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Teatro (Titeres)

Casa Teatrova

Casa Teatrova

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Grupo de teatro
 

Teatrova - El estado de las cosas
A ColArte

 

 


La casa del ritmo teatral celebra un aniversario más

 

La Casa Teatrova cumple 20 años de trabajo en el centro de Bogotá.

No es una obra de teatro pero sí una historia que sigue contando la gente de Teatrova. Su casa de artes, la que compraron hace 20 años en el centro de Bogotá, sigue siendo motivo de un litigio porque un vecino construyó una edificación al lado y quiso llevarse el muro. Llegó incluso con obreros para tumbarlo.

Después de cinco años de enredos jurídicos, la justicia falló a favor de Teatrova, pero el vecino insiste en aplicar nuevas normas y un proceso ha ido llevando a otro y otro.

Kadir Abdel Rahim Garzón, a cargo de la casa, es su defensor número uno. Y mientras lidia con abogado y juzgados, cuenta que su construcción data de 1890. En el 94, cuando la compraron, era una casa lote que adecuaron.

Sus vecinos cercanos son el Museo de Arte Moderno de Bogotá, la Biblioteca Nacional, los cines del centro, el parque de la Independencia, el Planetario Distrital, la plaza de toros, el teatro Jorge Eliécer Gaitán, la Cinemateca Distrital y varias universidades de la zona.

Público potencial hay, y con ganas de conocer los montajes de títeres del grupo, así como sus obras con actores.

“En la actualidad tenemos 120 títeres de distintas técnicas que utilizamos en nuestras obras. La relación con los títeres y de ellos con nosotros es de absoluta solidaridad, ya que trabajando juntos adquirimos la Casa Teatrova”, dice el bogotano Rahim Garzón.

Entre estos montajes (para títeres y actores) y escritos por el dramaturgo y fundador de Teatrova, Carlos Parada, están El Dorado colonizado, Estado de cosas, 24 kilates y Té con cucas, entre otras.

El grupo tiene 14 actores que trabajan en las mañanas de lunes a viernes. “Las obras comienzan por el planteamiento de problemas sociales del país. Cada una tiene una filosofía específica para nosotros con el proceso de improvisaciones. Hay montajes que se pueden tardar un año y otros, tres o cuatro meses. Y en todos se habla de historia, economía, lo social, los derechos fundamentales, los absurdos y las vanidades”, sigue.

Teatrova continúa su camino en su casa de la localidad Santafé, donde se instaló un grupo que nació en el colegio distrital Simón Rodríguez, de Bogotá, pensado para los hijos de los educadores del plantel.

“Carlos Parada creó allí una nueva forma de enseñar teatro, después de darse cuenta de que 45 minutos en cada salón no eran suficientes”, dice.

“Entonces se volvió un grupo independiente del colegio. Inicialmente hicimos títeres para adultos, con obras como Don Cristóbal y la señá Rosita, de Federico García Lorca; La seducción del Ángel de la Guarda, adaptación de un cuento del pintor Fernando Botero, y Las aventuras de Juan sin Miedo, recopilación de cuentos populares colombianos. Luego, ya hicimos un repertorio de títeres para todos los públicos”, comenta.

Hoy van por la ciudad y el país con cuatro montajes con actores e igual número de títeres. Y con todos los ánimos y la energía, porque recuerdan los días en que adquirieron la casa, en los que el primer año si no pagaban a tiempo la cuota acordada, debían pagar una multa por el mismo valor.

“Muchas veces teníamos la plata en el banco, completando la cuota, y no llevábamos lo del bus”, agrega Rahim Garzón.

Tomado del periódico El Tiempo, 9 de mayo de 2014  

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