Cuadros Vivos Festival

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Cuadros Vivos

Festival, en Galeras, Sucre, en enero

A ColArte

 

   

Una expresión comunitaria de Galeras, Sucre, entra al patrimonio cultural nacional.

por Eduardo Serrano

Galeras es un pequeño municipio perdido en el departamento de Sucre, de aproximadamente 12 mil habitantes, sin mayores recursos económicos pero con un legado cultural que lo convierte en una de las localidades más ricas de Colombia. En la población tiene lugar el evento conocido como Los Cuadros Vivos de Galeras, una expresión cultural comunitaria de manifiesto ingenio que con justa razón ha sido declarada por el Ministerio de Cultura como patrimonio cultural intangible del país.

Aunque los Cuadros Vivos de Galeras cuentan con una larga tradición de más de un siglo, su presentación ha cobrado especial vigencia en esta época, gracias no sólo a la visibilidad que le ha otorgado el Salón BAT de Arte Popular, en el cual han participado como invitados especiales, sino a la vigencia que han cobrado artísticamente los performances y las instalaciones, modalidades que los pobladores de Galeras reconocieron como expresión artística válida y poderosa antes que la mayoría de los críticos y curadores del arte hegemónico en el país.

Los cuadros vivos de Galeras son en su esencia pinturas, esculturas, fotografías o simplemente ideas encarnadas, literalmente, por personajes del pueblo que posan inmóviles durante largos lapsos en cumplimiento de la posición que les ha sido asignada en la escena. Se trata de montajes realmente ingeniosos con imaginativas escenografías en cuya presentación se logran efectos especiales como la representación verosímil del vuelo de los ángeles o la reconstrucción del Paso del Quindío, de acuerdo con la lámina de la Comisión Corográfica.

Aunque los artistas no cuentan con mayores recursos para sus escenificaciones, todo el pueblo está dispuesto a prestar cualquier mueble o utensilio que se necesite, y, además, es realmente admirable el partido simbólico que los galeranos le saben sacar a un alambre, a un retazo, a un balde, a una cuerda, impartiendo, sin proponérselo, verdaderas lecciones de versatilidad y recursividad.

Algunas de estas obras continúan la tradición religiosa que dio inicio al evento, pero en la actualidad la mayoría de los Cuadros aluden a costumbres de la región o a hechos contemporáneos de importancia tanto local como nacional. Constituyen, por lo tanto, comentarios acerca de la vida actual, que transmiten una visión rural del país y que comunican un pensamiento con frecuencia crítico acerca de sucesos y sus circunstancias. Algunos de ellos permiten vislumbrar una posición política, en otros se reflejan sencillamente necesidades o logros de la población y otros integran agudos señalamientos de identidad, no siendo extraño que hagan referencia a hechos históricos o a manifestaciones sociales.

Pero tal vez el mayor logro de los Cuadros Vivos radica en su índole patrimonial y comunitaria, y en su carácter de obra de arte colectivo: cada familia trabaja mancomunadamente para elaborar el Cuadro que le corresponde, y una verdadera marea humana recorre durante las primeras horas de tres noches las tres calles principales del pueblo, de poco menos de un kilómetro, con la lentitud necesaria para admirar cada cuadro, saludar al amigo que es uno de los actores, comentar, criticar, y devolverse.

Se trata, entonces, de una expresión artística simultáneamente raizal y contemporánea, clara y directa en sus contenidos, y que insiste en el ideal de que toda sociedad debe confrontar la vida creativamente. Constituye un verdadero acierto de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura ocuparse de la sobrevivencia y la preservación de los Cuadros Vivos de Galeras.

EDUARDO SERRANO

Tomado de http://m.eltiempo.com/lecturas-dominicales/expresin-cultural-en-galeras-sucre/9064424 , 2012

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Galeras, tierra de los Cuadros Vivos

La tradición sucreña, similar a un ‘performance’, podría ser patrimonio.  Concurso anual

Tienen algo de teatro al aire libre, elementos del performance o de pinturas costumbristas y son considerados por sus habitantes la puesta en escena más grande del país.

Los Cuadros Vivos, de Galeras, un municipio de 12.000 personas en pleno centro de la sabana sucreña, están en camino de convertirse en Patrimonio Inmaterial de la Nación. Mañana comienza allí el concurso anual para escoger a los mejores.

El festival, conocido como de la Algarroba y la Gaita, en honor de los árboles tradicionales de la región y de uno de los instrumentos que identifican a la Costa Atlántica, concluye el 7 de enero.

Se trata de una manifestación cultural con 150 años de historia, en la que sus pobladores escenifican situaciones o personajes en las afueras de sus casas, mientras el pueblo pasa por cada una de ellas como en una obra de teatro caminada y cambiante.

"Se dice que era un mecanismo de evangelización de los curas españoles que, como no tenían santos para sus procesiones, ponían a la gente a hacerlo", explica el profesor Samuel Jaraba, quien ha promovido la inclusión de los Cuadros Vivos en la lista de patrimonio nacional.

Si bien originalmente eran cuadros religiosos y se hacían por la llegada de los Reyes Magos, la tradición se ha transformado y ahora también se hacen puestas en escena de hechos de la cotidianidad rural, de crítica social o de personajes políticos o históricos.

"No son como las esculturas humanas, sino como pinturas que se representan en vivo. Lo trascendental es que son personas que, sin tener conocimientos de teatro, eligen un tema y lo ponen en escena", agrega Jaraba.

Cada día, durante el festival, que se creó hace 25 años para rescatar la tradición, se elige una calle y los vecinos inscriben su cuadro, solo con el nombre, pues hay una total reserva sobre lo que escenificarán.

Por la noche se hace la representación durante una hora y, después de desmontar el cuadro, se arma la cumbiamba al son de las gaitas.

Para la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura, lo valioso de esta tradición es que, más allá del espectáculo cultural, genera unas relaciones comunitarias y de solidaridad muy fuertes.

Aunque existe una junta del festival que facilita un dinero simbólico para pequeños objetos que necesiten los participantes, entre los vecinos se consigue la mayor parte de la escenografía.

"No son una cosa de solo un día. La gente está pensando en eso todo el tiempo y hay en el fondo unas relaciones de intercambio y reciprocidad importantes", dice un asesor del Ministerio de Cultura.

Jaraba confirma que es una fiesta familiar, con integración de niños y de viejos. "En todos estos años no ha generado ni una sola riña", afirma.

La tradición de los Cuadros Vivos se postuló en el 2010 a la lista de Patrimonio Inmaterial de la Nación, petición que aún está en estudio. Sus habitantes desarrollaron el plan de salvaguarda de la tradición y en marzo próximo deberán sustentarlo ante el Consejo Nacional de Patrimonio.

Tomado del periódico El Tiempo, 2 de enero de 2013

 

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  El arte efímero más hermoso del país
 

 

Galeras es un próspero municipio del departamento de Sucre que, por su situación geográfica, tiene el influjo cultural tanto del fecundo mundo sabanero como de la mítica región de la Mojana. Hace más de cien años empezó en esa tierra la costumbre de “vestir calles” o “vestir reyes”.

La niña OmairaEl origen religioso de esta usanza se confirma por la representación generalizada de los tres Reyes Magos quienes, siguiendo la estrella de oriente, llegaron al pesebre de Belén. Las simbólicas ofrendas de oro, incienso y mirra se convierten en las tardes-noches de Galeras en preciosos regalos de cuadros vivos, elaborados por las manos de artistas populares.

Los cuadros vivos, a través de los cuales se expresa el talento del hombre galerano, han dado lugar a una dinámica cohesión social, pues las “calles vestidas” se convierten, en cada jornada, en una inmensa galería de arte visitada por toda la población y por nacionales y extranjeros. Recuerdo que cuando el primer alcalde elegido popularmente en Galeras creó el Festival de la Algarroba, hace 27 años, a su inauguración me acompañó Enrique Santos Calderón.

¿En qué consisten?

¿Qué son los cuadros vivos: Performances, instalaciones, happening? Tienen algo de todas esas manifestaciones artísticas y hay en ellos, también, mucho de dramaturgia.

Sin embargo, los expertos lugareños, ante tales interrogantes, dicen cazurros: “Nada de eso, son simplemente Cuadros vivos de Galeras”.

El crítico de arte Eduardo Serrano los describió así:

“Los cuadros vivos de Galeras son en su esencia pinturas, esculturas, fotografías o simplemente ideas encarnadas, literalmente, por personajes del pueblo que posan inmóviles durante largos lapsos en cumplimiento de la posición que les ha sido asignada en la escena.

“Se trata de montajes realmente ingeniosos con imaginativas escenografías en cuya presentación se logran efectos especiales como la representación verosímil del vuelo de los ángeles o la reconstrucción del Paso del Quindío, de acuerdo con la lámina de la Comisión Corográfica”.

Esta manifestación artística, espontánea y singular, que se puede ver solamente en Galeras, ha sido bellamente captada por la cámara minuciosa y tierna de Olga Lucía Jordán, la fotógrafa de los artistas, quien ha visitado Galeras cinco veces, por lo que ha merecido el reconocimiento de la población.

Patrimonio inmaterial

Luego de cuatro años de estudios, investigaciones y talleres dirigidos por antropólogos, sociólogos y profesores, en interacción permanente con la comunidad, la ministra de Cultura, Mariana Garcés, visitó Galeras el 2 de enero de este año, para entregar la resolución que incluyó en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, los cuadros vivos, calificados por Gloria Triana como “el arte efímero más hermoso de Colombia”.

Romeo y JulietaLa resolución que entregó la Ministra no fue recibida por las autoridades, ni siquiera por los esforzados organizadores de los 27 años del festival. Con la venia de todos ellos, fue recibida por los viejos creadores, los que nos enseñaron, los que han continuado el legado del ayer.

Teotista Molina, Ligia Castro, María Guzmán, Helena Banquet, Afrinia Galván, Gilma Castro, Luis Ramírez, Candelaria Guzmán, Ubaldo Gamarra, Rafael Molina, Néstor Anaya, Pedro María Solórzano, Nacho Luna, Néstor Anaya, hermanos Leyva, Manolo Galván, Juan Cardozo y Juan Colón son algunos de los nombres precursores de esta proeza de la imaginación.

Muchos de ellos, gentes de campo, de hacha y machete, agricultores, sembradores de yuca y ajonjolí, corraleros, ordeñadores, jornaleros, artesanos, decimeros, tejedoras de hamacas, esteras, escobajos e ilusiones.

Había inspirados poetas, pensadores del terruño como Diego Coley, Pepe Rubio, Lucas Díaz, Salomón Simahan...

Todos pasaron el testimonio a los nuevos artistas, entre quienes sobresalen Gabriel Díaz Galván, Ciro Iriarte, Óscar López, María Ofelia Hernández, Chico Ramírez, Luis y Ramiro Fernández, Enrique Mercado, Carlos Dávila, Óscar Cardozo, José Coley, Tatiana Narváez, Arlis Ramos, Nicolás Marrugo, Juan Pablo Meza, Ever Ucros, Juan Carlos Coley, Marlin Severiche...

Entre ellos, hay también profesionales, profesores, maestros, estudiantes de artes escénicas, de diseño, de teatro, exalcaldes, escultores, pintores, músicos. La natural rivalidad entre generaciones obligó a los organizadores a establecer categorías de Cuadros tradicionales y Cuadros de actualidad.

Costumbrismo mestizo

Fue emocionante cuando los jóvenes de Galeras, a quienes la vieja guardia les entregó la antorcha que ha sostenido con tanto amor por mucho tiempo, se comprometieron a transitar la senda que conduce a París, a la Unesco, para que los cuadros vivos sean declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad. Un objetivo posible porque, para decirlo con Eduardo Serrano, no hay arte elitista y arte popular, ni arte urbano y arte de provincia. Solo arte.

A partir del Festival se vivió un renacimiento en la concepción y en la alegría de este quehacer estético. Fue una explosión de lo ancestral. Era el mismo arte de siempre que, por la vía del “costumbrismo mestizo”, se centró en usos y labores del hogar y del campo.

Fueron, desde entonces, como tallados de vida común y corriente. Es decir, el mundo antropocéntrico, plasmado por Da Vinci en el Hombre de Vitruvio. Entramos en el escenario de la libertad, plasmada por Miguel Ángel en las formas perfectas del David, como homenaje a su Florencia libre.

Contemplamos, asimismo, la imitación de La Piedad, exacta hasta en los pliegues insólitos del mármol de Carrara, y El Pajarero, tan delicado como una pastoral.

Muchos años hace que al lado del cuadro costumbrista se representó la Muerte de Sócrates, que más allá de la anécdota de la cicuta era una protesta de la cultura contra los abusos del poder.

Y en un salto hacia la posmodernidad, en Fragilidad, del profesor Cirio Iriarte, se insiste en la protesta contra el despotismo. Y, en un grito contra la pobreza, escenificó la frase del Cordobés “más cornada da el hambre”.

Unos pocos meses atrás, en la semana cultural, se montaron 40 cuadros en protesta contra la guerra, como lo hizo Botero en la serie contra las torturas de Abu Ghraib. Las representaciones de la Pasión de Cristo tienen la fuerza y el atrevimiento de Caravaggio.

Arte de todos los tiempos

No se trata, por supuesto, de comparar los grandes del arte con la profunda sencillez creativa de los galeranos. Solo insistimos en que los temas de la vida –amor, pasión, poder, lucha, esperanza, fe, eternidad– son los temas del arte en todos los tiempos.

Por ejemplo, recientemente ha irrumpido la muchachada con cuadros como Pecado original, de estirpe renacentista, o Todo para ellos, Nada para nosotros, con el que se enfrentó la insolencia de gastar en un espectáculo ajeno a nuestras tradiciones. Cómo no citar los que vimos esa noche: El amor en los tiempos sin luz; La cosecha y la representación más hermosa del romanticismo: Romeo y Julieta, los amantes eternos de Verona.

El Festival, desde sus inicios, ha tenido un presupuesto angosto que se nutre de los aportes del Fondo Mixto de Cultura de Sucre, del Ministerio de Cultura y, esencialmente, de la Alcaldía Municipal. Se subsidia el montaje de cada cuadro con 200.000 pesos en promedio y el premio al ganador no alcanza los dos millones de pesos. Se intenta ahora rediseñar la organización y gerenciarlo, para que responda a las expectativas que ha despertado este arte innovador, que merece ser retribuido.

Todo esto sucede en Galeras del Paraíso. Y lo hace el pueblo, que aprendió a expresarse en sus propios cuadros vivos. Es una obra colectiva de sin par belleza. Jorge Alí Triana, conmovido, preguntó: ¿quién hace los cuadros, por favor? A la manera de Fuente Ovejuna, todos a una contestaron: “Es el pueblo de Galeras, mi señor”.

Carlos Martínez Simahan
Especial para EL TIEMPO

Tomado del periódico El Tiempo, 25 de julio de 2014

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