Carlos Rojas Gonzalez

Facatativa, Cundinamarca

Pintores

Abstracto, Geométrico

CARLOS ROJAS  GONZALEZ

pintor, escultor


CRITICA

EL ARTE DE LO SAGRADO

por Ana María Escallón

En la Casa Negret se encuentra una de las más bellas exposiciones que se han visto en este año, en donde Carlos Rojas exhibe sus últimos trabajos. Allí se respira lo que significa el sentido de la abstracción, aquella que nos lleva a encontrarnos con la espiritualidad en el arte. Aquel arte geométrico de franjas le abre camino a unas nuevas alternativas donde importa una superficie volátil, donde se imponen los secretos del color, el brillo, la vibración y la huella.

Se trata de un trabajo donde nos enfrentamos a una superficie cargada de muchos ritos, de mensajes que circulan en una profundidad que aparentemente no existe. Son cuadros sin referencia concreta que incluyen secretos mágicos, donde el color es producto de la reflexión, razón que permite además que el ojo se convierta en espíritu. Esta obra es tan sólida que no pretende nada y en esa falta de ambición, llega lejos. Llega a lo profundo, a aquello sagrado que se contrapone a la sustancia y a todo lo que pueda tener visos de genérico. Es una abstracción que sólo tiene referencias particulares, que no atañe a la verdad óptica, sino a la realidad de un mundo interior cargado de sentimientos etéreos e impalpables que por no tener imágenes concretas son más fuertes y duraderos.

Ese mundo sagrado de Carlos Rojas se refiere al hombre mismo, a su capacidad de ser otro en la vida interior, de poder guardar dentro de sí otra posibilidad de existir que es continua y discontinua a la vez porque no está presente el tiempo lineal. El pasado, el presente y el futuro tienen la posibilidad de las simultaneidad. El hombre se encuentra con algo que no tiene nada de utilitario, pero recorre caminos inexplicables donde también existen las carencias y las ausencias. Como dice Bataille: "Me parece que el pensamiento humano tiene dos términos: Dios y el sentimiento de ausencia de Dios; pero no siendo Dios más que la fusión de lo sagrado y de la razón, no tiene lugar más que en el mundo donde la función de lo utilitario y lo sagrado se conviertan en la base de una conducta segura. Dios aterroriza si ya no es el mismo de la razón (Pascal y Kierkegaard). Pero si ya no es lo mismo que la razón, me encuentro ante la ausencia de Dios. Y esa ausencia de Dios me mezcla con el último aspecto del mundo - que ya no tiene nada de utilitario- no teniendo nada que ver con los premios y los castigos futuros". El arte como la filosofía ponen en duda todo, y de esas crisis salen nuevas soluciones.

Esta pequeña exposición de Carlos Rojas nos lleva a volver sobre esa ilimitada posibilidad del arte abstracto, esa expresión del hombre del siglo XX que no se agota, que siempre encuentra camino y solidez en múltiples recursos. En estos cuadros están presentes muchas cosas, muchos tiempos de la historia del arte: está la concepción del espacio de Piero de la Francesca, la continuidad del rigor de Mondrian, la libertad de Klee y la musicalidad de Kandinsky. Las referencias geométricas están presentes en el último cuadrado, que son, de todas formas, contundentes líneas rectas. Está la espiritualidad de la razón en las inagotables referencias atmosféricas, donde existen movimientos que se desbordan y hablan de otra realidad y que buscan interpretar las huellas de otro tiempo. Está la humedad de los colores, los ritos de unos grafismos mágicos.

Son obras que hacen referencias a la distancia que existe entre el lienzo y la superficie que en términos sencillos sólo se trata de una tela y una interpretación artística, pero que cuando se habla de una verdadera obra de arte, en ese mismo espacio, está metido el hombre.

Ana María Escallón 
Publicado en El Espectador el 13 de octubre de 1989 con motivo de la exposición efectuada en la Casa Negret de Bogotá.  Tomado del Folleto: Museo de Arte Moderno de Bogotá - 1990