Encuentro Mundial de Coleo Festival

Festival (Festival - Taurino, Coleo)

Figura Humana, Fauna

 

Meta: El encuentro mundial del coleo - Archivo Diners

Encuentro Mundial de Coleo

http://www.mundialcoleo.com.co/ 

Villavicencio, Meta

 
A ColArte

 

 


Vea imágenes del deporte de coleo en ColArte 

Enlace recomendado: http://www.colombia.travel/es/turista-internacional/actividad/historia-y-tradicion/ferias-y-fiestas/

   
 
 
El "coleo" se originó en la región de los llanos como parte de la faena diaria del llanero al arrear el ganado. Se dice que cuando una res escapaba fuera de la manada el llanero la seguía al galope y procedía a derribarla halándola por la cola. Lo conforma una trilogía de jinete, caballo y toro que se ha convertido en un deporte muy popular en la actualidad.

Tomado de http://www.mundialcoleo.com.co/ 

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  Cada año, el evento cuenta con la participación de más de 40.000 espectadores
 
El Encuentro Mundial del Coleo, realizado en Villavicencio, la ciudad conocida como la Puerta al Llano y ubicada a sólo dos horas de la capital colombiana, que se desarrolla entre ritmos del arpa, bailes de joropo y deliciosas muestras gastronómicas, es considerado uno de los eventos más importantes de la vaquería en toda América.

El coleo es una disciplina deportiva y una tradición muy arraigada en las regiones llaneras de Colombia y Venezuela, que consiste en derribar a una res, montando a caballo y cogiéndola por la cola.

Historia del evento

No se sabe con certeza dónde exactamente nació el coleo, pero, sin lugar a dudas, se hizo famoso gracias al gran espectáculo organizado en Villavicencio, en el departamento del Meta, en Colombia.

Como el Encuentro Mundial de Coleo, el evento se creó en el 1997.

Concurso Mundial de la Mujer Vaquera

Uno de los grandes atractivos del Encuentro Mundial del Coleo, que se desarrolla a la par con el torneo de coleadores, es el Concurso Mundial de la Mujer Vaquera. Las mujeres enfrentan pruebas de destreza en el manejo del lazo, coleo, montando el caballo y, también, muestran sus conocimientos en el ordeño de las vacas, demostrando con la fuerza de sus brazos por qué son los mejores.

Encuentro Mundial de Coleo en números

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bulletColombia es representada por los mejores coleadores, provenientes de los departamentos de: Arauca, Casanare, Cundinamarca, Guaviare, Meta y Vichada.
bulletEl Encuentro reúne alrededor de 200 coleadores provenientes de todo el continente suramericano, Estados Unidos y España que participó, en el año 2007, como el país invitado, realizando la exhibición de acoso y derribo que es la manera tradicional de la práctica del coleo en este país ibérico.

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Para mayor información, le invitamos a consultar el portal oficial del Encuentro Mundial de Coleo en Villavicencio.

Tomado de http://www.colombia.travel/es/turista-internacional/actividad/historia-y-tradicion/ferias-y-fiestas/octubre/encuentro-mundial-del-coleo-en-villavicencio , 2010

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Sobre mi caballo yo

por Mauricio Vélez, actor

 

El actor Mauricio Vélez muestra una de sus particulares facetas: la de ser amante y seguidor del coleo, el deporte insignia de los Llanos Orientales.

Pasa un segundo antes de que el toro salga corriendo, en busca de la libertad. En su caballo, el jinete tensa los músculos para enfrentar el reto. Su objetivo es la cola del animal, esa misma que esta vez vale más que la cabeza al significar el triunfo o la derrota.

Porque nací llanero y me crié coleando...

Ese segundo vale oro para mí, acostumbrado a vivir en Bogotá, a 2.600 metros más lejos de la emoción. Por andar detrás de ese instante eterno soy capaz de abandonar la oficina de la aseguradora en donde trabajo y el set de grabación en donde me divierto.

Y me convierto en un fiel seguidor del deporte de los llaneros, que nació en la faena de marcación de terneros en el corral, por allá en el siglo XVII, cuando Colombia era la Gran Colombia. Surgió en las extensas planicies colombo-venezolanas, que en ese entonces eran una sola, de la mano de los trabajadores del llano cuyos padres nos habían dado la independencia. Cuando salían a recoger el ganado perdido y se encontraban un orejano -es decir, sin marca- debían perseguirlo y atraparlo sin hacerle daño. Para ello, dos vaqueros se repartían la tarea de enlazarlo con una estrategia infalible: tomar la cola del animalito y tumbarlo. O, como lo define uno de los más famosos verbos creados en el llano: colearlo.

...lo que uno aprende del llano nunca se olvida...

No es, en mi opinión, una práctica original de estas tierras. En España ya existía la modalidad de acoso y derribo -como allá se le llama-, mediante la cual un picador, armado de una vara pero sin filo, derriba las bestias con un toque en el isquion. Muchas veces el mismo en donde, después, un hierro candente lo marcará de por vida.

Esa habilidad, heredada o no, se hizo con el tiempo popular gracias a la espectacularidad de la maniobra. Durante las fiestas patronales se cerraban las calles de los pueblos con palos de guadua y se soltaban diez o más toros salvajes -orejanos- en nombre del amor: el reto de cada coleador era derribar el animal enfrente del palco de la mujer de su afecto. Y ella, si es que su corazón también caía en la fértil tierra de la pasión, recompensaba con cintas de colores al coleador que le brindara un toro.

...desde niño te enseñó a que arriesgara la vida...

Así nació la manga: ese corredor en donde hoy se practica el deporte del coleo, que fue poco a poco reglamentado para hacerlo más emocionante. La manga fue dividida en tres zonas, y se crearon diversos estilos de desplome del ganado según su dificultad. Si el toro es coleado más rápido, esto es en la primera zona, recibe desde luego más puntaje. Este también aumenta de acuerdo con la caída del animal.

Si cae de costado, que es el tropezón más sencillo, gana diez puntos, mientras que una campanilla -movimiento en el que el toro da dos vueltas-, el puntaje se dobla si es en la primera zona. Un remolino, es decir, una caída de tres vueltas, le significa al coleador 40 puntos si lo logra en la primera zona y quizás un beso si alcanza a dedicárselo a su amada.

Todo depende de la velocidad del caballo y del momento oportuno para pegar el jalonazo, que es como se denomina la maniobra de agarrar la cola del toro y jalarlo desde la montura.

...también a colear los toros colear los toros apartado de la silla...

Y así, la actividad que surgió como una exigencia de la vaquería, se convirtió en un deporte con todas las de la ley del llano. Se crearon los clubes de coleo y se establecieron las reglas de juego. Y sus protagonistas: el binomio caballo/ jinete -acompañados de un vaquero que chaparrea al toro-, que se enfrenta a un animal para demostrar que es el más creativo, el más inteligente y el más baquiano a la hora de derribar a su contrincante.

Ese es el símbolo de cómo los llaneros arriesgan su vida, la mayoría de las veces por amor.

El deporte nació de las faenas que forman parte de la vida cotidiana de la vaquería.

...Que cuando deje de colear porque los años me obliguen a que le ceda pues con otro coleador te lo prometo que estaré en la talanquera...

Y es que el amor desempeña un papel como en ningún otro deporte. Siempre, en el coleo, las reinas y las madrinas entregan unas tintillas de colores a los que ganan. Y se miran a los ojos, se coquetean, se cantan canciones y el contrapunteo... Y los coleadores se enfrentan, ahora, con la fuerza de sus gargantas y la tersura de un arpa.

En ese momento, el vencedor no es aquel que derriba el toro, sino aquel capaz de robarle un beso a una linda llanera.

Así se ha hecho fuerte este deporte, que pasa de padres a hijos de generación en generación, y que ha vuelto nombres famosos en la historia del coleo como Ángel Zambrano entre los que están, o como Rogelio Aguilar y Pablo Delgado, entre los que ya no están.

...como todos los que han dado amor su vida porque el deporte no muera...

O de mujeres, que no se quedan atrás, como Teresita Molinos, a la que conocí cuando estudié Herrería, en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, gracias al llanero de llaneros Ambrosio Plazas.

También han existido caballos legendarios, como el BMW, el PTJ o el Quitapesares, que hicieron grande este duelo entre un jinete de 80 kilos que trata de derribar un toro de 500 apenas armado de valor y de sus muñecas.

Ese sentimiento de amor y valentía ha hecho que el coleo esté presente en las grandes composiciones musicales del llano, como El llanerazo, del Cholo Valderrama, o mi canción favorita cada vez que pienso en este sorprendente deporte: Cuando cuelgue las espuelas, de mi compadre Armando Martínez, cuya letra nos ha acompañado en silencio a lo largo de estas páginas, y que termina precisamente así:

...Deben saber que mi orgullo es ser llanero y que colear no es un deporte cualquiera...

Tomado del suplemento de la Revista Semana, La Nueva Colombia, 2011

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