Santiago Uribe-Holguin

Bogota

Pintores

Figura Humana, Figura

Santiago Uribe-Holguin

pintor

 
 

`Las huellas de Santiago Uribe

Santiago Uribe-Holguín, pintor - fotografía por Olga Lucía JordánEn la casa del embajador de Francia, el pintor Santiago Uribe Holguín expone, solo por esta noche,16 obras de gran formato, de la serie Tras las huellas del tiempo, tal como el nuevo libro que presentará simultáneamente, patrocinado por Afin S.A. firma comisionista de Bolsa.

En la muestra figuran los temas que capturaron la atención del pintor durante 25 años: figuras griegas como los centauros, rostros de efebos y damas de la Roma antigua, bodegones que podrían ser de Pompeya, ángeles y arcángeles cargados de imaginación.

El artista parte de un principio: "Todos los temas en el arte son los mismos dice-, sólo que cada pintor los lleva a su mundo personal y todos nos acabamos inspirando unos en otros".

Los vínculos de Uribe Holguín con el arte, también vienen de familia: Este artista bogotano, de 46 años, es descendiente del pintor Paul Gauguin; pues su bisabuela, María, era hermana del famoso pintor.

Uribe Holguín publicó un libro, editado por El Áncora, que selecciona algunas de sus obras junto con registros fotográficos.

Tomado del periódico El Tiempo, 2 de diciembre de 2003

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Por eso se puede hablar aquí, realmente de Arte joven: tiene la fortaleza, la capacidad de aventura que hace del joven -conceptualmente lo válido del presente y la posibilidad del porvenir. La de Uribe-Holguín es una obra independiente y si se quiere sólitaria a fuerza de ser personal.

Antonio Montaña

Es pues un recuerdo de "construcción y desconstrucción" donde se cuelan huellas de formas geométricas. Es evidente que el silencio hace parte de una búsqueda por la armonía donde cada sensación permite un nuevo encuentro con esas superficies terrosas,; con esos símbolos..

como detenidos en la historia.

Ana María Escallón

Sus obras insinúan rastros de lo que ya ha sido y continúa viviendo en las marcas y signos  de los muros gastados por la histora:

Javier Gil

Las sutiles texturas arenosas de Santiago Uribe trazan azarosamente huellas primigenias; borradas por el tiempo, y que afloran de la tierra como resurgen de la Memoría.

Federica Palomero

Uribe-Holguín asumeun esfuerzo de recontextuálización que consiste en asumir el pasado como un manantial de posibilidades que, cómo tal, admitan actualizaciones. El proceso no deja de ser complejo ya que no es fácil usar códigos de ayer para decir cosas de hoy.

Victor Guedez

 Pero to más sobresaliente de éstas recreaciones es que Uribe Holguín no solo estudia la iconografía, sino que pinta

recordando la superficie de los. murales al fresco con toda la pátina del tiempo.

Germán Rubiano Caballero

Comentarios tomados del libro Santiago Uribe-Holguín, Tras las huellas del tiempo; Afin S.A.

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El `Nuevo mundo

Santiago Uribe-Holguín se autodefine como un "académico de la pintura". 

Pero está calificación, antes de limitar su oficio frente a la tela y el caballete le sirve de catapulta al artista para buscar su propia identidad dentro del arte colombiano.

Como resultado de esto, sumado a su labor más reciente, Holguín-Uribe presenta Nuevo mundo, exposición que se inaugura esta noche en la Fundación Santillana, de Bogotá.

"Son 13 obras, trabajadas en el último año, con la técnica del óleo sobre lienzo, en gran y mediano formato. Ahora siento que me muevo con mayor libertad en la tela", expresó el artista mientras terminaba de colgar los cuadros.

Con esta exhibición, el pintor bogotano deja atrás un periodo en el que trabajó la abstracción bajo la técnica del acrílico con arena.

Tomado del periódico El Tiempo, 2 de noviembre de 2006

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Santiago Uribe-Holguín expone su arte en la arena

en la Galería Arte Consultores

por Diego Guerrero

 

Un poco de polvo de piedra pómez, un tanto de arena, un añadido de aglutinante, algo de polvo de mármol y el ingrediente secreto.
Así prepara Santiago Uribe Holguín sus pinturas y sus lienzos para sus cuadros. No se trata de que emplee una receta sino que más bien experimenta para encontrar texturas en el material, que luego extiende en el lienzo, a veces como un constructor que levanta un muro.

Así crea cuadros que recuerdan paredes ajadas por  siglos que, para completar, pinta,incluso al fresco, logrando sensaciones de humedad.

Catorce de sus mas recientes obras se exponen en  Arte Consultores, de Bogotá. La mayoría, en un formato grande.

Las pinturas con óleo son a veces arenosas y más lisas en otras ocasiones. En muchos de los cuadros se ven signos y, en otros, arcos como de una ventana o de una puerta. De cerca pueden mostrar sus Cuarteados, una grieta acá, otra fisura más allá. Nada parece al azar. A veces las telas terminan en la basura porque brillan mucho o tienen demasiada arena. Por eso acepta que ha tenido que repetir muchas veces un cuadro para llegar al tono requerido o a la fisura buscada. "No es tirar arena a ver qué sale", dice.

Son abstractos, claro, pero se nota un esfuerzo en la composición. "Hay una lucha entre lo bruto de la materia contra la razón, pero también hay libertad. Doy un brochazo en algún lugar y hasta agredo la obra. Esto no es de tener afán, es de experimentar", explica.

Eso sí, le toca tener paciencia para encontrar el punto con el que se sienta satisfecho, pero para él es mejor eso a que pintar se le vuelva rutina. "Lo peor es trabajar por que es un oficio. Por eso, cuando hay una sensación de fracaso es fascinante, porque uno se plantea el reto de hacer las cosas bien. Hay que vivir con el placer de buscar".

Tomado del periódico El Tiempo, 7 de mayo de 2008

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Arenas de soledad

por Hollman Morales

Con su cara de ejecutivo bien, hablar nervioso, conciso y enredado, ávido de entregar frases inteligentes, elaboradas, este muchacho de apenas tres décadas respirando aires colombianos y europeos sorprende al espectador con una propuesta novedosa, válida, atractiva.

Lo que él llama técnica mixta sobre tela, es arena con emulsiones acrílicas, que suscita ganas de estar en la playa haciendo figuritas geométricas, pintadas con batido y raspado. De colores cálidos, de textura accidentada, sin ánimos perfeccionistas, Uribe Holguín juega con el abstracto y se divierte de lo lindo manejando tonalidades de ensueño, con flechas indicadoras, marcos de ventana, aros de olimpíada y figuras que a duras penas mantienen equilibrio o yacen en su pesadez como "aparatos especiales", según dicen quienes escriben acerca de lo que no conocen.

En la obra de Santiago hay algo que inquieta. Tal vez esa absurda sensación de vejez, de pared descascarada, de colores desteñidos, de recuerdos de infancia. Si usted permanece demasiado tiempo observando las arenas de Uribe Holguín, lo más seguro es que termine angustiado. ¿Por qué? Porque se llega a transportar el ánimo a un contexto de industria en el Caribe. Se siente el ruido de máquinas incomprensibles, se huele a petróleo, a grasa, a gas; se pega la ropa al cuerpo sudoroso; la arena se remonta a Barrancabermeja; es el caos, la opresión; lo mejor es huir de ese lugar, dejar las arenas tristes en su soledad.

Uribe Holguín, con sus apellidos burgueses a bordo, es serio y tímido. Asegura que un artista tiene que enterrarse y trabajar. No soy de salones ni me gusta ser "lagarto" ni buscar a quien "clavarle" mi obra. No busco a nadie. Inicialmente firmaba sólo con el Uribe, pero le salió un homónimo, incómodo porque le decían "por ahí vi una obra suya malísima", y tuvo que agregarle el Holguín, que además le da más caché.

Sin que él se lo proponga, obviamente. Si hay alguien desprendido de la gloria de los apellidos, es Santiago. Es artista porque siempre le llamó la atención, desde cuando estudiaba bachillerato en Madrid, España. Podría haber comenzado a crear desde niño, pero mi familia me obligó a terminar primero el bachillerato. Así que sólo hace diez años que me dedico a esta vaina.

Como todo ser humano, tiene sus aberraciones: Uno empieza a crear cuando se olvida de los demás. Pensar en si mismo es crear, dice hierático, a pesar de estar convencido de que el ser artista es un oficio más. Trabajo de las nueve de la mañana en adelante, hasta que quiero. De pronto paro. Hay días en los que no hago nada. Porque el arte no se mide por horas. Yo comienzo un cuadro y nunca sé cuando voy a terminarlo.

Negado radicalmente a hablar de su obra, sostiene que todo lo dicen mis cuadros. Lo que yo diga ni le quita ni le aporta nada a lo que creo. No tengo nada qué decir. Tampoco tiene idea de por qué gusta de los colores suaves ni sabe qué quiere decir con sus arenas (de pronto nada, anota), pero sí deja caer al descuido que mi obra es muy hispánica. Yo soy enemigo del arte conceptual. Un pañuelo pintado de rosado o un poste de rojo no me dicen nada. Yo fui académico y la obra me ha ido guiando. ¿Para dónde va? No sé, Sólo sé que hay dos clases de artistas: Los virtuosos, que son genios como artesanos, hacen cosas que no se sabe si son fotografías o cuadros. Y los que crean, son los otros. Considero que toda obra debe evolucionar y no seguir con lo mismo de hace diez años.

—Cíteme uno, Santiago. No doy nombres, porque no me gustan los enemigos, tg

Tomado de la Revista Cromos No. 3656, 16 de febrero de 1988

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La materia expresa su identidad

"Lo que más me interesa es la materia en sí misma", dice Santiago Uribe-Holguín, a propósito de las obras que creó para la muestra Superficies con memoria, que inaugurará el próximo jueves en el Museo de Artes Visuales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Para crear sus cuadros de gran tamaño, el artista bogotano mezcla arena, barnices y polvo de mármol y trabaja sobre las superficies de modo espontáneo, para que, como lo asegura, "sea siempre el material el que se exprese en su integridad, sin que yo lo controle ni le imprima formas predeterminadas".

Ese es uno de los cambios más significativos que se pueden ver en esta exposición con respecto a sus anteriores muestras, habitadas siempre por figuras geométricas o por paisajes figurativos.

En esta ocasión, las formas orgánicas y ambiguas cobran vida gracias á que Uribe-Holguín conoce y se apropia íntegramente de los materiales que emplea.

"Con estas obras establezco un diálogo experimental", sostiene el artista, ya que para darles vida respeta las cualidades y las calidades de la materia.

"De no ser así -añade-, el proceso de creación no sería gratificante, porque con la elaboración de cada uno, uno siente que va y vuelve del Olimpo".

Tomado del periódico El Tiempo, 22 de agosto de 2011

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Santiago Uribe-HolguinSantiago Uribe-Holguín ha mantenido, a lo largo de su carrera artística, una fascinación por las capas y por el proceso de desenterrarlas. En este último proceso creativo, deja atrás sus técnicas anteriores que combinaban óleos, arena y polvo de mármol, y en su lugar explora la relación entre la línea y el color exclusivamente a través del óleo tradicional. Mientras que anteriormente Uribe-Holguín buscaba las capas de abajo mediante la eliminación física de los elementos fabricados por él mismo, en esta obra revela las capas a través del uso estratégico del color.  Formas profundas y abstractas realizadas en colores intensos se unen de manera delicada para convertirse en lo que el crítico de arte Clive Bell hace años denominó como una “forma significante”. Para Bell, las formas dentro de una obra de arte pueden ser expresivas aunque completamente divorciadas de cualquier realidad reconocible. En el trabajo de Uribe-Holguín, la manera en que la línea y el color interactúan evoca una experiencia estética atemporal.  

Texto gentilmenbte suministrado por Beatriz Esguerra Art, 2017