Arturo Abella

Presentadores

Figura Humana

 



Arturo Abella

presentador, comentarista
pionero de los noticieros

   
 

 

   
 
 
 
 

 
 
 

El periodista de la Alta Fidelidad

por Martha luz Monroy,
Redactora de EL TIEMPO

Cuando se pasa la puerta de su casa, el tiempo da la vuelta y mira hacia atrás. Son los muebles de los años 50, las fotos de Bogotá de los 60, la nevera de los 70, el olor a libros escritos hace varias décadas, el piano de teclas percudidas, el sonido de las pisadas sobre la madera que se limpiaba con viruta, las sillas de cuero gastado, el brevo del patio trasero...

Allí vive Arturo Abella, un nombre asociado a la historia, al periodismo, a la cátedra universitaria, a análisis políticos, a la tele visión. Al verlo, el impacto es fuerte, porque todavía la mente tiene registrada su imagen en el noticiero Telediario, que dirigió durante 17 años. Quizás las nuevas generaciones no lo recuerden, pero su informativo fue de los más populares en los años 70 y sus análisis políticos, en los que no faltaba su frase célebre "una fuente de alta fidelidad", para referirse a asuntos confidenciales que investigaba, marcaron toda una época.

Hoy está en silla de ruedas. Hace tres años, autorizó que le amputaran su pierna izquierda para evitar que el azúcar alto se  le llevara la vida. Con esa misma decisión, este hombre, que el próximo 18 de octubre cumplirá 89 años, saluda estirando la mano y dando la bienvenida a su hogar.

A su lado, la compañera de los últimos años: María Mercedes, la menor de tres hijos, que debe dividir el tiempo entre cuidar a su "amiguito", como dulcemente se dirige a su papá, visitar a su madre en un hogar geriátrico, porque sufre de parkinson, y re partir hojas de vida. Y aunque la situación es delicada, el par de amigos conservan el humor y el buen ánimo. "Pregunte lo que quiera que yo veré qué le respondo", dice don Arturo, para romper el hielo.

Con el mismo tono pausado que impuso en su Telediario intenta salir les al paso a las zancadillas que le hace la memoria.

"Los noticieros hoy en día van muy rápido y no cumplen con su labor informativa", dice un hombre que se caracterizó por tener en el suyo análisis y editoriales al aire. Lo que más le hace falta es recibir noticias internacionales, pero ese vacío lo llena con la radio, que enciende cuando se despierta.

Su humor cachaco siempre aparece:

"Los noticieros de hoy son como bailar con la hermana: carecen de gracia".

Y como lo hizo durante años, lo que más le gusta es hablar de política, recordar que fue un seguidor de Laureano Gómez ("Con su muerte se acabaron los políticos"),  y que no le gustaba el general Rojas Pinilla ("Fui censurado, pero no me callaron. Comentaba sin que lo notaran"). Pero ese profundo respeto por Gómez no lo intimida para reconocer que el mejor presidente de Colombia ha sido Carlos Lleras Restrepo, "porque fue efectivo".

El bichito del periodismo

El doctor Abella (hizo un doctorado en filosofía y letras en la Javeriana, en 1944) creció entre escritos. Su familia tenía la imprenta Minerva y su abuelo materno le transmitió el amor por la lectura: "Me enseñó con una cartilla muy bonita", dice, pero no recuerda el primer libro que devoró. Lo que sí tiene claro son las palabras de su profesor de álgebra: "El que sabe leer es inteligente, el que no, es un bruto" y Abella dice sin modestia: "Y yo sé leer".

Y aunque también se destacó como historiador -pasión que ha combinado con la de escritor a través de 11 libros de su auto ría-cree que morirá siendo periodista. Sus comienzos en el oficio fueron precisamente con la máquina de escribir como corresponsal de El Colombiano en Bogotá y director de la Revista Javeriana y de la revista Justicia Social. Llegó a El Siglo a ejercer como jefe de redacción, mientras dirigía la Radiodifusora Nacional, hasta que fue nombrado director del diario conservador. Dejó este cargo por las cámaras de televisión, pero continuaba con sus columnas de análisis políticos en distintos diarios.

Fue la época en que su casa se convirtió en sala de edición y archivo. De esto conserva un monitor a color, de los primeros que llegaron a Colombia. El mismo aparato que no pudieron estrenar cuando se inauguró la televisión a color, por fallas técnicas que todavía no se explica.

Hoy aún escribe para El Siglo, gracias a otro de sus hijos, que le levanta los textos que él le dicta. "Pero cuando se le sube el azúcar -sale al paso María Mercedes- se  eleva mucho y toca suspender todo".

Las ayudas económicas que recibe del EEZ Siglo, El Colombiano y de la Academia Ce. lombiana de la Lengua -de la que es mieM bro- no son suficientes. "De pensionado, sol lo tiene la boina", dice su hija, tomándole el pelo a las circunstancias.

Pero ella sabe que la situación no es fáci pues el seguro médico que tenía siendo empleada de Telecom donde era telefonista internacional- se le acabará en un mes y no sabe cómo hará para costear los gastos de sus papás. Sin embargo, intenta hacerle la vida amable a don Arturo, llevándolo al parque, a misa, al médico, leyéndole...

Los momentos más felices de quien es uno de los padres del periodismo en TV están en la memoria de su infancia, cuando pintaba al óleo en su casa, aunque no recuerda en qué barrio de Bogotá fue. También se anima cuando visita a su esposa, Lilia, por que le gustan "las pendejadas que uno dice cuando está enamorado... Y cuando no, también".

Tomado del periódico El Tiempo, 11 de abril de 2004


 
 

Esta vez las fuentes de alta fidelidad no dieron buenas noticias. El periodista y escritor Arturo Abella murió a los 90 años, el 19 febrero de 2006, después de una larga enfermedad. El doctor en filosofía y letras de la Universidad Javeriana enseñó a los colombianos cómo era eso de la televisión informativa cuando, en 1967, empezó a emitir su noticiero El Telediario. Su legado reposa en la televisión, en los libros la Biografía de Núñez y Don Dinero en la Independencia; y en los periódicos donde participó como El Siglo, El Colombiano y El Tiempo, entre otros. El maestro Abella también se desempeñó como secretario privado de Mariano Ospina Pérez, fue condecorado con la medalla de Orden del Mérito Civil de España y se marchó en medio de la admiración y el agradecimiento de su gremio.

Tomado de la Revista Semana, 27 de febrero de 2006


 

  A los 90 años murió este fecundo escritor, periodista a historiador. Muchos dicen que fue el iniciador de los telenoticieros en Colombia. Desde 1970 dirigió y presentó Telediario 7 en punto, que duró 17 años (el nombre cambió a Telediario cuando empezó a emitirse al mediodía). Hizo famosa la frase "Según mis fuentes de alta fidelidad, les cuento que..." Ya había incursionado en el medio en programas como Debates, El día Histórico y Aquí Bogotá, referentes para proyectos similares que se intentaron años después. Pese a todo, su carrera más dilatada como periodista la hizo en el diario conservador El Siglo (hoy El Nuevo Siglo). También escribió libros de carácter histórico como El florero de Llorente, Así fue el 9 de abril y Grandes metidas de pata en la historia de Colombia. Su hijo, Andrés Abella, lo calificó como "un hombre de paz y de fe".

Tomado de la Revista TV y Novelas No.473, 16 de diciembre de 2006