Actividad curatorial en el Museo
por Analida Cruz
Para dar cuenta de esa actualidad comienzo por un balance general de lo
que allí acontece. El Museo de Arte de Pereira inició el 2009 con las
siguientes exposiciones: febrero - marzo: La Casa Pintada de la artista
bogotana Vicky Fadul. En abril - mayo: Opus Dey Catedrales de Pereira,
Patrimonio Cultural Arquitectónico y Religioso de la región Eje Cafetero.
En junio y julio: Ferrante - Ferranti - Fotografía y Luces y Sombras. En
agosto - septiembre: Foto - Urbe y El retrato de mi abuela. En octubre -
noviembre: Mutis 200 años y noviembre - diciembre: La Galería 9.80 y
Julián Burgos. El año 2010 comenzó con la Exposición ontológica de Ofelia
Rodríguez y Oro Espíritu y naturaleza de un territorio de Pedro Ruiz.".
Estas exposiciones fueron acompañadas en su inauguración con conciertos
musicales, conferencias, conversatorios, talleres y convocatorias públicas.
El Museo de Arte de Pereira a través de estas exposiciones ha tenido como
objetivos: fomentar y divulgar la creación artística en comunidades rurales
y urbanas. Contribuir con el alcance de las metas planteadas por el Plan de
Desarrollo Visión Colombia II centenario: 2019. Dar inicio a la
construcción colectiva de memoria de la ciudad a partir de imágenes
representativas de la cultura e identidad local, e iniciar la fase de
recopilación del Archivo de la Memoria Visual de Pereira. "Reivindicar para
la ciudad el valor de la fotografía como objeto histórico, estético y
técnico, y documentar a partir del propio registro, y de la participación
del ciudadano que ve, es visto y se ve".
El Museo de Arte de Pereira para cumplir con sus objetivos ha formalizado
convenio con la Corporación Cine Club Borges y tiene una programación de
cine permanente fuera de los circuitos comerciales y, alianzas con la
Corporación Ciudad Latente.
Toda esta actividad cultural, estrategias, alianzas, realizada durante
diez meses hablan muy bien del Museo de Arte de Pereira y sus esfuerzos se
valoran aún más, en el contexto socio-económico por haber cumplido mes a mes
con sus objetivos, en una de las ciudades que, no olvidemos, presenta el
índice de desempleo más alto del País, y donde el apoyo económico para las
artes visuales y artistas de la región se dice: escaso. ¿Son estos los
resultados de una buena administración y gestión cultural? Aparentemente sí.
¿Quién dice que no? El Ministerio de Cultura o la Red Nacional de Museos de
Colombia, los colegios y el público en general, felicitan
Pero ¿qué clase de curaduría está detrás de estas exposiciones y
actividades culturales? En ellas puedo leer dos: una, la labor que
corresponde a un curador de un Museo Institucionalizado diferente a la del
curador independiente que puede hilvanar aventura tras aventura, citando la
mítica V Documenta de Kassel y la Bienal de Venecia de 2001. La otra, donde
se podría develar el espíritu de la curaduría, el cual, definida por el
curador Harald Szeemann cuando dice: Uno pone en escena sus propias
obsesiones y agregaría: ambiciones.
Hasta aquí se ve una cara de la moneda, pero la otra, la de los artistas
locales y regionales está ausente, no tienen lugar en estos espacios. Hay
que pensar en las palabras de José Roca cuando dice: "el curador existe
debido a los artistas y no al revés".
El Museo cuenta con una curaduría que ejecuta, y se dirige a un público
en general, pero carece de una curaduría que trabaje con políticas
incluyentes, como facilitador de acciones construidas colectivamente y que
recoja la producción de los artistas jóvenes. Desde esta perspectiva
podríamos citar a Harald Szeeman: "Las historias que son narradas por medio
de los trabajos de artistas jóvenes, toca problemas sociales, temas del
medio ambiente, del ritmo de vida cotidiana, de las tecnologías y del mundo
de la información, de los sitios web. También del trabajo deportivo, de la
infelicidad y de la tragedia".
La producción artística actual vive y transcurre en otros espacios que la
ciudad ofrece como laboratorios abiertos de experimentación y de múltiples
lecturas, ¡nteractuado con públicos diferentes, creando redes continuas y
generando otras dinámicas culturales en esos espacios. El Museo de Arte de
Pereira desvinculado de estas prácticas culturales se empobrece en el
momento de construir, mostrar y vender ciudad.
Para recuperar esa actividad, habría que recordar los intentos de las
curadurías anteriores, la de Adriana Arenas llian, que en su tiempo se
evidenció por la preocupación por los artistas del Eje Cafetero; por la
invitación a la investigación para mostrar la pluralidad de lecturas a
partir del reconocimiento de la realidad, de mostrar lo local para confluir
con lo global a través de la tecnología y los medios masivos. Adriana Arenas
pensaba el museo como: "un lugar de encuentro, de confrontación, de
interrogación y de respuestas, de interacción, como un espacio donde el
museo se convirtiera en un hito socio cultural y político, como un
compromiso de participación colectiva". A esta iniciativa, se une la del
curador Jorge Jaramillo, quién propuso la curaduría: "Espacio abierto.
Estado del Arte en Pereira, con el objetivo de: estimular el encuentro,
promover el diálogo constructivo, generar y realizar proyectos en común en
beneficio del arte y la cultura.
Tuvimos y continuamos con el estigma de templo del arte y de la cultura.
Parece que los espacios museales se profanaran los días de la inauguración
con la asistencia de los funcionarios, autoridades y público a las
exposiciones y a los conciertos inaugurales.
Tomado del periódico Arteria No. 23, abril de 2010