Julio del Mar

Barranquilla, Atlantico

Actores

Personaje

 


Julio del Mar

actor
 

   
 

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Barranquilla

Actor - filmografía
(2000s) (1990s)

  1. Gringo Wedding (2006) .... Don Pedro Gonzalez
  2.  "Amores de mercado" (2006) (mini) TV Series .... Benjamín
    ... aka Amores (Colombia: new title)
  3. "Mujer en el espejo, La" (2004) TV Series .... Nestor Fonseca
  4. "Pasión de gavilanes" (2003) TV Series .... Dr. Leonidas Coronado
  5. "Sofía dame tiempo"
        - Episode #1.1 (2003) TV Episode .... Pepe
  6. "Venganza, La" (2002) TV Series .... Padre Sebastián
  7. "Luzbel esta de visita" (2001) TV Series .... Manuel
    ... aka "Adrián está de visita" (2003) (Colombia)
  8. "Corazón prohibido" (1998) - Actuación especial
  9. "Mujer en el espejo, La" (1997) TV Series .... Gustavo Santos
  10. "Viuda de Blanco, La" (1996) TV Series .... Don Justino Brinión
  11. "Pecado Santo" (1995)
  12. "Fiebre" (1993)
  13. "Escalona" (1992) TV Series
  14. "La quinta hoja del trébol"
  15. "Pepita Jiménez" (1989)
  16. "Pisingaña" (1986) **
  17. "Si mañana estoy viva" (1985)
  18. El taita  (1984).... Pato Napo
  19. 27 horas con la muerte (1981) **
  20. Su majestad el dinero (1981)
  21. "Hato Canaguay" ... Pacho Zapata (nominado a mejor actor revelación en el Premio Esmeralda
  22. Revivamos nuestra historia (1980-1983) .. protagonista en Mosquera y Obando
  23. "Soledad" - actuación especial (1980)
  24. "La abuela" (1979), debut
 
 
 
Información parcial con enlaces  cortesía The Internet Movie Database. Con permiso 
Información sin enlaces gentilmente suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, 2005, de Barranquilla
** Tomado del libro Largometrajes Colombianos en Cine y Video, 2005
 
 
   

 


Mi cuento

Por Alexi Castillo

Detrás del famoso Justino Briñón existe Julio del Mar, un barranquillero conversador, lleno de anécdotas, con 53 años de vida, 32 de ellos de carrera artística ininterrumpida, y quien se puede dar el lujo de decir que después de todos estos años ha vivido de la actuación sin necesidad de recurrir a otro tipo de actividades. Y no es para menos, pues Julio decidió desde que tenía 8 años que su futuro estaría en la interpretación de personajes. Por eso cada vez que podía se escapaba de clase en el Colegio del Carmen de Bogotá para leer cuentos infantiles en una emisora de Caracol. Claro que la dicha sólo duró cuatro meses porque después lo descubrieron y tuvo que esperar cinco años para reanudar su actividad artística: «A los 13 años ingresé a la Escuela de Teatro de Bogotá y me emocioné tanto con las clases y los montajes que monté un teatro en el garaje de la casa».

MARINERO CANTOR 

Al terminar el colegio, Julio sintió inclinación por presentarse en la Escuela Naval: «esa era la moda: incorporarse en la Armada y lo hice, sobre todo porque tenía un hermano militar fallecido». Estando en la Escuela de Cadetes de la Marina fue donde Del Mar encontró un espacio para sacar a flote todo ese potencial. Él mismo relata que en las noches no faltaban las tertulias literarias con sus compañeros y el montaje de pequeñas piezas que luego presentaban ante toda la Armada. Por esa misma época también descubrió que cantaba bastante bien y entonó melodías de Enrique Guzmán y César Costa con su propio grupo.

Al cumplir 19 años Julio estaba de nuevo de regreso en Bogotá con la meta de seguir la carrera artística. Y mientras surgían oportunidades se dedicó a la elaboración de forros navideños para acetatos. Unos meses más tarde su familia lo apoyó porque creían que era tiempo de que ese indeciso joven tomara algún nimbo, así que llegó a México a estudiar una carrera intermedia, la cual nunca terminó pues se dejó seducir una vez más por la actuación, y su vida en adelante se vio llena de giras teatrales, de papeles que tuvo en la televisión azteca y de las fotografías que le tomaron para las fotonovelas que en aquel entonces, 1964, tenían un éxito rotundo; eso sin contar que allí hizo a sus mejores amigos, varios de los cuales lo nombraron padrino de sus hijos.

AMORES Y DELIRIOS

En México conoció a uno de sus grandes amores, Elizabeth Beruman, una equitadora con quien contrajo matrimonio en 1972 y con quien regresó a Colombia en 1979. Con su hoja de vida debajo del brazo y los quince años de experiencia que adquirió en el extranjero, Julio comenzó de cero en su tierra. Llamó a su amigo de colegio David Cañón, quien lo ayudó a conectar para presentar audiciones: Así Julio logró ganarse un personaje en un Cuento del domingo. A éste le siguieron otras interpretaciones, hasta que llegaron los 80, época en la que le pusieron un poco más de cuidado a este actor experimentado y por fin le dieron su primer protagónico en Hato Canaguay, donde interpretó a Pancho Zapata, papel que lo consagró y por el cual luego lo llamaron para Revivamos nuestra historia, donde encarnó a José Urdaneta y más tarde al general Obando. 

Pero este barranquillero crecido en Bogotá no estaba conforme con su trabajo en el país, así que viajó a España donde, según él, le «pararon más bolas a mi hoja de vida» y, trabajando en teatro y en café conciertos, recorrió la madre patria durante cuatro años. Allí mismo nació su hijo Carlos con quien, al igual que con su hija Natalia nacida en su estadía en México, guarda una relación bastante profunda a pesar de las distancias.

Estando en España, Julio se hizo la promesa de que no volvería a nuestro país a no ser que lo llamaran para un buen papel, lo que a su juicio ocurrió cuando de Alejandro Munévar Domínguez Televisión lo llamaron para la serie basada en el texto  Pepita Jiménez. «Volví al país por la propuesta y porque entre !as cosas pendientes que tenía conmigo mismo era trabajar en el TPB con Jorge Alí Trlana. Y así lo hice; estuve en El verdadero oeste, con Jairo Camargo, Andres Felipe Martínez y Mónica Silva». A estas alturas ya Julio había conocido a Lucero Venegas, la prestigiosa productora de televisión con quien hoy comparte su vida y al lado de quien se declara un hombre feliz y pleno.

Luego vinieron Castigo divino y Escalona, donde encarnó al padre de la Maye. Después estuvo en Si mañana estoy viva, en Fiebre y finalmente en Pecado santo. Al culminar esta última audicionó para el papel del vampiro Briñón, y lo obtuvo. Con esta interpretación está muy agradecido ya que el público le ha mostrado su cariño y además ha tenido tanta acogida que montó su propio show de Justino interpretando rancheras. Pero la carrera artística de Julio no terminará allí: él está a la espera de un papel bastante dramático de sicótico o un enfermo que demande mucho de sí mismo «y de verdad me encantaría que no me tuviera que maquillar»

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 180, 24 de marzo de 1997



Satisfecho con su trabajo

AJulio del Mar tirones y Jalones he vivido por siempre de la actuación, pero no porque esta carrera sea difícil: es porque la vida, en sí misma, lo es”. Así empieza Julio del Mar explicando que siempre ha tenido trabajo vinculado con el arte, ya sea de actor, cantante, profesor de teatro e, incluso, anfitrión en programas documentales. A sus 72 años de edad, y con 51 de carrera, este barranquillero sigue disfrutando de viajar y andar de un lado para otro. “No me gusta quedarme quieto, y me emociono . cuando me dicen que hay trabajo afuera, así sea acá cerca, en Viotá o en Anapoima.  Y es que, a lo largo de su vida, Julio ha sido un aventurero. A sus ocho años, leía cuentos infantiles en Caracol Radio. Luego, estuvo en la Escuela de Teatro de Bogotá. Después, su paso por la Armada no le impidió seguir vinculado al arte, y terminó haciendo las delicias de sus compañeros de milicia. En México, a donde fue a estudiar, terminó actuando, viviendo y casándose con quien fuera su primera esposa. Más tarde, de regreso a Colombia, se convirtió en protagonista de los dramas históricos y las miniseries de la época. Después, vendría un viaje a España, que le permitió recorrer a Europa, y en el Viejo Continente siguió su carrera de actor. Regresó al país y, desde entonces, ha actuado en teatro, televisión y cine.

De todas sus interpretaciones asegura que si bien el personaje de José María Obando en la serie Mosquera y Obando fue muy satisfactorio porque fue su primer estelar en la exitosa Revivamos nuestra historia, ha sido Justino Briñón, su personaje en La viuda de blanco (1997) el que lo llevó a la popularidad. “Lo hice en toda la mitad de mi carrera. Con él tuve gira donde me presenté y hasta canté rancheras y aún hoy en día mucha gente me reconoce por ese papel”.

Satisfacciones y sinsabores

Actualmente, interpreta a un sacerdote en la serie de Dramax, dirigida por Jorge Alí Triana, Luz de mis ojos, y curiosamente no es el primer religioso que interpreta. Lo fue en Pecado santo y en La venganza. Y así como ha tenido muchos momentos satisfactorios, ha habido otros bastante difíciles. Recuerda en especial cuando estaba seleccionado para ser el virrey Solís y terminó fuera del proyecto. “Curiosamente, pasó con la empresa RTI, con la cual más horas de trabajo he tenido y a la que le guardo un especial agradecimiento, pero esas son las cosas de la vida. Me habían tomado las medidas para el vestuario y todo, pero simplemente no me volvieron a llamar. Me encontré después con Bernardo Romero Pereiro, que era el director, y él me explicó que yo ya no era el protagonista, sino Gilberto Puentes. De ahí en adelante, entendí que lo que es para uno es para uno y hay que aceptarlo”.

Con RTI ha tenido una amplia experiencia títulos como La venganza, Pasión de gavilanes, Te voy a enseñara querer, La viuda de Blanco, Fuego verde y, más recientemente, Tres Caínes, son algunos de los que ha hecho con la productora.

Desde hace algo más de dos años, el actor quedó solo, cuando su esposa, la productora de televisión Lucero Venegas falleció, hecho que produjo un duro golpe para él. “Ha sido muy difícil, pero la vida continúa”, dice el histrión, que extraña profundamente a su compañera de 25 años. Por ello mismo confiesa que no le tiene miedo a la muerte, pero sí a la soledad absoluta: ”... a que un día la gente no me mire ni para saludarme”. A la muerte la ve como una amiga. “La verdad es que hay personas muy queridas que se me adelantaron y sé que llegará el momento de alcanzarlas”.

Por lo pronto, Julio sigue trabajando y grabando. En sus tiempos libres, lee, escucha música, canta; incluso, esporádicamente lo contratan para shows en los que interpreta a mariachis. Su gusto por la fiesta brava lo llevó a torear como aficionado, aunque ya no lo hace. Cree complicado el interpretar ese papel que siempre anheló. “Quise hacer de Drácula, no como comedia, sino en drama”. De todas maneras, admite que esta profesión lo hace feliz y se siente satisfecho cada vez que lo llaman a trabajar.


Tomado de la Revista VEA, edición 078, 17 de abril de 2015