Manuel Medina Mesa

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Manuel Medina Mesa

productor, director

motor de la televisión colombiana

   
 

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M.M.M. talento, devocíón, mistíca e ínteligencía

Cuando alguien intenta escribir por primera vez la historia extensa de la televisión en Colombia, necesariamente deberá recurrir al punto de partida denominado Manuel Medina Mesa. Todo lo que se diga o haga, todo lo que se escriba o se comente sobre los primeros 25 años de nuestra televisión, tendrá como punto de referencia ineludible a Manuel Medina Mesa a quien los comentaristas de entonces definían simplemente como " el hombre de las tres emes ".

Fué y no fué casual el ingreso de M.M.M. a la T.V. Cuando se inauguró nuestra televisión, ya el primer productor de televisión en Colombia estaba enredado con cables, luces, equipos, sistemas . . . . . . Y el cubano Gaspar Arias (los primeros técnicos de nuestra T.V. fueron cubanos) le dijo un día: "Espere aquí . . . que ya vuelvo". Y no volvió. Y M.M.M. empezó a producir. Recuerda a dos camarógrafos -también cubanos- que trabajaron en los comienzos con él: Fernando Virguez y Luis Alvarez Tabío.

En aquella época, lo que hoy es Inravisión se llamaba "Radio-Nacional, Televisión" y los programas salían al aire todos en directo, sin continuidad semanal. " Los Tolimenses ", por ejemplo, iban en la programación para "tapar huecos", como simple relleno.

0 si llegaba cualquier comentarista de libros . . . al aire! Manuel se vinculó de lleno a Punch en octubre de 1956. En sus comienzos. Durante un año los directivos de Punch insistieron para que el productor de T.V. se vinculara con esta empresa "de tiempo completo y dedicación exclusiva". M.M.M. dice hoy graciosamente: "Yo era exclusivo de todos . . "

Manuel ofreció un coctel en su casa en honor de Rodolfo Landa, presidente del Sindicato de Actores de México y en esa reunión social -al fin! - se logró su vinculación a Punch. Ahí firmó contrato, hasta hoy. Han pasado 25 años y las historias, anécdotas, que pueda narrar, son múltiples.

Como productor de programas semanales, su trabajo comenzó con "Telehipódromo" y a él le correspondía la coordinación desde el hipódromo. Este espacio dominical -toda la tarde- fue el este. Antes, eran "Programas sueltos"; como la transmisión de una corrida de toros. Desde ahí, pues, arranca la labor en firme de M.M.M. en Punch. Y han pasado 25 exitosos años, 25 años Ilenos de profesionalismo, de intenso y arduo trabajo, de momentos difíciles, quizás de instantes amargos, pero todo ello ha conducido a recopilar en M.M.M. toda la historia -TODA! - de nuestra televisión. Por ejemplo, las primeras telenovelas de nuestra T.V. las produjo Manuel. "El 007 está ocupado y "Policarpa Salavarrieta" marcan el despegue de decenas, centenares de telenovelas que Punch ha transmitido en este cuarto de sigh. Y fue él, en Punch, el primer productor de programas de concurso, de opinión, de transmisiones fuera de estudio.

Se le encomendó hace 24 años producir la transmisión de "la novena sinfonía de Beethoven": Se encerró durante cinco días en su casa a escuchar una y mil veces la obra maestra del genio de la música clásica. Se la aprendió exactamente, con segundos cronometrados, con los instrumentos cuando debían entrar. Y ya en la producción, le ordenaba al técnico Quimbaya: "Listo, Quimbaya en catorce segundos entran los timbales . . . listo a ponchar los timbales". El publicista Alvaro Ponce Asistía en el estudio a esta transmisión y aterrado le preguntaba a Manuel: "Y . . . usted cómo hace esto". No había respuesta porque Manuel ya estaba listo para ordenar a las cámaras "ponchar" otro instrumento que en seis segundos sonaría.

En su labor de buscar el perfeccionismo, M.M.M. ha padecido lo indecible. Ha querido que todo salga bien . . . supremamente bien. Que todo su trabajo y quienes trabajan con él desarrollen una labor superlativa. De ahí, por supuesto, los éxitos. "Yo tenía disciplina de radio. Venía a hacer "el teatro en cuarta dimensión" (como en el proceso de Kafka) y esa disciplina la trasladé a mi trabajo en televisión que desde un principio me gustó muchísimo. Para mi vida de hombre de radio, empezar en televisión era un cambio . . . sí, un cambio, pero no brusco. Debía poner en juego mi imaginación y creatividad, porque desde un principio entendí que además del sonido perfecto, era indispensable también la imagen perfecta.

Ya un poco más en el desarrollo de nuestra T.V., Manuel comenta con íntima satisfacción la primera transmisión de un evento internacional, la llegada del hombre a la luna. "No fui a la luna, claro, pero fué como si hubiera ido". Esto, en cuanto a transmisiones recibidas para trasladarlas posteriormente a todos y cada uno de los televisores de entonces, marcas Emerson y Phillips. Y su primera gran experiencia, un tremendo trabajo, la transmisión de los Panamericanos de Cali.

"Teníamos, por ejemplo, la transmisión de "cortes" de cinco eventos al mismo tiempo. Se imaginan eso en aquella época? Se grababa, se editaba, se transmitía en directo, qué barbaridad! Una tarde se nos fué la luz. Y a las ocho de la noche debíamos entrar al aire para la transmisión nocturna y no había material . . . no había nada. Qué angustia. Sabía que debíamos cumplir. Eso, quizás fué lo que más mella hizo en mi salud, esa angustia. Concluidos los juegos, estuve dos días durmiendo, tomando vitaminas, leche, llegué a Bogotá hecho un alfeñique".

Pero quedaron inmensas satisfacciones. Recuerda una emotiva felicitación de la T.V. del Brasil por esta labor. Sobre este intenso despliegue técnico en Cali, viene a su mente una anécdota.

"Como todas las transmisiones -casi todas eran en directo; , y como no teníamos cámaras suficientes, decidí in ventarme la llegada de la llama olímpica para dar la sensación de producir desde diferentes ángulos. Lo grabado, se empató perfecto con la verdadera llegada de la llama olímpica. Nadie se dió cuenta del truco.Era un truco, que a nadie le hacía daño pero que mejoraba mucho la calidad de la transmisión".

En las páginas 15 y 16 de esta edición, aparecen fotografías y una lista de los premios que Punch ha recibido a través de sus 25 años. Muchos de ellos obtenidos por M.M.M. Pero dentro de su clásica modestia, prefiere no hablar de ellos. Aunque se siente emocionado al recordar "el Guaicaipuro de Oro", que no fue a Caracas a recibirlo. Lo recibió Pacheco en su nombre. Otro premio por la producción de "La muerte de un viajante" transmitida en directo bajo la dirección de Jorge Alí Triana .

Este espacio fue grabado, pero cuando estaba al aire, lo mostraron en Venezuela y allá no creyeron que su emisión hubiera sido en directo. No lo creyeron. Pero así fue.

La transmisión de una pelea de Valdés en Cal¡, el Mundial de Natación en Cali . . . qué quiere uno saber sobre lo que ha hecho nuestra T.V. sin recurrir a M.M.M.? Y quien iba a creer que desde Soatá, en Boyacá, donde nació, desde allá se iba a compendiar en la personalidad de M.M.M. toda la historia de nuestra T.V.? Un hombre quizás común y corriente si usted se lo encuentra en la calle, pero enamorado de su profesión, responsable hasta la perfección, dedicado a su hogar con su esposa Lucila y sus tres hijos, envidiando vivir una vida tranquila, pacífica, quizás bucólica. Pero no puede. Y quizás no podrá. Porque la televisión colombiana necesita de él y -para que-negarlo!- él anímicamente necesita de "su" televisión.

Y cuando se pasa retrospectivamente una mirada a la prensa nacional, siempre se encuentran elogios para el primer productor de T.V.: "Todos los directores de T.V. quieren trabajar con él". (Revista "Laura", agosto de 1975).

"Yo nunca me consideré maestro de nadie" ("Cromos", noviembre 10 de 1976).

"Hay que poner de relieve la labor realizada por Manuel Medina Mesa como productor de los Juegos" ("El Espectador", columna de Visor, 27 de agosto de 1971). "Quiero agradecerle muy especialmente su extraordinaria colaboración en la transmisión de los actos con motivo de la visita del presidente Kennedy, celebrados en Bo gotá, el domingo 17 de los corrientes" (Carta del enton ces director de la Televisión, Fernando Restrepo Suárez, el 19 de diciembre de 1961).

"Un productor este año? Manuel Medina Mesa, el espectáculo del año, la inteligenciá" (Juan Lumunba, "El Espacio", diciembre 27 de 1971).

"Hay que destacar la gran maestría del productor Manuel Medina Mesa, que convirtió la puesta en escena de "El Tartufo", de Moliére. . . "(Miguel Ayuso en "El Tiem po", 12 de junio de 1971).

Es justo rendir un homenaje al productor Manuel Medina Mesa que logró una realización fuera de serie en "La muerte de un viajante" de Arthur Miller" (Miguel Ayuso en "El Tiempó, viernes 23 de noviembre de 1972). "El matrimonio de este año: Lucila de Alba con Manuel Medina Mesa" (Registro social de "El Espectador" el 22 de diciembre de 1954).

"El productor del año, Manuel Medina Mesa" ("El Espectador", sábado 31 de diciembre de 1955).

"Manuel Medina Mesa es, sin duda alguna, el más alto valor técnico de nuestra televisión". (Frase en el desaparecido diario "La Paz", en primera página, el miércoles 15 de febrero de 1956).

"Manuel Medina Mesa es indispensable en la buena re presentación del teatro de cámara. Tan óptimos son sus servicios que habiendo la Televisora Nacional contratado los servicios de varios productores foráneos, se encontró con que M.M.M. los superaba a todos en forma asombrosa, sin poseer la larga experiencia de los importados (Dolly Mejía en "El Tiempo , lunes 5 de marzo de 1956).

 "M.M.M. es un caso Un caso de nuestra televisión por cuanto ha logrado ocupar un primer plano como productor, despertando la admiración de propios y extraños, quienes no vacilan en señalarlo como como et mejor productor de televisión. En 1964 ingresó a la Radiodifusora Nacional como un simple operario de control" (De la revista "Candilejas", sábado 12 de mayo de 1956).

"Viendo el más reciente de los teleteatros, nos dimos cuenta de la calidad de M.M.M. Ya sabíamos de su completo conocimiento de la técnica y de su refinado temperamento artístico" ("Cromos", julio 30 de 1956).

Y para completar estos "recortes de prensa tomados al azar en nuestra investigación periodística sobre la vida de Manuel, este aparte del "Acta de Premiación. Segundo Aniversario de Labores de la Televisora Nacional", suscrita el 23 de junio de 1956 por la Junta Directiva y firman además, Fernando Gómez Agudelo, José Umaña Bernal, Luis Villamarín, Alvaro Monroy Caicedo y Humberto Martínez Salcedo quienes estaban como jurados:

"Don Manuel Medina Mesa, productor de la Televisora Nacional es un ejemplo elocuente de los nuevos campos que abre la televisión para la inteligencia y para la técnica en Colombia. En los dos años de labores, Medina Mesa se colocó a la cabeza de los productores en Colombia y en igual categoría de los mejores expertos en la producción extranjera. Con natural a inteligente vocación artística, con excepcional habilidad técnica y con constante y leal consagración al trabajo, Manuel Medina Mesa logró en este año superar admirables realizaciones de producción".

25 años después de suscrita el acta anterior, podríamos volver a escribir exactamente -o más aún- sobre la labor de don Manuel Medina Mesa. Porque su profesionalismo, su adecuación a los avances tecnológicos, su consagración sin límites, su perspicacia, su ingenio y creatividad, contínúan colocándolo -sin duda alguna para nadie como el mejor productor de la televisión en Colombia. Ha dejado en Punch y en toda la televisión, una verdadera escuela. Ha sido y es maestro de maestros. Se le respeta y se le quiere en el medio y fuera de él.

Al fin y al cabo, es don Manuel Medina Mesa . . . . . el primer productor de televisión a quien Punch quiere en estas líneas agradecerle toda su voluntad, mística y dedicación. Pasarán muchos años antes de la aparición de un "segundo" como él. Es . . . . don Manuel Medina Mesa , el hombre de Soatá.

Tomado del folleto Punch: 25 Años dedicados a la familia colombiana, 1978


EL "CASO" MEDINA MESA 

Maestría en el lenguaje de la luz. 

Por: Bernardo Romero Lozano. 

Televisión es imagen en movimiento, pero es imagen subordinada a la expresión de valores estáticos y emocionales, y movimiento ajustado a la armonía y el ritmo. Un arte de televisi6n solo puede lograrse con la variedad y la riqueza de las imágenes, pero imágenes al servicio de ideas claras y convincentes. Esto esto que hace don Manuel Medina Mesa, el productor por antonomasia de la televisión en Colombia. 

Dirigir las cámaras para la búsqueda de ángulos de enfoque más o menos efectistas o preciosistas puede ser eficaz en uno que otro momento, cuando se encuentra eso que entre las gentes de nuestro oficio suele llamarse una linda toma, o como generalmente se exclama !qué linda toma!, pero en manera alguna a eso puede llamársele una linda producción. He aquí una de las cualidades de Medina Mesa y la razón y la causa para considerarlo como el productor por antonomasia, de acuerdo a lo que conlleva el calificativo de productor en nuestra televisión. 

La producción de Medina Mesa no es una cacería de fotografías con el peregrino prurito de hacer lindas fotografías. Busca él el encadenamiento emocional de las imágenes al servicio, o por mejor decir, en función entrañable con el asunto y el sentido de una obra cuando de programas dramatizados se trata. Valga el ejemplo del toreo - ritmo del movimiento y del gesto en el embroque del hombre con la fiera para describir gráficamente la esencia emocional de Manuel Medina Mesa, productor de televisi6n. No es el torero efectista que, ignorante de los secretos de la lidia es incapaz de imprimirle hondura y verdad a su faena, engarza un lance aquí y otro, más allá, sin plan ni concierto, y solo aprovechando las embestidas de la fiera propicias a su lucimiento. Es el lidiador consciente y enterado que manda y liga su faena sacrificando el brillo falso de un pase esporádico en beneficio de la emoción y la belleza del conjunto. 

A su desempeño técnico - precisión matemática en el dominio del complejo mecanismo - suma Medina Mesa un raro sentido artístico que hace que sus producciones no sean simple cosa fría de habilidad para ordenar tomas y enfoques más o menos efectistas o afortunados, sino el armonioso discurrir de las imágenes en función y en fusión íntimas con la esencia y la entraña espiritual del drama. 

Cabe aquí señalar el papel del director de un programa dramatizado de televisión, frente al de quién realiza la producción. La perspicacia o la habilidad nada significarían si se pusieran al margen del trabajo del productor y menos cuando ese productor reúne las cualidades eminentes de un Medina Mesa. No es suficiente que el director indique situaciones, desplazamientos y acciones más o menos lógicas dentro del espacio de que se dispone para el enfoque y el encuadre de las tomas. Eso lo puede hacer cualquiera con un elemental sentido común y el elemental sentido común lo tiene cualquiera. De ahí el que sea tan frecuente improvisarse como director de televisión. Director y productor, o más exactamente dirección y producción no es divorcio de dos términos, de dos actividades que solo se diferencian en su manera de hacer pero que están entrañablemente unidas para un fin común, el resultado artístico. 

Y un común denominador artístico no radica simplemente en el hecho de que el director mueva a-su gente para que el productor vea lo que puede hacer con ella. La esencia del drama no son las tomas más o menos efectivas desde un punto de vista puramente fotográfico. Está en el contenido ideológico del asunto dramático dentro del juego de las situaciones personales o colectivas que la sirven, y todo ello en función del ritmo circunstancial al carácter del asunto en juego. 

La verdad es que nuestros productores, entre los más calificados cumplen todos ellos el postulado artístico enunciado. La diferencia con Manuel Medina Mesa radica en el fecho de que cualquier dirección, cualquier asunto, así se trate de un mal asunto dramático, o de un asunto enredado en las patas de los caballos, o de darle vida a un disco estereofónico, le sirven a Medina Mesa para crear una obra de arte o un gran espectáculo televisado.

Artículo escrito para la Revista Semana


 

El hombre de las 3 "emes "

Manuel Medina Mesa trabajó antes que nadie en la televisión colombiana.

No sólo fue el primero, sino que durante algunas semanas fue el único productor de la entonces llamada Televisora Nacional.

Venía de hacer una brillante carrera en la radio. Había llegado a la dirección técnica de la Radio Nacional, cuando el gobierno importó los primeros equipos de televisión. Tuvo una semana para recibir la instrucción básica de parte de un grupo de expertos cubanos contratado para montar la estación, antes de emitir bajo su responsabilidad el primer programa.

HA GANADO TODOS LOS PREMIOS

Sólo unos meses después de haber iniciado su nuevo trabajo, pudo contar con la ayuda de otros productores: Hernán Villa y Horacio Torres. Los tres tuvieron que encargarse solos, durante mucho tiempo, de emitir la program ción, en jornadas de 15 y 20 horas.

AI completar cuatro años como empleado de planta de T.V. Nacional, resolvió independizarse. Fue entonces cuando entró a formar parte de la sociedad que fundó la programadora "Punch", a la cual ha estado vinculado desde entonces. Como empresario ocupa la gerencia de producción, y como técnico, produce personalmente muchos espacios de todos los géneros y características: telenovelas, concursos, musicales, tele-teatros, noticieros y transmisiones especiales.

El "hombre de las tres emes", como se le conoce popularmente en la T.V., ha ganado todos los premios que se han creado hasta ahora, para destacar la labor de los profesionales de esa actividad. Tiene dos "Nemqueteba" de oro y tres de plata; dos "Ondra", un premio APE y tres "Antena de la Consagración". Sin embargo, un poco por modestia y otro, porque así es su carácter, no se ocupa de hablar de sus propios logros.

Comenta simplemente que antes era mucho más complicado hacer televisión. No existían los recursos con que se cuenta hoy, pero se trabajaba con mística y consagración, lo cual, a su juicio, permitió el logro de realizaciones excelentes. Recuerda en especial, el montaje de la obra "El Proceso", de Franz Kafka, con adaptación y dirección de Bernardo Romero Lozano.

FUERA DE LA T.V.

Manuel Medina es en la actualidad un padre de familia feliz. Está casado con Lucila Pereiro. Ella también estuvo vinculada durante mucho tiempo a la T.V. Tienen tres hijos: Mariela, María Claudia y Rafael.

Su última preocupación importante es saber cómo queda ajustada la nueva programación, para reorganizar, como ya lo ha hecho antes, su tren de actividad. A pesar de que no lo necesita, y de que el grupo pionero al cual pertenece, ya cuenta con otros profesionales, dice que no deja ni dejará nunca el oficio de productor. Ese es, y seguirá siendo, el eje principal de su vida...

Tomado de la Tele Revista No. 09, 26 de mayo de 1979