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Actores (Cine, teatro, television, titulos, actores, directores, libretistas)

Personaje

 


FUNDACION PATRIMONIO FILMICO COLOMBIANO

y el libro Largometrajes Colombianos en Cine y Video

 

 
 

 

   
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Actores

 

   
   
 

PRESENTACIÓN

El transcurrir de los últimos noventa años en el arte cinematográfico ha tenido momentos de gran productividad, otros de esfuerzos personales o individuales, ha habido tanto de dificultades como de aciertos: imágenes memorables, otras menos conocidas, pero igual de importantes para la constitución de un cuerpo de obras que han transmitido al espectador hechos históricos o ficciones, en argumentales, documentales, fotografías, músicas que revelan la manera de ser y de vivir de una creatividad.

Históricamente nos encontramos en un momento muy interesante para el desarrollo de la cinematografía colombiana. Debido a la promulgación de la ley 814 de 2003, llamada Ley de cine, el apoyo estatal se manifestará y hará evidente la fuerza de una industria que está por consolidarse. Si bien este desarrollo es fundamental para el sector cinematográfico, igualmente es importante mirar el recorrido del séptimo arte en el país y la significación adquirida con los años. Desafortunadamente, gran parte de los registros audiovisuales de los primeros decenios se perdió irremediablemente, y en algunos casos, sólo, se conocen sus datos por los documentos de prensa de la época.

La Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano en sus dieciocho años de labor ininterrumpida ha ido acopiando elementos que constituyen un acervo de cerca de 190.000 unidades de material audiovisual, bibliográfico, cámaras de filmación, equipos de revelado, documentos, etc., de instituciones del orden nacional y regional, públicas y privadas, entre las cuales podemos mencionar el Ministerio de Cultura, La Secretaria de Prensa de la Presidencia de la República, el Instituto Colombiano de Antropología, la Comisión Nacional de Televisión, la Secretaria de Cultura y Turismo del Valle del Cauca, la Fundación Cinemateca del Caribe, Caracol Televisión S.A., la Universidad Javeriana, la Compañía de Informaciones Audiovisuales, el Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica «Proimágenes en Movimiento» y Avianca entre otros, al igual que directores y realizado res, que en calidad de donantes o depositantes conforman la memoria audiovisual del país, algunos de cuyos registros están en disposición del público, estudiantes, investigadores y realizadores que vivencian y dinamizan el archivo.

En cumplimiento de sus funciones básicas, la Fundación tiene en su haber ya duplicadas las únicas películas y fragmentos encontrados del periodo silente, y en este proceso de recuperación continúa concentrando sus esfuerzos en la preservación de las primeras realizaciones sonoras y parlantes de los años cuarenta, igualmente, atiende la labor de difusión a través de muestras, encuentros y festivales con el fin de dar a conocer la cinematografía nacional desde sus inicios.

Constituye para la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano motivo de especial satisfacción entregar el resultado de una labor de investigación, recolección, recuperación y organización del material de registro de la cinematografía nacional, y dar así un testimonio de lo que ha sido la creatividad, el esfuerzo y la entrega de directores, actores y productores para constituir una representatividad audiovisual de carácter nacional.

Las primeras imágenes hasta ahora disponibles que se conservan en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano datan de 1915, a partir de allí se fueron realizando aquellos proyectos fílmicos que lograron superar la barrera del lenguaje de las economías y el escepticismo. A pesar de los altibajos la producción cinematográfica se ha ido realizando y hoy podemos apreciar en esta recopilación el camino recorrido por la creación audiovisual.

Este trabajo se ha adelantando desde el centro de documentación y biblioteca de la Fundación, con el personal de la institución, bajo la dirección histórica de Jorge Nieto, la colaboración de directores y productores, el diseño y concepto gráfico de Marta Granados y la digitalización de las fotografías y carteles de Paula Nieto.

El catálogo presenta cronológicamente los largometrajes que se exhibieron en el país hasta el año 2004, en la primera sección los realizados en cine y en la segunda los de video. Se han superado los obstáculos de la desaparición de las películas ya que solo sus referentes documentales nos han permitido presentar esta colección que gracias a la exhaustiva investigación nos hace menos vulnerables al error, por la falta de información.

Es el resultado de un compromiso con Proimagenes en Movimiento, en el marco del convenio celebrado para el Fortalecimiento del Patrimonio Audiovisual Colombiano que gracias a la Ley 814, permitió recaudar recursos para la preservación del material audiovisual, destinados para este fin, por el Consejo Nacional para las Artes y la Cultura Cinematográfica. 

Gracias a todos ellos, a los colaboradores de la Fundación, a los amigos, productores, directores y realizadores que nos facilitaron la información y a todos quienes participaron por haber hecho posible la publicación de este texto que es una invitación a la producción, investigación, análisis y recuperación de la cinematografía colombiana.

Myriam Garzón de García
Directora
Tomado del libro Largometrajes Colombianos en Cine y Video, 2005


 


CINE EN BLANCO Y NEGRO

por LINA MARÍA GOMEZ GONZÁLEZ

En la memoria traían los recuerdos de sus años gloriosos, esos años en los que trabajaron filmando la historia de la cinematografía nacional. El reencuentro, en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, donde reposan sus viejas cámaras y sus películas, fue como volver a empezar. Llenos de alegría y anécdotas llegaron al piso noveno del Edifico Lara, en el centro de Bogotá, seis de aquellos personajes que hicieron posible el cine en el país a principios del siglo pasado: los tres hermanos DiDomé nico, Fernando Laverde, Orlando Moreno y Luis Carlos Vargas.

Los años han dejado huella en sus rostros, pero no en su memoria. Con la lucidez de un ventieañero, recuerdan sus primeros trabajos cinematográficos, las personas que los acompaña ron, los demás pioneros, las dificultades técnicas de esos tiempos y por su puesto, esos logros que han quedado plasmados en estos 90 años del cine en Colombia.

La fatiga y los achaques propios de la edad quedaron de lado. Se saludaron y empezaron a recordar a sus colegas, los que aún viven pero que no asistieron a este encuentro y, por supuesto, a quienes ya no están. Evocaron a Félix Joaquín Rodríguez realizador de Alma provinciana (1926); Federico Katz y Carlos Schroeder en La canción de mí tierra (1945); José María Arzuaga con Raíces de piedra (1963); Guillermo Ribón Alba en La gran obsesión (1955)... una lista de nunca acabar.

En esta tarde de evocaciones no podían quedar fuera de la cinta Francesco DiDoménico y su hermano Vicente, quienes desde 1909 proyectaban películas traídas del extranjero y sus propios cortometrajes como preámbulo de la función. Junto a estos italianos, los hermanos Acevedo fueron los protagonistas de la producción cinematográfica del país en la segunda década del siglo XX, una época dorada, ya que se produjeron 16 películas.

Fue precisamente Juan DiDoménico, hijo de Francesco, quien puso el tema del trabajo de su padre. Habló de la Silca (Sociedad Industrial y Cinematográfica Latinoamericana), del largometraje Drama del 15 de octubre y del Teatro Olympia, donde había un solar que se usaba como estudio cinematrográfico, el primero del que se tiene noticia en el país. 

"La imagen que más presente tengo en mi memoria es a mi padre de pie, tras la cámara en el balcón filmando las escenas de La fiesta del corpus. También lo recuerdo filmando, revelando y proyectando en un mismo día esos cortos episodios antes de las funciones de películas italianas y francesas en el Olympia", dice. Sus hermanas, Yolanda e Italia, también rememoraron aquellos días de filmaciones y proyecciones. "En esa época yo estaba muy pequeña, y recuerdo que antes de la función me paraba al frente a decir algunas palabras. También recuerdo que ayudaba en el montaje de las películas", cuenta Italia, la menor. 

HACIENDO CINE

Caminando por los pasillos de la Fundación, Fernando Laverde Garzón que ronda los setenta años, el más joven de los asistentes a este encuentro, artífice de los primeros filmes con muñecos animados y de obras como Cristóbal Colón y Martín Fierro, recuerda cómo logró hacer La pobre viejecita (1978), su primer largometraje. "Un amigo me hizo una camarita de 16mm que disparaba cuadro por cuadro, que es la base fundamental del cine animado, y me pareció fantástico poder hacer una películas donde todo lo que se pone delante de la cámara es tu obra".

"Con la ayuda de mi esposa y mis hijos, logré terminar el rodaje. Viajé a España con la idea de revelar y montar la película. Entre ires y venires logré dar nada más y nada menos que con Pedro del Rey, el montador de las películas de Luis Buñuel. Mientras hacía su trabajo, lo atafagaba con preguntas sobre don Luis. Hizo su trabajo y aún conserva el negativo de la película".

Tímidamente, entra en la conversación Orlando Moreno Gómez, camarógrafo y director de innumerables documentales que fueron transmitidos en los primeros años de la televisión nacional. Se inició en el cine junto a Manuel Guillermo del Corral y Darío Valenzuela Villa con su empresa Producciones Quimbaya. Tras su lente quedaron registrados infinidad de paisajes de la geografía nacional y las imágenes de los largometrajes Cali, ciudad de América, de Diego León Giraldo; Pasos en la niebla, de José María Arzuaga; Cien años de infidelidad, de Eduardo Sáenz, entre otros.

"Cuando trabajaba para la televisión, me mandaban con la cámara, ya fuera la 16 o 35mm a hacer las imágenes y lo que llamábamos reporte de cámara. Con esos datos se armaba el texto que se leía a medida que se iba pasando el documental. En muchas ocasiones no salió mi nombre, cosa que no me afecta porque a mí nunca me ha gustado figurar", dice, haciendo alarde de su gusto por el anonimato.

Orlando Moreno calificó el encuentro como una resurrección a las cosas de la vida. "Toda esta gente que está aquí fue muy luchadora del cine. Yo trabajé con varios de ellos y con muchos otros. Trabajé en la película La muerte es un buen negocio, de Antonio Montaña; a Luis Alfredo Sánchez le filmé miles de documentales, y así, pero todo como incógnito".

Entre estos luchadores de los que habla orlando, aún viven Felipe Neri Vinasco, quien producía comerciales para cine y Tv con su empresa Nerl filma, y con Anfilms produjo, entre otros cortometrajes Una promesa he cha realidad, Del Caribe a la Manigua. Manuel Franco Posse, director del documental Colombia; Ernesto Ardila Páez realizador de Goza pueblo goza; Ciro Martínez, Lizardo Díaz Muñoz y Jorge Nieto.

EN EL RETIRO

"Estamos ya retirados y es una lástima que no sigamos produciendo. Pero quienes hemos metido la mano en el cine, en sus diferentes modalidades, sabemos que aún nos tienen en cuenta", dice Luis Carlos Vargas, camarógrafo e ingeniero de sonido fotoacústico y fotógrafo en sus comienzos. Siempre enamorado del cine, a Luis Carlos, el gusanillo de la imagen le picó a los 18 años. Su primera película la filmó en 1940. "Me empleé en El Espectador como reportero gráfico. Allí me prestaron un dinero para comprar una cámara. De allí me fui a trabajar a Coral films donde hice comerciales. Luego fundé la sección de cine de Inravisión donde era ingeniero de sonido, camarógrafo, jefe técnico de laboratorio, mejor dicho, el hombre orquesta".

Al igual que a Luis Carlos, a Fernando, Orlando, Felipe y los demás, los años no les permiten seguir tan activos. Sin embargo, desde sus casas siguen añorando las épocas de actividad cinematográfica, cuando las dificultades técnicas los llenaron de anécdotas. También en el re tiro reflexionan sobre estos 90 años de cine en el país y los trabajos de la actualidad.

Para Luis Carlos, el cine de ahora es el resultado de un gran esfuerzo que desafortunadamente no progresó tan rápido como se hubiera esperado. "Había mucho entusiasmo, había mucha madera, pero había también un círculo vicioso. No se hacía cine porque no había dinero. Y si se conseguía, daba miedo invertir porque no producía a los tres días, entonces fue muy lento en progresar y todo lo que se está haciendo hoy en día, no es el cine nuestro, puro, tiene algunos vicios, algunas mezclas que no revelan nuestra imagen".

Y Fernando Laverde concluye: "Hubo una falta de continuidad en el cine nacional. En una época todos los cineastas pudimos hacer obra, ganamos premios, participamos en festivales... Hoy, hay el afán de hacer cine".

Tomado del periódico El Espectador, 5 de junio de 2005