Nadin Ospina

Bogota

Pintores

Figura

Nad�n Ospina

http://www.nadinospina.com/ 

pintor, escultor

 
ENLACES INCLUIDOS

 

 
  AUTOR TITULO
Eduardo Serrano La Obra de Nadín Ospina
Javier Gil La Instalación como Templo
Javier Gil La Simulación de Nadin y Simpson
Carolina Ponce de León Precolombino Post Moderno
Alvaro Medina La Instalación como Templo
Alvaro Medina Antropófago Cultural
  Alvaro Medina Proyecto Estrellas de Piedra
  Varios Crítica
  Ana María Durán Colombialand se toma París
  Alvaro Medina Mefistófeles y Fausto - Nadín Ospina y Carlos Salas
  Nadín Ospina   Elizabeth Jimenez Nadín Ospina y su máquina de sueños
     
     
  Regresoa recuentoNadínOspina
     
 
 
   

CRITICA (p�gina 6)

Antrop�gafo Cultural 

por Alvaro Medina

Nad�n Ospina es un gran antrop�fago cultural. La idea de la antropofagia cultural fue planteada por primera vez, en un manifiesto de 1928 por el poeta brasile�o Oswald de Andrade. Setenta a�os despu�s, el asunto sigue teniendo vigencia, al punto que va a ser debatido en un foro de la pr�xima Bienal de Sao Paulo. En teor�a consiste b�sicamente en la propuesta de devorar culturas ajenas, asimilarlas como un alimento y volverlas sangre, carne y hueso propios.

El manifiesto de Oswald de Andrade sigue seduciendo, lo cual es comprensible en pa�ses j�venes sin una larga tradici�n cultural, o con una tradici�n que a�n no ha sido incorporada plenamente al acervo contempor�neo. En el caso de Ospina debemos considerar que, as� como Picasso devor� las tallas primitivas de Africa y Ocean�a para producir Picassos, el colombiano devora iconos de horizontes diferentes para convertirlos en Ospinas.

Picasso beb�a en una sola fuente, mientras Ospina bebe simult�neamente en dos, que cruza para producir una imagen mestiza. En la mayor parte de los trabajos tridimensionales que �ste ha realizado en los �ltimos cinco a�os, la primera fuente es precolombina, no importa del �rea colombiana, peruana, ecuatoriana o mexicana.

En el caso de Urnas, el elemento precolombino es la vasija funeraria de la regi�n de Tamalameque, al norte de Colombia. Las urnas aut�nticas son de buen tama�o y tienen en la tapa, coronando el conjunto, la figura de un cham�n. Pues bien, Ospina reemplaza el cham�n por un personaje de Disney, personaje que en otra obra descansa sobre la espalda y aparta del suelo tanto la cabeza como las piernas, asumiendo la pose caracter�stica del Chac-Mool Mayatolteca.

Mestizaje o hibridaci�n, la actitud del joven artista es la de un antrop�fago cultural que logra convencer porque, una vez consumado el matrimonio de iconos, le encarga a un fabricante de falsos precolombinos la realizaci�n de la pieza cer�mica. Se trata de artesanos que imitan a la perfecci�n el modelado, el color, la textura e incluso el alma de la cultura espec�fica que Ospina ha devorado para la ocasi�n. La obra adquiere de este modo una fuerza conceptual inusitada y una consistencia visual placentera.

Catador de iconos y est�ticas, Ospina ha incursionado recientemente en la pintura, encarg�ndole a pintores de buen meter acad�mico la tarea de plasmar en el lienzo las im�genes que �l concibe. Es as� que dos personajes de Disney copulan dentro de la tradici�n de una cultura que estuvo asentada entre el Ecuador y Colombia, denominada La Tolita-Tumaco, cuyas im�genes son altamente apreciadas.

En Ospina hay un gran sentido del humor y un gran sentido del arte. Su obra concilia el presente y el pasado que tanto incomodaba hasta hace relativamente pocos a�os a pintores y escultores, al punto de ser despreciados e incluso negado. Algo nuevo comienza a surgir entonces, porque Nad�n Ospina se ha dedicado a devorar deliciosamente, relami�ndose a gusto.

Alvaro Medina

Cat�logo de la Feria Internacional de Arte de Nueva York. 1998

 

Tomado del Folleto: Nad�n Ospina - Trayectos visibles
Museo de Arte de Pereira 
Impresi�n - Escala

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Nad�n Ospina mira a oriente

por Mar�a Cristina Pignalosa,
redactora de El Tiempo

La obra de Nad�n Ospina reitera c�mo expresiones precolombinas, asi�ticas y orientales, han inundado el mundo contempor�neo y se han filtrado en la cultura popular. Asegura que su trabajo m�s reciente, El ojo del tigre: "In daga, desde un punto de vista est�tico, en el universo de la imagen migratoria y sus singulares efectos. Poniendo de presente la complejidad en el discernimiento de las identidades y aproxim�ndose a nuevas formas culturales contempor�neas".

Seg�n Ospina: "Las similitudes est�ticas y t�cnicas de culturas precolombinas y asi�ticas solo pueden explicarse por la existencia de relaciones transpac�ficas. Algunos ejemplos de las muchas `coincidencias entre nuestro continente y oriente son la cer�mica Valdivia (3.000 a.C.), directamente relacionada con el arte de la cultura Jomon del Jap�n (3.500 a.C.- 2.500 a. C.); el arte de la cultura Tumaco-La Tolita, que incluy� a partir del 200 a.C. fenotipos claramente orientales, etc".

La muestra incluye una instalaci�n multimedia, dos instalaciones de v�deo y un performance que se presentar� solo hoy, a las 7 p.m. Ser� una puesta en escena del aria central de la �pera Madame Butterjly de Giacomo Puccini, in terpretada por la soprano colombiana Adriana Patricia Herrera, quien estar� caracterizada como una figura de c�mic japon�s; "una geisha futurista".

Las pinturas que conforman la obra de Ospina fueron ejecutadas por otro artista. Con esto, pretende quitar la carga de importancia sobre quien ejecute el trabajo y demostrar c�mo el gestor de un proyecto sigue siendo su autor.

Tomado del peri�dico El Tiempo, 22 de agosto de 2003

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La obra de Nad�n Ospina en el Instituto Cervantes de Par�s 

`Colombialand se toma Par�s 

por Ana Mar�a Dur�n

El artista colombiano llev� su obra, que no solo refleja una nueva etapa en creaciones anteriores, sino que critica duramente la pol�tica de la empresa Lego.

Un cham�n lleno de plumas y amuletos, una guerrillera joven y atractiva, un secuestrado rodeado de animales salvajes y hasta el presidente �lvaro Uribe V�lez llegaron a Par�s la semana pasada, subieron por los Campos El�seos, una de las avenidas m�s concurridas a importantes de la Ciudad de la Luz, y, sin preguntar, se instalaron en la sala principal del Instituto Cervantes.

Estos personajes, junto a muchos otros, son hoy los protagonistas del �ltimo trabajo del artista colombiano Nad�n Ospina, en una exposici�n que combina figuras pl�sticas, pinturas y video, buscando crear una conciencia cr�tica y acertada de la imagen de Colombia en el escenario contempor�neo actual.

La inquietud de Ospina parte de una situaci�n real y cotidiana con su peque�a hija, a la que hace algunos a�os le compr� una caja de juguetes Lego de una serie titulada Aventureros, en la que un detective y arque�logo extranjeros viajan a un lugar ex�tico llamado Am�rica Latina, donde solo encuentran ara�as, alacranes, ind�genas malvados y hombres sucios con cicatrices, armados con cuchillos y pistolas.

Partiendo de esta experiencia, el artista quiso entonces hacer visible la supuesta inocencia de los juguetes, objetos supuestamente pedag�gicos e inocentes. "A trav�s de las r�plicas de las piezas agrandadas de la serie de Lego pongo en evidencia de manera muy directa la no ingenuidad del juguete, junto a su carga ideol�gica y pol�tica", asegura Ospina junto a la imagen del colorido cham�n.

Asimismo, el artista a�adi� guerrilleros, malandros y narcotraficantes para armar un retrato m�s completo del trabajo que la compa��a danesa produjo hace algunos a�os. Y aunque para trabajar a partir de estas figuras, Ospina no tuvo que -pedir ning�n tipo de permiso ni dar aviso, s� considera interesante y motivante buscar la manera de que ellos mismos le den una respuesta frente a su propuesta.

"Ser�a muy importante una co frontaci�n con la compa��a de juguetes. Yo pido una explicaci�n o una aclaraci�n. A trav�s de mi trabajo estoy haciendo una denuncia muy clara y espec�fica; y aunque ellos mismos retiraron la edici�n del mercado, la serie Aventureros todav�a se puede encontrar como un stock de colecci�n", asegura el artista con seriedad.

ENERG�A IMAGINARIA DELJUEGO

A trav�s de Colombialand, Ospina logra mezclar una vez m�s im�genes de dise�o popular junto al arte contempor�neo. Bien lo hizo a�os antes con las muy recordadas figuras de Mickey Mouse, Pato Donald y Bart Simpson combin�ndolas con estatuillas precolombinas.

Para Bernard Marcad�, escritor franc�s y gran conocedor del desarrollo art�stico de Ospina durante los �ltimos a�os, el trabajo del colombiano muestra una realidad de la imagen reconociendo al presidente, al secuestrado, al violento. "Lo interesante es que a pesar de que su trabajo est� dirigido al p�blico colombiano, �ste aplica de igual manera para un p�blico universal. Su obra funciona universalmente pero partiendo de una realidad espec�fica: la colombiana".

Christopher Paschall, curador y organizador de Colombialand, asegura la importancia de llevar exposiciones como �stas al exterior en momentos en que el fen�meno "Ingrid" se ha convertido en la �nica imagen de Colombia ante el mundo, especialmente en Francia. "La obra de Nad�n es la oportunidad perfecta para que los franceses no ignoren la complejidad de las problem�ticas de nuestro pa�s y para que as�, en el momento de asumir una posici�n o de entablar un debate adquieran una posici�n m�s adecuada y estudiada sobre Colombia".

�Son entonces los colombianos fichas pl�sticas de juego? �Es Colombia un escenario perfecto para la elaboraci�n de videojuegos? �Es la violencia nuestro �nico motor de creaci�n? Preguntas que quedan sobre la mesa despu�s de visitar la exposici�n Colombialand en Par�s, una mezcla de arte, cr�tica y realidad colombiana en Francia, un pa�s cada vez m�s sediento a inquieto por saber qu� es lo que sucede realmente del otro lado del oc�ano.

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Eduardo Serrano La Obra de Nadín Ospina
Javier Gil La Instalación como Templo
Javier Gil La Simulación de Nadin y Simpson
Carolina Ponce de León Precolombino Post Moderno
Alvaro Medina La Instalación como Templo
Alvaro Medina Antropófago Cultural
  Alvaro Medina Proyecto Estrellas de Piedra
  Varios Crítica
  Ana María Durán Colombialand se toma París
  Alvaro Medina Mefistófeles y Fausto - Nadín Ospina y Carlos Salas
  Nadín Ospina   Elizabeth Jimenez Nadín Ospina y su máquina de sueños
     
     
  Regresoa recuentoNadínOspina
     
 
 

 

Nad�n Ospina y su m�quina de sue�os

por Elizabeth Jim�nez

Nad�n Ospina cre� su nueva obra mientras dorm�a. La que suele ser una fase de reposo, de abandono, de oquedad para muchos, fue la oportunidad para este artista pl�stico de sumergirse en el espacio ilimitado de los sue�os y extraer de all� los objetos, lugares y personajes con los que desarroll� Oniria, una muestra multime- dial en la que la realidad y la l�gica no encontraron lugar.

"Tengo unas vivencias on�ricas muy intensas y que he ido cultivando a trav�s de una metodolog�a del recuerdo del sue�o; puedo intensificarlas y orientarlas muchas veces. Los objetos y personajes de esta obra han aparecido en mi universo on�rico y hacen parte de recuerdos de la ni�ez, de los juguetes, de los lugares visitados o inventados. Hay un sentido de resistencia al olvido, de resistencia a la madurez mental y cronol�gica". 

Los personajes y elementos arquitect�nicos que se hallan en la instalaci�n y en el video crean combinaciones inconexas, como suele suceder en los sue�os: el indio pielroja, la mujer marchante, el hombre del bander�n, el califa, la nana, las jirafas, el buda y el toro, aparecen solos sobre bases circulares o al lado de r�plicas del Coliseo Romano, la Torre Eiffel, la Catedral de la Asunci�n, de Mosc� o el castillo de la Cenicienta.

"En la obra las piezas dialogan, en su encuentro fortuito. Hay un extra�amiento, un choque, un caos. Es un sentido aleatorio, l�dico, no hay un orden, no hay nada previsto. Es m�s cercano al surrealismo, por el encuentro entre cosas dis�miles y por su car�cter irreflexivo y acr�tico", precisa Ospina con deleite.

El desd�n por lo solemne

Luego de 30 a�os de reconocida trayectoria art�stica en salones y bienales del pa�s y el exterior, su inter�s por lo popular, lo kitch, lo tot�mico, la serialidad, permanece. "Me gusta trabajar una idea y redondearla, retomar ideas antiguas y procesarlas". �l lo compara con la figura simb�lica del Ouroboros, un drag�n representado con su cola en la boca, devor�ndose a s� mismo: la naturaleza c�clica de las cosas, el eterno retorno, como ciclos que comienzan de nuevo en cuanto concluyen.

Pero ese sentido c�clico no s�lo se hace evidente en lo est�tico, sino en la t�cita premisa durante todo su recorrido art�stico, de burlarse de lo solemne y de proponer nuevas miradas sobre los lugares comunes. Una de sus obras m�s reconocidas son las esculturas que recrean figuras precolombinas, con personajes medi�ticos como Mickey Mouse o Bart Simpson; otra es El pensador, una escultura de Superm�n de dos metros de longitud, que con su traje azul y su capa roja est� sobre un pedestal en la misma postura de El pensador de Auguste Rodin; en Colombia land, por medio de mu�ecos de Lego ataviados con armas y actitudes guerreras en entornos selv�ticos, Ospina quiso se�alar "el oportunismo y el cinismo de muchos creadores contempor�neos de Am�rica Latina, que usufructuando el dolor de las v�ctimas de la violencia pasan por ser los poetizadores del dolor y la voz de los desamparados. Tambi�n una denuncia ante el sistema curatorial internacional que s�lo ve en Am�rica Latina, por encima de cualquier consideraci�n est�tica, una tierra de arte de la violencia".

Con Oniria, su m�s reciente obra, vuelve a afianzar al arte por el arte mismo, desde la l�dica: "No sentirse obligado, como artista de estas geograf�as, a asumir una posici�n pol�tica, es tambi�n una posici�n pol�tica. Oniria es una obra que tiene una declaraci�n aut�noma. El mundo de los sue�os es el �ltimo basti�n de la libertad creativa. Es una subversi�n: Permitirme a m� mismo retomar esas actitudes del juego, de la infancia, de lo on�rico, invita a la gente a que vuelva a mirar y sentir como ni�o".

Desde mucho tiempo atr�s, Charles Baudelaire, poeta y tambi�n cr�tico de arte, compart�a esta concepci�n: "Regresando, si se puede, por un esfuerzo retrospectivo de la imaginaci�n, a nuestras m�s j�venes impresiones, vemos nuestras facultades espirituales m�s puras e intactas. El ni�o ve todo como novedad. Nada se parece m�s a lo que se llama inspiraci�n que la alegr�a con que el ni�o absorbe la forma y el color. El genio es la infancia reencontrada a voluntad... El salvaje y el ni�o testimonian, por su aspiraci�n ingenua hacia lo brillante, hacia la majestuosidad superlativa de las formas artificiales, su disgusto por lo real que prueba la inmortalidad de su alma".B

Exposicion en el Museo de Artes Visuales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

Tomado del peri�dico El Espectador, 17 de mayo de 2012