Tumaco Precolombino

Nariño, Cauca

Precolombino

Figura

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Arte Precolombino

Recuento

Tumaco

Culturas Prehispánicas del Litoral Pacífico Nor-ecuatorial

El Hombre y el medio ambiente

por Jean Francois Bouchard

En Colombia, la costa del Pacífico se extiende desde el Norte hasta el Sur por más de 1300 kilómetros y gran mayoría están cubiertos por manglares y por selvas de bosque tropical húmedo. Desde la Isla de La Gorgona, hasta la frontera meridional con el Ecuador, los arqueólogos que han estudiado la región, han encontrado sitios precolombinos, en la parte inferior de los ríos, cerca de los manglares.

Estos yacimientos y algunos otros, descubiertos por los guaqueros, son típicos "basureros", donde los pueblos indígenas acumularon centenares de fragmentos de vasijas y de pequeñas figurinas de cerámica, artefactos de piedra pulida como piedras de moler, hachas o pesas para hundir las redes. También, se han descubierto fragmentos de oro en algunas oportunidades que indican el conocimiento de la metalurgia por estos habitantes de la región.

Se acostumbra hablar, para simplificar los detalles de la prehistoria de esta región costera, de una "Cultura Tumaco" a la cual corresponderían estos objetos. Sin embargo, los arqueólogos han logrado establecer una definición más precisa del proceso de evolución cultural que se ha dado en la época precolombina.

Es importante señalar que los manglares y las selvas de la llanura aluvial existen también al Sur de la frontera actual y forman un solo conjunto natural. En todo este litoral norecuatorial se presentan las mismas condiciones ambientales. Esto explica que los pueblos indígenas hayan desarrollado los mismos procesos culturales y, sobre todo, económicos en medio de una naturaleza que no permite aplicar los tradicionales sistemas del mundo andino.

Por cierto, las obras maestras dejadas por los grupos precolombinos son vestigios culturales de primera importancia pero es preciso, también, hacer hincapié en otros aspectos de estas civilizaciones. Se trata de la organización económica y social que los estudios arqueológicos han permitido conocer por lo menos en algunos detalles. En efecto, estos grupos constituyen un excepcional ejemplo, a nivel mundial, de la capacidad del Hombre para sobrevivir en un medio hostil.

Vale la pena recordar que los grupos precolombinos que han logrado poblar estas tierras bajas tuvieron que adaptarse a un mundo donde el agua ocupa un papel de suma importancia. El mar cubre cada día los suelos de los manglares, formando una laberíntica red de "esteros", o canales de marea, que sirven para desplazarse en canoa y permiten pasar de un río a otro. En esta tierra, llena de pantanos y de lagunas, donde el hombre no puede abrir largas trochas en la selva, los ríos y los esteros son el sustituto de los caminos terrestres.

Por otro lado, las condiciones climáticas, de calor húmedo y de fuertes lluvias casi todo el año, son poco propicias al desarrollo de una economía de producción agrícola importante. AI contrario de las regiones litorales más secas, esta costa no tiene los fértiles aluviones que se prestan a extensos cultivos. Además, para impedir la difusión de las plagas que pueden afectar los vegetales, es preciso mantener cierta distancia entre las áreas cultivadas.

Entre las plantas cultivadas se destaca el maíz, como lo demuestra la presencia de piedras de moler en varios sitios. Otros cultivos corresponden al medio de selva tropical húmeda, como varias raíces comestibles, y probablemente la yuca, en su variedad dulce, apta para un consumo directo. No se debe olvidar que la recolección de varios alimentos silvestres y de frutos tropicales pudo entrar de alguna forma en la alimentación. Debido a la obligación de espaciar las áreas de cultivo, este tipo de producción es insuficiente para alimentar grupos muy numerosos. Ellos tienen que conseguir un complemento con las actividades de pesca. La gran abundancia de peces, crustáceos y moluscos comestibles, que se encuentran tanto en el mar como en los esteros y en los ríos, ha sido una clave del desarrollo de los grupos precolombinos.

Para resumir esta economía, se puede decir que se trata de una "economía mixta", impuesta por el medio ambiente que obliga a esta combinación de producción y de predación. Lo importante, en esta economía, es que las condiciones naturales propias del medio permiten que la dieta puede ser bien equilibrada a lo largo del año. En efecto, aún en las temporadas de receso de la pesca, los habitantes de la región costera tienen a su alcance una inagotable reserva de moluscos que permite conseguir una alimentación de alto valor nutritivo.

Podemos considerar que, a pesar de condiciones ambientales que nos pueden parecer difíciles, este modelo económico logra adicionar los recursos del medio marítimo y del sector terrestre más favorable. Desde luego, existe una desventaja obvia: el sistema no permite un desarrollo demográfico muy importante. Solamente un bajo porcentaje de la región puede ser aprovechado por el hombre, en las escasas playas y en las partes más secas del extremo de la llanura aluvial. Cualquier intento de alejarse del "área óptima", cerca de los manglares, reduce de inmediato los indispensables recursos acuáticos y rompe el equilibrio. Lo mismo sucede hacia el Norte, donde las condiciones climáticas no son suficientemente buenas para la agricultura. Esto explica la escasez de asentamientos importantes en el interior de la llanura, hacia el piedemonte de la cordillera, y en la costa más septentrional del Cauca.  

Elementos de cronología

Durante muchos años, se ha pensado que las tierras bajas del Pacífico de Colombia, quedaron inhabitadas hasta que grupos precolombinos llegaran a poblarlas por migración desde Meso-América. Muchos elementos iconográficos de las figurinas en cerámica se interpretaban como evidencias de tales migraciones. Otros datos, como el hallazgo de vasijas trípodes o multípodes, se consideraban como prueba de orígenes lejanos. Lo cierto es que, si bien hay analogías que han podido favorecer esta hipótesis, el "conjunto cultural" que se Ilama "cultura Tumaco" en Colombia no corresponde a ninguna cultura de Meso-América que podría ser reconocida como fuente de origen. En cambio, las investigaciones de los últimos años han aportado nuevos datos que vale la pena resumir.

Tanto en la región de Tumaco, como en la vecina costa del norte del Ecuador, los más antiguos niveles arqueológicos de los sitios excavados han permitido descubrir fragmentos de vasijas y de figurinas que no tienen semejanzas con la cerámica de Meso-América. En cambio, esta cerámica, fechada por el Carbono 14 a mediados del 1o. milenio antes de J.C., muestra claras relaciones con la cerámica de la "tradición Chorrera", del Ecuador. También varios rasgos culturales corresponden a los que se conocen para la costa central ecuatoriana. Es preciso notar que existen vientos y corrientes muy favorables a la navegación desde el Sur hacia el Norte durante varios meses.

En los Andes septentrionales, esta etapa "Formativa Final" se caracteriza por el florecimiento de grupos culturales que lograron dominar de forma excelente las diversas tecnologías de producción tanto agrícola que artesanal. Los últimos siglos de esta etapa fueron marcados por la necesidad de encontrar nuevas tierras, cuando los territorios ocupados por estos pueblos del final del formativo se saturaron. También es posible que varios factores socio-políticos hayan favorecido la migración de estos grupos.

Lógicamente, algunos pueblos costeros, que practicaban la navegación desde muchos siglos atrás, utilizaron sus embarcaciones para estas exploraciones y viajes migratorios. Desde luego, no fue una ola de invasión sino un poblamiento pacífico de tierras que no parecen haber sido habitadas hasta la fecha. Tenemos que reconocer que la hipótesis deberá por ser verificada en el futuro pero las investigaciones de los últimos años han aportado datos que la respaldan. Según creemos, estos grupos supieron adaptarse a un medio distinto, creando una cultura propia en estas costas.

Alrededor de 300 0 250 antes de J.C., la arqueología nos muestra una clara evolución de esta cultura. En las figurinas de cerámica, que representan los hombres en varias posturas o los animales de un bestiario mágicoreligioso, aparece un estilo más "barroco", con profusos ornamentos o con una gran abundancia de detalles que cambian por completo su aspecto. Además, estas se multiplican y el Arte se uniformiza gracias al uso de moldes para reproducirlas en varios ejemplares.

Esta abundancia de la cantidad de figurinas es impresionante: la región entre Tumaco y la isla de La Tolita, a unos 100 km hacia el Sur, parece la de mayor producción pero, también, se conocen muchas que se han descubierto en la región del Norte de Tumaco. Se llama esta época la etapa de los "Desarrollos Regionales", para subrayar que a partir de este momento cada una de las culturas se individualiza fuertemente. Sin embargo en la región de Tumaco, no se trata de una cultura completamente nueva sino de una evolución comprobada por el análisis de la cerámica. Los recipientes de esta fase conservan algunas formas de la fase anterior, aunque se introducen algunas nuevas. En su decoración, los cambios son más evidentes: además del receso o abandono de muchas técnicas típicas de la tradición formativa, como las incisiones o la policromía en zonas geométricas, observamos una tendencia a una estandarización y simplificación de esta. Son frecuentes las vasijas decoradas con una banda roja horizontal, con un engobe claro, o por zonas de color rojo. Muchos sitios de este período se han encontrado encima de sitios anteriores, lo que permite observar la conservación de los mismos patrones de asentamiento. Los modos de producción tampoco varían pero parece que llegan a un nivel óptimo que aprovecha al máximo las posibilidades de la región costera.

Esta fase dura hasta los primeros siglos de nuestra era, con una subfase tardía desde el primer siglo después de J.C. En los comienzos del período, la región se unifica culturalmente. Parece que se desarrollan algunos centros importantes, que son a la vez puertos de comercio, centros de difusión cultural y sede del poder político y religioso. Se supone que uno existía en Tumaco en la Isla del Morro, que fue arrasado por la construcción del puerto moderno. Se conoce otro en la Isla de La Tolita, en el estuario del río Santiago.

Las investigaciones muestran que los centros de este tipo tenían redes de intercambio con aldeas más pequeñas, ubicadas en las orillas del curso inferior de los ríos y de los esteros. También pudieron existir algunos caseríos de pescadores en las playas al borde del océano, pero la continua erosión marina no ha permitido su conservación.

Todavía no podemos saber exactamente lo que ocurrió a lo largo de estos primeros siglos de nuestra era. Lo cierto es que, en los sitios fechados entre el primer y el tercer siglo después de J.C., la cerámica muestra una cierta "decadencia": el arte parece declinar con una manufactura menos cuidada de las figurinas y la repetición de temas "estandardizados". Lo mismo pasa con las vasijas que conservan solamente las decoraciones más sencillas. Hacia 300 después de J.C. parece que todos los sitios excavados habían sido abandonados y no sabemos lo que pasó con los indígenas que los ocupaban. Solamente se conoce un sitio algo más tardío en Tumaco, en la Isla del Morro, donde se ha descubierto una cerámica muy distinta, que sigue siendo un enigma. A nivel de la economía y de la sociedad, esto plantea cuestiones todavía no resueltas. Algunos arqueólogos que intentan encontrar una respuesta piensan que una explicación hipotética puede ser que se derrumbó la economía por la excesiva presión del Hombre sobre el medio natural, o por el agotamiento de los campos de cultivo que no pudieron regenerar su fertilidad con suficiente rapidez. También se puede suponer

que alguna catástrofe neutral acabó con estos antiguos pueblos y que los sobrevivientes no lograron el renacimiento de esta cultura. Hasta ahora, la desaparición de esta civilización tan brillante en la costa solo se puede explicar por conjeturas.

Sin embargo, estas tierras se volvieron a poblar: se han descubierto, en la región de Tumaco y del río Mataje, sitios arqueológicos, fechados alrededor de 1000 después de J.C. Estos son formados por una acumulación de tierra, constituyendo grupos de montículos artificiales que sirvieron de plataforma para asentar las viviendas. Los vestigios de cerámica encontrada en estos montículos es burda y los cuencos o tinajas tienen una decoración de líneas geométricas incisas.

Los hallazgos son poco numerosos y no permiten saber si esta nueva fase alcanzó una difusión importante o si solamente fueron pequeños grupos diseminados en algunas partes del litoral. Ho se puede decir tampoco si esta nueva ocupación se relaciona con los indígenas que vivían en la región costera en la época de la Conquista española: los cronistas mencionan indígenas "bravos", difíciles de conquistar, que habitaban en "barbacoas", (casas construidas en los árboles), pero no se conocen vestigios de su cultura material. Sin embargo, los estudios de etnohistoria, basados en la descripción de los grupos indígenas del siglo XVI, mencionan varias etnias que vivían en el litoral. Estos grupos tenían una economía similar a la que describimos y comerciaban por vía marítima con otros grupos del litoral ecuatorial.

Al parecer, esta última cultura no ha dejado mayores recuerdos en la memoria de los cronistas: las expediciones de Pizarro y Almagro no se atrevieron a entrar en los pantanos y manglares. Después de algunas escalas, los conquistadores tomaron la ruta del Sur, para descubrir otras tierras más firmes donde sus tropas podían desembarcar y donde su logística tenía la posibilidad de vencer a los nativos. Pocos Europeos se dieron cuenta que, en los manglares y las selvas que cubren estas costas, habían vivido grupos precolombinos de gran cultura y que la riqueza del medio natural podía ser aprovechada. Hoy, los vestigios que los museos nos permiten admirar son los únicos testimonios del desarrollo de estas culturas prehispánicas.  

Jean Francoís Bouchard

Antropólogo, investigador del Centre National de la Recherche Scientifíque CNRS de Francia, Departamento Americano del Museo del Hombre, París. reconocido mundialmente como destacado especialista en la Cultura Tumaco-La Tolita.  

Tomado del libro Arte de la Tierra - Cultura Tumaco.  Banco Popular. 1988

 

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