Teatro Libre Teatro

Teatro

Personaje


Teatro Libre

http://www.teatrolibre.com/

Calle. 62 No. 9 A 65

Calle 13 No. 2-44

teatro
 

 
A ColArte

 

   

El Teatro Líbre

Fundado en mayo de 1973 por jóvenes provenientes del movimiento teatral universitario de finales de los ańos sesenta y comienzos de los setenta con el propósito de formar a sus propios miembros. Otro de los objetivos fue realizar un repertorio en el que se alternara montajes internacionales con obras nacionales, emanadas principalmente de su taller de dramaturgia.

Durante los 30 ańos de trabajo han realizado 57 obras de 21 de autores nacionales y 35 extranjeros, entre los que se encuentran escritores colombianos contemporáneos como Jairo Aníbal Nińo, Sebastián Ospina. Esteban Navajas, Jorge Plata, Eduardo Camacho, Piedad Bonnett. y otros dramaturgos clásicos como Shakespeare, Valle-Inclán, Pirandello, Miller, Moliere y Chéjov, entre otros.

Las producciones del Teatro Libre se han presentado en 30 de los 32 departamentos de Colombia, así como en países como Venezuela, Ecuador, Costa Rica, México, Brasil, Paraguay, Estados Unidos. Espańa, Francia, Bélgica, Suiza, Holanda e Inglaterra. Vale la pena destacar que fue el primer grupo colombiano en presentarse en la República Popular China, en 1983.

Hoy en día el teatro cuenta las sedes del Centro y Chapinero, donde además de presentar sus montajes, exhiben espectáculos como el Festival Intemacional de Jazz, así como otros de música clásica y popular y danza.

Tomado de http://www.teatromayor.com/?pagina=obra&id=45 , 2012 

horizontal rule

   
 


Hemos realizado más de 5.000 funciones para un estimado de un millón y medio de espectadores; ha actuado en 30 de los 32 departamentos de Colombia, en todas las ciudades grandes e intermedias y en decenas de pequeńos municipios y veredas, en escenarios que van desde el Teatro Colón de Bogotá hasta a bordo de planchones en el Río Magdalena. Y en otros países como Venezuela, Ecuador, Costa Rica, México, Brasil, Paraguay, Estados Unidos, Espańa, Francia, Bélgica, Suiza, Holanda e Inglaterra, y fue el primer grupo colombiano en presentarse en la República Popular China en 1983.

Tomado de http://www.teatrolibre.com/acerca-de , 2012

horizontal rule


 

 

Teatro Libre de Bogotá

Esta sala es un clásico dentro de la escena teatral de Bogotá. Se encuentra ubicada en el barrio La Candelaria. Su grupo de teatro es un de los más destacados de Colombia.

Tiene programación constante. Sus obras suelen ser del grupo del Teatro Libre, pero también recibe a otras compańías que quieren mostrar sus propuestas dentro de este escenario.

 

horizontal rule

 
  2013

El Teatro Libre celebra 40 ańos

Ricardo Camacho, director de teatroCon obras de alto nivel, estudiantes del Teatro Libre y la Universidad Central de Bogotá celebran los 40 ańos de vida artística del recinto teatral y los 25 ańos del proyecto académico. Tienen el apoyo de actores egresados como Nicolás Montero, Marcela Benjumea, Gustavo Angarita y Consuelo Luzardo.

Este 6 de marzo se estrena Amor y eternas soledades?, que recopila tres obras de Federico García Lorca.

La obra es interpretada por estudiantes de quinto semestre, bajo la dirección de Diego Barragán. La temporada irá hasta el 9 de marzo.

El Teatro Libre, fundado en mayo de 1973 por jóvenes provenientes del movimiento teatral universitario de finales de los ańos 60 y comienzos de los 70, se estableció como una agrupación estable y permanente inspirada por el ejemplo del teatro de grupo.

Ahora, para su cumpleańos número 40, celebra con más teatro.

Tomado del periódico ADN, 4 de marzo de 2013 

horizontal rule

 

   

Hace 40 ańos fue fundado ei Teatro Libre de Bogotá

Un teatro de mística y pasión

Recorrido por la historia de uno de los centros culturales emblennáticos de la ciudad, contada por su director, Ricardo Camacho.

por ADRIANA MARÍN URREGO 
annarin@elespectador.com

El teatro es oscuro y viejo. Tiene el peso de la edad, de los ańos. Tiene secretos guardados, cosas que se dijeron y que nunca nadie supo o sabrá, a excepción de sus paredes escondidas, que supieron guardar silencio. Rincones que escucharon, una y otra vez, la misma letra repetida de memoria, los mismos gritos, los mismos llantos. Todos genuinos, reales. El Teatro Libre de Chapinero vio muchas obras, y su madera y sus sillas y sus camerinos aprendieron el oficio. Felicitaban a sus actores cuando las cosas salían bien; los juzgaban cuando erraban, cuando el ritmo no funcionaba, cuando no creían en lo que hacían. Y sigue de pie, con la memoria de 40 ańos a sus espaldas.

El teatro es oscuroy viejoy, como viejo, sabe que esos 40 ańos no le corresponden. Como ha aprendido del oficio, entiende lo que muchas veces le ha oído decir a su director, Ricardo Camacho: "El teatro se hace en el aire, como afirma Peter Brook". Sabe que hace parte de una institución que no buscó ser una institución, que se creó a partir de sueńos y de proyectos. De lo efímero, pues eso es. Nunca pensaron que encontrarían un piso propio para actuar, eso lo sabe, pero, sin buscarlo, lo encontraron y, sin quererlo, lo mantuvieron.

La historia la ha escuchado muchas veces, en el escenario, en la cafetería, en las tiendas aledańas, con el tintinear de botellas de cerveza: "Era un ciego guiando a otros ciegos", diría Ricardo Camacho, con su voz ronca. Ni él ni sus compańeros de curso tenían conocimiento teatral, pero tenían intuición. Eran estudiantes de filosofía y letras y tenían ese bichito por dentro que los llevó a lanzarse al vacío y a quedarse en el aire, sin saber a dónde los llevaba el viento, pero cogidos de la mano. Creyeron en la unidad de un grupo teatral y mezclaron la literatura con el teatro, entendiendo la importancia del teatro de autor para su formación. Fueron los grandes maestros los que les enseńaron, no la técnica. No fueron ni Stanislavski, ni Grotowski, ni Rusia ni Estados Unidos... no solamente. Fueron Shakespeare y Moliére y Chéjov, ??porque ninguno de esos grandes directores le llega siquiera a los talones a Chéjov", ni "existe mejor escuela para un actor que montar a Shakespeare", diría Camacho.

Teatro Libre, antiguo Teatro de La ComediaEso sabe el teatro de Chapinero. Que a él llegaron mucho después de que el grupo ya estuviera consolidado, que ya existía otra sede, en otro lugar, cómplice de los rumores que ahora escuchaban sus paredes. Sabe que antes de que hubiera sede hubo un grupo, en una universidad, que en los 60 hizo teatro político para apoyar a un movimiento casi revolucionario. Sabe que montaron una obra por la que expulsaron a muchos y que ese fue el quiebre para hacer teatro profesional: el fin del teatro en la Universidad de los Andes y el comienzo del Teatro Libre.

Eso lo sabe ahora y también lo sabía cuando lo bautizaron así. Teatro Libre. En ese momento, el teatro supo que su historia sería distinta; ya no sería el viejo Teatro de la Comedia, sería un nuevo teatro para Bogotá. Luego escuchó voces diferentes, más jóvenes, de estudiantes. Supo entonces (y lo sabe ahora), que en ese otro lugar, una casa colonial en La Candelaria, formaban actores. Habían creado una escuela para enseńar el arte del que no sabían nada cuando comenzaron, y lo estaban haciendo bien. Vivió pocos ańos con la felicidad de escuchar cómo dos generaciones de artistas iban surgiendo ?los actores y los estudiantes?, porque entonces llegaron el apagón y la mafia con sus bombas, y no se sabía cuál era peor. No podía ofrecerles a los actores luz para ensayar en el día ni la satisfacción de ver su teatro lleno; el público, con miedo, dejó de lado el interés por el teatro.

"Si no fuera por la escuela, el Teatro Libre no habría sobrevivido", afirma Camacho, y bien sabe el teatro que es cierto. Pasaron las duras y las maduras y su historia fue y está mediada por la crisis, como la de otros grupos de teatro en Colombia. Varios desaparecieron por eso, pero ellos permanecieron. Ahora cumplen 40 ańos. "Subsistimos porque hay un grupo lleno de mística y de pasión por el teatro", sostiene Camacho.

Dice Augusto Monterroso que "la nube de verano es pasajera, así como las grandes pasiones son nubes de verano, o de invierno, según el caso". En el caso del Teatro Libre, la nube no fue pasajera y fue la pasión la que le dio su permanencia. Lo importante siempre fue el grupo, que cambiaba y se renovaba, pero seguía siendo grupo. Ese era y ese es el Teatro Libre. El resto se fue dando solo. Tanto así que el teatro de Chapinero, después de escuchar por muchos ańos las historias que se filtran por sus paredes, ahora entiende que, en su formación, ni siquiera él es imprescindible.

Tomado del periódico El Espectador, 27 de marzo de 2013

horizontal rule

 

  2013

Teatro Libre, 40 ańos en busca del actor ideal

por Yhonatan Loaiza Grisales

Para Ricardo Camacho, el arte tiene que ver con la búsqueda de la perfección. Y solo se logra gracias a la disciplina y al rigor.

Bajo esa filosofía, Camacho ha liderado durante 40 ańos el Teatro Libre. Hay muchos ejemplos de ese talante, como La Orestíada, adaptación de la trilogía de Esquilo que dirigió Ricardo Camacho: para ella, el elenco trabajó durante catorce meses. O el que recuerda el actor Andrés Parra, que en un ensayo repitió "casi cien veces" la entrada de su personaje, hasta que convenció a su director, en la obra Nueve ensayos, de Antón Chéjov.

Y antes de Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat, de Peter Weiss, los actores visitaron manicomios, casas de reposo y se entrevistaron con sicólogos, para hacer verosímil su interpretación de los enfermos mentales.

Ese método ha convertido al Teatro Libre en uno de los grupos más serios de la escena colombiana, y en referente del teatro de autor y de la formación de actores.

El grupo -que está celebrando cuatro décadas con una temporada de la obra El nombre, del noruego Jon Fosse- se concentró en sus primeros ańos en la producción de dramaturgos nacionales. Así nacieron hitos de su repertorio, como Los inquilinos de la ira, del fallecido Jairo Aníbal Nińo, y La agonía del difunto, de Esteban Navajas. Pero fue la transición a los clásicos la que definió su estilo.

Detrás del telón de esa historia siempre ha estado Camacho, un intelectual recio, para quien la exigencia no es una cuestión de su temperamento, sino un requerimiento del arte teatral. "Es un trabajo de repetir, repetir, repetir y repetir", dice Camacho, en una charla que antecede a uno de los ensayos de El nombre.

ricardo Camacho, directorCamacho es preciso con sus palabras y profundo en sus conceptos. Los actores que se han formado bajo su batuta destacan su vasto conocimiento de los grandes dramaturgos. No solo de los clásicos, como Esquilo, Shakespeare, Moliére, Tirso de Molina y Ramón María del Valle-Inclán, sino también de los más contemporáneos: Harold Pinter, Peter Weiss y Tennessee Williams.

"Yo sostengo que los clásicos son los mejores formadores de actores... Usted hace una obra de Shakespeare y eso vale por cinco ańos de clases de actuación", expone Camacho.

Jorge Plata es otro elemento clave de esta historia del Libre. Fundador, junto con Camacho, fue la figura principal del primer clásico que montó este teatro: El rey Lear, de Shakespeare. "Para cualquier actor, en cualquier parte del mundo, tener la oportunidad de representar a un personaje de esa dimensión es una experiencia inolvidable", dice Plata.

Pero esa experiencia inolvidable no se detuvo allí, ya que el actor además realizó la versión en espańol del texto de Shakespeare. Todo el proceso de montaje, que Camacho recuerda como uno de los más difíciles que ha dirigido, tomó casi dos ańos.

"El grupo prácticamente se encerró a estudiar la historia de Inglaterra, lo que significa la Edad Media, la vida de Shakespeare y todas sus obras... Fue un estudio que nos catapultó", ańade Plata.

Así se construyó un montaje que se ganó un lugar en la historia del teatro colombiano, en el que no solo brilló Plata. También lo hicieron Héctor Bayona, Germán Jaramillo, César Mora y Humberto Dorado.

La estela de actores

La nómina de actores que han pasado por las dos salas del grupo -Chapinero y Centro- es rutilante. Desde los más célebres, como Laura García, Humberto Dorado, Germán Jaramillo, Sebastián Ospina, César Mora y Andrés Parra, hasta los más tradicionales de las tablas, entre los que se cuentan Héctor Bayona, Jorge Plata, Carlota Llano, Hernán Pico, Femando Pautt y Carlos Alberto Pinzón, solo por mencionar algunos.

El intérprete del Libre se caracteriza por su trabajo corporal y, ante todo, por su manejo de la voz. "Uno de los grandes problemas que tiene el actor colombiano es que muchas veces no es muy prolija su técnica vocal -apunta el crítico teatral Alberto Sanabria-. Si hay algo que caracteriza el tipo de actuación del Libre es el trabajo de voz. Son voces inconfundibles, por una dicción muy teatral".

Esa base técnica se enriquece con una mezcla entre intelecto e instinto. "El que trabajó eso fue Stanislavski. Él decía que el oficio del actor se divide en dos: su trabajo sobre el personaje y el trabajo sobre sí mismo. Nosotros tratamos de que siempre haya un equilibrio entre los dos. Por supuesto que el público viene a ver el personaje, pero si el actor no está dejando las tripas, se vuelve una cuestión correcta técnicamente pero que no transmite", dice Camacho.

Para ilustrar ese sistema, Bayona -también fundador del Libre-, recuerda su papel protagónico en El encargado, de Harold Pinter, que se estrenó en el 2004. "Yo me empeńaba por hacer un vagabundo inglés -como lo describe Pinter en su pieza- pero Ricardo me dijo que ese personaje tenía que ser reconocible aquí, como esos de los que uno sale a la calle y le pasan por el frente... Así le fuimos encontrando el tono del personaje", rememora Bayona sobre esta pieza, que Sanabria califica como una de las mejores de la historia reciente del grupo.

Las nuevas generaciones

Casi todos los actores que fundaron el Libre no pasaron por una escuela de actuación. Su formación fue pragmática, en las tablas aprendieron a entonar los monólogos de Shakespeare, los versos de García Lorca, las reflexiones de Dostoievski.

Esa carencia de profesionalización, sumada a la desaparición de la Escuela Nacional de Arte Dramático, llevó a la creación de la Escuela del Libre, en 1988. "Comenzamos a estudiar los planes de estudios de escuelas europeas y latinoamericanas, las más conocidas y afamadas. Con esa base conformamos nuestro propio programa de estudio, y así fuimos desarrollándolo", recuerda Plata sobre la Escuela, que en el 2005 se asoció con la Universidad Central de Bogotá y formó así el programa de Arte Dramático.

Jorge Plata en El Rey LearUno de los frutos más sobresalientes de la institución es Andrés Parra, que ha desarrollado una prolífica carrera en teatro, cine y televisión -ya es célebre su interpretación del capo Pablo Escobar en la serie que estrenó Caracol el ańo pasado.

El actor recuerda que antes de ingresar ya había recibido la advertencia de la extrema exigencia que aplicaba la escuela. "Uno subestima realmente esa advertencia. Los primeros tres meses para mí fueron muy duros y muy tristes, fue darme cuenta de que el tema de la exigencia y del abuso mental, emocional y físico no eran un chiste", recuerda el actor.

Era una rutina imponente, con intensas jornadas de estudio que empezaban a las 8 de la mańana y podían finalizar a las 11 de la noche.

Para Parra, que durante sus ańos de estudiante también actuaba en el grupo profesional, ese desgastador entrenamiento fue fundamental para su carrera. "Es una escuela formadora de actores que quieran ser actores, no es la mejor escuela para salir en televisión o para convertirte en la portada de las revistas de farándula de este país. Hablo de si quieres tener una carrera larga e importante... Si tu sueńo es ser famoso, ni se te ocurra pasar por allá", argumenta.

Puede haber algunas discrepancias -Parra cree que a la escuela le falta explorar la actuación para cine, pero Camacho enfatiza en que un actor formado en teatro se adapta fácilmente a cualquier medio-, pero el Libre sigue en ese camino de encontrar al actor ideal.

"Aquí se trata de motivar la pasión por el oficio, y no todo el mundo entra en de eso. Digamos que de 20 estudiantes que se gradúen hay cinco que están decididos a entregarse con pasión y desprendimiento total, pero hay quince que no. Pero esos cinco son los que van a cambiar todo", enfatiza Camacho

Tomado del periódico El Tiempo, 31 de mayo de 2013 

horizontal rule

2013: Teatro Libre de Bogotá

   
 
Equipo 2013:

1 - Christian Ballesteros, actor y director
2 - Alejandra Guarín, actriz y profesora
3 - Carlos martínez, actor
4 - William Tiriat, feje técnico
5 - Ricardo Camacho, fundador y director artístico
6 - Victor Hernandez, compositor musical
7 - Ricardo de Los Ríos, fundador, actor y músico 
8 - Germán Moure, fundador y director, actor 
9 - Pilar Caballero, diseñadora
10 - Cesar Morales, actor y profesor
11 - Hernán Pico, fundador y actor 
12 - Livia Esther Jiménez, fundadora y coordinadora del area de voz
13 -Fabian Martínez, actor y profesor 
14 - Nelson Celis, actor y director 
15 - Patricia Jaramillo, fundadora y dramaturgo 
16 - Paola Parrado, actriz 
17 - Jorge Plata, fundador, actor, director y dramaturgo 
18 - Diego Barragán, actor y profesor
 
El Festival Internacional de Jazz, el Festival Iberoamericano de Teatro, obras de Gabriel García Márquez, Piedad Bonnett, Jairo Aníbal Niño, Milán Kundera, Valle-lnclán, Harold Pinter y William Shakespeare, son solo algunos de los grandes eventos a los que ha dado vida el Teatro Libre de Bogotá. Un proyecto que nació en 1973, cuando un grupo de estudiantes universitarios (fervientes miembros de la izquierda maoísta MOIR), encabezados por Ricardo Camacho, se lanzaron al ruedo -o a las tablas-  para hacer un teatro político y popular. Hoy,  celebra los 40 años y las 79 obras de este combatiente equipo de artistas.

Tomado de la Revista Bocas No. 24, octubre de 2013  

horizontal rule