Beatriz Gonzalez

Bucaramanga, Santander

Pintores

Figura Humana, Figura

Beatriz González

pintora

 
 


ENLACES INCLUIDOS

Hoja de vida Critica Enlaces  
Recuento

Recuento 1

Varios 
Marta Traba y varios  
Fausto Panesso  
María Teresa Guerrero: Colándose en la historia del arte, 1986
Luis Carlos Aljure: Beatriz pinta el color
Alvaro Robayo: Exposición Dolores  
Alvaro Burgos: La pintura por metros 
Ivonne Pini: Los suicidas del Sisga 
Ana María Escallón:  Un mérito sostenido 
Antonio Montaña: Patada en el trasero 
Javier Nieto: Columbarios del cementerio
 
Gustavo Cobo Borda: Beatriz Gonzalez: A más muerte,mayor arte 
La mirada desbordada 
Crítica incansable: por Jaime Andrés Monsalve 
Historia del país en caricaturas 
Una risa de 200 años 
El temperamento de Beatriz: Humberto Junca 
La retrospectiva es un examen de conciencia: Angélica Gallón Salazar 
Manuela Lopera: No deja de mirar 
Liliana López Zorzano: Los nexos de Beatriz González 
Años de Formación (Revista Arcadia - 2015 
Me Salva la autocrítica, por Alejandro Aguirre, Revista Diners


 
BLAA

ColArte

 
 


Beatriz pinta el dolor

por Luis Carlos Aljure

(exposición 2001, Museo del Siglo XIX)

La tragedia nacional sale de
los periódicos para convertirse en obra de arte.
Viudas de la guerra, predicadores asesinados por la guerrilla
y pescadores de cadáveres, son el eje de la nueva


LA PINTORA BEATRIZ GONZÁLEZ  conoce el lenguaje de la reportería, por eso tiene cajas y álbumes llenos de recortes de prensa que le sirven de punto de partida para sus obras. Desde los años sesenta, cuando realizó la serie de Los Suicidas del Sísga, ha metido su pincel en la realidad más cruda del país que últimamente la ha surtido de material inagotable de inspiración.

Sus selecciones de prensa agrupan imágenes de explosiones, pueblos arrasados, masacres multitudinarias, mujeres llorando en torno de un ataúd, cadáveres arrastrados por el río, y en medio de todo el caos la presencia de elementos singulares. La pintora destaca que entre las ímágenes .de pueblos en escombros es común ver, por ejemplo, una estufa de dos fogones tirada en el suelo, un par de latas y una silla rimax que ha sobrevívido a los ataques.

Del cúmulo de imágenes de destrucción y tragedia que registra la prensa nacional se ha alimentado el ingenio de Beatriz González para pintar los diez cuadros de Dolores, exposición que se podrá visitar hasta el 5 de diciembre en el Fondo Cultural Cafetero de Bogotá. La muestra, con algunas modificaciones en la selección, ha pasado por Barranquílla., Medellín, Cali y Buenos Aires (Argentína). La pintora bumanguesa no ha podido olvidar lo que dijo un niño en Barranquilla después de ver sus obras: "Temas muy tristes con colores muy bonitos". El niño tenía razón. Sus pinturas se siguen caracterizando por un colorido intenso, aun que en esta ocasión están dominadas por fondos oscuros, y los colores ya no son planos sino matizados. "Cuando hacía cosas más alegres la gente se divertía y nada más. Pero con estos temas dolorosos la recepción del público es impresionante".

Aunque han transcurrido varios meses desde el caso de los tres índigenistas estadounidenses asesinados por las Farc, la imagen de estos predicadores tendidos en el piso no se ha podido borrar del archivo mental de Beatriz González. En esta exposición les rinde un homenaje, los muestra en el suelo con el rostro cubíerto, y reproduce como símbolo de muerte una figura en forma de cruz que sale del vestido que tenía puesto una de las víctimas. Los tres también aparecen en otra pintura que servirá de base al próximo proyecto de la artista, que consiste en una instalación con papel de colgadura en el que se multiplican esta tres figuras. "Al entrar al cuarto la gente va a quedar asediada por la muerte, que es como estamos todos en Colombia". Beatriz González, curadora de las colecciones de arte e historia del Museo Nacional, está volviendo a la experímentacíón y a interesarse por los objetos, eso explica que en su agenda de trabajo figure una instalación más, que consiste en representar a los jóvenes asesinados por paramilitares en Naya (Cauca).

"La imagen de prensa me tiene que conmover. Entonces veo el lienzo vacío, cierro los ojos y nacen los colores que voy a utilizar". Hace poco fue ímpactada por una imagen que mostró la televisión en la que se veía a Consuelo Araújo Noguera sola, tirada en el suelo y rodeada de monte. Sin embargo, para que esta estampa sobrecogedora se convierta en una pintura, tendría que verla publicada en la prensa, "porque la televisión va más rápido que la realidad y se pierden muchos detalles en el dibujó. Ya tuvo una experiencia con su libreta de apuntes frente al televisor mientras seguía las sesiones de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, y no quiere volver a trabajar a un ritmo tan acelerado.

En la metodología de reportera de Beatriz González solamente la realidad colombiana tiene la facultad de convertirse en arte. "Tengo ese límite geográfico". Aunque vio con eI corazón contrito las escenas de las Torres Gemelas de Nueva York venirse abajo, y el ataque suicida contra el Pentágono en Washington, esas imágenes no se le presentaron en forma de pintura. En cambio, cuando se encontró con la fotografía de un pescador de cadáveres en un río de Tuluá, la recortó y la tomó como fuente de su cuadro EI buscador, en el que un hombre tienta Ias aguas con un palo en busca de cuerpos perdidos. "Este negocio de buscar cadáveres parece que se les dañó ahora, porque hay lugares a los que no llegan las autoridades para hacer el levantamiento y los cuerpos no se pueden identificar".

"La fiesta de Rufina terminó en tragediá", decía. algún titular de periódico, cuya fotografia acompañante se íncorporó a la obra de Beatriz Gonzá lez. Pero en ocasiones también un texto Ie hace pensar en una imagen, como ocurrió con esa noticia de una indígena que fue asesinada hace cuatro años en Antioquía mientras huía aterrada cargando un balde de agua. Cada foto que escoge es procesada y complementada por su arte, y ocasionalmente por el de Doris Salcedo, que ha tomado prestadas algunas imágenes del archivo trágico de Beatriz González. Empalízada, obra que muestra a una mujer ante una cerca y postrada sobre un ataúd, es la. imagen que la. artista quiere destacar como icono del dolor del país. Desde 1999 viene trabajando en este motivo femenino que se encuentra en varios de sus bocetos y pinturas más recientes.

A pintora, una de las pioneras del arte pop en el país, lleva muchos años alimentándose de la realidad nacional. En 1994 presentó el ciclo eI color de la muerte, basado en ahogados anónimos y cadáveres desconocidos. En 1997 pintó sobre el secuestro, materializado en el caso de los soldados de Las Delicias. Antes, su mira había apuntado al universo excesivo de los narcotraficantes, y su archivo de recortes da fe de que la. presidencia de Julio César Turbay (1978-1982) es el período mejor documentado de su colección de prensa. Beatriz González recuerda que al haber tomado al presidente como objeto de sus críticas, quienes nunca. faltaban a sus exposiciones eran los detectives enviados por eI régimen de turno. "La misión del arte no es hacer una denuncia si no dejar un testimonio, mostrar las mismas cosas de otra manera para que no se olviden. Por eso, cada vez que la realidad del país sorprende con una nueva noticia de dolor lo primero que la artista se pregunta es: Y ahora qué voy a pintar?

Tomado de la Revista Cromos No.4366, octubre 8 de 2001