Francisco Gil Tovar

Granada, España

Críticos

Figura Humana

 

Francisco Gil Tovar

crítico de arte

 
A ColArte
 


En los 60 y 70, lo más valioso

Por María Pautina Ortiz
Redactora de EL TIEMPO

Francisco Gil Tovar habla de arte con entusiasmo. Le ha dedicado su vida, primero como estudiante y luego como profesor. En Colombia, durante 50 años, tanto público como artistas han recibido sus palabras de maestro en conferencias, universidades o en sus columnas. Hoy -sin estar ya `en el frente- sigue en su casa rodeado de libros de arte. En medio de los papeles de su escritorio, tiene todavía la invitación que le llegó del Ministerio de Cultura para que fuera a recibir la `Medalla al Mérito Cultural por su aporte al desarrollo cultural y pedagógico del país.

Gil Tovar -que estudio periodismo en su Espańa natal y artes en Italia- llegó en 1953 gracias al llamado de Guillermo León Valencia para que dictara un ciclo de conferencias en la Biblioteca Nacional. Al terminar, le llegaron más invitaciones de bibliotecas y de universidades. "Y yo, que venía a dar un par de charlas, aquí estoy. Encontré un país grato que me recibió muy bien". Se vinculó a la academia (fundó la Facultad de Comunicación Social de la Javeriana) como profesor de estética a historia del arte y a medios periodísticos. "Escribía para EL TIEMPO y El Siglo, que era casi un imposible entonces". Y libros: lleva 52.

Cuando llegó, żqué ambiente plástico se vivía?

Estaba de moda la lucha entre los primeros abstractos y los figurativos. Los primeros se defendían como podían. Encontré muchas inquietudes. El Grupo Bachué (con Acuńa, Jaramillo, Pedro Nel Gómez), por ejemplo, que desde el punto estético a ideológico tenía influencias del indigenismo y el muralismo mexicanos. También había crítica, cosa que ahora ha cedido por razones comprensibles. En la prensa se publica lo que se lee y lo que da más lectores.

Dentro de la crítica, żcómo fue su relación con Marta Traba?

En lo personal, tuvimos buena relación. Decía que en mis columnas se notaba que era profesor; eso era algo que no podía ni quería evitar. Mi idea era que en países como éste hacía más falta enseńar a ver pintura que agitar el mundillo artístico. Le respondía que a ella se le veía que era agitadora. Le gustaba ocuparse de los nuevos y les cargaba mucho a los viejos. Por ejemplo a Ariza, excelente paisajista, lo hundió. Para ella, el que pintaba a la manera del siglo XIX debía eliminarse. En mi ser no estaba andar en polémicas.

Usted también pintó...

Fui pintor figurativo y no lo hacía mal. Expuse en Portugal y Espańa. Pero tuve el acierto de hacerme una crítica a tiempo y decir no sirvo para esto. żPara qué pintar si no sé qué decir con la pintura? El arte es una expresión de contenidos profundos. El hecho de que se pinte bien no significa que uno pueda llamarse artista. Siempre he negado que fuera pintor, ahora se me ha escapado.

żCuál ha sido la generación colombiana más valiosa?

En eso no tengo duda: la del 60 y el 70. Los pintores más conocidos y respetados no se han superado a sí mismos respecto de lo que hicieron en esos ańos. Por ejemplo, Botero, Obregón, Grau. Sus obras de esos ańos no las superaron.

żCómo anda la pintura aquí?

Se lo voy a condensar de esta manera: de los más de 500 pintores que conozco (y debe haber más de mil), diría que un 10 por ciento sigue pintando a la manera del siglo XIX; un 60 se busca a sí mismo, pero trabajando las últimas consecuencias de las vanguardias del siglo XX (cubista, surrealista, abstracta...); un 20 cultiva lo conceptual y se ha retirado de la pintura para tocar otras expresiones, como fotografía a instalaciones. Lo que más distingue al arte actual es una plena libertad de expresión, como no había existido. Cada quien está en lo suyo. No se forman grupos como antes ni hay (no cabrían) luchas estéticas.

Dentro de esa libertad, żhay una figura que se destaque?

Es muy difícil, en el caso de Colombia, que surja una figura muy destacada como Obregón en su generación o como Botero. Antes era más fácil que alguno que se ganara el premio en un Salón Nacional, por ejemplo, se elevara dentro de su generación. Aunque la mayoría de los que en su momento sobresalieron, luego decayeron. Pintaron mejor cuando estuvieron peor.

żCuál fue la última figura?

Si se habla de pintores, ya todos están muertos. Consideraría que Obregón se sostuvo más, aunque también le tocó decaer al final.

La crítica, żcómo está hoy?

En crisis. En el siglo XIX había un acuerdo general en que la crítica consistía en decir si una obra era buena o mala, de acuerdo con normas acordadas por el que producía la obra y por el que la contemplaba con sentido crítico. Todavía se tenía la idea de que había obras maestras. Hoy no puede haber una obra maestra; habrá una más significativa que otra, más comprometida con la cultura con temporánea que otra. Si un crítico sale hoy a decir que esto es mejor que lo otro, el artista puede responderle `eso es según usted, yo estoy creando mi propio lenguaje. La crítica no existe. Se ha transforma do en literatura sobre la obra.

Es difícil que haya, con manifestaciones tan distintas...

Claro. Cómo emplear la palabra arte para referirse tanto a la Capilla Sixtina como al italiano que expone sus excrementos en bolsas de plástico. No puedo. Ese seńor puede decirme que si el arte es una manifestación de contenidos humanos, lo que hace lo es. La extrema libertad hoy se escapa a toda apreciación racional. No hay normas. No se puede decir ni siquiera que existe un arte moderno, sino experiencias actuales. Se tendría que revisar incluso el use indiscriminado de la palabra arte.

En lo nuevo, żqué le gusta?

Si se refiere a lo actual y colombiano, entusiasmarme... poco. Ninguno. Encuentro cosas más interesantes fuera de la pintura: en video o expresiones corporales que unen pintura y teatro.

żSigue visitando exposiciones?
 
De vez en cuando. Mis alumnos me hablan de su trabajo. Pero estoy concentrado en un libro que se va a llamar Mentiras del arte, título sobre una frase de Picasso que dice que el arte es una mentira que puede revelar una verdad.

Tomado del suplemento de El Tiempo, 25 de noviembre de 2006


Francisco Gil Tovar (1923-2017)

El pasado 14 de julio de 2017, falleció en Bogotá Francisco Gil Tovar, una de las figuras más relevantes dentro de la historiografía del arte colombiano durante la segunda mitad del siglo XX. Nacido en Granada, España, arribó a Colombia en 1953, donde se desempeñó como ilustrador, profesor y periodista. En este último campo, su papel resultó determinante en la formulación y aprobación oficial de la llamada Escuela de Periodismo de la Universidad Javeriana, centro educativo en que también ejerció como docente y director del Departamento de Arte.

Francisco Gil TovarEntre 1975 y 1986, Gil Tovar se desempeñó como director del entonces Museo de Arte Colonial, institución en la que dejó huella al reestructurar sus funciones a partir de lo que podría llamarse hoy un Plan Museológico, y al renovar el guión basado en las nuevas investigaciones relacionadas con las influencias europeas y el mestizaje en la imaginería colonial. Ambos aspectos permitieron a Gil Tovar dejar de lado la vieja concepción de salas-soporte (v.g. sala de pintura, sala de escultura, sala de mobiliario), para proponer exposiciones en las que los visitantes pudieran acercarse a aspectos diversos, como las técnicas de elaboración de las piezas o las influencias europeas o americanas evidentes en estas.

Paralelamente a su gestión como director, en 1976 publicó en el sello editorial Salvat la Historia del Arte Colombiano, de la que fue editor. Esta obra se convertiría en la primera historia general del arte en nuestro país. Dentro de su bibliografía se cuentan más de cincuenta libros centrados en la historia del arte, entre ellos Paisaje y paisajismo en Colombia, Introducción al Arte y El Arte Colombiano; así como escritos sobre el arte  colonial y la obra de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, a quien dedicó varios de sus estudios. Es reconocido también su trabajo como columnista del periódico El Tiempo. En las columnas y ensayos publicados por este diario sostuvo diversos debates con la crítica argentina Marta Traba (1930-1983) en torno al arte colonial y las tendencias dominantes dentro del panorama artístico de nuestro país en la década de 1970.

En materia cultural, Gil Tovar promovió el primer plan de inventario del patrimonio artístico colombiano, proyecto que aunque no se llevó a la práctica, sirvió de base para los primeros inventarios realizados por el Ministerio de Educación en las décadas de 1960 y 1970. En la misma época, colaboró como escenógrafo e ilustrador para el Teatro Colón, junto a artistas de renombre como Enrique Grau.)

¡Gracias por sus aportes a la cultura! 

Texto suministrado por el Museo Colonial, 2017