Margalida Castro

San Gil, Santander

Actores

Personaje

 

Margalida Castro

actriz, escritora

   
 

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Actriz - filmografía
(2000s) (1990s) (1980s)
  1. Doctor Matta (2013)
  2. El Día de la suerte (2013)
  3. Casa de reinas (2012)
  4. El secretario (2011) ... Gertudris
  5. La Autopsia (cortometraje) (2009)
  6. Chepe Fortuna (2010) ... Ursula
  7. "Vecinos" (2009 - corta actuación)
  8. "Hasta que la plata nos separe" (2006)
  9. "La tormenta" (2005)
  10. "La viuda de la mafia" (2005) ... Libia Santos
  11. "Retratos" (2003) TV Series
  12. "Venganza, La" (2002) TV Series .... Concepcion Fernandez
  13. "Mi pequeña mamá" (2002)
  14. "Luzbel esta de visita" (2001) TV Series .... Merceditas
    ... aka "Adrián está de visita" (2003) (Colombia)
  15. "A donde va Soledad" (2000) TV Series .... Sor Anunciacion
  16. "Rauzán" (2000) TV Series
  17. "Sín límites" (1998/I) TV Series
  18. "Yo amo a Paquita Gallego" (1997) TV Series ....  la Tía Chavela
  19. "La invencible mujer piraña" (1997) .... Lucero
  20. "María bonita" (1996) ... la mala Libia, una distinguida dama
  21. "Padres e hijos" (1996) .... la abuelita Sofía
  22. "Cazados" (1996) .... madre comprensiva
  23. "Solo una mujer" (1995) TV Series .... Josefina Michelena
  24. "La mujer doble" (1992)
  25. "La mujer doble"  .   Renata * (1992)
  26. "Sorprendidas", obra musical (1991)
  27. "Los victorinos" *, ó Cuando quiero llorar no lloro (1991)
  28. "Caballo viejo" (1988) ... La Sietelenguas
  29. "El segundo enemigo" * (1988)
  30. "Destinos cruzados" * (1988)
  31. "Amándote"* (1986)
  32. "La red" * (1984)
  33. "La posada" (1987/1992)
  34. "Gallito Ramírez" (1986) TV Series .... Sussy Borda Lavalle
  35. "El taxista millonario" (1979) **
  36. "La enemiga" * (1974)
  37. Dulcita y el burrito
  38. "Ayer nada más" * (1973)
  39. La herencia "El fantasma" * (1973)
  40. "Una vida para amarte" * (1971)
  41. "La Ciudad grita" * (1971)
  42. "La sombra de un pecado" * (1970)
  43. "La tercera palabra" (1967), debut,
  44. "Yo y tú"  ... Gringa Peggy, Premio Ondas a la mejor actriz 1968 *
  45. "La tercera palabra" * (1967)
  46. "Morir y dejar vivir" *
  47. Despierta y canta (teatro)
  48. La primera palabra (Cuento del domingo)

Participaciones - filmografía:

  1. Revivamos nuestra historia *
  2. Dialogando *
  3. Cosas de la vida *
  4. Aqui se fabrica su futuro *
  5. Música maestro ... Helida Pérez

Escritora

  1. Margalida: del manicomio a la luz
  2. Camisa de fuerza
 
 
Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso
* Datos suministrados por el periodista Fernando Sarmiento, Barranquilla
** Tomado del libro Largometrajes Colombianos en Cine y Video, 2005
 
   

Tengo ayuda divina (47 años en la televisión)

  1. "Mi primer personaje fue un protagónico de El cuento del domingo, en el capítulo La primera palabra, de Alejandro Casona."
  2. "Gracias a Dios y a la Virgen no me he quedado sin trabajo, ni en televisión ni en teatro; ni siquiera cuando estuve enferma, porque también soy flautista, escritora y locutora."
  3. "Los personajes que más recuerdo son Susi de la Borda de Gallito Ramírez (1986) y la tía Chavela de Yo amo a Paquita Gallego (1997)." 
  4. "Me he mantenido vigente por la ayuda divina de mi bunker religioso, y porque soy muy cumplida, estudiosa y respetuosa de los libretos y de mis compañeros de trabajo."
  5. Gertrudis en El secretario

 Tomado de la Revista TV y Novelas No. 599, 8 de octubre de 2011


 
   
 


Las desgarradoras revelaciones que hace Margalida Castro en su segundo libro, Camisa de fuerza, la convirtieron en la escritora más vendida de la última Feria del Libro y de paso exorcizaron sus fantasmas. 

Margalida Castro es una actriz de memoria prodigiosa y pluma conmovedora.

Su conversación está plagada de anécdotas, unas definitivamente desgarradoras, vividas por ella en su transitar intermitente por diferentes manicomios del país y otras maravillosas, cuando ha tenido la fortuna de hacer amistad con grandes músicos, escritores y directores del mundo, y varias más, graciosas, sorprendentes y decididamente macondianas. Si no fuera porque la conozco desde hace diez años, podría creer que son fruto de su exuberante imaginación, pero doy fe de que son ciertas.

Irene Carol
Tomado de la Revista TV y Novelas, No.240, mayo 10 de 1999


 


El actor debe convencer

Como buena santandereana, Margalida Castro habla fuerte y directo. Esta señora actriz, con todas las letras, ha representado a una gran variedad de personajes. Pero quiere más. Ya cumple 42 años de carrera artística y dice, con la sonrisa pintada en la cara, que apenas está comenzando.

Su primer personaje lo hizo en La tercera palabra, bajo la dirección de Bernardo Romero Lozano (q.e.p.d.) Sus recientes papeles han sido el de la maquiavélica Inesita, en La viuda de la mafia, y actualmente el de Sibila, una especie de iluminada bajada del cielo que resulta ser la madre de María Teresa (Natalia Streignard), en La tormenta, y el de Sofía, en Padres a hijos. En las tablas, en el set televisivo, en la pantalla grande, donde la pongan, sale avante. Cada personaje que ha hecho le ha quedado bien, coinciden los directores de novela y teatro más importantes de este país.

Ella, divertida, intensa y pasional, no se calla nada. Finalmente, su experiencia la hace hablar con elementos de juicio que hay que escuchar con atención. ¡Adelante, Margalida!

¿Por qué escogió la actuación?

"Por pura casualidad. Yo quería ser arquitecta o flautista, cualquier cosa menos actriz. Pero si hoy tuviera que es coger, sería actriz, como desde hace 42 años.

¿No es jarto estar metido en otros seres que no son uno?

"Todo to contrario. Esto es divertido. Los actores somos una caja de sorpresas. La actuación es lo más maravilloso de mi vida, aparte de mis hijas.

De tanto representar personajes, ¿los actores no llegan a perder su propia personalidad?

"A raticos, sí. Por ejemplo, cuando yo hacía de Merceditas (Luzbel, está de visita), Ilegaba a la casa y seguía caminando como ella porque la sentía como un abrigo encima de mí. Entonces, me decía: Merceditas, ¡ya!, déjame, que yo soy Margalida (risas)"

PALABRAS DEL ALMA

Por un instante, deténgase a pensar en usted misma y dígame qué opinión tiene...

"Pues que soy la mujer más feliz del mundo en este momento porque soy millonaria... Millonaria no en dinero, sino en el cariño de millones de colombianos. No solamente de colombianos; me han pedido autógrafos en Guayaquil (Ecuador), en Chile, en Miami. Hoy, uno está diversificado por todo el mundo porque lo ven en las telenovelas que has hecho, y eso es inmensamente gratificante. Hoy me veo feliz, con una serenidad plena en mi vida, con unas hijas maravillosas, unos nietos divinos... A veces me da mucha vergüenza ser tan feliz.

¿Qué es lo más sacrificado de su profesión?

"La separación tan grande de la familia. Por cuestiones de grabación, muchas veces uno no tiene tiempo de ver a los suyos.

Nombre tres personajes significativos que han tenido que ver con su carrera...

"Bernardo Romero Lozano (q.e.p.d.), quien me cogió de la mano y me llevó a la televisión, porque yo trabajaba en teatro. A este gran director le debo en parte la seguridad en mi trabajo y lo mucho que me aportó con la brillantez de sus consejos. En segundo lugar, la actriz argentina Norma Leandro; cuando la vi en 1978, actuando en un unipersonal en el Teatro Nacional, me hizo pensar que nosotros los actores somos maravillosos. Y Fanny Mikey, porque cada vez que pienso en ella, me revitalizo. Esta mujer vive la vida como de cinco personas.

¿Es difícil mantenerse vigente durante 42 años?

"Sé que soy talentosa y una de las actrices más versátiles que tiene el país. Por eso, hago mucha oración a San José, patrono del trabajo y papá del Divino Niño. A él le debo mi trabajo constante. Uno debe tener un respeto por la profesión, no se puede tomar como un escampadero. Yo les digo a los actores que comienzan que deben tener una gran paciencia, un gran sentido del humor, mucha disciplina y, como decía el director David Stivel (q.e.p.d.), mucho estudio, mucho estudio. Eso, para que puedan hacer personajes diferentes.

Sin embargo, a muchos actores nuevos se les olvida y sacan tiempo para ir al gimnasio pero no para formarse pro fesionalmente...

"Un actor puede ser muy bueno, pero si en su tercera novela sólo se cambia de peluca o se pone un bigote y sigue actuando igual, la gente se cansa. Hay que preparar se siempre porque entre más se estudia, más se sabe. Un actor debe ser un camaleón, y para eso, además de tener talento, debe formarse todo el tiempo.

¿Qué personaje le falta por hacer? 

"¡Uff!, de bruja a monja, de presidenta de la República a lavandera o empleada doméstica... He pasado por todo tipo de personajes y cada uno llega siempre como una buena estrella. Así que no me pongo a pensar en cuáles me faltan; simplemente, los recibo con beneplácito.

¡Enhorabuena!, porque eso significa que hay Margalida para rato...

"¡Sí, claro! El piropo más grande que me han dicho en mi vida profesional me lo dijo David Stivel: iChe, Margalida, vos me alucinás, porque hagás to que hagás, comedia o drama, en el acento en que lo hagás, me convencés Pues esa es la base de cualquier actor: convencer. 

Tomado de la Revista TV y Novelas No.448, 16 de enero de 2006


 

 

ENTRE LA VIRGEN Y LA LOCURA

A las 3:26 de la madruga da del 22 de julio de 1990, se me apareció la Santísima Virgen María. Segundos antes, el Arcángel San Miguel, el heraldo de la Virgen, me avisó sobre la visita: Póstrate y venera el acontecimiento que va a ocurrir, y enseguida apareció una aureola azul inmensa. Una fuerza sobrenatural me arrodilló mientras aparecían miles de escarchas doradas. Por el temor, me metí debajo de la cama, sentí el ruido como de un avión y, luego, sonó como cuando es destapada una champaña. Escuché una voz dulce que me dijo: No tengas miedo. Lloré junto a Ella y permanecí cinco horas conversando con la Virgen, Quien siempre me habló por el oído derecho. Desde entonces, perdí el 80 por ciento de la audición por ese oído. La Virgen tomó mi casa, tomó mi corazón y, de paso, se llevó mi oído.

"La Virgen me dijo que miráramos más al cielo, que rezáramos el rosario y que nos confesáramos con más frecuencia. A partir de esa fecha, cuando se aparece me llama Pulgarcita, Tortuguita, y me dice: Regresa a la casa, queremos secar tus lágrimas. Siempre siento un temor reverencial, sé que nada malo me va a pasar, pero siento una vergüenza infinita.

`ODIOSA CON LOS CURAS

Por estas experiencias, Margalida convirtió su apartamento, en donde vive desde hace 25 años, en un inmenso altar con más imágenes religiosas que la Catedral Primada de Bogotá. Solo en su cuarto habitan 42 íconos, al lado de su computador portátil que hace juego con las alfombras y cortinas.

A su lugar de vivienda sólo entran hoy en día sacerdotes y monjas; vive sola, pero permanece acompañada de María Cecilia Vergel, la misma empleada que le ha trabajado (y, sobre todo, cuidado) durante los últimos 30 años. "Yo también he visto las luces de colores y la casa llena de escarcha; dice Vergel.

Hasta ese 22 de julio, la actriz santandereana era poco creyente, le hacía pistolas a la Iglesia, les sacaba la lengua a los curas, creía en la ufología y estaba con vencida de que las visiones que había tenido hasta entonces eran más cuestión de extraterrestres que de divinidad.

Aunque creció en el seno de una familia católica normal, le había tomado animadversión a la religión por las experiencias desagradables que Fabio, su hermano seminarista fallecido en un accidente en 1984, había tenido con un sacerdote.

Sus diálogos sagrados le reconstruyeron una vida llena de experiencias desgarradoras. "Con las apariciones, encontré las respuestas a mis preguntas y regresé a la fe de niño. Una fe que ha necesitado para sobreponerse a sus vicisitudes.

SUS DRAMAS

Margalida Castro, del signo Escorpión, nació en San Gil, Santander, aunque desde su infancia vive en Bogotá. Ignacio, su padre, fue un político liberal cercano a Jorge Eliécer Gaitán, mientras que su madre, ama de casa, la crió para que la niña no hiciera nada. "A la niña, recójanle todo el desorden, que ella nació para reina; decía su mamá, María Luisa Rueda.

"Por eso no sé cocinar, no sé hacer oficio, no sé usar la lavadora y cuando llegaba mi extracto bancario con el cabezote de debe-haber-saldo, yo creía que significaba que seguramente tenía saldo. Su mundo era otro: las partituras profanas que su mamá interpretaba en su propio piano, las poesías memorizadas por su padre del Tuerto López, y las visitas a las bibliotecas de su vecino, León de Greiff, durante la adolescencia de la actriz.

Desde niña estudió música, era la encargada de las declamaciones escolares, pero la actuación nunca estuvo entre sus inclinaciones.

AI graduarse de bachiller, entró a estudiar arquitectura en la Universidad Nacional, al tiempo que continuó con sus clases avanzadas de flauta clásica y tocaba con la orquesta de la universidad.

Su vida era el estudio, muy alejada de los gustos mundanos, nada de rumba, mucho menos de bailes. "Para mí, el baile siempre fue, es y será una masturbación colectiva , dice. La palabra sexo ni siquiera aparecía en su vocabulario, y con su primer novio, un violinista, mantenía estrechas relaciones... por correspondencia. Pero una tarde, un terremoto llegó a su vida. Durante un ensayo de una obra dirigida por Santiago García en la que ella tocaba la flauta, se tropezó con el dramaturgo Carlos Perozzo. "Me enamoré apenas lo vi, es la prueba de que el amor a primera vista existe. Tres meses después, estaba casada con este hombre con apariencia de Charles Bronson. Dejé la arquitectura, abandoné la flauta y terminé en las tablas sin sospechar que podía tener talento para el teatro" Con Perozzo, cambió su vida. Para bien y para mal.

"Estuve seis años casada con él, pero su temperamento violento nos separó. No di la talla para ese carácter. Fue una relación conflictiva, tremendamente conflictiva, por la rivalidad entre los dos; también por la inmadurez, porque los dos somos santandereanos. Yo oro por él, aunque sé que es ateo.

SU PRIMERA LOCURA

Años antes, Margalida había tenido una experiencia traumática: "Cuando tenía 18 años, me quedé encerrada por equivocación en el Cementerio Central, cerca de donde yo vivía. Adentro estaba también un pordiosero que vivía en el barrio y quien me persiguió por todo el cementerio con intenciones de violarme. No sé de dónde saqué fuerzas, pero salté y logré ponerme a salvo; sin embargo, alcancé a verlo masturbándose. Esa fue la primera vez que vi un órgano sexual masculino: Quedó muda. No dormía. Empezó a confundir la realidad con la ficción. Creyó que ella era Jesús. Que estaba en el infierno. Que también era San Juan. Terminó en un hospital siquiátrico, con camisa de fuerza, en estado de alteración sicótico agresiva. "Solo empecé a recuperarme cuatro meses después, cuando fui capaz de contar por primera vez lo que había vivido.

En ese hospital, entre locos, encontró su primer amor platónico: el joven siquiatra que la atendía, a quien ella le tejió una inmensa bufanda que jamás le pudo entregar porque al doctor lo sacaron del hospital y lo enviaron becado a Bélgica para alejarlo de Margalida.

SEGUNDA LOCURA

Los días más duros estaban por venir, después de su separación. Mientras se bañaba, se cayó y golpeó muy fuerte en la cabeza, y se fracturó el cráneo, además del codo y la mandíbula. "Los médicos creían que no iba a resistir la operación que duró 15 horas, o que, si sobrevivía, quedaría loca o parapléjica.

Vivió, pero perdió la capacidad de dormir y entró a una etapa de hiperactividad que empezó a desquiciarla. "No dormía, una palabra me Ilevaba a otra, mi mente trabajaba sin descansar, hasta que fui perdiendo el contacto con la realidad. Otra vez, una clínica mental, luego otra, después hospitales de caridad, una droga, otra droga, algunas experimentales; se volaba, la regresaban nuevamente, se escapaba, volvía, más drogas, otro manicomio, agresiones de locas indigentes...

"Las últimas cinco veces que fui internada, me volé. Así permanecí entre 1976 y 1984, al tiempo que seguía trabajando como actriz para pagar los manicomios y los medicamentos.

LOCURA DE AMOR

En una de las visitas a un centro siquiátrico, conoció a Alvaro Paredes, un buzo venezolano, alumno de Jacques Cousteau, hijo del ministro de Defensa de su país, internado por alcoholismo; y con él se voló en 1978. "Huimos de la clínica directo a San Antonio del Táchira, nos casamos allá en una boda medio falsa, y regresamos a Bogotá. Él era divino. Se parecía a Richard Chamberlain, era un churro 10 años menor que yo." Pero un día, la pareja se encontró en el ascensor con María Eugenia Dávila, quien preguntó: "Alvaro, ¿qué signo eres?" El venezolano no tuvo tiempo de contestar. "Me enfurecí, lo encerré durante cinco años por puros celos. ¡Imagínate!, yo de 50 años y él, tan bello, de 40. Es que yo sufría de celotipia endovenosa severa crónica a irreversible.

La relación terminó con la última crisis de Margalida, un día que se le metió en la cabeza que Alvaro la agrediría con un martillo. Lo denunció ante la Policía y to extraditaron por estar ilegal en el país. "Ese fue el último amor de mi vida. Renuncié al amor por miedo a dañarle la vida a otra persona a causa de mis celos.

MARGALIDA SIGLO XXI

No ha dejado de actuar, su vigencia supera las cuatro décadas, sus personajes son muy recordados, los premios por sus interpretaciones son continuos, y sus colegas la definen como una artista muy profesional. Sin embargo, su vida ahora gira más en torno a sus compromisos con el mensaje de la Virgen, a montajes teatrales para las monjas de clausura y, especialmente, para sus dos hijas (Gina y Carla) y sus tres nietos, con quienes se comunica por Internet (viven en Chile). Pero ve su futuro atado al oficio literario (ya ha escrito dos libros y prepara dos más). Vive feliz y no deja de actuar. "No sé cómo puedes reír después de todo lo que lo ha pasado; dicen quienes la conocen, y ella responde con su eterna carcajada.

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 470, 16 de noviembre de 2006


 


Margalida, una institución de la pantalla chica

Margalida Castro nació en San Gil (Santander), el 19 de noviembre de 1943. La carrera artística de esta santandereana comenzó en las tablas con la obra Despierta y canta, dirigida por Carlos Perozzo, quien se convertiría en su esposo y padre de sus hijas. Su primer trabajo en la pantalla chica fue en La tercera palabra, con la dirección de Bernardo Romero Lozano, quien después de verla actuar en teatro la llevó a la TV: "Descubrieron un talento que yo no conocía", dice. Actualmente está personificando a una matrona costeña en Chepe Fortuna, producción que prepara RCN; además escribe una obra de teatro y participa en el cortometraje La autopsia.

Tomado de la Revista Elenco, Edición 31, 8 de octubre de 2009


 


¿A qué hora descansa?

LA ACTRIZ, CON 45 ANOS DE CARRERA, ESTARÁ EN DOS TELENOVELAS, PARTICIPARÁ EN UN CORTOMETRAJE, PREPARA UNA OBRA DE TEATRO Y ESCRIBE DOS LIBROS

La experimentada artista tiene un manager de lujo: San José. Gracias a este santo y, claro, al talento de ella, esta santandereana ha permanecido 45 años activa en la televisión colombiana.

"Yo siempre negocio con San José, y él me da todo lo que pido: estar vigente. Eso se debe al buen trabajo, a la dedicación y al santo" Es cierto: acaba de terminar las grabaciones en Vecinos (una corta aparición) y ya está preparando los papeles de Úrsula Cabrales para Chepe Fortuna (Canal RCN) y el de una madre superiora para Cadabra (FoxTelecolombia). "Para mí ha sido todo un acontecimiento, un regalo de mi santo, volver a actuar con mis muy queridos amigos Carlos Muñoz y Consuelo Luzardo en Chepe Fortuna, y con Margarita Rosa De Francisco en Cadabra, donde ella será una monja" No es lo único que la actriz está haciendo. Lleva dos años en el montaje de la obra teatral Necro Soul y se encuentra lista para empezar el rodaje del cortometraje La autopsia, al lado de Jorge Herrera y bajo la dirección de Ricardo González.

Dos telenovelas, una obra de teatro, un cortometraje... y le queda tiempo para trabajar simultáneamente en dos libros: A ti, María, que me tomaste por asalto, sobre sus experiencias con la Virgen María, y su biografía Yo, Margalida, la actriz. "También quiero presentar un proyecto para una serie de televisión sobre los momentos más difíciles de mi vida, basado en mis dos libros anteriores: Margalida: del manicomio a la luz y Camisa de fuerza", cuenta esta actriz que debutó en la pantalla chica en Cuentos del domingo, en 1964, bajo la dirección de Bernardo Romero Lozano. En medio de esta frenética actividad, Margalida también saca espacio para consentir por teléfono a sus dos hijas, Gina Paola y Carla, residentes en Santiago de Chile, y para orar en su apartamento, que es más un altar a la Virgen María.

Tomado de la Revista TV y Novelas No 548, 13 de octubre de 2009


   

‘Dudisita’, la luz de ‘El secretario’

Gon este rol, Margalída Castro ganó e India Catalina a Mejor actriz de reparto.

Le pasó hace tres semanas mientras almorzaba en un centro comercial del norte de Bogotá. Una niña llegó hasta donde estaba Margalida Castro y le dijo: "Dudisita, ¿me permite darle un mordisquito?, yo le hago pasito".

Dudisita (diminutivo de Gertrudis) es el personaje que Margalida Castro interpreta en la telenovela El secretario, de Caracol, y que la hizo merecedora del premio India Catalina de Televisión en el apartado de Mejor actriz de reparto.

Ella se alzó la manga de la chaqueta y dejó que la niña^ la mordiera. "Luego se fue, corriendo, feliz", dice y agrega que, por el corto tiempo que dan en Cartagena -donde se entrega el premio- para las palabras de los ganadores, no pudo agradecerles a los niños el cariño que le dan por su personaje.

Y es que Dudisita es parte fundamental de El secretario: la mejor amiga de Emilio, el protagonista:

"Soy como su hada madrina, su muppet", dice Castro.

La actriz está en la televisión desde 1967. Entre sus personajes más recordados están Sussy Borda de Lavalle, la mamá de la ‘Mencha’ (Margarita de Francisco) en Gallito Ramírez, que también le deparó el India Catalina.

Además, el de Élida Pérez en Música maestro, en la que pudo mostrar su gran pasión: tocar flauta, instrumento que aprendió a interpretar en el Conservatorio de la Universidad Nacional, donde también estudiaba arquitectura.

Las dos carreras las dejó para dedicarse a la actuación, "y sin pensarlo: mis maestros me recomendaron para tocar la flauta en Dulcita y el burrito, montaje en el que estaban Consuelo Luzardo, Carlos Muñoz, Pepe Sánchez y Alvaro Ruiz, los actores que yo veía en Yo y tú y que me encantaban. El director era Carlos Perozzo (que falleció hace algunos meses), y entre él y yo hubo flechazo. Lo dejé todo", cuenta, y no cambia por nada el giro que dio su vida.

Y es porque ha sido feliz en su oficio y haciendo felices a los demás. "Con las telenovelas entramos a cárceles, hospitales, ancianatos... A sitios donde hay dolor, y hacemos olvidar la tristeza por un rato".

Así como obtuvo uno de los galardones más prestigiosos de la TV, dice que ya tiene el India Catalina emocional: "Hace un tiempo, en Chile, entré a un almacén y una vendedora me dijo que por mi personaje de la tía Chavela en Paquita Gallego, que pasaron en ese país, pudo sobreponerse al fallecimiento de su bebé, por muerte súbita".

La mujer le dijo: "No me suicidé por la fuerza de su personaje. Chavela se murió, pero se quedó con Paquita. Igual mi hijo, se quedó conmigo".

Tomado del periódico El Tiempo, 5 de marzo de 2012 


 

 

Margalida, ejemplo de entrega y talento

La hoja de vida profesional de Margalida Castro muestra solo algunas de las razones por las que los colombianos la queremos tanto. Su talento ha dado vida a personajes en producciones como Clase aparte. Yo amo a Paquita Gallego, La viuda de la mafia. Hasta que la plata nos separe, Chepe Fortuna y El secretario. Más allá de eso, para sus colegas es un ser humano maravilloso que con su dulzura y forma de ser se gana fácilmente el cariño de todos.

Fue por casualidad que llegó a la actuación, pues tenía claro que la arquitectura era a lo que quería dedicarse: "La actuación, aparte de mis hijas, es lo más maravilloso de mi vida".

Cada papel que ha interpretado en su larga y significativa trayectoria tiene una historia y trae algún recuerdo emotivo a su mente: "Cuando comía en un centro comercial, una niña pequeña se me acercó y me dijo cosas muy lindas por mi papel en El secretario, novela que estoy haciendo actualmente". Margalida, que además tiene una reconocida devoción hacia la Virgen María, es una eterna agradecida con su público al que dice deberle todo.

Tomado de la Revista Elenco, Edición 87, 16 de febrero de 2012 


   

2013: ‘Este premio es mi pentatlón del arte’

La actriz Margalida Castro recibe esta noche el premio Víctor Nieto a toda una vida del India Catalina de Televisión.

Margalida Castro no sabe todavía qué le dijeron unos holandeses que se encontró en un viaje a Chile, país que visita con mucha frecuencia porque allá viven sus hijas.

Margalida Castro, actrizEra algo relacionado con una de las telenovelas en las que ha participado, porque ellos le hacían la mímica de un televisor.

Hubo fotos, besos y abrazos, pero no intercambio de palabras. Castro nunca entendió qué le dijeron, pero les agradeció su cariño.

Y lo mismo hace cada vez que alguien se le acerca para comentarle sus personajes, que en 50 años en la televisión han sido muchos, muchísimos.

Por eso, el premio Víctor Nieto a toda una vida, que recibe esta noche, en la entrega de los galardones India Catalina de Televisión, es un merecido homenaje a toda su trayectoria. -

"Me siento como si hubiera ganado el oro olímpico en el ‘pentatlón’ artístico, que incluye radio, televisión, teatro, cine y literatura" (ha escrito varios libros religiosos), dice.

El año pasado, la actriz, nacida en San (Gil Santander), recibió el premio India Catalina a mejor actriz de reparto por su personaje de doña Dudis en la telenovela El secretario, y el galardón TVyNovelas por el mismo personaje.

"Por eso, repito, este año voy es por la de oro, por la de todo", agrega Castro, que en los últimos doce meses no ha dejado de trabajar: grabó Casa de reinas y Doctor Matta (esta última no ha salido) y actualmente hace El día de la suerte, producción con libretos de Miguel Ángel Baquero, que siempre escribe algo para Castro.

"Él me contó alguna vez que cuando era niño y soñaba con escribir historias, pensaba en personajes para mí y eso es muy gratificante", cuenta la actriz.

Toda una vida

Margalida Castro fue una de las iniciadoras de la televisión en el país, cuando dejó su carrera de arquitectura y de flautista. Sin embargo, afirma que el momento más importante de este medio ocurrió cuando llegó la TV en color, en 1979. "Fue como si uno mandara al hijo al bachillerato. El esfuerzo de toda la gente del medio fue tan grande, pues todos los manuales venían en inglés y era muy difícil adaptarse a los cambios", comenta.

Y después de haber hecho tanta televisión, así como algo de cine, manifiesta que hay dos producciones en las que le ha dolido no estar. "Pecados capitales, una telenovela extraordinaria que yo veía casi de rodillas, como una religión, y la película La estrategia del Caracol, que he visto más de 20 veces", dice.

Por eso, un día en que se encontró con Sergio Cabrera, su director, se le quejó y le dijo que ella le hubiera aceptado cualquier papel.

Devota de santa Gertrudis, afirma que es su santa del trabajo y que dos veces ha hecho papeles con ese nombre, uno de ellos el de El secretario (doña Dudis era Gertrudis), así como de santa Ana, la que le administra la plata.

Margalida Castro dice que siempre se mete tanto en sus personajes, que si uno de ellos llora en todas las escenas, ella llega a su casa a hacer lo mismo. Y si es de risas, igual, se está muriendo de la risa.

Tomado del periódico El Tiempo, 23 de febrero de 2013