Diana Rocio Acosta Arias

Tolima

Cantantes (Soprano)

Personaje

 

 Diana Rocío Acosta Arias

cantante soprano

 
A ColArte

 

   

Egresada del Conservatorio de Música del Tolima. Estudió piano durante quince años con los profesores Néstor Guarín y Beate May. Fue alumna de canto de la maestra Carmina Gallo, y participante como solista en el Segundo y Tercer Encuentro de la Música Colombiana y Las Clásicas del Amor.

Ha actuado como solista con la Orquesta Sinfónica del Tolima. bajo la dirección del maestro Blas Emilio Atehortúa, en la obra Cristóbal Colón, estrenada en el Teatro Colón de Bogotá. Cantó como solista en el papel de solista y vedette en la revista musical Las Leandros, dirigida por Manuel de Sabatini y Jaime Manzur.

Actuó como solista en las zarzuelas La del Soto del Parral y Los Gavilanes, en el Teatro Camarín del Carmen, bajo la dirección de Jaime Manzur.

Tomado del folleto Opera 1994, La Traviata, fundación el Camarín del Carmen

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LA SOPRANO DEL AMOR

Por estos días finalizó la grabación del trabajo musical A mi manera , de la soprano tolimense Diana Rocío Acosta Arias, que incluye reconocidos boleros y baladas románticas como Soy lo prohibido, Piel canela y Bésame.

Por estos días finalizó la grabación del trabajo musical A mi manera , de la soprano tolimense Diana Rocío Acosta Arias, que incluye reconocidos boleros y baladas románticas como Soy lo prohibido, Piel canela y Bésame.

Desde los ocho años ingresó al Conservatorio del Tolima, institución de la que se graduó preparada como pianista y en la que recibió sus primeras nociones de canto, que fueron definitivas para sus aspiraciones musicales.

Al punto, que el día de su grado no recibió el cartón de bachiller por estar inscribiéndose en las filas del Coro Filarmónico de Colombia, dirigido por la recientemente desaparecida Carmiña Gallo.

Así mismo hizo parte del Coro Santafe de Bogotá y durante 12 años, de la compañía de las Clásicas del Amor de Seguros Skandia, del cual que se transmiten sus presentaciones en el canal Señal Colombia, los fines de semana.

Su vida musical la ha llevado a trabajar con el maestro Jaime Llano González, en la Zarzuelas La Traviata con Gloria Zea, Los Leandra y Los Gavilanes con Jaime Manzur. También a participar en el festival de la Música Colombiana Andina y Religiosa de San Gil (Santander) y el de Fishpeller en Miami (USA).

Dentro de sus maestros de canto se destacan Carmiña Gallo, Leonel Vila, Manuel Contreras y Enrique Patrón de Rueda, director de la ópera de México.

El amor la llevó a vivir a San Gil, en compañía de su esposo Herman Donado, quien enamorado de su voz, le produjo este primer trabajo musical.

El trabajo A mi manera distribuido por Yoyo Music, se lanzará en junio próximo en Bogotá con conciertos en el Café del Mono Núñez, el Centro Cultural Skandia y Café Express. Y desde ya se adelantan gestiones, para hacer un acto similar en Ibagué y llevarle a su tierra, el, fruto de su trabajo.

Publicación www.eltiempo.com  , 28 de mayo de 2004

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Diana Rocío Acosta: Opera local en el exterior

En la vida existen personas que anhelan tener un contacto más cercano con la palabra éxito dentro del arre, más específicamente en la música, y que para lograrlo no se detienen; sin embargo, van aprendiendo que el esfuerzo, la constancia y las más aferradas ilusiones a veces deben compartir espacio con la tristeza de tener que abandonar el propio nido, ello en búsqueda de esa confirmación de los talentos, inherente a todo ser humano.

Así ha ocurrido con Diana Rocío Acosta, una intérprete ibaguereña que comprende que las derrotas no son la palabra que describe a quien sabe utilizar sus talemos. El canto, el suyo, le ha abierto muchas puertas y de eso se siente orgullosa- Aun así en cada caso exitoso siempre tiene que alojarse una paradoja; en este caso, es el haber encontrado esa llave mágica en escenarios ajenos a los nuestros.

Sin embargo, y para regocijo suyo -y. por que no, de quienes al menos una vez han podido convivir con su talento-, llegó hace algunos días a reencontrarse con la ciudad que la vio nacer y formarse en la música, una ciudad que por ahora no puede, infortunadamente, confortarla en su regazo, porque otras plazas han sido las cómplices de su buen momento.

Los comienzos

Soprano de vocación, de profesión, de emoción, la ciudad musical vio su formación en uno de sus más respetados claustros: el Conservatorio del Tolima, un lugar en el que daría sus primeros pasos dentro de su carreta musical, explorando y consolidando ese talento, que la acompaña desde esas pocas imborrables y atiborradas de recuerdos y anécdotas.

No todo, a pesar, es color de rosa. La formación puede ser demasiado fructífera, pero sí no se tiene el apoyo, hay que partir. Diana Rocío no tuvo, entonces, otra salida que empegar a abrir ese espacio merecido mutuamente. "Tan pronto me gradué salí hacía Bogotá a buscar nuevas oportunidades y de ahí fue donde me dedique totalmente al canto", expresó.

Ya instalada en la capital, tuvo su primera parada- La recordada maestra Carmina Gallo, cantante consagrada de boleros, tangos y demás idílicos géneros, infortunadamente ya fallecida hace siete años. "Hay que seguir adelante para poder buscar nuevas oportunidades y otros maestros, nuevas técnicas, pero inicie la carrera musical de canto con ella". En el canto lírico se instaló, y se amoldó perfectamente a el; seria ese aliciente dentro de la construcción de esa dulce voz, que es la que posee.

Con los grandes apoyos de la maestra Gallo, así como de Alberto Upegui, seguiría su camino. Entre esas participaciones en la Opera de Colombia, la Zarzuela de Jaime Manzur, Prolírica de Antioquia, y la temporada de Zarzuela de 1997, estuvo su mayor experiencia: Las clásicas del amor, fundación dirigida por la maestra Gallo, con la que vivió mas de 15 años de exitosos conciertos. "Cantamos desde un vallenato hasta una cantata de Bach, existían cantantes de un profesionalismo impresionante; fríe un trabajo de varios años, muy enriquecedor".

Con el fallecimiento de su máxima inspiración para desarrollar su talento, Diana Rocío emprendería ese camino inevitable, en busca de hacer valer ese aprendizaje que le quedó y que nunca se le borraría, Luego de la muerte de la maestra Gallo me retire de esas clásicas, me independice buscando otras oportunidades, tuve la oportunidad de grabar un disco de boleros y baladas con Yoyo Musk; luego, viajé más o menos un año por EE.UU.".

Su viaje

Con ese importante tiquete de entrada a otros escenarios, pues haber recibido clases con la maestra Gallo significaba formarse con toda una institución en el canto lírico en diversos géneros, Diana Rocío llegaría para dejar las notas más altas en su trayectoria como soprano y, más importante aún, como colombiana, "Cuando estuve en EE.UU., para mí la experiencia fue supremamente enriquecedora, conocí otras culturas y dejé una puerta abierta allá. Fui más que todo para el lanzamiento del disco y para un festival de música latinoamericana y a presentarme en la Universidad de Miami, Pude audicionar. pero infortunadamente debí regresar, por inconvenientes personales", relató.

Esta exportación de talentos fue una vivencia que le entregó argumentos, además, para reconocer que el talento colombiano en el exterior es masivo y, a su vez, bien reconocido. "Talento, si hay. Muchísimo. Mucho talento. Infortunadamente hay que salir del país para buscar esas oportunidades".

Y ¿por qué no Ibagué?

Para Diana Rocío, la falta de espacios para diversas especialidades del arte y los desórdenes administrativos son uno de los principales obstáculos si el artista ibaguereño quiere revertir aquel adagio del nadie es profeta en su tierra.

"Primero que todo, creo que aquí no existe la oportunidad de la ópera y la zarzuela" Aquí es muy costoso, pero hay mucho talento para poderlo hacer. Sería muy bueno que las entidades políticas apoyaran mucho la cultura, pero infortunadamente la corrupción ha llevado a la cultura a unas cosas muy tristes. Esa fue una de las cosas que más me llamó la atención para viajar a Bogotá, porque el mundo mío es la ópera".

Allá en la capital, encontró esa plenitud deseada para su actividad musical, debido a las frecuentes temporadas de zarzuela y ópera, por lo que no le fue difícil adaptarse al cambio y descubrir ese nuevo horizonte que estaba buscando, casi que desde sus clases con la maestra Gallo, en un esfuerzo que no se detiene. "Es un proceso bastante largo, es de sacrificio, de tiempo, disciplina, constancia, tolerancia y pues ahí vamos escalando poco a poco por cositas* buenas e interesantes, tratando de buscar un papel protagónico, porque infortunadamente aquí en el país los artistas protagónicos los traen del exterior y no ven el talento tan rico del canto lírico en Colombia".

Una soprano creativa

Recientemente y tras un regreso al país, Diana Rocío se convirtió en uno de los 33 soñadores que, en medio de su lucha por abrirse espacios en la cultura, obtuvieron la posibilidad de tener su tirulo profesional como licenciados en música. Lo que fue "Colombia Creativa*, el proceso conjunto entre el Ministerio de Cultura y el Conservatorio del Tolima, para ella, es algo más que una graduación,

Este fue un proceso largo, pero productivo, en el que. a pesar de las dificultades, pues según relató, "me tocaba dejar muchas cosas en Bogotá, como trabajo, conciertos, porque siempre había que asistir a las clases, cortando ciertos compromisos", ella salió adelante y materializó otro de los objetivos para el que le habían quedado bases importantes desde su aprendizaje con la maestra Gallo.

En este programa no sólo se formó como artista sino, también como ser humano, ya al compartir jornadas académicas con empíricos de diversas regiones del país.

"Fue una experiencia muy enriquecedora, porque nos dieron la oportunidad de estar ahí y compartir con gente con una fuerza y un arranque, con pocos recursos, con las uñas sobre todo con esa gente de regiones tan apartadas donde la oportunidad de la cultura es pésima", expresó. No obstante, la ceremonia de graduación fue mis que un simple orden del día. Ella, con la potencia en la voz que ya la caracteriza, pudo rarificar las ganas con las que estudió, interpretando dos obras de gran trascendencia para la música clásica.

"Me dieron la oportunidad de cantar dos obras; del maestro Mozart, de las Bodas de Fígaro y de Puccini, italiano la ópera de Puccini La Boheme y reconoció, además, que "para mí es muy grato es tener que volver a cantar en mi alma máter y esa fue una sorpresa muy grande y espero volver a estar aquí, y poder cantar con la Sinfónica del Tolima.

Esperamos que vengan más especializaciones, doctorados, maestrías, licenciaturas para poder ser mejores músicos y, ante todo, mejores personas", es el sueño que ahora habita en sus ideales, como conclusión de un proceso en el que se insertó, según ella, gracias al generoso ofrecimiento del decano de la facultad de Educación y Artes del claustro, Néstor Guarin, entre otras directivas.

Aún existe tiempo

Para Diana Rocío, las aptitudes artísticas se buscan, se obtienen con dedicación y con el conocimiento a sí mismo; sólo así se da la posibilidad de tener éxito en cada presentación, tal como ella lo hace con lo suyo, la ópera. "Eso nace y se hace. La técnica del canto es una y si se enriende y se maneja como debe ser y la proyecta, las cosas salen porque salen; si se tiene clara la técnica en cuanto a los agudos, a proyectar mejor la voz y el manejo de la respiración y la afinación".

Hay, infortunadamente, que volver a la realidad; no obstante haber obtenido su título profesional, luego de un trabajo individual de décadas, nada está comprado para siempre.

"Primero que todo, pasar hojas de vida y buscar nuevos horizontes en la parte pedagógica. Sigo en Bogotá, porque allí vivo, pero buscare cosas en otras ciudades, y hasta en otros países también. Se me pasó el tiempo volando y vendrán otras cosas más para aprender y actualizarme", reconoció.

Ibagué, 13 de marzo de 2011 - FACETAS del periódico El Nuevo Día