Angel Loochkartt

Barranquilla, Atlantico

Pintores

Abstracto, Figura Humana

J

 

Angel Loochkartt

pintor


 

 
  Muchos Angeles, un solo creador (El Tiempo, 2016)    
       
       

Pintando la vida ....

En la aparente contradicción del título escogido por el artista para esta exposición retrospectiva se esconde una labor prolifera de intensidad poco frecuente en nuestro medio. 

Oleos, pasteles, dibujos, grabados en diversas técnicas. Los medios parecen no dar abasto al mundo de imágenes que surgen en torbellino, como una vitalidad efervescente y una sensibilidad alerta, como de instrumento bien templado que responde a la vibración de la vida misma.

MARIA ELVIRA IRIARTE -Pró¡esora - crítica 

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de LEONEL ESTRADA 

Hacía mucho no nos enfrentábamos a una obra de tanta aportación mágica y calidad artística. Puede ser que el espectador corriente no esté de acuerdo con algunos de sus planteamientos o temas, que le molesten "los hampones" de Loochkartt o el mundo del delito que busca expresar (casi explotar) y que nos presenta en óleos, dibujos y litografas. Puede ser que a muchos resulte inquietante y molesto el mirar este conjunto de obras atormentadas, pero no se puede ocultar que en estos cuadros hay algo fantasmagórico y hay un artista gestor que se mueve con todas las de la ley: creatividad, imaginación, dominio del oficio, colorido, etc... 

Para efectos de comprensión podemos ubicar esta obra entre el expresionismo y la nueva figuración, más precisamente se podría afirmar que esta pintura pertenece a los nuevos movimientos de la llamada "Heftige Melerei" y del "Heute" perturbadora agrupación de jóvenes artistas alemanes e italianos que en este momento se han tomado por asalto" a Nueva York. Pero vale aclarar que Angel Loochkartt no está ahí, inmiscuido y comprometido, por moda o porque ahora toque pintar de tal o cual manera. No; Loochkartt está ahí desde mucho antes, su visión y su sentir han sido siempre expresionistas; es un artista rebelde, agresivo con las formas y con el color, artista sensible a la tragedia humana, que mira con ojo sensibilizado el mundo del hampa, de los travestis, y toda la tragedia cotidiana. Un inconforme de todo esto, denunciante de la miseria que circunda. En ese mundo ha hecho y se ha movido su obra, pero lo fundamental es que ha logrado captar y convertir "ese lampen" en algo hechizado y misterioso. Con esa materia prima iconográfica nos presenta al hampón convertido en héroe trágico. Para hacer un análisis plástico de esta obra vale anotar que ella toma su fuerza expresiva en esa "tendencia asimétrica" que, como dice Gillo Dorfles, rige nuestra civilización. Asimetría que se denota con las formas, la textura y el color, que aparece expresada dentro de ritmos diagonales que hacen la composición dinámica y dramática. Asimetría de rostros, gestos, de miradas que se roban el interés de la obra. Cada cuadro de Loochkartt es un acontecimiento dinámico. 

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Firme en sus enunciados y en su evolución intrínseca, la labor de Loochkartt se gesta y consolida al margen del reclamismo; de pronto el acontecer artístico internacional pone de moda la neofiguración expresionista, que coincide con su obra, y este viraje hace que se fijen en ella. Lo exacto es aproximarse a la pintura de Angel Loochkartt interrogándose afondo sobre cuánto ésta anticipa cierto gusto y evaluar en qué grado tal presencia, más las modas, pone las bases para determinarlo. Se nos presenta entonces la oportunidad de reflexionar sobre la evolución individual, la del contexto propio y la del cosmopolita. Confrontándolas logramos deducir y reafirmar que en algunos casos, independientemente del apoyo social y de la situación geográfica, la intuición evolutiva del artista actúa con mayor rapidez, marcando el ritmo. 

Roma, marzo de 1986
SAMUEL MONTEALEGRE -Pintor y Crítico
 

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No hay duda que el pintor descubrió el único camino para manifestar el elocuente éxtasis de sus protagonistas. La solución radica en la expresividad de un trazo suelto y nervioso que no da tregua para la elaboración minuciosa del realista convencional. Todo lo contrario, su obra es muestra de un expresionismo emocional que se ubica especialmente en Alemania y nos llega desde las pinturas de Matías Grunewald (s. XVII), pasando por los rostros enmascarados de James Ensor y el colorido de Emil Nolde. Con ese expresionismo contundente se identifica la obra de Loochkartt. Sus rojos violentos y sus amarillos incandescentes son tan luminosos como el mismo sol y el mismo cielo, que se preña de jirones apasionados en cada atardecer tropical. 

EDUARDO MARCELES DACONTE -Escritor - crítico 

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Tal es el caso de la serie "Escalera arriba", que ha sido realizada en los últimos meses. Angel Loochkartt no tiene palabras suficientes para describir la extraña aparición que tuvo a comienzos del año en un hotel de Bogotá. Una figura femenina sui géneris invadió con su tremenda humanidad, su presencia estrafalaria y sus ademanes teatrales el "lobby" del hotel. Por lo menos así lo atestigua el artista. Una mole gigantesca de carne bien alimentada, envuelta en sedas y pieles, pletórica de joyas y afeites, se pavoneó durante varios días por aquella zona de circulación tan aparatosa como impersonal. Sobre la alfombra roja, en las escaleras o en el rellano, "Sibila" hizo gala de su poder y de su ociosidad. Loochkartt la siguió embelezado. A riesgo de ser confundido con un ladrón que estuviera pendiente de sus pasos, el artista la auscultó durante muchas horas. Al principio sin ayuda de papel y lápiz, luego, con la mayor desfachatez, haciendo apuntes en un cuaderno. "Sibila" .siempre lo miró con displicencia pero, tal vez, por Loochkartt (aunque él no lo crea) exageró los ademanes, Y jamás salió del hotel. 

GERM4N RUBIANO CABALLERO -Historiador y Crítico 

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La historia y el color de Roma en la obra de Angel Loochkartt 

Cuando Angel Loochkartt comenzó a pintar, en los años cincuenta, abstracción y figuración parecían irreconciliables. Querellas hubo entre los partidarios de una y otra tendencia, que trascendieron al gran público y se hicieron famosas. Hoy nadie se acuerda de ellas, en parte
porque se ha comprendido que entre las dos maneras de asumir y practicar el arte no hay las contradicciones que entonces se veían, pero, sobre todo, porque con el transcurso de los años se ha hecho absolutamente claro que en toda figuración hay diversos grados de abstracción, como bien lo prueba la obra que Monet realizó en su última etapa. 

La pintura de Loochkartt es un ejemplo de este enriquecedor y complejo juego de contrarios. La base temática de su arte es figurativa pero la fuerza de su tejido visual es abstracta. Esto ha sido así desde fines de los años setenta, que fue cuando se produjo el giro que definió de modo claro los parámetros de su trabajo actual. Desde entonces ha elaborado dos series que se complementan: fiestas de carnaval y ángeles lascivos.

ALVARO MEDINA -Crítico

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La delicadeza del claroscuro de Loochkartt obtenido en el tejido infinito de las líneas provee a la fantasía del observado el punto en el cual es imperceptible, invoca el misterioso mundo de las ilusiones y de las clásicas percepciones de lo onírico.

FEDERICO BROOK-ComisarioXIII Bienal de Venecia 

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Pintor poderoso, sumergido en la visión de un mundo a través del color, el barranquillero Loochkartt es verdaderamente la pasión de pintar. Expresionista sin más remedio, su obra constituye un ejemplo de lo que tantas veces se ha dicho teóricamente sobre este estilo que halló sus manifestaciones más típicas dentro del mundo germánico: que los sentimientos, fuerza motriz de la expresión, no sean sumergidos por la pintura ni representados por ella., sino que sean ella misma. También es ejemplar expresionista Loochkartt por la facilidad con que en los momentos de creación hace emerger lo patético, oscureciendo toda otra manifestación del alma. De ahí que casi necesariamente haya tenido que "caer" durante los últimos años en la pintura "alla prima" en lo que vemos más consecuente de su trabajo, porque pintar "alla prima" que, como es sabido, es una solución técnica apoyada en una habilidad de oficio que consiste en obtener el resultado que se busca sin ir más allá de un solo y definitivo toque de pincel, sin insistencias, capas sucesivas ni retoques. En otros pintores pintar así puede que sea una muestra de capacidad pictórica, de destreza; en los expresionistas no puede ser sino una necesidad técnica sin la cual los principios mismos del estilo no se hacen evidentes. Y la evidencia es una de las cosas que también hacen bueno el expresionismo. Ante la obra de Loochkartt se recuerda frecuentemente a Kokoschka, tanto por la manera como por la intención de agitar los movimientos de inspiración; y a Ensor y a Solano, por el afán de penetrar con cierta obsesión en mundos de apariencia alegre. En los más recientes años son para Loochkartt el de los "Congos" costeños y el de los "travestis" bogotanos, que se presentan a maravilla para sus masas de color disonante y su movimiento tembloroso. Como Weininger, este buen pintor barranquillero parece sentir la pasión y la "alegría triste" por el caos. 

F. GIL TOVAR -Profesor y Creativo 

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Es difícil imaginar un lenguaje distinto al de Angel Loochkartt para lograr una más brillante representación del tema de los "travestis ". 

Con una gama rica de color aplicado espesamente, Loochkartt exige a la materia que haga llegar hasta los sentidos el aire funambulesco, malsano, de estos personajes que nutren la noche capitalina, con un margen de indignidad asumida en nombre de la libertad y la revolución sexual operada por el siglo. 

En esta exposición vemos a Loochkartt en un momento de especial brillantez. En perfecto dominio de sus medios, de su talento plástico y de su temática. Su curiosidad ante los tipos y personajes excéntricos, que empezara con "Sibila"; su deseo de absorber a América como luz y color, que continúa en  "LosCongos"; concurren solidariamente, se perfeccionan y encuentran su verdadero clímax en este narcisista y adornado mundo de los "travestis"; que se esfuerzan en vivir, a través de la estupenda paleta de Loochkartt, su descalificación .social como desafio. 

MARIO RIVERO -Poeta Crítico 

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Las obras de Angel Loochkartt pregonan su apasionada vocación de artista con un singular lenguaje plástico en la máspura y ortodoxa línea del Expresionismo, manifestado de una manera vigorosa en firmes trazos que recortan la imagen para acentuar carácter simbólico o emotivo en su deseo ferviente de penetrar más hondo en busca de otra belleza, más espiritual, o las cosas que existen debajo o la tangible común supeficie.   Belleza que a veces es reemplazada por la intensidad de  unos blancos espacios, con gruesa materia intencionada donde los sordos colores y los objetos o de las ,figurasadquieren un dramático contraste. Los esquemas son simples. sobrios, exentos de retórica. El color es simbólico y por lo tanto sujeto a la intencionalidad de la obra. Angel Loochkartt hace una pintura choque. 

LUIS GONZALEZ ROBLES - Crítico

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La obra artística de Loochkartt nace entonces de su irrefrenable necesidad de expresión, que él ha convertido en testimonio de sus vivencias. Sus obras menos destacadas (o menos expresivas) acaso tengan que ver con un exceso de intelectualización, que desvirtúa su primaria explosión lírica. Y entonces diríamos que el trabajo de este artista no ha sido indiferente a las realidades concretas. Todo lo contrario. Su testimonio creativo está escrito en su propia vida, que él ha dejado fluir hallando en su enorme torrente legítima expresión de esta Colombia en su contorno provinciano, su lumpesco urbano y el subrealismo de su cotidianidad. Pero además su arte es una fiesta, porque el goce y el placer que propone su frenética temática también son las armas de su propio trabajo. 

ARMANDO SILVA TELLEZ- Profesor - Semiólogo

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Loochkartt, un Angel que cae con el carnaval

El pintor barranquillero es el personaje homenajeado de la séptima versión del Carnaval de las Artes. En el Teatro Amira de la Rosa se verán las obras que ha dedicado a la principal festividad del Atlántico.AS ARTES

por Melissa Serrato Ramírez

Ángel Loochkartt confiesa que se asusta cuando lo llaman por su nombre. Es que la figura del ángel celestial, casto y perfecto de la tradición cristiana le pesa mucho sobre los hombros; por eso -a pesar de que es católico y creyente por convicción-, dice sentirse más identificado con los ángeles de la tradición del Islam.

Angel Loochkartt, pintor"Ellos son como uno -afirma-, pues en los orígenes de la creación, cuando estaban separando el bien del mal, un grupo de ellos dijo: Estamos indecisos, así que mejor vamos a esperar a que se dé todo y ahí sí miramos hacia dónde nos vamos. Entonces, cogieron un espacio del cosmos, trazaron una línea y se sentaron a esperar qué pasaba abajo".

Eso sí, Loochkartt aclara que no se trata solo de una metáfora que aplique a su vida personal, sino que a lo largo de su trayectoria artística, los alados seres han estado presentes en su vocación de pintor, "a veces desde la orilla de la bondad y otras... no tanto", según él.

Su historia con ellos se puede rastrear desde que era un estudiante en la Academia de Bellas Artes de Roma, a finales de los años cincuenta, y todo lo que veía a su alrededor era la pintura del Renacimiento con esos rostros inmaculados y cándidos de miles de querubines. Entonces se le metió en la cabeza que algún día tenía que hacer una serie con ellos, pero con un toque personal. Así fue como dejó en el lienzo a unas criaturas mundanas y prosaicas que "sin perder su condición de ángeles se mezclaban con los otros y hacían cosas de la vida cotidiana: conversaban, bailaban y comían", recuerda.

Ese tránsito entre lo sagrado y lo profano le dio pie a otras series en las que trabajó después sobre los oficios habituales de la gente y los personajes de la calle: hampones, prostitutas, travestís, fangueros, vagabundos y las recordadas malsentadas, que, como él mismo indica, son "mujeres que no dejan nada o casi nada a la imaginación".

Pero el tema de los ángeles siempre volvía a aparecer en sus figuras. Según él, porque los pintaba desnudos, "y nada más erótico que la contemplación de un cuerpo bello", añade. Así que poco a poco se fue zafando, les quitó el aura sacra y pintó incansablemente mujeres, hasta que llegó una de sus más logradas series: la de escenas lésbicas protagonizadas por damas etruscas.

Desde entonces, Loochkartt va en mayúsculas cuando se escribe sobre pintores dedicados al arte erótico, pues de sus composiciones emanan fuerzas ingobernables que asaltan y dejan a merced del deseo a sus personajes. "No es que yo haya buscado pintar eróticamente -aclara él-, sino que el erotismo está siempre presente en la vida y, en algún momento, lo que yo hice fue plasmar en mis pinturas las imágenes de cómo sería una u otra persona en sus comportamientos eróticos. Podría decírse que eran una especie de fantasía. Fantasías que para mí, seguían teniendo ciertas formas de ángeles".

Sin embargo, ésos ángeles tentadores, que con el tiempo fueron perdiendo las alas y volviéndose más terrenales nunca le dieron problemas, a pesar de que cuando los exponía, sí se hablaba de ellos con un cierto tono polémico. En cambio, curiosamente fue la más inocente de las investigaciones pictóricas la que le provocó una afrenta con el clero.

En una ocasión quedó fascinado con unas pinturas de ángeles que se encuentran en la iglesia de Sopó y empezó a averiguar por el origen de esos óleos, que eran anónimos. "Pero fue muy difícil -cuenta- porque el cura era muy celoso y ni siquiera me dejó bajar los cuadros para tomarles fotografías y hasta me expulsó en una ocasión de la iglesia, porque entré con unos amigos italianos para mostrarles las pinturas y él paró la misa y dijo: el señor que está interrumpiendo la eucaristía, que se salga, y me botaron como si fuera el demonio en persona y yo con el más santo de los propósitos".

Entre risas cuenta que eso no es nada, porque en el Carnaval de Barranquilla, en el de su tierra, es cuando de verdad podrían tener motivo para expulsarlo. "No es lo que uno haga o deje de hacer", responde cuando se le pregunta si es que se convierte en una suerte de ángel caído cuando está allá. Entonces se queda pensativo y aclara más bien que "es el hecho de disfrutar, de tener en la piel el sentimiento festivo".

Lo cual él traduce como la posibilidad de vivir por un momento o por unos días en otra realidad, "donde la informalidad, la risa, la mofa, el desenfado, la tomadura de pelo y cierta actitud juguetona infantü son los protagonistas, en vez de la seriedad y el acartonamiento que Uegan con la adultez".

Precisamente, al carnaval le debe una gran parte de su producción artística, pues frente al caballete, así sea en su estudio al norte de Bogotá, rememora y recrea las escenas de esa fiesta. De hecho, en sus cuadros abimdan las marimondas, los conguitos, las carrozas y las máscaras de animales que evocan las coloridas herencias africanas.

Pura imaginería

"Desde mi niñez he vivido los carnavales, he visto todos esos disfraces, danzas y, más que nada, toda esa imaginería", subraya Loochkartt y cuando lo dice, hace un especial énfasis, casi reverente, cuando menciona la imaginería. Entonces, se apresura a explicar que ella ha sido la mejor de sus musas, la que lo mantiene vital, hoy todavía con los pinceles en la mano, cuando está a punto de ajustar los 80 años de vida.

Es más, al carnaval le debe uno de los personajes emblemáticos de su obra: La Pepita, que surgió en 1962, cuando pintaba un desfile del carnaval y decidió que ella nacería en una carroza y siendo adulta. "Ese cuadro donde se da a luz La Pepita, se ve ella toda embriagada y desparpajada, con la euforia del carnaval. Como si estuviera destinada a vivir una vida festiva".

Sin embargo, allí no se detiene la historia de ese particular personaje, Loochkartt creó toda una ficción, pues ella va en un proceso involutivo; es decir, a medida que pasa el tiempo se hace niña y al llegar a la infancia, muere en una magnolia, que es su ataúd. Además, todos los años le hace un retrato y le celebra el cumpleaños con las amigas: Lulú, La Pirulí y Talula. También la ha pintado comiendo marañones, elevando cometa, jugando al yo-yo, al bülar y al trompo, pasando vacaciones en Rusia, en compañía de Ciro, el gato, y tocando la flauta, de la que sale un búho.

Todo ese desborde de imaginación, de reverencia y adoración al carnaval fue justamente lo que llevó a Heriberto Fiorillo, director del Carnaval de las artes, a escoger a Loochkartt como el artista al que le rendiría homenaje en esta séptima versión.

"Estábamos en mora de hacérselo -comenta Fiorillo-. Por un lado, porque es uno de los miembros más jóvenes del grupo de Barranquilla, pero, más que nada, porque es un artista que ha dedicado mucho de su obra al carnaval". Esos son los motivos por los que el teatro Amira de la Rosa se vestirá de Loochkartt durante el evento.

Por su parte, este pintor asegura que cuando recibió la noticia de FioriUo, sintió que se trataba de "algo mágico, porque no es que yo o mi obra hagamos parte del carnaval, sino que el carnaval hace parte de nosotros, del mismo modo, como me sucedió con La Cueva, porque con eUos sucedía algo muy extraño: se entraba, pero ya nunca más se saha de ahí".

De los días junto al célebre grupo de Barranquilla, Loochkartt no puede citar ninguno de los temas sobre los que conversó con sus contertulios, entre los que se cuentan Alejandro Obregón, Alfonso Fuenmayor, Germán Vargas y Alvaro Cepeda Zamudio; sobre todo porque se vinculó a La Cueva siendo todavía un estudiante de Bellas Artes que "escuchaba más que debatía". Aunque, recuerda que sintió que lo habían integrado plenamente cuando le entregaron "un casillero etílico con Have personal. Cada uno tenía en su locker su botella de whisky, de ginebra, de vodka, con sus vasos y copas, y le ponían una marca en la botella si es que uno no se la acababa".

Así, Loochkartt se ganó este homenaje y, desde hoy, que arranca el Carnaval de las artes, tiene lista una máscara de diablo, para usarla allí, como ya es costumbre, porque, como los ángeles del Islam, no logra situarse todavía en vino u otro bando.

Tomado del periódico El Tiempo, 24 de enero de 2013 


Angel Loochkartt


 

Pinto para ser libre, es decir, para no estar solo. Para compartir mi respiración y mi huella dactilar, mi taquicardia. Y para continuar pegado a mi sombra. Hay que buscar adentro. No es posible buscar afuera, imitar arquetipos. La obra impuesta por lo establecido, que pinta el rostro del presente, desaparece con él. Pintar es un acto natural, un placer, un estado de gracia.

 

 

Loochkartt ha tenido el privilegio de beber en la fuente de la eterna juventud y lo demuestra con sus pinturas de los últimos años donde la fuerza expresiva y erótica se reproduce como una tormenta tropical.

 

Uno de los grandes de la nueva figuración, De Kooning, a quien Loochkartt admira con mucha devoción, descubrió las formas flotantes y deformes que acompañan su pintura cuando observaba a los buscadores de moluscos que introducían sus cuerpos en la resaca y se deformaban flotantes con sus respectivas sombras sobre la espuma del mar.

 

Loochkartt, el marinero, percibió que la energía y los fantasmas del mar podían capturarse en la expresión pictórica. Una vez terminados sus estudios en  La Escuela de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, con el patrocinio y  complicidad de José Ángel, su padre, acólito de sus sueños, se embarcó hacia Europa en el Marco Polo. Cuatro veces, en diferentes períodos de su eterna juventud, ha realizado el viaje de retorno acompañado de la calma y la furia de Poseidón cuando abraza las olas y se transforma en tormenta tropical.

 

Las formas artísticas expresionistas son intensas, no pueden ser gratuitas porque se convertirían en una mezquindad. La obra de un artista, su estilo, surge de una tensión, es su vida interior expresada en formas tan naturales como el aroma de un amor.

 

Las formas expresionistas de Loochkartt, abstractas y figurativas, cuando son pintadas alla prima, se caracterizan por las deformaciones y las pinceladas rápidas y sueltas que captan, sin bocetación ni premeditación alguna y con una gran potencia expresiva, emociones, movimientos, miradas, gestos.

 

Cuando no trabaja alla prima, la pincelada es calmada, la tensión es menor, el resultado es como el mar en calma o el de un cuerpo exhausto que solo espera una mirada para encender el fuego interno.

 

Como buen noctámbulo, Loochkartt avanza por las profundidades de la noche y  llena sus lienzos de estrellas mundanas que exhiben sus rostros mutantes y su espíritu andrógino. Loochkartt, felino y ave de presa, divisa a sus víctimas con mirada certera, las captura, les extrae el espíritu. . .

 

Los travestis y Las prostis son series reiterativas del espíritu nocturno con su carga de erotismo, sufrimiento, maldad y bondad. Los travestis son ángeles andróginos que viven su feminidad y extraen a los hombres gotas de sudor y hombría. En entrevista concedida al periodista Ricardo Rondón del diario El Espacio dijo: “El travesti es una luciérnaga de la noche, es el actor más rápido y fulgurante que anima la sombra; actúa y seduce y cambia permanentemente sus libretos; es la más viva aventura. Los he tomado de la escena de la noche y tengo una percepción plástica sobre ellos. Son seres con una fuerza mundana llena de garbo, de malicia, de gracia, y de un sentido que posiblemente perdió la mujer: su desparpajo, su plante, sus gestos y su energía seductora”.

 

Loochkartt emana sabiduría con su verbo, es muy respetuoso del trabajo de los demás y siempre busca el momento preciso para descubrir el diamante inmerso en el caos. Toda la pintura le parece maravillosa y recuerda a Caravaggio, que le regaló la sombra a la luz; los escorzos del Tintoretto; la versatilidad y el color de Giuseppe Ribera; la alegría de vivir de su maestro Franco Gentilini, de quien heredó el placer de pintar las patinas y texturas de las superficies de catedrales y monumentos históricos acariciadas por el tiempo; los retratos de Fran Hals; las transparencias y los azules de Fra Angelico; Masaccio y sus aplicaciones de la perspectiva de Brunelleschi; la anatomía de Pollaiolo; y Andrea Mantegna, Luca Signorelli, Miguel Ángel, da Vinci.

 

De los artistas latinoamericanos respeta a los muralistas mexicanos, Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. De los colombianos a David Manzur, Mario Roldán, Leonel Góngora y Pedro Alcántara Herrán.

 

Hay miradas que ven la obra de los artistas desde otra óptica. Nadie puede quitarle a otro el derecho a opinar. Sin embargo Loochkartt considera que la mayoría de las veces algunas miradas han leído con superficialidad la obra de los muralistas mexicanos a quienes han considerado como servidores de una causa política sin percibir las calidades plásticas, el contexto histórico y el mundo interior del artista.

 

Ángel Loochkartt, Carlos Granada y Leonel Góngora, mosqueteros del neo expresionismo criollo, en mayo de 1989, dirigieron una carta a las señoras Lina Espitaleta de Villegas y Carolina Ponce de León, curadoras de una fallida exposición en la que deseaban mostrar una versión del expresionismo colombiano. La carta decía así:

 

“No somos una versión del expresionismo sino los representantes del mismo.

En el país ha existido siempre una carencia de análisis e investigación sobre los procesos artísticos, razón por la cual no se ha podido contextualizar el movimiento expresionista y sus proyecciones en la estética y la cultura de nuestro medio.

 

Despierta nuestra curiosidad quién va a llevar la pauta del  concepto documental, para que sea rigurosa y exhaustiva, ya que por nuestra experiencia en el medio en que vivimos, surgen expertos de la noche a la mañana y así se quedan, pues el conocimiento o la obra que los avale en la materia que los identifica, es lo de menos, en este paraíso del nepotismo y de las influencias. La constante expresionista siempre ha buscado la autenticidad.

 

De ahí su posición filosófica ante una ética y un estilo secular, humanista, creador de grandes controversias y blanco de persecuciones y censuras.

 

Siempre ha sido anti institucional, antisocial, crítico de los formalismos en sus comportamientos hipócritas y arribistas. Ha sido la vanguardia aunque los últimos en enterarse de esto sean los burócratas, los académicos que manejan los oficialismos, o los políticos de turno, o los comerciantes tiburones que siempre han existido y que cuando comienzan a oler un buen margen de lucro promocionan la obviedad existente entre la incipiente y primitiva sociedad de consumo que no crea nada nuevo e imita mal los modelos extranjeros”.

 

Sobre el análisis plástico de la obra de Loochkartt Leonel Estrada escribe: “Toma su fuerza expresiva  de la asimetría que aparece expresada dentro de ritmos diagonales que hace la composición dinámica y dramática. Cada obra de Loochkartt es un acontecimiento dinámico”.

 

Su amigo, residente en Roma, el artista Samuel Montealegre escribió en 1986: ... “El núcleo central de la obra de Loochkartt, en sentido ideológico, está conformado por un anarquismo individualista: el defiende con tenacidad cuanto es libertad, y al transgredir le otorga, para compensar la represión social, un espacio a través del arte.

 

La pintura de Ángel Loochkartt se enlaza en realidad con el barroco latinoamericano y deriva estímulos de lo popular y del folclor colombiano. En el último caso basta mencionar lo más evidente, Los Congos, comparsa del Carnaval de Barranquilla, su ciudad.

 

Pero más que conexiones temáticas y lingüísticas, son vivencias: en nuestro barroco se producen desacomplejadas fusiones culturales, en lo popular emerge la frescura del sentir y en cierto folclor la sexualidad se vuelve provocante sensualidad. Elementos que son el mismo Loochkartt.

 

En Europa, la anarquía encuentra desde 1916, y por algunos años, la misma expresión artística en el movimiento Dada, en el cual la provocación es el arma más certera.

 

Es necesario expresar que la espontaneidad del objeto dadaísta está compensado por una fuerte estructura ideativa y que solo de tal modo combate con eficacia. En años recientes esta actitud ha querido ser adoptada, sin causticidad, enfatizando más en la forma.

 

En cambio la anarquía que artísticamente propone Loochkartt no consiste en retrogresión al Dada con el ready made y el desplante, sino en una pintura que combate el prejuicio con contrapuntos cromáticos: en amplias zonas de colores fríos (azules, verdes, tierras...) vibran pinceladas de colores cálidos (rojos, amarillos, anaranjados...) y, a veces, hay centellas de luz pura (blanco)”.

 

Hay miradas que ven la obra de los artistas desde otra óptica. Nadie puede quitarle a otro el derecho a opinar.

 

Sin embargo Loochkartt considera que la mayoría de las veces algunas miradas han leído con superficialidad la obra de los muralistas mexicanos a quienes han considerado como servidores de una causa política sin percibir las calidades plásticas, el contexto histórico y el mundo interior del artista.

 

Tomado de http://revistaojos.com/angelerotico.html  , 2016