Michelle Alexandro Valencia

Cucuta, Santander del Norte

Presentadores (Presentadora transgenerista)

Figura Humana

 


Michelle Alexandro Valencia

presentadora

 
A ColArte
 

 

   
 
 

Él para ser ella ha pasado por todas las pruebas imaginables. Desde salir de la casa el mismo día que su papá le tiró su primer lapiz rojo, hasta graduarse de la universidad con cuello tortuga y un discreto sastre negro, por respeto a sus padres.

Tentativas y más tentativas.  desde su religioso vaso de colágeno al desayuno o su simple cereal de buenas noches, hasta su ritual de fajarse la barriga religiosamente antes de acostarse, todo con tal de levantarse como un cisne. Una aventura muy íntima y personaI que tiene de por medio una puerta blanca metálica, tan : fría y discrela como la de sui pequeño apartamento en el occidente de Bogotá.

Para Michel no ha sido fácil diluirse como azúcar en las calles de un barrio tan ácido. Como tampoco ha resultado sencillo moldear sus 1,77 metros, ni darle curvatura y modales a un cuerpo de hombre, ni aproximarse a un 91, 68 y 90 centímetros de talle.

Ya se operó la cola, hace tres años, y gracias a ella más de uno le dice señorita y puede llamar la atención al caminar sin sobreactuarse. Borró de su entorno las fotos cuando apenas era "Michelito", el hijo de don Nelson en Cúcuta. Y su mamá, Sonia, ve en cada rincón del apartamento de su hijo una oportunidad para embutir una virgen o un santo que le dé a él, que ahora es ella, una mano en su vida oscura y camaleónica.

Tacones y más ensayos es lo que marcan sus pasos. Como sus cuatro tatuajes, de mariposa en la pantorrilla derecha, un signo de belleza interior en su espalda, su nombre en el abdomen en forma de sello japonés y un maternal caballito de mar en su nuca, adjetivos delicados que se pone como queriendo volver más delicado su cuerpo.

Y es que Michel es consciente de que puede competir con muchas mujeres pero no es una mujer 100%. Todavía guarda entre sus piernas el ancla de su hombría. Por eso cada latido suyo es un intento por volar, por acercarse a la definición completa de fémina. Y en eso no escatima esfuerzos, como en sus largas inmersiones en un mar de canciones de Madonna, sólo para ablandar su voz tan ronca, o sus andanzas bajo una lluvia de perfumes con nombres como Versace Bright Crystal, Paco Rabanne. Fancy de Jessica Simpson, Elizabeth Hurley o Givenchy. Todos finas excusas para que la huelan, suspiren y la reconozcan hasta con los ojos cerrados.

Vuelve a dejar los frascos de sus perfumes amontonados sobre la mesa de noche, coge un chocolate redondo forrado en papel dorado, y se me adelanta en las preguntas: ¿No quieres un chocolate de los que me regalan mis novios? Tiene ojos cafés pero usa lentes azules. La cita hoy fue sin fotógrafo, eso lo aprendió de Marilyn Monroe. Mañana posará como una diva.

Tomado de la Revista Cromos No. 4839, 1 de junio de 2012 


 Michel no ha sido fácil diluirse como azúcar