Rodrigo Facundo Rincon

Ibague, Tolima

Pintores

Figura, Objetos

Rodrigo Facundo

pintor, escultor, artista visual

 


Vea ensayo sobre Arte Joven por Ana María Escallón


CRITICA

INSTANTE Y HUELLA

EN LOS OBJETOS DE RODRIGO FACUNDO

por Maria Teresa Guerrero

Para unos el arte es mero placer, para otros el arte es plantearse verdaderas reflexiones capaces de transportar la mente del observador y llevarlo a estudios, a encuentros de imágenes inimaginables dentro de su concepción de arte, por pertenecer a mundos no afines a la estética. Disciplinas distintas y preocupaciones de otros ámbitos son puntos de partida a los cuales se aferra el artista, convirtiéndose en perspectivas valederas e interesantes para la creación plástica.

El arte es un medio excelente para comunicar la existencia de huellas dejadas por el hombre en su paso por el mundo. Huellas, que con estudio y conocimiento se van clasificando en disciplinas independientes, alejadas del concepto inicial de obra de arte. Es precisamente en la información y multiplicación de estos recuerdos, huellas, o rastros de mundos idos, donde Rodrigo Facundo detiene su observación. Y lo hace, no con ojos de arqueólogo, de historiador o de restaurador, sino con ojos de "artista". Ser artista es testimoniar un tiempo, ser sensible a una época, encontrar en su entorno la fuente de inspiración, encontrar en la huella de un pasado, un instante de la historia y a la vez, convertirla en referencias temáticas de su creación.

Imágenes anacrónicas y procesos técnicos del pasado, son el sustento inicial para cuestionar la insolvencia de la concepción tradicional de la llamada pintura. El soporte tradicional del cuadro lienzo, bastidor- así como los instrumentos tradicionales para su realización óleo, pincel, etc. desaparecen para este joven artista, cuyas fuentes de inspiración están en un pasado entendido como un todo dentro de la trilogía "tiempo - historia - material".

En la relación conceptual de estos tres términos está la esencia de su obra: en el estudio de la historia a través de la arqueología y en la necesidad de preservar los documentos fuente inagotable de estudio - están los objetos creados por el hombre. Con el paso del tiempo, la restauración de los documentos y objetos trae al presente la huella de tiempos e instantes de una realidad pasada que ha sido detenida, e incluso inmortalizada, como pieza de museo. Se trata de objetos que han resistido el examen histórico y arqueológico; piezas que han sido restauradas y pasan a ser testimonios de una realidad fragmentada.

En el registro de épocas pretéritas y actuales, Rodrigo Facundo se inspira mediante el descubrimiento que transformó el arte de la pintura contemporánea: la fotografía. "El tiempo también pinta" es la frase que asegura la existencia de la creatividad en el tiempo v constituye el lema de su obra. El empleo de la fotografía como "ruina instantánea" según Susan Sontag y la mezcla de materiales para crear soportes inusuales, son condiciones que llevan a este joven artista a dar un nuevo enfoque a la búsqueda de una estética, cuya propuesta trasciende los limites de lo existente. La materialización de la realidad apoyada en la fotografía -a manera de huella calcada del instante- crea un momento precario e incompleto. La fotografía es un fragmento de la realidad y los objetos de museo son fragmentos arqueológicos de dicha realidad, como un instante extractado de la historia. Hay un deseo de perpetuar la imagen, de crear el registro de un vestigio formalizado en el documento.

El proceso de la tapia pisada o de adobe técnica de construcción usual en la época colonial española- es el soporte a la obra. La forma de este soporte se modifica a medida que la relación forma - imagen se va enriqueciendo y generando ideas que sustentan el concepto "tiempo". La clave para variar y crear es la alusión a antiguedad, a objeto delicado, a fragmento, a pedazo de muro, etc., que oscila según la idea a comunicar. Los temas son muy variados, inspirándose en los objetos arqueológicos para sus piezas de museo, así como en la información visual del periódico que evoca fragmentos de la realidad actual. Violencia, huracanes, ruina, hambre y desolación se aúnan en la serie "Los Desastres".

La conciencia ecológica esta presente en los fragmentos de imágenes extraídos de la tierra: nubes, rebaños, árboles, hatos y ciudades, son elementos que aluden a la vida y a la diversidad. En la serie que titula " Globos de Repuesto", adjudica la esfera como soporte a elementos difícilmente reemplazables, semejando la idea del globo terráqueo. Bolsas de papel, cepillos y botellas, son las imágenes fragmentadas de la realidad que consigna en la serie "Jardín". Se trata de vestigios presentados a manera de excavación en una placa que evoca la materia.

En la serie "anacronismo" contrasta referencias de la pintura con las imágenes fotográficas. El concepto se completa en la secuencia imagen, color y líquido faquir, dolor, rojo intelectualizando el juego de los elementos integrantes. Los materiales transgreden la tradición y su selección está sujeta a la fuente misma; la imagen de la realidad actual o histórica se apoya en la fotografía y su soporte revoluciona todo convencionalismo pictórico.

Además de percibir la realidad a través de las imágenes fotográficas, la huella como fragmento de la realidad se evidencia e interactúa en los tres niveles de la fuente de la creación: desde la imagen real hasta la imagen mental, pasando por la imagen histórica. Fotografía como documento, instantes y huellas, dan nacimiento a los objetos de Rodrigo Facundo, los cuales podemos apreciar en su primera exposición individual en la Galería Espacio Alterno de la Asociación de Egresados de la Universidad de los Andes.

María Teresa Guerrero R.

Abril de 1991

Tomado del Folleto: Rodrigo Facundo-

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Exposición en Galería Artes Contemporáneas, 1995
Jenni Vilá, Cali

Rodrigo Facundo es uno de los nombres nuevos en el arte colombiano que con mayor penetración y sensibilidad ha propuesto sus trabajos. Siempre problematizando no sólo con la solución que da a sus argumentos sino con los medios diversos que elige para materializar sus oportunas ideas.

La obra de Rodrigo Facundo ha procesado las imágenes buscando diversos caminos para con mover al espectador. Se ha valido de arcilla, parafina, fotografía, impresos, papel y objetos varios, para generar un repertorio poético y evocador. Su obra resulta en primera instancia nostálgica y con apariencia romántica, pero está cargada de comentarios sobre lo dramático y conflictivo, aspectos que son tratados como argumentos fundamentales en el hilo conductor de sus planteamientos. 

Ahora podremos enfrentarnos en esta su primera exhibición en la ciudad, a un trabajo que decanta toda su producción anterior y que invita nuevamente al espectador a contemplar situaciones reflexivas. Rodrigo Facundo se apropia de imágenes y objetos para proponer datos y señales especialmente conmovedoras que se localizan en prendas, muebles e imágenes fotográficas como una fuente de evocación. 

Esa múltiple mirada sobre acción paralela y su voluntad permanente de no encasillarse en un estilo premeditado, vuelven a señalar su predilección por caminos tanto inconformes como críticos. A! observar su instalación con diversos materiales como vehículos expresivos, la concentración en la imagen simbólica potencializada hace nuevamente énfasis en el desasosiego y la ansiedad que caracterizan al ser humano y que Rodrigo Facundo sabe oportunamente captar e ilustrar.

MIGUEL GONZALEZ
Tomado de la hoja de exposición, Galería Jenni Vilá, Cali, 1995

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INSTANTE Y HUELLA
EN LOS OBJETOS DE RODRIGO FACUNDO
 

Para unos el arte es mero placer, para otros el arte es plantearse verdaderas reflexiones capaces de transportar la mente del observador y llevarlo a estudios, a encuentros de imágenes inimaginables dentro de su concepción de arte, por pertenecer a mundos no afines a la estética. Disciplinas distintas y preocupaciones de otros ámbitos son puntos de partida a los cuales se aferra el artista, convirtiéndose en perspectivas valederas e interesantes para la creación plástica. 

El arte es un medio excelente para comunicar la existencia de huellas dejadas por el hombre en su paso por el mundo. Huellas, que con estudio y conocimiento se van clasificando en disciplinas independientes, alejadas del concepto inicial de obra de arte. Es precisamente en la información y multiplicación de estos recuerdos, huellas, o rastros de mundos idos, donde Rodrigo Facundo detiene su observación. Y lo hace, no con ojos de arqueólogo, de historiador o de restaurador, sino con ojos de "artista". Ser artista es testimoniar un tiempo, ser sensible a una época, encontrar en su entorno la fuente de inspiración, encontrar en la huella de un pasado, un instante de la historia y a la vez, convertirla en referencias temáticas de su creación. 

Imágenes anacrónicas y procesos técnicos del pasado, son el sustento inicial para cuestionar la insolvencia de la concepción tradicional de la llamada pintura. El soporte tradicional del cuadro -lienzo, bastidor- así como los instrumentos tradicionales para su realización -óleo, pincel, etc. desaparecen para este joven artista, cuyas fuentes de inspiración están en un pasado entendido como un todo dentro de la trilogía "tiempo-historia-material". 

En la relación conceptual de estos tres términos está la esencia de su obra: en el estudio de la historia a través de la arqueología y en la necesidad de preservar los documentos -fuente inagotable de estudio-están los objetos creados por el hombre. Con el paso del tiempo, la restauración de los documentos y objetos trae al presente la huella de tiempos e instantes de una realidad pasada que ha sido detenida, e incluso inmortalizada, como pieza de museo. Se trata de objetos que han resistido el examen histórico y arqueológico; piezas que han sido restauradas y pasan a ser testimonios de una realidad fragmentada. 

En el registro de épocas pretéritas y actuales, Rodrigo Facundo se inspira mediante el descubrimiento que transformó el arte de la pintura contemporánea: la fotografía. "El tiempo también pinta" es la frase que asegura la existencia de la creatividad en el tiempo y constituye el lema de su obra. El empleo de la fotografía como "ruina instantánea" -segun Susan Sontag- y la mezcla de materiales para crear soportes inusuales, son condiciones que llevan a este joven artista a dar un nuevo enfoque a la búsqueda de una estética, cuya propuesta trasciende los limites de lo existente. La materialización de la realidad apoyada en la fotografía -a manera de huella calcada del instante- crea un momento precario e incompleto. La fotografía es un fragmento de la realidad y los objetos de museo son fragmentos arqueológicos de dicha realidad, como un instante extractado de la historia. Hay un deseo de perpetuar la imagen, de crear el registro de un vestigio formalizado en el documento. 

El proceso de la tapia pisada o de adobe técnica de construcción usual en la época colonial española- es el soporte a la obra. La forma de este soporte se modifica a medida que la relación forma-imagen se va enriqueciendo y generando ideas que sustentan el concepto, "tiempo". La clave para variar y crear es la alusión a antiguedad, a objeto delicado, a fragmento, a pedazo de muro, etc, que oscila según la idea a comunicar. Los temas son muy variados, inspirándose en los objetos arqueológicos para sus piezas de museo, así como en la información visual del periódico que evoca fragmentos de la realidad actual. Violencia, huracanes, ruina, hambre y desolación se aúnan en la serie "Los Desastres". 

La conciencia ecológica esta presente en los fragmentos de imágenes extraídos de la tierra: nubes, rebaños, árboles, hatos y ciudades, son elementos que aluden a la vida y a la diversidad. En la serie que titula " Globos de Repuesto", adjudica la esfera como soporte a elementos difícilmente reemplazables, semejando la idea del globo terráqueo. Bolsas de papel, cepillos y botellas, son las imágenes fragmentadas de la realidad que consigna en la serie "Jardín". Se trata de vestigios presentados a manera de excavación en una placa que evoca la materia y en cuya parte central se encuentra la imagen fotográfica del objeto. 

En la serie "anacronismo" contrasta referencias de la pintura con las imágenes fotográficas. El concepto se completa en la secuencia imagen, color y líquido -faquir, dolor, rojo intelectualizando el juego de los elementos integrantes. Los materiales transgreden la tradición y su selección está sujeta a la fuente misma; la imagen de la realidad actual o histórica se apoya en la fotografía y su soporte revoluciona todo convencionalismo pictórico. 

Además de percibir la realidad a través de las imágenes fotográficas, la huella como fragmento de la realidad se evidencia e interactúa en los tres niveles de la fuente de la creación: desde la imagen real hasta la imagen mental, pasando por la imagen histórica. Fotografía como documento, instantes y huellas, dan nacimiento a los objetos de Rodrigo Facundo, los cuales podemos apreciar en su primera exposición individual en la Galería Espacio Alterno de la Asociación de Egresados de la Universidad de los Andes. 

MARTA TERESA GUERRERO R. Abril, 1991
Tomado del plegable de la exposicion en la Galería Espacio Alterno, 1991

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Fusión de fotos y pinturas

por María Cristina Pignalosa
 Redactora de EL TIEMPO 

Todas las imágenes llaman la atención del artista Rodrigo Facundo, pero principalmente "las que acompañan las noticias: por la gestualidad, los movimientos del cuerpo y la fuerza para con tener energía dentro de la forma", como afirma. 

Para este artista, invitado especial a la muestra del ciclo de jóvenes creadores (fuera de concurso), Nuevas Propuestas, de la Alianza Colombo Francesa de Bogotá, su trabajo pretende quitarle el poder documental a la foto y que la misma imagen se convierta en el punto de partida a través de la luz, las sombras y los colores. 

También le interesa la pintura en sí, pero a partir de las fotografías. Desde esas imágenes, empieza a trabajar la estructura por computador y luego añade el color. El medio digital le permite ajustar las diversas imágenes capturadas hasta que pierden el con texto de dónde provienen y se convierten en estructuras y formas autónomas. 

Facundo dice que su propuesta es lograr desvincular la fotografía del mensaje y hacer que cada elemento tenga fuerza por sí mismo y esa fuerza se la da el trabajo con la pintura. Este artista, nacido en Ibagué, realizó estudios en la Universidad de Los Andes de Bogotá y posteriormente obtuvo una Maestría en pintura de la Universidad de Illinois. Vive y trabaja en Bogotá y tiene su taller y estudio en el Barrio La Candelaria. 

La curadora de la exhibición, María Iovino, dice, en el texto crítico que acompaña la muestra: "Este trabajo empodera nuevamente a la pintura como campo de discernimiento artístico y allí confronta a una importante proporción de propuestas actuales que reiteran de manera literal (bien en lo visual o en lo argumental), acerca de la naturaleza o del poder de lo fotográfico, así como sobre la capacidad de los medios para generar realidades virtuales".

Tomado del periódico El Tiempo,  10 de julio de 2003

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El teatro de la imagen

Las imágenes de Rodrigo Facundo nos remiten a algo que ya hemos visto. Personajes y paisajes que el inconsciente colectivo ha interiorizado de alguna manera, sin nunca haberlos visto en persona, sin nunca haberlos conocido directamente más que en los periódicos, las revistas o internet de por medio.

Un campesino colombiano comparte el mismo espacio con una mujer de la India, al lado de otros personajes anónimos en un desierto africano. A pesar de los espacios geográficos alejados, a pesar del cambio de tiempos, la condición humana es la misma y los pueblos se han visto tocados por la pobreza y la violencia.

En efecto, hay desolación, caos, destrucción en estas inquietantes fotografías que están hechas a través de capas para crear distintas atmósferas. En una especie de teatro, Facundo pone a sus personajes a atravesar diferentes épocas, culturas y espacios, juega con la luz, pone velos, y el resultado es una de las fotografías que componen Fantografías, la exposición que se presenta en el tercer piso del Museo de Arte Moderno de Bogotá.

Estos sets están presentes en la muestra para evidenciar el proceso y mostrar el esqueleto de la obra, que se cuestiona sobre el concepto de la fotografía misma como medio que conecta a la gente con diferentes épocas, como medio para entender la historia o para construir la imagen de nosotros mismos.

"Para mí, la imagen es el teatro de la construcción de identidad, es un lugar de memoria artificial, una herramienta para que los discursos puedan recordarse, el locus de los argumentos, las ideas y las palabras", escribe Facundo en el texto que acompaña la exposición.

Su muestra es un recorrido por paisajes fantasmagóricos que se hacen visibles a lo largo de la historia, no con los actores principales sino con esos personajes que habitan en segundos planos.

Tomado del periódico El Espectador, 8 de noviembre de 2011

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Fotografías con tonos fantasmales

Rodrigo Facundo presenta la exposición Fantografías.

Fantografías, la exposición con las obras más recientes del artista colombiano Rodrigo Facundo, mezcla dos mundos aparentemente opuestos. Por un lado, el de la fotografía, que tiene carácter documental y testimonial, y, por el otro, el de los fantasmas, seres que supuestamente pertenecen a otra dimensión y que difícilmente podrían aparecer en una foto.

Sin embargo, esta exhibición demuestra que, para él, el mundo real y el de los fantasmas se mezclan permanentemente en la cotidianidad.

"Todos los días entramos en contacto con una gran cantidad de imágenes que nos muestran los medios de comunicación. Ellas aparecen y desaparecen como fantasmas, y uno a veces queda perdido entre tantas cosas", dice Facundo.

De ahí que el artista se haya dado a la tarea de crear su propia visión de algunos de los personajes que hacen parte del mundo real y los haya mezclado y ubicado en escenarios diseñados por él.

De ese modo, recorta personas que aparecen en las revistas y los periódicos. Luego, crea escenografías en urnas de vidrio (cada una tiene 2 metros de largo, medio metro de alto y unos 80 centímetros de profundidad, aproximadamente) y ubica allí a los personajes que tiene silueteados. Finalmente, les da un fondo, los ilumina y les toma una foto de frente, que, a simple vista, parece real.

"Lo hice así porque pienso que la fotografía tiene un elemento teatral, porque casi siempre se posa frente a la cámara y el encuadre puede darle contextos diferentes a lo que se toma", relata Facundo.

Por eso, cuando el espectador se detiene a mirar con cuidado cada una de las fotografías, se da cuenta de que todos los elementos de la imagen son creados intencionalmente y que el juego que Facundo teje entre real e imaginario detona en "una reflexión acerca del modo como a diario recibimos  y digerimos toda la información que nos llega", concluye el artista.

Tomado del periódico El Tiempo, 11 de noviembre de 2011 

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