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Mitu, al borde del Rio Orinoco - Archivo Julio Villamizar

 
MItú

Capital del Departamento de Vaupés

A ColArte
 



   

MITU: Bonanzas y maldiciones.

por Juana Salamanca Uribe.

En el principio, las tribus indígenas poblaron las márgenes del río Vaupés; llegaron los conquistadores españoles y portugueses con la violencia y la esclavitud; sucesivas “bonanzas” se sucedieron: especias y plantas medicinales; el caucho con su secuela de horror; las pieles luego y, finalmente, la coca y la guerrilla.

Mitú significa paujil o pavo de monte, en lengua Yeral (el idioma tupí-guaraní que los portugueses en la Colonia promovieron como lengua franca en la región). Según algunos autores, los indígenas llegaron allí hace doce mil años huyendo de una gran inundación de la cuenca amazónica. El mito de la Canoa culebra narra que el pueblo fue establecido cuando una gigantesca anaconda, procedente del Amazonas, cargada de indígenas, fue dejando gentes en las márgenes del Vaupés. Mitú ha sido habitado desde la época precolombina por la familia Tukano – oriental –más de veinte grupos– que hoy conserva casi intactas sus tradiciones.

 La cultura amazónica gira alrededor de la yuca en diferentes variedades. El modo de producción indígena –hoy reconocido como eficaz para la sostenibilidad del frágil ecosistema– se basa en la recolección de frutos, la caza y la pesca y la agricultura en las chagras –pequeñas extensiones de máximo dos hectáreas– donde aplican una estrategia de rotación de siembras adecuada para combatir plagas y enfrentar contingencias climáticas.

LOS PRIMEROS CONQUISTADORES.

Los primeros europeos llegados a la zona fueron Hernán Jiménez de Quezada en 1538 y el alemán Phillip Von Hutten en 1541. Tras ellos entraron los misioneros a partir de 1550. La mano de obra indígena fue utilizada por los colonizadores españoles y portugueses para la extracción de zarzaparrilla, clavo y cacao, aunque la apropiación del territorio no fue su interés inicial. A mediados de 1700 los misioneros carmelitas organizaron proyectos ganaderos y agrícolas y de manufactura de velas y redes, con la mano de obra indígena.

No obstante el aislamiento del área de Mitú, especialmente por la presencia de más de sesenta raudales o cachiveras (cascadas pequeñas), a lo largo del río Vaupés, que han dificultado su navegación, a mediados del siglo XIX llegó el sacerdote capuchino italiano Gregorio María de Bene y fundó la Villa de la Santa Cruz de Mitú, que luego se perdió en el olvido. Según sus actas, ya había dos centenares de habitantes de diferentes etnias en el poblado. A las misiones carmelitas y capuchinas se sumaron las franciscanas, todas con gran influencia económica, cultural y social sobre las comunidades nativas.

EL CAUCHO MALDITO.

La extracción de la quina marca el despertar del interés del Estado colombiano sobre aquellos territorios. Pero no será sino hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX cuando el boom del caucho, explotado inicialmente por ingleses y holandeses, cambia de manera dramática el panorama de la región de Mitú. La alta demanda del producto por parte del mundo industrializado convierte a la cuenca amazónica en escenario de disputas entre los caucheros por la mano de obra indígena. La escena se tiñe de un rojo cada vez más intenso a causa de la violencia ejercida contra los nativos, documentada por la literatura y la ciencia social. Peruanos, brasileños y colombianos –en Mitú, donde se cultivó la variedad hevea, nativa del lugar, confluyen los dos últimos– exprimían por parejo a los árboles y a los aborígenes que trocaban su trabajo por mercancía traída por los foráneos, un sistema conocido como “endeude”. Y si bien es cierto que la explotación y la crueldad se extendieron por toda la cuenca amazónica, los autores coinciden en que en la región del Vaupés no se llegó a extremos tan aberrantes como en el Caquetá, Putumayo y alto Orinoco.

¿Y los misioneros? Aunque el comercio del caucho opaca un tanto su influencia, en 1887 tras la firma del Concordato, la Iglesia católica adquiere un poder nunca visto, al punto que en 1892 los Territorios Nacionales son declarados bajo el control eclesiástico. En las fuentes consultadas no se halló ninguna referencia sobre acciones de las comunidades misioneras de Mitú en defensa de los aborígenes explotados; más aún, algunas indican que, al parecer, las misiones apoyaron a los caucheros en los enfrentamientos con indígenas rebelados por la explotación.

Al comenzar la segunda década del siglo XX la producción de caucho en la región comenzó a decaer, entre otras razones por la plantación de cultivos por parte de los ingleses en países como Malasia, con semillas de la región amazónica.

LLEGARON LOS CAMIONES.

Hacia 1925 el Vaupés inició un proceso de "modernización", basado en construcción de pistas de aterrizaje, caminos y puentes y en la promoción de proyectos agropecuarios. Pocos años más adelante, la capital y sus alrededores comienzan a recibir la inmigración de colonos, especialmente opitas.

Emergió entonces un personaje imbuido de espíritu de progreso, conocedor como pocos de la rivera del Vaupés –que marca la transición entre los llanos y la selva– pero sobre todo un aventurero. Era el ingeniero bogotano Miguel Cuervo Aráoz, quien al aceptar el cargo de Comisario del Vaupés propuso al Gobierno concentrar la administración de la Comisaría –que reunía los actuales departamentos de Vaupés, Guanía, y Guiaviare– en Mitú, ese precario caserío al que se accedía únicamente por medio de los aviones Junker que acuatizaban como mosquitos en el inmenso caudal del río. Argumentaba que la actual capital, Calamar, estaba situada muy hacia el interior del país, lo cual no era bueno para el desarrollo de la selva oriental. En octubre de 1936 surgió, pues, el corregimiento de Mitú como capital de la Comisaría. La pista de aterrizaje dada al servicio en 1939, fue una de las obras de incuestionable importancia adelantadas por el fundador Cuervo Aráoz, habida cuenta del secular aislamiento de la población.

Durante la segunda Guerra Mundial, ante la invasión de Japón a las plantaciones inglesas en Asia, hubo un resurgimiento del caucho en la región. En 1942 el gobierno de Estados Unidos fundó la United States Rubber Development Corporation, cuyo principal centro de producción se estableció en Mitú. Cuervo se vinculó a la compañía como constructor de campamentos y pistas de aterrizaje y lideró lo que se puede considerar el prólogo de un sueño –aún no realizado– de construir una carretera entre Villavicencio y Mitú: a bordo de un par de camiones, un grupo de mituseños con Cuervo al frente, recorrió el trayecto hasta la propia capital del Vaupés, abriendo trochas y atravesando ríos. Que se sepa, la hazaña no se ha repetido. Otro esfuerzo por conectar a Mitú fue el establecimiento del correo regular en dos grandes lanchas que Cuervo hizo llegar a través del Orinoco.

El corregimiento de Mitú, pasó a ser municipio el 6 de agosto de 1974; su primer alcalde fue Jorge Enrique Jiménez y el Consejo Municipal fue instalado por primera vez el 5 de noviembre de 1.976. En 1991, la ciudad se convirtió en capital del departamento de Vaupés.

NAZIS Y PIELES.

La historia de la capital del Vaupés está llena de invasiones y visitas indeseables. El médico Diego Andrés Roselli refiere que en 1954, “escapando a la persecución de los cazadores de nazis, llegó por el río el criminal de guerra alemán Adolf Eichmann, quien fuera comandante de las SS y protagonista en la solución final de Hitler. Dos días estuvo en Mitú, acompañado de su médico personal y protegido, aseguran, por las comunidades de religiosas. Un avión Catalina acuatizó junto al poblado y lo llevó luego con rumbo desconocido”.

En 1960, extinguido definitivamente el auge cauchero, la actividad peletera adquirió relevancia; los indígenas se vincularon al negocio ante la alta demanda de pieles de tigre, tigrillo, nutria y cachirre. Este periodo se conoce en estas zonas como “los días del tigrilleo”.

LAS TENSIONES CULTURALES.

La tensión cultural entre el indígena y el “blanco” ha sido una constante histórica en Mitú. El modelo pretérito de imposición cerrada y violenta de creencias y costumbres por parte de foráneos, ha ido evolucionando a uno que, por lo menos, reconoce en el papel la diversidad y pretende defenderla. A finales de los 70 surgen organizaciones que procuran la autonomía de los grupos indígenas; en 1982, el INCORA constituye en Resguardo las tierras baldías ubicadas en el municipio de Mitú, donde hoy tiene asiento el Consejo Regional Indígena del Vaupés, CRIVA. La Constitución de 1991 fue definitiva en el reconocimiento de la diversidad cultural y los derechos de las comunidades indígenas.

¿LA ÚLTIMA MALDICIÓN?

Como en el caso de las otras “bonanzas”, en la de la coca, las “mercancías del blanco” fueron la carnada para los indígenas, que del cultivo tradicional de la planta y de su uso ritual pasaron a participar en proyectos de explotación y producción de la cocaína a gran escala. Ello significó una transformación en los medios y modos de producción económica y en las relaciones y comportamientos sociales; del trabajo comunal tradicional los indígenas pasaron a emplearse como recolectores y operarios de laboratorios. Las nuevas técnicas exigieron la concentración indígena por largos períodos en torno de aldeas, donde el uso intensivo de las tierras ha minado su potencial, en especial en zonas aledañas a la capital del Vaupés. Los indígenas adquirieron nuevos estilos de vida atraídos por el dinero fácil; no pocos abandonaron sus escuelas y comunidades, comenzaron a frecuentar prostíbulos y se dieron al consumo de licor.

“MITÚ FUE EL INFIERNO ”

Como resultado del contubernio –que hoy nadie niega– entre el narcotráfico y la guerrilla, Mitú fue el escenario de uno de los más espeluznantes episodios violentos de Colombia, lo cual es mucho decir. “A las 4:30 de la mañana del 1º de noviembre de 1998 una lluvia de granadas y cilindros de gas cayó sobre Mitú. En una escena que parece de pesadilla, alrededor de 1.500 hombres de las Farc entraron a la capital del Vaupés para destruirla. Armados hasta los dientes, acabaron casi con la totalidad de las casas, la estación de Policía, la Registraduría, los juzgados, las sedes de Telecom y la Caja Agraria, los ranchos, el parque. Oficialmente, se reportaron 37 muertos. Secuestrados, 61 miembros de la Fuerza Pública, entre policías y auxiliares. La toma duró 72 horas durante las cuales el Gobierno no pudo mandar apoyos porque la guerrilla había incendiado la pista aérea. Sin duda alguna, si el infierno existe, eso fue Mitú hace 10 años… Cuatro días después de la embestida, los hombres del Estado retomaron la capital del Vaupés… Se dice que unos 800 subversivos murieron… Tres semanas después de la toma, el gobierno de Andrés Pastrana decretó el despeje en San Vicente del Caguán”, relató Laura Ardila en El Espectador .

Y a pesar de todo, ahí sigue Mitú, sobre el imponente Vaupés, tratando de romper su círculo trágico, y de surgir como epicentro de la riqueza más valiosa para el mundo de hoy: su diversidad hídrica, biológica y cultural: una bonanza que debe ser para todos.

MITÚ HOY

Extensión: 16,422 Km2 km2. Área urbana: 5.0 Km2: Área rural: 16,417 Km2.

Límites: Norte: Guaviare y Guainía; Este: Brasil; Sur: Amazonas y Caquetá; Oeste: Caquetá y Guaviare.

Número de habitantes (Censo 2005): 16.980. El 64% de la población se reconoce como indígena.

Actividades productivas: agropecuarias; burocracia; comercio.

20% de la población tiene ocupación formal.

Transporte: El río Vaupés, principal vía fluvial recorre 240 kilómetros dentro del municipio; en 2002, fue inaugurado el aeropuerto Alberto León Bentley. Existe un tramo carreteable de 54 Km, entre Mitú y Monforth. Hay una red de caminos en precario estado (788 Km).

Estructura administrativa: 2 corregimientos y siete inspecciones de policía.

Reserva forestal: el municipio en su totalidad hace parte de la Reserva Forestal de la Amazonía (Ley 2ª de 1959).

Telecomunicaciones: En 1984 se inauguró el servicio telefónico en Mitú (Telecom). La firma Compartel presta el servicio de Internet.

Radiodifusión: Funcionan tres emisoras (Alcaldía, Vicariato y Policía)

Educación: Hay 65 Centros Educativos rurales y urbanos (año 2003). Los servicios de Educación Técnica y superior, son prestados por la ESAP y el SENA (con sede en Mitú) y por las Universidades Javeriana, Santo Tomás y Uniguajira que ofrecen programas a distancia.

El 35.8% de la población ha alcanzado el nivel de básica primaria y el 32.3% secundaria; 5.1% son profesionales y el 1.3% tiene estudios de posgrado. El 12.6% no tiene ningún nivel educativo.

Salud: El 79.44% de la población cuenta con algún tipo de seguridad social, mientras que el 20.55% no está asegurado.

Principales causas de mortalidad: neumonía y violencia.

Principales causas de morbilidad: enfermedades de los dientes y sus estructuras de sostén y enfermedades infecciosas y parasitarias.

Acueducto y Alcantarillado: El acueducto actual se construyó en 1982, pero el agua que se suministra no es potable. La cobertura es del 81%, pero en época de lluvias el índice baja. El sistema de alcantarillado fue construido en el año 1985. Tiene una cobertura del 42%.

Energía eléctrica: El 82.4% de las viviendas de Mitú tiene conexión a energía eléctrica (censo 2005).

Existe un basurero a cielo abierto, construido en los años 90. El servicio de recolección se presta parcialmente. No existe un sistema adecuado para el tratamiento de las basuras.

FUENTES CONSULTADAS

http://www.mitu-vaupes.gov.co

Plan de Desarrollo Municipal 2003 – 2007

DANE. Censo 2005.

El Espectador , 31 de octubre de 2008. “Este sábado se cumplen 10 años de la cruel toma guerrillera a la capital del Vaupés. Mitú fue el infierno”, por Laura Ardila Arrieta.

http://www.cec.org.co/ (Conferencia Episcopal).

Portafolio . Diario Empresarial (14, 05 2007). “Mitú y su tesoro étnico” por Diego Andrés Rosselli Cock.

Salamanca Torres Demetrio. La Amazonia Colombiana , volúmenes I y II. Academia Boyacense de Historia, Gobernación de Boyacá, 1994.

Domínguez Camilo. Amazonía Colombiana . Visión General . Biblioteca Banco Popular, Textos universitarios. Bogotá Colombia, 1985.

http://www.sedvaupes.gov.co/historia.html .

Borrero Milciades, Marlene Pérez, otros. Vaupés Mito y realidad . Editorial Carlos Garzón, Bogotá, 2004.

Rivera José Eustacio. La Vorágine.

Entrevista con el Dr. Daniel Cuervo Reinales.

Tomado de: Revista Credencial Historia. (Bogotá - Colombia). Edición 229, Enero de 2009