Isaac Nessim

Presentadores

Personaje

 


Isaac Nessim

presentador

   
 

 

   
 
Nacido en 1956, se graduó en diseño gráfico en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá y se especializó en moda en París; paralelamente trabajaba como modelo. Por eso su rostro no era desconocido cuando apareció en televisión; ya lo habíamos visto modelando ropa y en desfiles.

La pasarela lo llevó hasta México y luego a Japón, donde pensaba estar dos meses y se quedó dos años. Fue en esas lejanas tierras donde empezó a conocer el budismo y a cambiar de estilo de vida. Eso, después de algunas crisis personales en las que se dio cuenta de que no sabía mucho. «Concluí entre otras cosas que si no me amaba a mí mismo, no podía esperar que los otros lo hicieran». 

Ahora es un convencido absoluto de que las oportunidades que le han llegado últimamente, no han sido tardías sino muy oportunas. Cree que en el pasado no hubiera sido capaz de asimilar Io que hoy le ocurre. Por eso no lamenta, ni siquiera lo piensa, lo que habría sido su vida de haberse convertido en el antagonista de Carlos Vives en Gallito Ramírez, o si hubiera protagonizado Café, quitándole el papel a Guy Ecker. Porque ambas propuestas las tuvo, pero la primera no se hizo realidad porque él mismo no se
sentía preparado para actuar y quería estudiar primero. En lugar de él estuvo en el
casring Miguel Varoni; y en la segunda, las circunstancias no se dieron, pero
estuvo muy opcionado, pues Pepe Sánchez creyó en él desde que lo vio.

Tomado de la Revista TV y Novelas No.247, agosto 2 de 1999


 
 

Nadie como yo

El periodista y presentador de Caracol Noticias ha tenido un profundo acercamiento al budismo, que le ha servido para saber que la autoestima es "aceptarse a sí mismo, a los demás y darse cuenta de lo que nos rodea. Confiar en la propia mente y saber que merecemos éxito y felicidad. Nadie está condenado al fracaso. No hemos nacido derrotados, todos tenemos talentos, energía y deseo de lograr metas, a pesar de los sentimientos de incapacidad. Hay que aprender a modificar la propia actuación y la forma de mirarse internamente. Me gusta estimarme pensando que prefiero la vida a la muerte, el placer al dolor, el gozo al sufrimiento, y si es el caso, sacrificarme por una persona o causa con la que me identifico. Para lograr una autoestima sana hay que sentir aprecio, disfrutar lo positivo y desarrollar nuestros talentos y cualidades. 

Conjugar el verbo aceptar, cultivar una actitud amistosa y comprensiva, atender y cuidar nuestras necesidades físicas, psíquicas, intelectuales y espirituales. El amor es respeto y responsabilidad por todos los seres con quienes se tienen vínculos:

Tomado de la Revista Aker No.09, 2003