Andrea Jösch – María, se puede decir que existe un arte latinoamericano o nuestras diversidades raciales, étnicas, políticas, sociales  hacen urgente otro tipo de definición? 

María Iovino – Es afortunado que se estén rompiendo y que estén ya vencidas muchas fronteras que han marcado diferencias radicales e innecesarias por años y siglos. Muchas de ellas han fundado lecturas desafortunadas, en las que se han formado miradas prejuiciosas hacia cuestiones como la raza o la cultura, sosteniendo reprobables desprecios, o aprecios que poco aportan por ser exotistas o caritativos, con los cuales además se ha distorsionado y mal educado mucho.

La presente es una etapa de encuentros, mucho más intensa que otras que han ocurrido antes, y debido a las mismas ventajas de la comunicación y de la información con las que se cuenta hoy, como se ha insistido de todas las formas posibles, ocurren consecuencias indeseadas de homogenización, reduccionismos y, en tanto, empobrecimientos. No obstante, creo que no hay lugar al pánico ni al pronóstico catastrofista, en la medida en que problemas paralelos, como son los ecológicos, que también se pueden conocer mucho mejor gracias al encuentro planetario, están despertando una clara consciencia de la importancia que tienen el lugar en que se habita y el entorno al que por tanto se responde. Hay más conocimientos de los mundos a los que se pertenece: el físico en el que estamos parados y las cientos de esferas de toda clase que envuelven ese lugar hasta inmensidades difíciles de determinar.

Naturalmente, ante conocimientos y exigencias investigativas de este tipo las viejas categorías se hacen crecientemente desuetas. Que existe este continente en el que estamos parados es una realidad innegable, como lo es el que nos cobija una historia muy similar de sucesivas colonizaciones. Pero también es innegable que los más recientes acercamientos en todo tipo de encuentros nos demuestran que a pesar de que nos parecemos, somos bastante diferentes y que esas diferencias no son simples ni descartables. No nos conocemos y tratar de hacerlo respetuosamente supone una tarea exigente y responsable de estudio e investigación, en la que por supuesto hay que poner en revisión preceptos cansados como el de lo latinoamericano. No creo que desde ya sea conveniente cambiar estas definiciones cansadas por otras que parezcan más nuevas. Creo que en primera instancia se trata de aceptar que son anacrónicas, insuficientes e inclusive, costumbristas, y enfrentarse al trabajo excitante de reconocer el mundo.

Andrea Jösch  – En un texto tuyo para los Encuentros Abiertos de Fotografía-Festival de la Luz, en Argentina, postulaste que existe una sobrepoblación de propuestas artísticas que ya no discriminan la diferencia entre ejercicio y obra y que, además, existe una sobreabundancia de curadores. Como vez este escenario específicamente hablando en el territorio de la  fotografía contemporánea en Latinoamérica?

María Iovino – Ese es un texto, de 2004, y desde entonces he pensado y revisado muchas otras cosas. Sin embargo, sigo creyendo que hay un comportamiento inflacionario en el mundo del arte, que por supuesto tiene que ver no sólo con la avalancha de exposiciones y con un alucinado e irresponsable aviso de promesas artísticas y de inversión, sino también, con muy pobres proposiciones curatoriales. Llenar la desorbitada aparición de escenarios ha supuesto abrir el espacio a todo tipo de oportunismos, entre los cuales sin duda el mercado ha jugado un papel nefasto. Pero hay acontecimientos que no se pueden evitar. Tenía que ser así, porque el mundo estrecho es absurdo y aburrido, y cuando se ensancha, el desconcierto en el que siempre andamos se incrementa. Pienso que ya son claras las manifestaciones de reacción, los cansancios hacia el interminable titular de triunfo y de la grandeza que acompaña a muchos de los enunciados promisorios en el mundo de la curaduría y del mercado del arte, y que por lo mismo, se prepara un importante momento de revisión. En pocos años la cantidad de personas que han ganado herramientas críticas y formativas es también muy superior.

La fotografía ha sido uno de los campos más maltratados en este sentido. Es uno de los medios de expresión visual menos entendido, porque es uno de los que con mayor pobreza se han tratado en el campo filosófico. Eso tiene que ver con lo difícil que es entender este medio, entre otras cosas, por su multiplicidad de orientaciones, posibilidades y utilidades, pero también, porque exige mucho conocimiento técnico y de la historia del arte, de la imagen y del pensamiento. Pensar la fotografía es demasiado complejo. Pero soy optimista sobre el futuro. Hace varios años mi trabajo se ha enfocado hacia los grupos más jóvenes y también hacia los creadores que trabajan con muy escasos soportes materiales, y puedo decir por esa razón que soy testigo de un impresionante y aceleradísimo crecimiento del conocimiento y en consecuencia, de la capacidad crítica, interpretativa y creativa.

Andrea Jösch  – En varias de tus propuestas curatoriales aludes a la contraposición entre el medio, la imagen y su interpretación, apuntando, según tus propias palabras a “un cambio en los códigos de interpretación y nuevas posibilidades de creación de sentido. Bajo esta problemática, cuál sería el rol de la imagen en nuestra sociedad actual?

María Iovino – El rol de la imagen en esta y en cualquier sociedad es cuestión de incalculables implicaciones. La imagen está relacionada con la consolidación de un paradigma, pero también con el aviso de otros nuevos, más hoy, cuando la imagen no puede cesar por un instante de anunciar descubrimientos, mundos inéditos y errores de interpretación de años pasados, en los que hemos vivido sumidos y de los que en tanto, hemos sido víctimas. Estamos entrando a otros paradigmas, a otras ideas de realidad. El siglo XX comenzó con 3 dimensiones, Einstein anunció la cuarta en 1905, y ese anuncio cambió para siempre al mundo del arte y al de la imagen. Hubo que vivir siglos de siglos para que esos cambios tan importantes se produjeran y, no fue sino avisarlos, y enseguida se supo que había bastante más de cuatro dimensiones. Al finalizar el siglo XX y en lo que va corrido de esta década, la física ha reconocido en unos casos diez dimensiones, en otros once y en otros doce. Es demasiado aventurado arriesgarse a hacer predicciones ante cambios de semejante envergadura. Lo más importante es reconocer que entramos en otro mundo a través de sus más importantes síntomas y ellos, se están expresando a través de las imágenes de la cotidianeidad. Ver la cotidianeidad como a una rutina repetitiva, aún cuando abunden las reiteraciones, es un desperdicio de inteligencia.

Andrea Jösch  – Cuales iniciativas teóricas o de gestión curatorial te parecen importantes y destacables  en el Latinoamérica?

María Iovino – He observado que son muchas las nuevas proposiciones que se están abriendo paso. Antes que nada, me parece valioso el movimiento, así arrastre boberías y absurdos que ya pronto quedaran atrás. No quiere decir que lo inútil y lo descartable va a desaparecer, pero creo que antes que hacer un juicio acerca de lo que vale y no vale la pena entre lo naciente es importante observar el panorama para reconocer a qué fortalezas apostarle. Algo que me parece muy positivo es que las instituciones y programas más viejos de repente se ven excesivamente viejos y que ahí hay un reto muy grande para el renacimiento o para reconocer que ha llegado su final.

Andrea Jösch  – Para el Foro de Sao Paulo el tema de las mesas de debates es Fuera de Casa, Fuera del Eje, Exilios y Migraciones en la Fotografía, y tú estás invitada junto a Fontcuberta y Lissovsky específicamente a una denominada Divagaciones sobre el futuro. Mencionas en la entrevista la velocidad del cambio de paradigma en el cual estamos insertos, pero qué implicaciones tiene esto en la producción de obra? 

María Iovino – Esta es una pregunta extensa. Naturalmente si quiero ser breve dejaré por fuera muchísimas consideraciones. Si hay un cambio de paradigma o de paradigmas, que creo que es más nuestro caso, por fuerza eso viene de la mano de un cambio en la apreciación y producción de la imagen. Nunca hubo como hoy la posibilidad de la múltiple convergencia, ni proyecciones tan complejas de la simultaneidad. Tampoco hubo la posibilidad de acceder a infinidad de herramientas y de tener voz con ellas, como ocurre hoy en el mundo de los sistemas y en el espacio cibernético. Un espectador corriente está enfrentado a cuantas versiones de un mismo tema esté capacitado para consultar en la web, y no estamos hablando de pocos temas, sino de cientos de miles posibles. Son fenómenos inaprehensibles conceptualmente. Se necesita tiempo y mucha observación para articularlos y tratar de entenderlos. Se avecinan cambios políticos radicales. Nuestras fronteras políticas ante nuestras posibilidades actuales de conocimiento y comunicación son asombrosamente obsoletas. Es muy probable que la imagen con la que estamos familiarizados hoy sea un asunto arcaico en diez años. Pronosticar estados de la materia es muy aventurado, reconocer el cambio ya exige mucha integración.

Andrea Jösch – Por qué te interesa trabajar con creadores que trabajan con escasos soportes materiales?

María Iovino – Cuando hablo de jóvenes que trabajan con escasos soportes materiales me refiero a personas muy destacadas, muy sobresalientes, que no habrían tenido oportunidad de expresarse y de ser reconocidas en su dimensión, si no existieran las oportunidades de expresión que, debido a los cambios que menciono, han ocurrido en los últimos años. Todavía estamos habituados al viejo relato en el que el mundo se podía explorar de la mano de una o de unas pocas narrativas. Hoy, por fortuna, existe la posibilidad de que sean escuchadas, o de que por lo menos hagan todo lo posible por hacerse escuchar, muchas voces y entre esas están las más desplazadas o las que han sido menos valoradas, las que han estado bajo opresión o aprisionadas. Encuentro fascinante atender, reconocer y valorar esa sonoridad para tratar de integrarla. No busqué ese trabajo. Por fortuna me fue llegando a través de otros que he hecho en los últimos años y hoy ha tomado una dimensión muy grande entre los proyectos que realizo. 

Texto tomado de http://www.forumfoto.org.br/pt/2010/09/maria-iovino-2/

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