Jairo Soto Juna

Bogota

Actores, Directores

Personaje

 


Jairo Soto

actor, director

   
 

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Actor - filmografía
(2000s) (1980s)
  1. Diálogos prostáticos (2005)
  2. "Caponera, La" (2000) TV Series
  3. Una vida afortunada (1997)
  4. Fronteras del regreso (1992)
  5. Maten al leon (1989)
  6. "Cóndores no entierran todos los días" (1984)
    ... aka A Man of Principle (Título internacional)
  7. Caín (1984)
  8. El inmigrante latino (1980)
  9. Puerto amor
  10. Las cuatro edades del amor (1980)
  11. El taxista millonario (1979)
  12. El candidato (1978)
  13. El patas (1978)
  14. La maraña (1977)
  15. La mala hora
  16. Las señoritas Gutierrez ... El alcalde Agapito
  17. Manuela (1975)
  18. El canto del fantoche lucitano

Director - filmografía

  1. Superlupe (1991)
  2. La red (1984)
  3. La excluida (1984)
  4. Cumbres borrascosas (1984)
  5. Crimen y castigo (1983)
  6. David Copperfield (1983)
  7. Lejano azul (1983)
  8. La señora Bernarda (1983)
  9. Tiempo sin huella (1982)
  10. El esmeraldero (1982)
  11. La aldeana (1982)
  12. Hato Canaguay (1981)
 
 
Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso

 
 


 


 

Por su manera de ser, muchos piensan que es caleño, sin embargo, Jairo Soto es un bogotano que heredó de sus padres la actuación. Hace cuarenta años, cuando su abuelo formaba parte de la orquesta caleña Los Porrongos, él empezó a sentir el deseo de estar en el mundo artístico.

Debido a que sus juegos infantiles eran las representaciones, muy pronto se ganó la fama de bufón y su casa se convirtió en un improvisado teatrillo infantil. "Todos los sábados organizaba funciones y cobraba la entrada. Desde ese tiempo empecé a ver la actuación como una alternativa para mi vida".

Su infancia transcurrió entre clases de música, debido a la influencia de sus padres y tíos, que eran músicos de profesión. Sin embargo, todo esto se vio truncado cuando asesinaron a su padre, el 9 de abril. "Ya no había dinero para estas cosas. En ese momento lo importante era que continuáramos la educación formal".

Así empezó su deambular por colegios y escuelas de los barrios a donde constantemente se cambiaban. "En esa época, como no había colegios bilingües y no se tenía que pagar bonos, siempre había tiempo para el teatro". Muy pronto la actuación pasó a ser la fórmula mágica para escaparse de las clases que no eran de su agrado y para conseguir, a cambio del montaje de alguna obra, unos días libres de deberes escolares. Allí conoció a Jairo Arúbal Niño, con quien empezó a hacer títeres.

ODIO A LA TV

Al finalizar el bachillerato ya había ganado varios premios escolares. Sin embargo, decidió estudiar antropología en la Universidad de los Andes. "En esa época empezaba el auge del teatro comprometido y en torno a esa carrera se creó una tendencia: un odio total a la televisión".

Con esa visión de la dramaturgia, Jairo Soto participó del gran apogeo del teatro colombiano. Formó parte de varios grupos como La Mama y el Teatro Libre y fue invitado a estudiar en Francia, luego de recibir el premio al mejor actor en el Festival Nacional de Teatro.

"Recibí una influencia directa del Teatro Estudio de la Universidad Nacional. Allí estaban reunidas las grandes figuras del teatro: Santiago García, Carlos José Reyes y otros. Ellos trajeron a Alberto Castillo, un conocido director europeo que acababa de ganarse el Festival de las Naciones, y quien convocó a los actores de teatro y televisión para hacer un montaje". Aunque había disparidad de criterios entre quienes hacían televisión y quienes estaban en las tablas, los actores de la pantalla eran llamados como gancho para asegurar la asistencia al espectáculo. "Montamos Tirano banderas. Eso parecía una especie de salpicón en donde todos se miraban de reojo".

Después de esta experiencla, cada uno formó toldo aparte. A Jairo le correspondió el Teatro Libre. "Hicimos El canto del fantoche lucitano, y esa obra cuestionó mi vida. Me acababa de ganar los premios al mejor director y al mejor actor en el Festival Latinoamericano de Teatro. Sin embargo, pensé que si me otorgaban tantos premios siendo tan joven, algo andaba mal. Eso me motivó a volver a estudiar a ingresé a la Escuela Nacional de Teatro".

De teatrero pasó a formar parte de los tirapiedra del Inem. Allí dictaba clases de teatro, pero como era el abanderado del inconformismo, encabezó la lista de los echados por participar en un paro en 1973. Además, renunció al Teatro Libre por "incompatibilidad de caracteres".

Luego de dejar de lado los prejuicios, ingresó a la televisión. "A la pantalla llegué como todo el mundo: por palanca. Teresa de Gómez Agudelo me llevó a R.T.I. y me dieron un papel para la telenovela Una vida para amarte. Luego trabajé en Caminos al futuro, donde hice mi debut como galán".

Pero a medida que fue aumentando de peso, se empezó a perfilar como el malo de la televisión. "He hecho de malo tantas veces que ya ni me acuerdo en cuantas ocasiones me han matado. Creo que el papel que me consagró fue el de Juan Acero en La Manuela. También trabajé en La mala hora. Sin embargo, eso quedó atrás porque pasé a ser un actor cómico. En Las señoritas Cutiérrez náció el primer alcalde popular, cuando interpreté a Agapito".

En 1980 decidió abandonar la actuación para dedicarse a la direcclón de dramatizados como Tiempo sin huella y David Cooperfield. Luego de un receso, regresó para actuar en Puerto Amor. Ahora dirige Superlupe y se prepara para participar en Fronteras del regreso.

Después de que bajó de 112 kilos a 79, las caracterizaciones dieron un giro en su vida. "Antes, cuando necesitaban un gordo siempre me llamaban. Luego de hacer la dieta de las calorías perdí el papel en N.N. porque ya no era gordo. Lo importante es que ahora me siento mejor y tengo la oportunidad de interpretar otro tipo de persona jes".

Tomado de la Revista TV y Novelas No.41, 25 de mayo de 1992