Hugo Armando Higuera

Actores

Personaje

 


Hugo Armando Higuera

actor

   
 

 

   
 
Arcabuco, Boyacá, 1940

Filmografía

Telenovelas:

  1. "La saga, negocio de familia" (2004)
  2. `El inútil (2001)
  3. "Candela" * (1996)
  4. "Otra en mí" * (1996)
  5. `Mateo
  6. "Gallito Ramírez" * (1986) 
  7. Teresa Valverde (1979)
  8. Lejos del nido (1978)
  9. `Embrujo verde (1977)
  10. `La feria de las vanidades (1975)
  11. `Vendaval (1974)
  12. La sombra de un pecado (1970)
  13. `Casi un extraño (1968)
  14. `El buen salvaje (1968)
  15. `Destino la ciudad (1967)
  16. `Diario de una enfermera (1966)
  17. Hato Canaguay,
  18. Revivamos nuestra historia *
  19. Teatro popular Caracol *
  20. Dialogando *
  21. Teatro Coltevisión *

Teatro:

  1. `Las convulsiones,
  2. `Las meninas,
  3. `La mandrágora,
  4. `Antígona,
  5. `Orquesta de señoritas,
  6. `Los cuernos de Don Friolera,
  7. `La ratonera,
  8. `Deseo bajo los olmos,
  9. `La jaula de las locas,
  10. `Las bodas de hojalatero,
  11. `La pulga en la oreja,
  12. Piel de visón y
  13. Los nueve días de Apolo 

Cine:

  1. `Semáforo en rojo,
  2. `El patas,
  3. `Vientos del sur,
  4. `Adulteración
  5. `Que estalle Colombia y
  6. `Soplo de vida

 
  *  Información suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, de Barranquilla, 2005
 
 


UGO ARMANDO: Hice lo que tenía que hacer

Por Néstor Panader

Aquellos lectores que ya peinan canas lo recuerdan por sus soberbias interpretaciones de malo, cínico, descarado y líder sindical, en famosas novelas como Destino la ciudad y Vendaval. Los más jóvenes, por algunas esporádicas apariciones en El inútil y muy pronto en Mateo, una coproducción con Telemundo de Miami. Ahí está prácticamente resumida su carrera de 40 años, con una primera y larga etapa de tres décadas, en las que se dedicó con vocación y pasión al arte escénico, y una segunda, los últimos 10 años, caracterizados por la escasez y el olvido. La primera etapa fue muy feliz, lo hizo famoso y le dio para vivir. "Y vivir bien", aclara. La segunda ha sido muy triste, dramática y paradójica. "A nosotros, que hicimos la televisión, ya no nos llaman a trabajar".

LOS DIAS DE GLORIA

Hugo Armando Higuera, su verdadero nombre, nació en Arcabuco, Boyacá, y en su etapa de colegial ya declamaba poemas a la bandera y era aficionado al cine, cuando iba con sus hermanos al teatro todos los domingos por la mañana. Culminó su bachillerato en Bogotá, pero antes de finalizarlo, ya tenía claro que estudiaría teatro. 

Contaba 18 años cuando ingresó a la Escuela Nacional de Arte Dramático. Fue una etapa decisiva en su formación porque no solo aprendió arte escénico, literatura, música, danza y expresión corporal, sino que allí tuvo contacto con actores consagrados y jóvenes promesas, como Consuelo Luzardo, Frank Ramírez y el Gordo Benjumea: Recucuerda especialmente las enseñanzas de don Víctor Mallarino padre, que por aquella época (comienzos de los años 60) era el director de la Enad. Él solía decirle: "Si no te concentras, no vas a hacer bien las cosas". 

Curiosamente, también estudió ingeniería forestal, carrera que cursó en forma paralela a su aprendizaje teatral. "Estudié esa ingeniería, más por darle gusto a mi padre, que me quería ver doctor por ser el mayor de la familia". Pero nunca se graduó ni ejerció esa carrera. Por el contrario, año y medio antes ya había entrado a la televisión como extra, y un año después 1966 antagonizó su primera telenovela: Destino la ciudad. Eran días gratos, en los que, para col
mar su felicidad, conoció personalmente a uno de sus más grandes ídolos: el actor italiano Ugo Tognazzi. "Era un maestro, me dio muchos consejos, y para rendirle un homenaje, adopté el Ugo (sin H)". 

Al finalizar la década de los 60, protagonizó consecutivamente tres novelas escritas por Bernardo Romero Pereiro: Casi un extraño, al lado de Rebeca López (1968); Candó, con Judy Henríquez (1969), y Catanci, junto a Dora Cadavid (1970). 

En 1971 hizo la que considera su mejor interpretación: Martín Balanta, en Vendaval, una historia sobre la masacre de las bananeras. "Me dio la oportunidad de reafirmar mi condición de líder, porque ese personaje, que existió de verdad, fue uno de los que encabezaron la revuelta". 


LA ETAPA DECRECIENTE 

Esa "condición de líder" fue la que empezó a cambiar el curso de su ascendente carrera, en la que, además de novelas, hizo teleteatros, telecomedias y radionovelas, y dirigió Caricaturas, el programa de humor que antecedió a Sábados felices. "Cuando el medio creció, empezaron las componendas y dificultades. En mi caso, no me perdonaron haber pertenecido al Círculo Colombiano de Artistas (Cica) ni haber luchado por conseguir algunas prebendas para los actores, como refrigerios".

En los años 80, las programadoras lo pensaban dos veces antes de llamarlo, y aun así, realizó protagónicos que todavía se recuerdan, como en Lejos del nido, con María Cecilia Botero; La feria de las vanidades, con Judy Henríquez, y Teresa Valverde, con Laura García.

CINCO MATRIMONIOS 

En su mejor época, Ugo Armando fue el blanco de las revistas del corazón, que siempre quisieron verlo casado con María Eugenia Dávila, con quien nada tuvo, pero de la cual confiesa haber estado enamorado. Quizás para remediar la pena que le produjo ese amor frustrado, se casó cinco veces, uniones que le dejaron cuatro hijos y cuatro nietos.
Entre los mayores aciertos de su carrera están obviamente ser actor e implantar la moda de los cafés conciertos en Bogotá. Su mayor equivocación fue llegar trasnocha do a una grabación. "Uno debe haber dormido bien y estar en plenitud de condiciones para trabajar", lección que los actores jóvenes perfectamente pueden tomar como su mejor consejo.

Tomado de la Revista TV y Novelas, No.324, marzo 18 de 2002