Margarita Algarra

Pintores

Figura

 


 Margarita Algarra

pintora
 

A ColArte

 

 


Los reflejos del alma..

Hay artistas que mantienen una producción permanente que los acerca a la modernidad, Ilevando su obra en proceso de evolución, al entender que el arte es cambio permanente; para ellos el arte no es mas que un pretexto para expresar sensaciones y toda su creación esta marcada con ese elemento que los individualiza y los diferencia del colectivo, allí hay que ver el trabajo de Margarita Algarra, pintora joven que deslindó campos con lo puramente convencional para adentrarse al fenómeno creativo.

Margarita Algarra esta convencida que las grandes rupturas producen planteamientos nuevos, por lo que no nos debe preocupar ese mundo experimental que se observa en sus obras de tratamiento loft, típico del mundo moderno; por el contrario esa búsqueda constante algo tiene que producir y atreverse ya de por si es valido. De la obra quiero resaltar tres elementos a considerar para su lectura:

EL CONTEXTO.

El referente de trabajo de su nueva producción son sus vivencias, siendo ellas vistas a través de su relación con el universo, por lo que vemos a menudo líneas entrecruzadas a la manera de caminos de la vida, de esos espacios donde se desarrolla lo cotidiano; con el color nos demarca la artista las zonas de influencia, los espacios del ser, lo infinito de la línea y la obligación que sentimos de evaluar, ¿Que estamos viendo? o ¿De que se trata?; y lo mejor: porque resulta placentera la observación. De esto derivamos que para Algarra no hay pretensión en su obra más que la reflexión. En la obra de Algarra es claro que se vive donde el ser es perfectamente imperceptible, donde la historia establece que el medio ambiente aunque no es condicionante si marca la vida del creador.

LA TÉCNICA.

Un trabajo de alto oficio determinado por el proceso de ejecución del color, la limpieza del trazo, la pulcritud de la línea y la armonía, producto del conocimiento académico de la teoría, da como consecuencia un manejo pulcro en la ejecución de cada obra, lo que permite suponer que la artista viene de la relación directa y de oficio con las posturas figurativas, que exigen factura en la creación. 

EL OBJETO.

Cuando el objeto de la pintura es representar lo que genera el pensamiento, es decir, representar actividades, expresiones, sensaciones, vivencias o todo aquello que sea intangible, resulta una tarea poco fácil.

Los trabajos de Algarra, representan justamente ese espacio que expresa olores, sensaciones, o elementos irrelevantes de la vida cotidiana y que claramente a través de la pintura encuentra un estado de nobleza para inducirlos al placer de la contemplación.

De hecho sus trabajos obligan a una lenta lectura, programada, profunda y a la necesidad de prepararnos para atender cada uno de los trazos; para ver si la tonalidad del color representa algo frío, o la soledad, o la melancolía o por el contrario a través de lo cálido, ese mundo pasional que embarga la pintora y manifiesta la fiesta de la vida que ella lleva por dentro.

Ella es la expresión de quien vive en comunión con lo que hace y solo pretende servir como elemento evaluativo para ratificar que en este siglo, lo que debe preocupar a la ejecución plástica, no es el objeto en si, sino la elaboración de un lenguaje que permita que el arte sea la expresión viva del raciocinio para distanciarnos del mundo animal y de los códigos normales preestablecidos por la comunicación humana como medio de entendimiento y aceptación publica.

Héctor Ramirez Mora Curador De Arte Casa Gallery
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