Santiago Bernal

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El chelo como una paleta de colores

Santiago Bernal en el Festival de Música de Medellín

En su chelo, Santiago Bernal enfrentó el estilo romántico con el sonido del Barroco. Lo hizo en un video a través de la plataforma You Tube, motivado por una convocatoria para hacer parte de la orquesta del Festival de Verbier, en Suiza. El contenido audiovisual podía ser aficionado, pero la ejecución artística debía estar cercana a la perfección y en ella se debían por lo menos insinuar las bondades del intérprete.

Los requisitos para el video contemplaban seis fragmentos musicales de diferentes compositores y luego dos obras contrastantes del repertorio tradicional para chelo. Por un lado, Santiago Bernal escogió La Sarabanda de la Segunda Suite de Johann Sebastian Bach (1685-1750) para chelo solo, una pieza de gran elaboración y profundidad en la que se resaltan la polifonía y la riqueza armónica del autor. Y para hacerle contrapeso, optó por el Concierto para violonchelo y orquesta del compositor astro-húngaro Antonín Dvorak (1841-1904), quien se caracterizó por la elaboración de partituras llenas de carácter.

A la hora de grabar la audición, la concentración fue lo más importante para Santiago Bernal. Una vez memorizó las dos obras se dispuso a realizar el registro, en el que debía quedar clara la diferencia entre las intencionalidades de uno y otro compositor. Lo más complejo para el chelista colombiano fue que las tomas, de principio a fin, incluidos los fragmentos orquestales, debían hacerse sin detener la filmación y el producto final no podía tener cortes ni ediciones.

“Toda grabación tiene algo para mejorar, pero también cosas que sin pensar salieron mejor de lo planeado. Con el pasar de los meses hay cosas que haría diferente, pero de eso se trata hacer una grabación: es un registro del momento, de tu forma de pensar la música, y luego te das cuenta de que hay cosas que ves y piensas diferente a medida que creces y aprendes más”, asegura Santiago Bernal.

Empezó a tocar el violín cuando ingresó al Instituto Musical Diego Echavarría. Sin embargo, a los once años pidió cambio de instrumento y de una vez se inclinó por el chelo, motivado e inspirado por los chelistas de los grados superiores que sobresalían por su nivel musical y su pasión. Su primer profesor fue Ludmil Vassilev y a medida que vivía diferentes experiencias en orquestas sinfónicas y ensambles de cámara, se fue convenciendo de que su talento ya tenía una herramienta propia de desfogue.

“De ese colegio pasé a Eafit. En diciembre de este año finalizo mi pregrado de música allí. Debo decir que viví una experiencia realmente fructífera porque es una institución que brinda a sus estudiantes amplias posibilidades de desarrollo. Los proyectos de investigación y la promoción de la nueva generación de compositores colombianos son algunos de los fuertes del Departamento de Música de Eafit. Tener la oportunidad de estudiar y conocer músicos de la categoría de Gustavo Yepes, Mario Gómez Vignes o Blanca Uribe no tiene precio”, comenta Bernal, quien hace algunos meses tocó con la orquesta New World Symphony, bajo la dirección de Michael Tilson Thomas, y al lado del prestigioso solista Yo Yo Ma.

Luego de su aventura con la New World Symphony, Bernal se enrutó en la posibilidad de estar en el Festival de Verbier, un evento mundialmente conocido por el número de afamados solistas, cantantes y directores que asisten cada verano a Suiza. Además, el certamen tiene una destacada divulgación por internet y se transmite en vivo a través del canal Medici.tv.

“Los grandes músicos, pienso yo, son personas que vivieron y acumularon grandes cantidades de conocimiento producto de diferentes experiencias, conciertos, clases maestras y, sobre todo, de escuchar muchos músicos, tendencias e ideas frescas. Los festivales de música, como el de Verbier, son eventos que facilitan este tipo de intercambios. Todos los músicos que conozco aspiran a llegar a esta clase de encuentros para acumular experiencias musicales que se traducen en conocimiento”, dice el chelista, invitado especial este año al Festival Internacional de Música de Medellín, que finaliza hoy en la capital antioqueña.

Actualmente, Santiago Bernal toca un instrumento francés construido por Jean Plumerel. El chelo fue comprado por la Fundación SaludArte, patrocinadora oficial de la Academia Filarmónica de Medellín, a la que pertenece el chelista colombiano. Lo que más le llama la atención de su instrumento es que cada vez que lo tiene entre sus manos es capaz de convertirlo en una paleta de colores que llega hasta el corazón de los seres humanos. 

jpiedrahita@elespectador.com

Tomado del periódico El Espectador, 12 de septiembre de 2014