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Ciudades y sitios (Capital Casanare)

Yopal: Centro Adminitrativo

 Yopal

Capital del departamento de Casanare

A ColArte
 

Yopal: Un cruce de caminos convertido en ciudad

por Juana Salamanca Uribe, periodista

Esta es la historia de un cruce de caminos donde un día se fundó una estancia. Centro de comercio ganadero y de la región más petrolera de Colombia, la joven Yopal ha crecido de manera sorprendente.

LA YOPA O EL PODER DE LA ADIVINACIÓN

"Con lo que más usan de estos engaños es con unos polvos que benefician ellos mismos de las frutillas de ciertos árboles coposos y crecidos: llaman á estos polvos yopa, con los cuales hacen ellos sus adivinanzas" (Juan Ribero, Misionero Jesuíta).

El consumo de la yopa, extraída del yopo (corazón, en lengua indígena), que abundaba en las riberas del Cravo sur, fue práctica difundida entre los achaguas, la tribu que pobló en tiempos precolombinos el territorio que hoy ocupa el municipio de Yopal, cuyo nombre proviene, justamente, de la planta alucinógena.

Las excavaciones evidencian que los achaguas eran agricultores y cazadores, que consumían yuca, semillas y frutos (pina) e intercambiaban productos con las tribus de la cordillera y con los españoles. "Sacan del monte mucha miel, cera negra, cueros de tigres, y algunas veces de lobos de agua que cogen en sus pesquerías, y con estos artículos compran de los españoles mantas y lienzos para vestirse" (Ribero). Otras tribus presentes en la región fueron los salivas, los cacatíos y los támaras, junto con grupos nómadas como los tunebos, los chiricoas y los guahibo, estos últimos salvajes y violentos según los propios jesuítas.

Misioneros y conquistadores encontraron una zona de pie de monte densamente poblada. Se dice que en sólo Morcóte, Pauto y Támara se contaban como seis mil almas y "junto con los Tunebos y los del pueblo del Chita formaban un gentío muy cuantioso y difícil de doctrinar, por la variedad de lenguas".

Los primeros conquistadores, entre ellos Diego de Ordaz, Alonso de Herrera, Jorge Spira, Nicolás de Federmán, Hernán Pérezde Quesada, Juan de Avellaneda, Gonzalo Jiménez de Quesada, Felipe de Utre y Antonio Berrío, aparecieron en pos de El Dorado, sometieron a los nativos y, ante la ausencia de oro, desaparecieron casi por completo de la escena.

Las misiones jesuítas llegadas a Casanare hacia 1650, ocuparon el lugar del ausente Estado español e iniciaron proyectos ganaderos, agrícolas y comerciales en haciendas como Cravo Sur, Caribabare y Tocaría. A los indios los congregaron en reducciones y los adiestraron como mano de obra en tareas agropecuarias, artesana-les (telares, talla en madera, etc.), y artísticas como la interpretación del arpa. Los jesuítas -a quienes se acusó en algunas oportunidades de explotar a los indios- entraron en conflicto no sólo con la Corona sino con otras órdenes religiosas hasta su expulsión definitiva en 1767. Entre las primeras reducciones, las crónicas mencionan "dos ciudades muy cortas pero muy útiles, para tener a raya y refrenar á los indios", sobre el Cravo Sur: San José de Gravo y la Purísima Concepción.

LOS LLANEROS, LA LIBERTAD Y LA INDEPENDENCIA

En las llanuras de Casanare durante la segunda mitad del siglo XVIII y antes de la independencia, se organizaron los hatos ganaderos a partir del ganado cimarrón y de las caballadas escapadas de las haciendas de la costa venezolana, que los hacendados recogían en grandes extensiones de tierra, sobre la que no poseían títulos. Afloró entonces el conflicto entre los terratenientes y las tribus nómadas que tomaban para sí cabezas de ganado y caballos; se generalizaron prácticas tendientes al exterminio indígena -ya inauguradas por los conquistadores-, muchas veces con apoyo estatal. Simultáneamente se consolidó el paradigma del llanero, diestro en las labores de la ganadería, imbuido de un espíritu libertario que sería definitivo en la emancipación.

Poblaciones próximas al aún no nacido Yopal adquirieron un papel preponderante, en especial Pore, que Francisco de Paula Santander declaró capital de la Nueva Granada "mientras no se liberan otras provincias". Allí se programó la ofensiva de la independencia que terminó en 1819. Posteriormente se apagó el protagonismo de Casanare que se aisló nuevamente del resto de Colombia.

CRUCE DE CAMINOS

La ciudad de Yopal se originó en un cruce de caminos; el ganado que venía del "llano adentro" pasaba el río Cravo Sur y luego descansaba en "El Yopal", un paraje cubierto de yopos, antes de seguir hacia la cordillera. En 1915 Elias Granados levantó una estancia para atender allí a los arrieros. En 1928 construyeron casas Pedro Bernal, Concepción Camacho y Pedro Pablo González -"tegua, latonero y hasta tinterillo"- líder de la comunidad. En 1932 se fundó la primera escuela con Marcelino Niño como maestro. Las primeras fiestas se llevaron a cabo en 1934, amenizadas por la banda de Tasco. En 1936 el poblado pasó de inspección de policía a corregímiento y su primer corregidor fue el suboficial de Policía Guillermo Díaz Martínez.

El crecimiento comercial hizo que la población comenzara a disputarle a El Morro, ubicado a 15 kilómetros, la condición de cabecera municipal. En 1942 la Asamblea de Boyacá -Departamento al que pertenecía Casanare- dirimió en favor de Yopal -ordenanza 38 de julio 8- el litigio iniciado por los abogados Fernando Reina y Sergio Reyes Moreno. El primer alcalde fue Carlos Chaparro. El traslado del telégrafo de El Morro a Yopal constituyó un hito importante para la ciudad. En 1973 -Ley 9- Yopal fue elevada a capital de la entonces intendencia, y a partir de 1991 del nuevo Departamento creado por la Constitución.

COMO LA ESPUMA

Los años 50 y 60 del siglo XX significaron la consolidación de Yopal como centro comercial que recibió una primera ola de inmigración de campesinos de distintas regiones del país que huían de la Violencia. Pero la seguridad que pudieron alcanzar fue escasa y breve, pues a la planicie bajaron las fuerzas conservadoras, respaldadas por el gobierno, con la consigna de arrasar con los liberales, lo que dio origen a la resistencia de la "guerrilla liberal" del llano.

Los primeros barrios surgidos en los 40 fueron San Martín y El Centro. En los terrenos baldíos se colonizaron predios legalizados por la administración hasta la década del 60, cuando nacieron barrios como Bello Horizonte, La Campiña y el Gaván. Al teléfono, que desde 1945 prestaba servicio entre Sogamoso y varios pueblos de Casanare, se sumó un precario acueducto. En la década de los 70 se adelantaron obras de rehabilitación del aeropuerto y electrificación urbana.

Pero, sin duda, el aspecto más notable de la historia de Yopal ha sido el crecimiento. De 3.122 habitantes en 1951, la población ascendió a 86.860 en el 2003: se multiplicó 29 veces. Entre 1993 y 2003, el número de habitantes casi se duplicó y registró tasas de crecimiento casi cinco veces superiores a las del promedio nacional: pasó de 44.761 a 86.860. ¿Y, dónde hallar al responsable del fenómeno? Con seguridad, en el fondo de la tierra.

LA FIEBRE DEL ORO NEGRO

Si el comercio ganadero impulsó el nacimiento de Yopal, el petróleo fue el responsable de su crecimiento en los 90. Y si bien las reservas de hidrocarburos no están en jurisdicción de la capital de Casanare, lo cierto es que el boom petrolero, vivido especialmente en Aguazul y Tauramena, tuvo una incidencia directa en el destino de la ciudad.

Luego de la confirmación, en 1991, de la existencia de importantes reservas de hidrocarburos en Cusiana y Cupiagua, Yopal comenzó un proceso de transformación con varios protagonistas: las compañías multinacionales explotadoras del recurso; las oleadas de inmigrantes que acudieron al llamado del oro negro: trabajadores rasos y calificados, profesionales y prestadoi es de servicios varios, incluido el de la prostitución. Otros roles importantes son desempeñados por las autoridades locales que se ven sorprendidas por las nuevas circunstancias, y los actores armados: FARC, el ELN y paramilitares.

No hay acuerdo sobre el significado del petróleo para la capital de Casanare y no estamos en capacidad de dirimir el disenso. Para algunos, la industria del crudo ha sido la redención de la ciudad, llave de su crecimiento y desarrollo; otros califican a esta actividad económica y a las multinacionales explotadoras como vehículos de expoliación, de inequidad, de violencia y de afectación del patrimonio cultural.

BALANCE AGRIDULCE

El fenómeno más relevante de esta época es la migración: entre enero y agosto de 1996 llegaron 6.000 personas a Yopal; en 2000 sólo 30% de la población es verdaderamente nativa; más del 15% de los hogares albergan personas que viven allí temporalmente y entre 1993 y 1996 el 51% de la viviendas son arrendadas. Se multiplican las unidades tipo "cuarto" o apartamento, ocupadas mayoritariamente por varones que llegan en busca de trabajo -el salario petrolero es 116% superior a otros salarios- sin familia, y permanecen sólo algunos meses sin arraigarse. La ciudad enfrenta problemas relacionados con el manejo del tiempo libre y carece de un capital humano comprometido en la construcción colectiva de ciudad.

No obstante, la capital de Casanare experimentó mejoras en distintos aspectos, en virtud de la bonanza petrolera. En 1973 el 26% de las viviendas tenía acceso a energía, agua y alcantarillado; en 1996 se llegó a 67%. La conexión a la energía pasó de 33% en 1973 a 98% en 1996. En 1976 sólo el 76% de las viviendas contaba con pisos y paredes en material; en 1996 se alcanzó un 97%. Pero la planeación estuvo ausente y los recursos no siempre fueron administrados con idoneidad y probidad. El hecho de que en 1997 la ciudad no contara aún con un Plan de Desarrollo Municipal, previsto en la Ley de 1994, es diciente.

Los servicios municipales, a pesar de su crecimiento en términos absolutos, no alcanzaron a atender las demandas de la creciente población. Las redes de acueducto y electricidad instaladas en los años 80, ofrecen servicios parciales y de mala calidad, igual que el de recolección de basuras, implementado en los 90, que se hizo insuficiente en el 97, cuando se presentó una emergencia sanitaria, con basuras desparramadas por toda la ciudad. En 2004, Corporinoquia otorgó licencia ambiental a la Empresa de Acueductoy Alcantarillado para la construcción y operación del Relleno Sanitario Macondo Fase II, con una vida útil proyectada para 10 años.

A pesar de que en los últimos 10 años del siglo XX la administración municipal inició algunos proyectos de vivienda social, con legalización de baldíos, éstos tuvieron un impacto discreto, mientras que se difundió la urbanización clandestina en medio de prácticas electorales y clientelistas.

Durante años hubo una percepción negativa sobre la calidad de la educación en Yopal, producto de una realidad innegable, que obligaba a las familias de las clases medias y altas a enviar a sus hijos a estudiar por fuera el bachillerato y la universidad. Esto contribuyó a marginar a muchos nativos de las oportunidades laborales relacionadas con la industria petrolera, especialmente en el caso de empleos profesionales y de mano de obra calificada.

No obstante los yopaleños advierten un cambio en los últimos años y aseguran que como respuesta a "la sed de conocimiento" existente en todos los niveles ("todo el mundo estudia algo"), se han establecido colegios de primera categoría, centros universitarios que, como Unitrópico, cuentan con cerca de mil alumnos y filiales de instituciones de otras regiones del país que han mejorado la oferta de educación superior. En cuanto a estudios de posgrado, en 2005 menos del 9% de la población, los había cursado.

MÁS ALLÁ DEL 2010

Para muchos, de la manera como Yopal sepa lidiar con el hecho inevitable de la disminución paulatina de las reservas petroleras dependerá su suerte. Son múltiples los desafíos que la capital de Casanare ha empezado a enfrentar. Se afirma que la región tendrá que recuperar su vocación agrícola y ganadera y abrirse al turismo, todo dentro de una nueva perspectiva, basada en la sostenibilidad ambiental, cultural y social. La preocupación por las microcuencas es la expresión de una nueva cultura que tiende a difundirse. Igualmente se impone la búsqueda de una estabilidad institucional de la que Yopal ha carecido por razones diversas. Y si bien es cierto que la situación de orden público tiende a mejorar, también lo es que permanecen muchos de los fantasmas que aterrorizaron la zona en el pasado reciente: presencia para-militar, "falsos positivos", entre otros factores que impiden referirse a una situación de normalidad en materia de seguridad y orden público.

BIBLIOGRAFÍA

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La estructura económica actual del Casanare y posibilidades futuras de crecimiento y competiti-vidad, tomo I, abril de 2005. Documento CEDE, 2005 (edición electrónica).

Tomado de la Revista Credencial Historia, Edición 237, septiembre de 2009