Época de aparición: comienzos del siglo XVII.
Región en donde se baila: Departamentos de BolÃvar y Magdalena.
Acompañamiento musical: tambores de origen negro, palmas y coro.
OrÃgenes.
El baile del bullerengue se remonta a la llegada de los negros a
Cartagena, y más probablemente durante la construcción de las murallas.
Al desembarcar los negros eran recibidos por San Pedro Claver, quien
inmediatamente les administraba el sacramento del bautismo y les comunicaba
que a partir de ese momento les estaba prohibido la adoración de sus dioses,
ritos y danzas africanos, lo cual explica el carácter secreto de muchos
bailes.
Hacia 1600 comenzó el célebre alzamiento de los negros encabezados por
Domingo-Bioho a quién los de su raza acataban con gran respeto, por haber
sido rey de un estado africano y cuyo nombre primitivo era Benkos-Bioho.
Este soberano seguido por sus cimarrones logró, después de muchas luchas,
fundar el pueblo de Palenque.
El pueblo estaba formado por negros que pertenecÃan a diferentes tribus,
lo que trajo como consecuencia que inventaran un dialecto compuesto de
palabras africanas y castellanas que se llama lumbalú. Crearon,
además, nuevas danzas según sus necesidades, unas de gran influjo negroide,
y otras con rasgos de la cultura española.
Es, pues, este baile uno de los más primitivos como lo demuestran los
tambores, el palmoteo y. el canto coral de los que observan y bailan.
Originalmente fue ejecutado sólo por mujeres y se cree que su simbolismo es
el de la iniciación a la pubertad. Acusa sin embargo influencia española en
las polleras de los bailadoras y las letras de los bullerengues actuales.
Posteriormente se fue degenerando y se les permitió a los varones tomar
parte en él; después de que las mujeres han ejecutado lo que les corresponde
a ellas solas, lo hacen de dos en dos parejas, según la región. Los varones
toman compañera y las demás mujeres se retiran y se colocan al lado de los
músicos a tocar palmas, saliendo a medida que son solicitadas.
Este baile se desplazó de Palenque a otras regiones y se bailó mucho en
Cartagena en los siglos XVIII y XIX. Actualmente solo se conserva en pueblos
e islas de gran concentración mulata o negra. Este baile fue recogido en la
población de Santa Ana, en donde las ancianas y no pocas jóvenes lo
practican todavÃa.
Cuando las mujeres inician el baile entran en fila india guardando el
mismo ritmo, retirándose y acercándose a los tambores. Al llegar a éstos,
hacen una reverencia y prosiguen. el baile. El significado de las
reverencias a los tambores aún no se ha podido definir a pesar de que
también existe en otros bailes. (Se cree que los negros reemplazaron a los
dioses por los tambores, en su imposibilidad de seguir adorándolos). Durante
su desplazamiento, conservan donaire „y compostura, realizan diferentes
gestos simultáneamente como el frotar las manos en la región ovárica, al
mismo tiempo mueven las faldas y con ellas en la mano describen pequeños
cÃrculos sobre sà mismas que en la parte final representa el movimiento de
las olas.
Acompañamiento musical.
Los instrumentos músicos que acompañan este baile son los tambores de
origen negro, sea el tambor mayor, el llamador y las palmas y coros.
Tambor mayor. Tiene una altura de unos 70 cms. y por la boca más abierta
va cubierto de una piel de venado o tatabro. El tambor mayor marca y
registra la melodÃa.
El Llamador. Es un tambor pequeño que mide unos 30 cms. de alto y va
cubierto en uno de sus extremos por una piel de venado o tatabro. El
llamador es el que marca siempre el compás. La madera utilizada es la del
banco o balso.
Palmas y maracas. Los bullerengues primitivos se acompañaban con
palmas. Más tarde se utilizaron conchas de tortugas y también se
introdujeron las maracas.