Nariño Precolombino

Nariño

Precolombino

Figura

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Arte Precolombino

Pre18505.jpg (46047 bytes) Nariño


DISEÑOS GEOMETRICOS
de El Barro de Los Dioses*

 

Estas copas, adornadas con bellísimos diseños, pertenecen a un complejo cerámico denominado "Tuza", cuyos alfareros combinaban con extraordinaria maestría líneas, formas geométricas y animales, utilizando tres colores -crema, negro y rojo- y manejaban con gran habilidad los espacios internos y la distribución de los diseños sobre la superficie cóncava. Los arqueólogos que han trabajado en el área de Nariño reconocen que los artífices de estas copas fueron grupos pastos, quienes habitaban los altiplanos de Carchi e Ipiales, en Ecuador y Colombia, antes de la Conquista.

Según la arqueóloga María Victoria ~Iribe, la sectorización en los diseños de las copas del complejo ~ - Piartal~ - , asociado a los protopastos y muy similar al "Tuza", puede interpretarse como un modelo de cosmografía, que abarca tanto el mundo de los vivos como el de los muertos. Las copas, parte del ajuar funerario, quizá representan una estructura de pensamiento "vivos-muertos", cuyo eje de reflexión es la superficie de la tierra y, en las copas, una línea horizontal que divide la superficie cóncava en dos.

Los pastos construían sus viviendas con muros circulares de tapia pisada y utilizaban la planta para sepultar a los difuntos. Se unían, así, la casa de los vivos y la de los muertos. Cuando fallecía el jefe de la familia, se enterraba exactamente debajo del sitio que ocupaba el fogón. Allí, en ese eje cósmico, se abría el pozo que conducía a esa otra casa y a esa otra dimensión, la de los muertos, donde se construía una tumba con cámara lateral que albergaba al difunto y su ajuar funerario. La superficie de la tierra se convertía en el eje de reflexión entre los dos mundos, que se comunicaban a través del eje fogón-pozo de la tumba. En las copas, el punto central de convergencia de los diferentes planos estaría describiendo precisamente el eje mencionado.

Arqueológicamente, esta teoría ha sido comprobada al observar las tumbas de los protopastos. Las tumbas que pertenecían a los individuos más prominentes de la comunidad, con su servidumbre, se construían en el centro del poblado, a unos 20 metros de profundidad; alrededór de éstas se ubicaban las de las personas de status medio, a diez metros de profundidad, y, por último, en la periferia se excavaban las tumbas superficiales de las gentes del común.

Las tumbas grandes, a las cuales se entraba por un pozo, tenían un centro o depresión cilíndrica en donde se colocaban objetos de oro y caracoles marinos. En torno de la ofrenda principal, en un círculo intermedio, se disponían collares de concha, artefactos de madera, pequeños butacos, esteras de fibras vegetales y objetos de tumbaga.

En el borde de la cámara sepulcral, o sea, en la periferia, había una banqueta de madera sobre la cual se depositaban las ofrendas de cerámica. Una vez más la sectorización y el pensamiento dual aparecen como parte de la organización social, política y religiosa de estos grupos. En estos ajuares funerarios las diferentes ofrendas tienen una ordenación específica que, como en la ubicación de las tumbas en los poblados, responde a los conceptos de centro y periferia. (Esta distribución de las ofrendas es también una característica de los hallazgos efectuados en el templo mayor de Tenochtitlán).

En cuanto a los patrones decorativos de las copas que se aprecian en esta lámina, el motivo de la escalera en triángulo tiene su esplendor en la cultura moche, en el Perú. Christopher Donan, de la Universidad de California, quien ha estudiado extensamente la iconografía moche, relaciona dicho motivo con la arquitectura religiosa, específicamente con plataformas escalonadas, que en las pirámides conducían a los templos. También señala que en esa cultura los tronos eran algunas veces escalonados.

El tema de la escalera en triángulo también se aprecia en un contexto diferente al arquitectónico, el del adorno corporal, como parte del tocado de un personaje que se encuentra sentado. La escalera en triángulo y la escalera en triángulo con espiral son motivos de carácter religioso y ceremonial que fueron adoptados por los indios protopastos y pastos a través de contactos culturales. (De igual modo, vale la pena anotar que el triángulo en escalera está presente en la iconografía incaica).

Los animales, generalmente venados, felinos, aves, micos y arañas, pueden tener un carácter chamánico o simplemente ser representaciones de la fauna mitológica.

Juanita Arango

Tomado de El Barro de los Dioses
Mayr y Cabal Ltda., Editorial Nomos Ltda, 1992