Ana Gonzalez Rojas

Bogota

Pintores, Escultores

Figura Humana

 

Ana Gonzalez

Ana González 

http://www.anagonzalezrojas.com/

pintora, visual

Ana Gonzalez
 


Enfrentarse a una obra de arte, es para el espectador detenerse frente a una ventana que se abre para develar un mundo visto desde otra perspectiva.

Cada obra nos habla, pero no con el lenguaje diario. Es un lenguaje codificado. La tarea del espectador es, entonces, abrir su mente para acceder a estos códigos. Y claro, disfrutar de un mundo estético capaz de trasladar los colores de la naturaleza, la historia, los sentimientos, sueńos, pesadillas y secretos del hombre, a un lugar no ocupado todavía por el espacio terrestre.

Por ello, estar frente a frente con una obra de la artista plástica colombiana Ana González, nos contrapone a una interpretación personal de un acontecimiento con un fondo real. Alicia, exposición que actualmente puede ser vista en la Galería Arte Consultores, nace a partir de una cruda realidad: el desplazamiento.

Ana María González tuvo la oportunidad de trabajar con la Primera Dama en proyectos artesanales con grupos de desplazados de Juradó, Chocó. Allí, fue confidente de las historias personales de los habitantes de esta zona de Colombia. Encontró, entre las muchas personas, a una pequeńa de tan solo cuatro ańos que fue separada de su familia cuando huyeron de la violencia. Viviendo en Bogotá sufrió la transformación del destierro: en esencia seguía siendo la misma, pero su inocencia había cambiado. Esta nińa colombiana, como tantas otras, se vio obligada a recorrer un camino bastante peculiar hacia la madurez. Tal y como le sucede a la Alicia de Alicia en el país de las maravillas.

El nombre de la protagonista de esta historia también es Alicia, quien al escapar sólo alcanzó a llevar uno de sus objetos más preciados, su vestido de domingo, y ahora espera una oportunidad para lucirlo.

Tanto la infancia como el vestido, dentro de la obra de Ana González, poseen connotaciones que la artista ha trabajado en colecciones anteriores como Mujeres y vestidos o Bailarinas. La importancia de esta prenda se relaciona con la inocencia perdida y los ritos. Un vestido blanco, símbolo de la inocencia, es lo que ayuda a que no muera la esperanza de que todo volverá a ser como antes. En la obra, la pequeńa cara de Alicia se evapora, pero permanece su vestido.

Después de exponer el ańo pasado en la feria de arte ArtBo, la bienal de Florencia -donde participan artistas jóvenes-, en Italia, la contactó. Ana llevará a la pequeńa Alicia, una serie de 12 lienzos y esculturas en porcelana, al viejo continente. Allí, su transformación fantasmagórica se dividirá en pequeńas moléculas que volarán por toda la atmósfera, y lo único que quedará intacto será su blanco vestido de domingo.

Tomado de la Revista Star by Sterling, No. 7, abril de 2007

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Recuerdos hechos arte

por Jaime Andrés Monsalve B.

Hace algunos meses, Ana González recibió en su estudio a 39 desplazados del resguardo caqueteńo de Maticurú. Como le ha ocurrido muchas veces en los últimos ocho ańos, tiempo que lleva asesorando a entidades como la Fundación Corona, los indígenas supieron que alguien en Bogotá podía ayudarlos a mejorar su situación, acompańándolos en el diseńo y fabricación de artículos artesanales. Ana se sorprendió al ver entre las semillas, las plumas y las hojas de coca recogidas por los indígenas como materia prima para sus collares, decenas de vainillas de bala. Está tan arraigado el conflicto armado en la región de la que salieron estas familias, que los residuos de guerra se volvieron parte del paisaje selvático.

Este es sólo uno de los muchos casos que esta arquitecta ha conocido de primera mano en ańos de trabajo con fundaciones que apoyan a desplazados, víctimas civiles, soldados heridos en combate y guerrilleros y paramilitares reinsertados. A cambio de Ąlustrarlos en el desarrollo artesanal y dejar sembrada en ellos la inquietud acerca de una posibilidad de obtener recursos, Ana recibe a diario un bombardeo de imágenes, historias y fotografías mentales de los estragos que deja la guerra. "Descubrí que en la memoria de las personas se encuentran unos recuerdos de infancia inquebrantables, a pesar de las pruebas que impone la vida. Esos recuerdos impiden que las víctimas se desmoronen completamente", dice.

Todo ello ha caracterizado su obra plástica desde hace cinco ańos. Técnicas como grafito sobre papel, fotografía intervenida, escultura en porcelana y técnica mixta sobre lienzo forman parte de una obra en la que ha sido obsesión descontextualizar esos recuerdos, para traerlos de nuevo a la vida en forma de pintura y piezas tridimensionales. Vestidos de bautizo y de infancia, pelotas y neumáticos que alguna vez fueron flotadores en el río, constituyen para ella una suerte de leitmotiv que, de nuevo, es protagonista en Oa... sin moverme, serie que expone en la galería bogotana Arte Consultores, y en el pabellón de artistas emergentes de la feria de arte contemporáneo Art Show, de Zúrich, Suiza.

Ya en diciembre pasado una serie suya, llamada Alicia, le había significado el cuarto puesto en pintura más una mención en la categoría de mejor artista internacional, en la Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia, Italia. Alicia es un tríptico basado en el vestido de una nińa desplazada por la violencia, a partir de una recreación en porcelana de esa prenda. "La escultura me permite descontextualizar aún más esos recuerdos", explica.

Desde la adolescencia ella sabía que su camino estaba en la pintura. Sin embargo, al concluir su carrera de arquitectura en la Universidad de los Andes, y mientras hacía la pasantía de un máster en arte y medios editoriales en París, pudo identificar una vocación paralela por la fotografía. Como parte de dos importantes editoriales de París y Milán, trabajó con fotógrafos de la talla de Ruven Afanador, Mario Testino y Federico Cedrone. Luego vendría su llegada a organizaciones de apoyo a población afectada por el conflicto y, gracias a esa experiencia, podría encontrar qué ideas manifestar por medio de su lenguaje.

Si bien no considera que lo suyo sea arte político, González sí defiende la existencia de un arte con compromiso. "Ojalá la gente mire esta obra y descubra cómo los objetos tienen algo que contar", explica, y espera que su obra llegue a formar parte del referente artístico nacional que indagó acerca del momento de violencia que atravesamos. Y agrega: "Confío que en el futuro estas piezas puedan ser vistas por mucha gente de afuera, pues la reflexión fuera de contexto permite otro tipo de acercamiento a la obra".

En la actualidad, continúa trabajando en la idea de los neumáticos en el agua, a partir de los recuerdos de soldados heridos en combate. "He trabajado con muchos de ellos. De un grupo que me ayudó a recoger esta Ądea, tres habían quedado ciegos y cuatro mutilados. Para todos, el hilo conductor de su infancia era el recuerdo del paseo al río y de arrojarse sobre el neumático", cuenta. A esta serie en particular ella la ha llamado ?no podía ser de otra manera?, Salvavidas. Acaso todos los demás elementos que forman parte de su obra también tienen un poco de ese carácter redentor,

Tomado de la revista Caras, 16 de mayo de 2009