaba viviendo: los años sesenta. Eran diseños en cobre y con murralla de esmeralda. Fabricaba anillos, aretes y collares. Logró montar una pequeña industria con quince empleados «pero el negocio se cayó por su propio peso, ya que vinieron los hippies, que empezaron a sacar a las calles un producto parecido, y de alguna manera se prostituyó el negocio y fue necesario acabarlo».

EL REGRESO A LAS TABLAS

Rafael ingresó al grupo de teatro de la Universidad América, uno de los más destacados de los años setenta. Allí estuvo durante cuatro años, hasta que un anuncio de periódico le cambió el rumbo. Se necesitaban cinco actores para ingresar al grupo del TPB. Al día siguiente se presentó ante Jorge Alí Triana y le dijo: «Yo vengo a hacer parte del grupo». Pero había 95 aspirantes en preselección, realizando un cursillo que duraba un mes y que había comenzado quince días atrás.

Fue tanta la seguridad y hasta la impertinencia de Rafael, que Jorge Alí accedió a hacerle una prueba inmediata, el monólogo El tabaco, de Chejov. Rafael tenía que conseguir el vestuario y el maquillaje y construir el personaje. A los quince días, cuando regresó con su trabajo, comenzó a formar parte del grupo, al lado de Jairo Camargo, Luis Fernando Montoya, Eduardo Castro, Fernando Pérez y María Antonia Cruz.

A partir de ese momento empezó a vivir de su profesión. Ya no tenía que sacar dinero de su bolsillo para hacer la escenografía de su grupo El Baúl. Estaba en el teatro profesional, con todos los elementos para darle rienda suelta a su imaginación y a su hiperactividad. En los años siguientes participó en el montaje de I took Panamá, Romance de lobos, La primera independencia, La muerte de un agente viajero, Fuenteoaejuna y otros clásicos de la literatura.

EXIGENCIAS EN TELEVISION

Sin sacrificar los compromisos teatrales, los miembros del TPB hacían montajes para televisión. «Pero en 1983 se acabó el elenco estable del grupo y cambiaron las políticas. Entonces los integrantes quedamos con la experiencia y el ingreso a la televisión».

Arrancó entonces otra etapa de su carrera, haciendo programas especialmente creados para televisión. El primero de ellos, Crimen y castigo. «Durante esa época se destacaba el actor pensante, con una postura ideológica, sociológica, consciente de la responsabilidad frente al público y a las consecuencias que puede traer la manipulación. Además teníamos en cuenta que a los televidentes hay que mostrarles los clásicos de la cultura, porque si la gente no lee, por lo menos debe tener acceso a la cultura a través de la televisión. Eso no significa que presentáramos cosas aburridas».

Rafael dice que esta forma de pensar le ha acarreado algunos problemas en su carrera. «En este momento estoy vetado en muchas programadoras, sin embargo no estoy cesante, ahora empiezo con El regreso de los Tuta, donde in terpreto a don Antuquito, el carpintero que es la conciencia de la historia, y quien a través de bromas y apuntes puede decir cosas muy serias, muy éticas y ciertas».

"El Flaco" que se la pasa ingeniando cosas y que seguimos viendo en la televisión es Rafael Bohórquez, el mismo que trabajó en La cándida Eréndira, Los motivos de Lola y La posada el que no permite que "titericen " su profesión, el que se empeña en luchar por la dignidad del actor y el arte.

Tomado de la Revista TV y Novelas No.074,  16 de agosto de 1993


 


Un Reconocimiento al esfuerzo y dedicación

Néstor Panader

"Me sorprende muchísimo por que no tuve ninguna injerencia en él", dice Rafael Bohórquez sobre su Premio especial a la trayectoria. No lo dice por modestia, aunque la sencillez y la honestidad son normas de conducta en él. Lo que pasa es que nunca le han regalado nada; todo se lo ha ganado con mucho estudio y trabajo. 

MÁS QUE UN ACTOR 

Bohórquez no es sólo un actor. Es un científico de la actuación. El análisis, el raciocinio, la investigación, el método, la técnica y la práctica paciente y persistente, marcan el sentido de su trabajo, que tiene una base esencialmente teatral. "El verdadero actor no so lo interpreta su personaje; averigua sus antecedentes, precedentes y las consecuencias de sus acciones; estudia la geografía, la historia y la etnia de la región a la que pertenece; y lo más importante: le aporta elementos con sus vivencias y conocimiento del mundo". Constantin Stanislavski, el famoso investigador de este arte, solía recomendar: "Un artista verdadero debe llevar una vida plena, variada, interesante y excitante". Bohórquez, un ferviente seguidor del estudioso ruso, aplicó esa recomendación a su manera. Lo hizo cuando se fue a vivir a un sector de mala muerte en el centro de Bogotá, rodeado de miseria, pobreza y gamines, para entender e interpretar a Don Antonio, su personaje de la teleserie Vivirla vida,- también, cuando hizo que le inventaran un puesto en un centro de producción cinematográfica, para entender el séptimo arte "desde la cocina"; o cuando decidió aprender carpintería de verdad, como un homenaje a Don Antuquito, su sabio y tierno personaje en la teleserie Romeo y buseta; o como ahora, inventando polvos faciales que sus compañeras actrices adoran, por estudiar dermatología y cosmetología, tan importantes en el arte escénico.

TRABAJAR Y TRABAJAR 

Actuar, según su filosofía, es 95 por ciento trabajo "y ciento por ciento amorcito y sacrificio". A eso debe su éxito, que lo ha acompañado prácticamente desde sus comienzos a los 6 años de edad (hoy tiene 59), cuando unos tíos que montaban obras del teatro clásico inventaban personajes infantiles (que ni siquiera Moliere o Gogol hubieran imaginado), sólo porque querían que el pequeño Rafael actuara. Naturalmente, él era la atracción, y eso fue suficiente para que se le metiera el virus de la actuación y lo contagiara de por vida. A los 15 años ya había formado su propio grupo de teatro, El Baúl, y dictaba clases en los colegios de Bogotá o de su pueblo, La Palma, Cundinamarca. Por aquella época vivía en Fusa y aprovechó para hacer unos cursos intensivos que auspiciaba la Gobernación, con profesores muy reconocidos como Luis Alberto García.

Veinticinco años de bagaje le sirvieron en 1976 para ser uno de los cinco seleccionados, entre 96 aspirantes, para hacer parte del Teatro Popular de Bogotá (TPB), una etapa que él considera crucial y durante la cual pudo aportar su granito de arena a la cultura y al prestigio del teatro colombiano, pues se presentó en los rincones más apartados del país y viajó a países como Chile, Argentina, Uruguay, Venezuela, México, Estados Unidos, España, Francia y Rusia. Pese al éxito rotundo de obras como I Took Panama, La cándida Eréndira o ahora de Crónica..., él se lamenta: "No había periodistas o medios que registraran tan tremenda acogida y la dieran a conocer en el país". 

ESPLENDOROSA TELEVISIÓN 

En 1976, el TPB firmó un convenio con Inravisión para hacer montajes para televisión, y ese hecho determinó su incursión en la pantalla chica. Apareció en famosas realizaciones como Crimen y castigo y Casa de muñecas. Y como un actor crece mientras trabaja, casi inmediatamente comenzó un periodo de intensa actividad con El cuento del domingo y Revivamos nuestra historia (series semanales), las telenovelas y las comedias. Llegó a tener hasta seis programas al aire simultáneamente. Aparecía tanto, que un director inventó un crédito exclusivo para él: "En este programa NO trabaja Rafael Bohórquez". Su personaje más reciente, Don Cristo, en María madrugada, fue una gran satisfacción para él. "Lo interpreté con tranquilidad, decantación y mucha madurez". Hoy, con más de 50 años en escena y nueve hijos, se da el lujo de rechazar los personajes que no le gustan. Y mientras llega el papel que lo seduzca, "ese al que el televidente le crea lo que diga y llore y ría con él", seguirá dedicado a la carpintería, tal vez esta vez no tanto para entender mejor su arte, sino muy concentrado en el diseño y fabricación del entrepaño donde reposará su merecido Premio especial TV y Novelas 2002 a su trayectoria artística.

Tomado de la Revista TV y Novelas, No.359, 27 de marzo de 2003


   

El eterno Don Antuquíto

La carrera actoral de Rafael Bohórquez empezó cuando tenía tan solo 6 años de edad en un grupo de teatro de adultos formado por sus tías, pues, según él, desde ahí decidió que quería ser actor.

A los 16 años formó un grupo de teatro en Fusagasugá y realizó cursos que auspiciaba la Gobernación de Cundinamarca con profesores muy reconocidos, y años más tarde ingresó al Teatro Popular en Bogotá (TPB). Fue entonces cuando empezó a trabajar mucho en TV, comenzaron a llamarlo con frecuencia y actuaba en todo. Producciones como Romeo y buseta, Traga maluca, Francisco el matemático y actualmente El laberinto, hacen que todo un país aplauda y admire el talento de este estudioso y disciplinado actor: "Hay un personaje que me gustó mucho, fue Don Antuquíto en Romeo y buseta. Gustó tanto que todavía me gritan por la calle: "¡Adiós, don Antuquíto!". Actualmente ocupa su tiempo libre en una carpintería y haciendo productos de belleza que todos podemos ver en su página en Facebook Rafael Bohórquez Melo.

Tomado de la Revista Elenco, Edición 88, 1 de marzo de 2012