Alejandro Aguilar

Ibague, Tolima

Actores

Personaje

 



 Alejandro Aguilar

actor

 
A ColArte
       
 

Filmografía

Actor:
  1. "Destinos" (Película, 2016)
  2. "Siempreviva" (Pelicula - 2015)
  3. Andamio con vista adentro (Teatro - 2015)
  4. Las tetas de mi madre (Pelicula - 2015)
  5. Reflejos (Teatro - 2015)
  6. "El Oso" (2014 - teatro) 
  7. "Despachados" (2013 - Teatro)
  8. La justa medida (2013 -.largometraje)
  9. La prepago (2013) ... Jimmy 
  10. "El chaman"
  11. "Ya no vuelve"
  12. "El ayer esta muerto"
  13. "La caravana de Gardel""El páramo"
  14. "Silencio en el paraíso"
  15. "180 segundos"
  16. "Payasos o mimos"
  17. "Entre piernas"
  18. "En tus manos"
  19. "La sombrilla"
  20. "Amor sincero" (2010)
  21. "Rosario Tijeras" (2010) TV series .... El Cachi
 
 

Información parcial cortesía http://us.imdb.com/  


 
 

 

El actor que fue estríper

Se podría decir que es la versión personificada y masculina de La Cenicienta. Así es la historia de Alejandro Aguilar, quien interpreta al Cachi en Rosario Tijeras. Con mucho orgullo, este ibaguereño confiesa que fue estríper de Apolos Man, tuvo que repartir volantes, pegar suelas de zapatos y vender incienso para pagar sus estudios de actuación.

Lo dice sin rodeos: "Me siento muy orgulloso de haber pertenecido a Apolos Man (el club de bailarines desnudistas que funciona en Bogotá). Con eso pagué mis estudios de actuación".

Nació en Ibagué hace 29 años y según cercanos al actor es tan obsesivo con la lectura que hasta lo tildan de rayado; pero lo más curioso es que no terminó su bachillerato: "Llegué hasta octavo grado. En ese entonces, el único lugar en el que me sentía cómodo era en una sala de cine". Eso lo heredó de su padre: "Él vendía aguamasa y con esa plata se entraba todo un fin de semana a ver películas en las salas de cine".

A Alejandro le ha tocado lucharla. Se vino en el 2000 a Bogotá, con ganas de convertirse en actor. En Ibagué era bailarín de una disco móvil y presentaba un programa los fines de semana. Cuando llegó a Bogotá tuvo que desempeñarse en varios oficios, como zapatero, arreglando lavadoras, repartiendo volantes en la calle y paralelo a esto estudiaba con Rubén Di Prieto: "Era demasiado ignorante, no sabía de qué hablaban y me di cuenta de lo vago que era. Llegaba a los talleres y no entendía nada. Rubén me prestó sus libros y tampoco entendía nada. Con el tiempo me volví sicorrígido con mi aprendizaje; desde ese momento asumí mi carrera con responsabilidad".

Un día le llegó a sus pies un pedazo de periódico y leyó un anuncio que decía que se necesitaban bailarines para Apolos: "Es un sitio muy serio, que no permite la prostitución. Tuve que hacer tres casting para poder entrar. Estaba muy delgado porque pasaba hambre y casi no logro entrar. Trabajando gané hasta cuatro millones en propinas; por eso muchos se quedan allí, pero ese no era mi sueño... Mi sueño era ser actor".

Alejandro está empezando a probar las mieles de la fama: "Es bacano estar en el medio pero no pertenecer a él. No tomo, no me gusta salir de rumba, prefiero ir a teatro y ver una buena película".

Después de interpretar al Cachi, estará en la tercera parte de Amor sincero como un coreógrafo que se enamora de Marbelle, está terminando el rodaje de Páramo y empezará una cinta colombo-estadounidense llamada La guerra de los carteles.



 

La lucha por un sueño

por Diógenes Reinel

Hace 10 años, Alejandro Aguilar llegó a Bogotá con un morral en la espalda y lleno de sueños. Tenía claro que en la capital colombiana trazaría su camino como actor, pero no tenía idea de por dónde empezar.

Había hecho un taller de actuación en Ibagué, su tierra natal, pero sabía que a sus 18 años necesitaba mucho más que eso para entrar a la televisión.

Primero tenía que solucionar lo urgente: ¿de qué iba a vivir? Como estaba dispuesto a hacer cualquier sacrificio y oficio, empezó como pegador de plantillas en una fábrica de zapatos, en el barrio Restrepo (famoso por sus almacenes y fábricas de calzado), situado en el sur de Bogotá.

"Esa primera experiencia resultó dura para mí, fueron los días más difíciles de mi vida y hasta pensé en devolverme para Ibagué", recuerda hoy, a sus 28 años.

Al poco tiempo escuchó hablar sobre la escuela de actuación de Rubén di Pietro, pero no tenía cómo pagar las clases. Rubén, sin embargo, lo aceptó inicialmente sin que pagara un centavo. Otro alumno de la escuela, Andrés Sandoval (Antonio en Rosario Tijeras), le propuso que vendiera incienso, una especie de negocio alternativo que tenían los estudiantes de Di Pietro. "Vendía velitas de incienso y le llevaba 8.500 pesos diarios a Rubén".

Para ahorrar dinero, Alejandro alquiló una habitación en la zona de Chapinero, que compartía con una trabajadora sexual, y laboraba horas extras en un restaurante.

Un día, al salir de la iglesia de Lourdes después de rezar, encontró en los avisos clasificados de un periódico viejo que estaban solicitando bailarines para el Apolos Men, un centro nocturno del norte de Bogotá cuya máxima atracción son los desnudos masculinos para el público femenino.

Lo aceptaron en ese lugar y ahí permaneció seis meses. Hizo cientos de horas de gimnasio y ensayos, que muchas veces terminaron en desmayos porque él cumplía la rutina sin siquiera almorzar. "Es que a veces no me alcanzaba la plata. En ocasiones Thonson, el propietario de Apolos Men, me ayudaba con dinero para la comida", recuerda Alejandro, quien para ese entonces ya tomaba clases en la academia de Alfonso Ortiz.

"Valió la pena porque con lo que ganaba ahí pagaba mis estudios donde papá Alfonso. Incluso, había noches en las que ganaba dos millones de pesos sólo en propinas. Hasta hubo dientas que me sugirieron que renunciara a este trabajo y que me fuera a vivir con ellas. Obvio, no acepté. Hay valores que se aprenden en la familia que no están en venta".

Alejandro nunca le negó a su familia cuál era su oficio durante los dos años que permaneció como bailarín. Hoy acepta que sus primeras apariciones en televisión fueron con papeles en los que debía mostrar el cuerpo, pero ahora siente satisfacción porque con su personaje de Cacho en Rosario Tijeras ha podido mostrar que es un actor con formación, capaz de caracterizar a cualquier personaje.

Tomado de la Revista TV y Novelas No.562, 1 de mayo de 2010


Alejandro Aguilar Vásquez: actor colombiano, dentro de sus actuaciones más destacadas está el personaje de El Cachi en la serie “Rosario Tijeras y el Cabo Cortez en la película” El Páramo”. Se ha formado con maestros como Rubén di Pietro y Alfonso Ortiz. Ha complementado esos estudios con maestros como Grace Denoncourt, Raúl Quintanilla, Tao Sierra, Barnaby King y Cynthis Eithinger y V.J. Foster en The Actor´s Gang, entre otros. Actualmente se especializa en la técnica Meisner con los maestros Stephen Bayly y María Gowland con quienes recientemente tomó su segundo taller en San Antonio de los Baños, Cuba. Su carrera más prolífica la ha desarrollado en el cine y algunas de sus películas son: “Siempreviva”, “La caravana de Gardel”, ”Monstruos, fábulas de una conspiración”, “El último aliento”, “Silencio en el paraíso”, “La justa medida”, “180 segundos”, “Tiempo perdido” “Presos”, “La Espera”, “Las Tetas de mi madre”. En teatro ha actuado en: “La Historia del Zoológico” dirigida por Mateo Stivelberg, “Despachados” dirigida por Quique Mendoza, “Crónica de una muerte anunciada” dirigida por Jorge Alí Triana y Oscar Yepes, “El Oso” dirigida por Leonardo Petro y “Casting” dirigida por él mismo.

Texto gentilmente suministrado por Lorena Suárez, Teatro Nacional, 2015