Museo Nacional de Colombia

Bogota

Museos

Varios, Visual

ENDULZAR LA PALABRA, MEMORIAS INDIGENAS PARA PERVIVIR

Del 02/12/2017 al 25/02/2018

Exposicion Endulzar la palabra - Memorias indigenas para pervivir

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EN PANTALLA: EDUCACION, CULTURA Y PROPAGANDA POLITICA (1954-1957)

Del 21/11/2017 al 15/04/2018

Exposicion Exposicion Exposicion Exposicion En pantalla: educación, cultura y propaganda política, 1954-1957Exposicion En pantalla: educación, cultura y propaganda política, 1954-1957

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PATRIOTISMO Y PATRIMONIO EN TIEMPOS DE GUERRA

Del 12/10/2017 al 15/04/2018

Exposicion Patriotismo y PatrimonioExposicion Patriotismo y PatrimonioExposicion Patriotismo y Patrimonio

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Museo Nacional de Colombia

Museo
Colecciones de arqueología (prehispánica, historica)
/ etnografía (indígena, afrocolombiana, artes y tradiciones populares)
/ historia (nacional, militar, numismática, naval)
arte (arquitectura, artes plásticas, arte religioso, arte colonial, artes decorativas, literatura, musicología)
/ ciencia y tecnología (artes gráficas, ciencias médicas, telecomunicaciones)
/ ciencias naturales (paleontología)

 
 

 

 

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Pieza del mes en extenso
Exposiciones carteles en extenso

 

 

   

EL Museo Nacional es el más antiguo del continente, pues fue constituido por el General Santander en 1823. En su origen estuvo integrado a la Biblioteca Nacional, subsistiendo este vínculo hasta 1936 cuando el arte moderno irrumpe fuertemente en el país y se consolida la idea de separar las dos actividades culturales en entes autónomos. Pero sólo 10 años más tarde termina la errancia del Museo en su paciente recolección de reliquias y piezas históricas iniciada tantos años atrás. En realidad la edificación donde definitivamente encontró el Museo Nacional su sede, era una construcción , levantada para otros usos. Fue construido originalmente como panóptico por el ingeniero inglés Thomas Read en 1870. Su arquitectura de fortaleza está edificada con piedra y ladrillo. La planta comprende los arcos, bóvedas y columnas en una forma que se asemeja a una cruz griega sobre la cual se distribuyen las 104 celdas con que contaba la prisión, de fachada sólidamente amurallada. Durante la administración López Pumarejo, por iniciativa de Gonzalo Ariza y siendo ministro de Educación Germán Arciniegas, a la entonces prisión de la ciudad le fue cambiado su uso, en su nueva misión para constituir un Museo. Durante la administración Ospina Pérez y como una de las obras preparatorias de la Conferencia Panamericana, Laureano Gómez impulsó la obra cuya dirección fue confiada a Teresa Cuervo Borda.

Fijada la fecha de la inauguración del Museo Nacional para el 9 de abril de 1948, esto no fue posible al estallar "el bogotazo" con las graves consecuencias que trajo para el país entero.

Sin embargo para el Museo ya había terminado su largo peregrinaje de sede en sede, su condición de magros ingresos y precarias solventaciones, de indiferencia pública, incluso de no pocas expoliaciones y deterioros. En mayo de 1948 por fin abre sus puertas al público para ofrecer lo que allí se ha preservado con tanto sentido histórico. Las diversas colecciones están organizadas con el fin de servir de reflejo fiel del acontecer nacional y de testimonio de los momentos cruciales que van conformando nuestra historia, esos en los que se basa nuestra nacionalidad. En el Museo Nacional se guardan las más caras reliquias históricas, los retratos de nuestros próceres, las banderas que forjaron el símbolo del triunfo de las batallas revolucionarias, también aquellas que fueran tomadas en plena lucha a los españoles. Armas, uniformes, numismática, miniaturas, manuscritos y documentos de variada índole en su rico valor testimonial son el más preciado tesoro de nuestro pasado recogido en torno a las luchas de independencia. Todo este legado que constituye esta época ha sido expuesto con un sentido racional riguroso, conduciendo al espectador en una secuencia comprensiva de los hechos de este período. Las salas del Descubrimiento, Conquista y Colonia, recuperan a través de la iconografía, la numismática, armaduras, cotas de malla, como las pertenecientes a don Gonzalo Jiménez de Quesada; armas y espadas de la época, todo un discurrir épico de nuestro suelo.

De tiempos más recientes el Museo posee una colección pictórica compuesta por lienzos de evocación histórica como aquellos de José María Espinosa que relatan las batallas. También están los retratos de Epifanio Garay, de Andrés de Santa María, paisajes de Ricardo Borrero y del muralista Pedro Nel Gómez.

Un área del museo ha sido dispuesta para la exhibición del arte moderno. Ahí se ha acopiado una muestra de los pintores más representativos de la segunda mitad del siglo XX en Colombia: Wiedemann, Ariza, Obregón, Grau, Fernando Botero, entre otros, son los artistas que destacan allí. También está la obra pictórica de importante significación en la historia del arte latinoamericano: Venezuela, Ecuador, Panamá y Perú se hallan representados en esta zona consagrada a las artes plásticas. A partir de 1969 el Museo Nacional pasó a ser una dependencia de Colcultura, entonces adquiere más y más conciencia de su misión, al rediseñar sus disposiciones. Orientado hacia este programa se encuentra el desarrollo de un plan didáctico, basado en visitas guiadas, conferencias, exposiciones temporales y la utilización de las actividades propias de la sala múltiple y de su acogedor auditorio con su monumental arquitectura, en sus espacios abiertos, con sus anchas galerías y su profusa luminosidad, el Museo Nacional se ha constituido en un lugar obligado para la puesta en marcha de un programa coherente y eficaz dirigido a la enseñanza de los acontecimientos políticos y sociales que ha ido formando nuestra historia. Los modernos medios pedagógicos conducen a la población infantil ya no de una manera monótona y reiterativa. Se trata ahora con el nuevo diseño del trayecto del Museo, de ilustrar las épocas diversas a través de los diferentes medios que el Museo tiene a su alcance: en primer lugar, los objetos, pinturas, documentos, reliquias, en segundo lugar la explicación de antecedentes, circunstancias y protagonistas, por medio de textos que, acompañando al visitante en su recorrido por las amplias galerías del Museo, son como la voz de la historia sencillamente relatada. La comprensión intelectual derivada de esta lectura, la mirada que se posa sobre los objetos y las indicaciones en detalle que los guías especializados van señalando constituyen la experiencia de un aprendizaje vivo y evocador. Ya en las salas de pintura, como es natural, al observador apenas se le incita con ciertas referencias y se le abandona para que se entregue a la contemplación estética de las obras allí expuestas. En esta etapa podía decirse que ya nadie puede ayudar a quien contemple la obra. Ahora todo está librado a la sensibilidad, al grado de afinidad y empatía, a la comunicación que puede establecerse entre el visitante y la obra.

Es la arquitectura del Museo y el silencio tan bien preservado cómplices necesarios para obtener toda la riqueza que un lugar así puede entregar a su público. En cada aspecto el Museo Nacional ofrece un alto grado de satisfacción al visitante.

Tomado del libro Museos de Bogotá, Textos de Enrique Pulecio Mariño
Edicion promovida por la Alcaldía Mayor de Bogotá
Villegas Editores, 1989


 


Museo Nacional de Colombia

El Museo de los colombianos

por Patricia Andrea Higuera Díaz

La historia de un país siempre es digna de contarse. Más aún, en la medida que cada uno de los acontecimientos puede ser recopilado en un museo. Y es en el Museo Nacional, específicamente, donde encontramos piezas y objetos que representan el patrimonio cultural e histórico de nuestra nación.

El Museo Nacional ha sido una de las entidades más importantes en lo que se refiere a la preservación de objetos que han hecho historia, o que son y han sido trascendentales en la vida colombiana. Así, se puede decir que en 2003, el Museo cumple más que 180 años de existencia, 180 años de hacer patria.

Sus instalaciones albergan más de 20 mil objetos, en sus cuatro colecciones (Historia, Arte, Arqueología y Etnografía). Además, el Museo cuenta la historia del hombre colombiano desde los primeros vestigios hasta el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, ocurrida el 9 de abril de 1948 y, como todo lo que alberga, también narra su propia historia.

Desde sus inicios hasta hoy El Museo Nacional se fundó el 28 de julio de 1823, por solicitud de Simón Bolívar. Inició sus actividades como Museo de Historia Natural y Escuela de Minería, con el fin de apoyar el proyecto de nación que se estaba consolidando, y conformar un establecimiento consagrado al estudio de la naturaleza, al adelanto de la agricultura, las artes y el comercio, desarrolladas como fuentes de progreso.

Su instauración estuvo rodeada por personajes importantes de la época. Hombres como el Barón Alexander Von Humboldt, el Ministro Plenipotenciario Francisco Antonio Zea, quien conformó la comisión científica que sentó las bases de la Institución, y el Vicepresidente Francisco de Paula Santander, quien declaró oficialmente abierto el Museo, el 4 de julio de 1824.

En sus 180 años, el Museo Nacional ha cambiado de sede varias veces. Desde su fundación y hasta 1842, ocupó la antigua Casa Botánica (hoy desaparecida); entre 1845 y 1913, el edificio de Las Aulas (actual Museo de Arte Colonial); entre 1913 y 1922, el pasaje Rufino Cuervo (hoy desaparecido). Entre 1922 y 1944, el edificio Banco Pedro A. López (en la actualidad, Ministerio de Agricultura); y desde 1948, como sede definitiva, las instalaciones de la antigua Penitenciaría de Cundinamarca, conocida popularmente como el "Panóptico".

Construido entre 1874 y 1905, el Panóptico fue diseñado por el arquitecto danés Thomas Reed en 1852, por solicitud del entonces Presidente de la República, el General Tomás Cipriano de Mosquera. Luego de funcionar como prisión durante 70 años, la sede actual fue restaurada y adecuada bajo la dirección de los arquitectos Hernando Vargas Rubiano y Manuel de Vengoechea, e inaugurada para este fin el 1o de mayo de 1948. Las características arquitectónicas e históricas de la construcción condujeron al gobierno a declararla Monumento Nacional, el 11 de agosto de 1975.

El funcionamiento del Museo ha pasado por varias manos. Lo han dirigido personalidades como el científico naturalista, Mariano de Rivero; el Abogado y Matemático, Benedicto Domínguez del Castillo; el Historiador, Joaquín Acosta; el Abogado y Escritor, Leopoldo Arias Vargas; el Historiador, José María Quijano Otero; el Escritor y Catedrático, José Caicedo Rojas; el Científico, Fidel Pombo; el Historiador, Ernesto Restrepo Tirado; el Arqueólogo e Historiador, Gerardo Arrubla; el Geólogo, Ricardo Lleras Codazzi; la Museóloga y Diplomática, Teresa Cuervo Borda; la Historiadora, Emma Araújo Vallejo; la Filósofa, Carmen Ortega Ricaurte; y la Arquitecta, Olga Pizano Mallarino. Hoy, está a cargo Elvira Cuervo de Jaramillo.

Desde el 28 de julio de 2001, tras la culminación del Proyecto de Restauración Integral del Edificio, están abiertas al público 17 salas de exposición permanente, en las que se realiza un recorrido cronológico por nuestra historia. Cuenta con una sala de exposiciones temporales en la que se han presentado, hasta la fecha, muestras como Henry Moore: hacia el futuro, en 1997; Picasso en Bogotá, en el 2000; y Obras Maestras de la Pintura Europea. Colección Rau y Rembrandt, en el 2002.

Entre sus actividades, el Museo Nacional ofrece una programación educativa y cultural, para los más de 380 mil visitantes que recibe al año, que busca enriquecer el encuentro con las colecciones al incluir guías introductorias, visitas comentadas, visitas especializadas, talleres para niños, visitas a la pieza del mes, conferencias, ciclos de cine, conciertos y eventos académicos, como la Cátedra Anual de Historia Ernesto Restrepo Tirado», entre otros.

En la actualidad, el Museo es Unidad Administrativa Especial del Ministerio de Cultura y trabaja, en coordinación con el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), en la administración, conservación y difusión de las colecciones.

Tomado de la Revista Agenda Cultural No.152,  octubre de 2003


 


 Paula Dever: Espacios que cuentan historias

Hace ocho años esta arquitecta llegó al Museo Nacional, en Bogotá, sin saber el significado de la palabra museografía. Hoy es jefe de este departamento en esa institución, y tiene a su cargo el montaje de todas las exposiciones temporales y el mantenimiento de las salas con las colecciones permanentes. De ella depende que el guión de un curador se entienda, a través de la ubicación estratégica de objetos y obras de arte. "Aprendí todo lo que sé de Beatriz González, quien era la curadora del Museo cuando entré", recuerda Paula, quien en abril comenzará a dictar un diplomado de Museología en la Universidad Javeriana de Bogotá, donde tratará los aspectos básicos y fundamentales del trabajo en un museo.

¿Qué recomienda para coleccionar arte?

Es importante que las personas interesadas en el arte aprovechen todo lo que está haciéndose en Bogotá, donde cada día hay más propuestas. Existen muchos espacios y muchas oportunidades para ver cosas nuevas.

¿Qué obra de arte la conmueve?
La primavera, de Botticelli.

¿Qué museo que la inspira?

El MOMA, de Nueva York. 

¿Cuál es su artista vivo favorito? 

La fotógrafa estadounidense Cindy Sherman.

Tomado de la Revista Caras, 20 de febrero de 2006


 

 


1984: El Museo Nacional abre las puertas al arte moderno colombiano

Con la inauguración de esta muestra en el Museo Nacional de Bogotá, queda inicialmente corregida una de las grandes fallas de información que en el campo del arte existían entre nosotros. Y esto último se afirma a riesgo de pecar de optimistas ya que sólo aparecen allí, por el momento, cuatro figuras consagradas, y que el proyecto en su totalidad deberá ampliarse considerablemente para ofrecer al público de la capital y a quienes a ella llegan de otros sitios y desde fuera del país, la visión global y, porqué no, masiva, de la producción colombiana en artes visuales de las últimas décadas.

Por una parte es indudable que durante el recién mencionado período en el área de la plástica ha constituido una de las más significativas para que a través de ella se expresen y planteen muchos de los más relevantes rasgos con qué medir la transformación del perfil nacional en lo que a sensibilidad e intereses estéticos se refiere. Por otra parte, el mismo público ha desarrollado una considerable, aunque aún no óptima, apertura hacia la gráfica, la pintura y la escultura con la consecuente capacidad para recibir a través de ellas, en forma visual, directa y sin mayores subterfugios, la carga de ideas y conceptos que los creadores son capaces de engendrar. Esta dimensión, que pudiéramos llamar didáctica, por sí sola justifica el esfuerzo realizado en la adecuación, apertura y sostenimiento de la sala.

La escogencia de las cuatro figuras con cuyas colecciones se inician las actividades de esta muestra permanente de arte colombiano contemporáneo, ha debido ser lo suficientemente difícil como para quitar el sueño a quienes la llevaron a cabo. Pues es bien sabido que actualmente el panorama de las artes visuales en Colombia es rico en distintas experiencias y recoge la producción de numerosísimos personajes, muchos de los cuales sobrepasan notables límites cronológicos y, además, han hecho contribuciones de consideración a la comprensión de lo nuestro. Sin embargo, la lista de los que no aparecen incluidos es, obviamente, notable por su magnitud, e incluye casos tan notorios como el del maestro Gonzalo Ariza.

Formular el comienzo de estas colecciones con la bellísima, pero no por ello menos decadente obra de Andrés de Santamaría, el ya desaparecido y consumado tardío impresionista-expresionista, lleva a suponer, erróneamente, por su supuesto, que desde allí en adelante el arte de Colombia seguirá marcado por la dependencia de ideas estéticas generadas por fuera del encuentro con nuestras coyunturas y circunstancias. Andrés de Santamaría fue pintor de opulencias y produjo lo más granado de su obra a conveniente distancia temporal de los movimientos radicales del fin de siglo pasado y de principios del presente, como para no haber sido acusado de vanguardista, y sin embargo recibir el aplauso de su provincia en agradecimiento por haberla puesto al día. En cambio Ariza, seguramente entre otros, y a destiempo (porque nada que se parezca a su producción ha estado de moda últimamente) ha propuesto la visión dura, frontal, casi ordinaria del universo colombiano, lo cual le ha valido el desprecio de la crítica internacionalizante cuya miopía no ha visto más allá de la "buena" técnica, según se define en otras latitudes.

Como para corregir con creces el tipo de posible omisión recién mencionado, aparece, entre las otras tres, la colección de cuadros de Fernando Botero. El grupo de sus obras (menos impresionante que el conjunto que la Sala Pedrito Botero del Museo de Antioquia en Medellín exhibe con justificado orgullo) constituye desde ahora un paradigma de entre lo que se puede ver públicamente en Bogotá. Pocas, o inexistentes, colecciones tan peligrosas como ésta en la capital de Colombia.

Peligrosa para quienes durante los últimos años y amparados por los vaivenes de tantos movimientos de vanguardia recalentados para consumo en extramuros hicieron su agosto descrestando a los calentanos adoradores del último grito. La sala que contiene la colección de cuadros de Botero, no sólo ofrece ejemplos de excelente pintura, sino que continúa la preocupación constante del artista con asuntos tan significativos para nosotros como son la discusión estética sobre la manera de ver de los latinoamericanos así como lo visto en nuestras situaciones. La disponibilidad de estas obras para la confrontación de quienes las quieran mirar, tendrá que hacer mella también en los artistas negociantes quienes, amparados por falsas defensas de las tradiciones pictóricas, han fabricado cuantiosas producciones que se comercian amplia y opíparamente.

La pintura, entre otras muchas cosas, también debe servir para corregir asuntos pertinentes a la pintura misma, y desde este punto de vista la actual presencia de la obra de Botero establecerá parámetros fácilmente consultables. Pero no todas las obras que integran el recién mencionado conjunto corresponden al mismo nivel de calidad, y es aparente que algunos momentos de gran inspiración y acierto, como los del Niño de Vallecas y los Obispos son difícilmente repetibles. Entre los cuadros recientes debe mencionarse, por su excelencia, el Bodegón con Cebollas y Silla Negra, los dos cuadros con grandes árboles y la incomensurable Naranja.

La colección de cuadros de Alejandro Obregón fluctúa desde momentos de pintura importante como la Violencia famosa, llena de inferencias sutiles que aluden a situaciones concretas y visualizadas con altas dosis de poesía, para luego descender, arrastrado por los tonos planos y, aparentemente, por la prisa, a niveles de desorden y estridencia, que no recuerdan lo mejor del trabajo de quien inventara la heráldica pictórica del país.

En cuanto a la colección de Pedro Nel Gómez, ella constituye una presencia extraña y de difícil clasificación. Su afiliación al muralismo nacionalista de México obliga a usar parámetros de juicio con respecto a los cuales sale bastante mal librado, mientras que su preocupación con los asuntos del trabajo en Colombia le proporciona un interés considerable, así sea desde el punto de vista estrictamente anecdótico.

Dignamente instaladas en el último piso, bajo generosas bóvedas que contribuyen al placer de visualizarlas, estas obras, más allá de sus aparentes variaciones, respaldan la intensa labor que el Museo Nacional ha realizado durante los últimos meses.

Galaor Carbonell.

Tomado de la Revista Semana No 94, 21 de febrero de 1984


   

Las tres curadoras que narrarán al país

El Museo Nacional adelanta la creación de un nuevo modelo curatorial que busca renovar su guión y montaje.

por Melissa Serrato Ramírez

Curadoras: Maria Paula Rodriguez, Margarita Reyes y Angela SantamaríaLuego de la renuncia de Cristina Lleras como Curadora de arte e historia del Museo Nacional, las directivas de la entidad han decidido que dicho cargo se divida en dos: una curaduría de arte, encabezada por Ángela Santamaría, y otra de historia, conducida por María Paola Rodríguez.

María Victoria de Robayo, directora del Museo, explica que la decisión obedece a "un proceso de renovación del guión y del montaje que hace el Museo Nacional; es decir, del relato que hacemos del país".

Por ello, tanto la ministra de Cultura, Mariana Garcés, como el equipo del Museo coincidieron en que era favorable establecer un modelo de curaduría colegiada, donde las decisiones se tomaran de común acuerdo.

Por ahora, Margarita Reyes sigue liderando la curaduría de las colecciones de arqueología y etnografía, aunque Robayo adelantó que "en el futuro, la idea es dividir también esa curaduría en dos".

Para este proyecto de renovación, el museo se apoya también en un comité asesor, que guiará la forma como se debe representar al país.

Tomado del periódico El Tiempo, 20 de agosto de 2012

Nota de ColArte:

Es deseable que, con esta nueva organización la actividad del Museo vuelva a tener la difusión y cobertura de otros tiempos.


   

Museo Nacional de Colombia, Bogotá

De la cárcel construida por el danés Thomas Reed en 1850 no queda ni el nombre. Solo muy pocos conocen su pasado como Penitenciaría Central de Cundinamarca o el panóptico más importante del país durante 72 años.

Esta correccional fue inaugurada como sede del Museo Nacional el 2 de mayo de 1948, después de que los arquitectos Manuel de Vengoechea y Hernando Vargas Rubiano restauraran el edificio que, por su belleza y solidez, fue declarado Monumento Nacional el 11 de agosto de 1975.

El acopio se divide en cuatro colecciones: arte, historia, arqueología y etnografía. La primera se clasifica en arte colombiano, latinoamericano y europeo, e incluye pinturas, dibujos, grabados, esculturas, instalaciones y artes decorativas.

Tomado de la revista Buen Viaje de El Espectador, VIP 15, 2013 


 

 

Museo Nacional, un espejo de Colombia



por Oscar Gúeguan Serpa
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La orden de Simón Bolívar, en 1821, fue fundar “un establecimiento consagrado al estudio de la naturaleza, al adelanto de la agricultura, las artes y el comercio como fuentes de progreso”. Para ello envió a Francisco Antonio Zea a París. Allí, además de buscar reconocimiento internacional a un Estado llamado Colombia, debía conformar una comisión de científicos que asesoraran el proyecto.

Museo Nacional de Colombia - fachadaEntre las primeras labores estuvo la de rescatar lo hecho por José Celestino Mutis en su Expedición Botánica, una de las más grandes de América y por la que quedó registro de la variedad y funcionalidad de la flora del país. Mientras se recolectaban elementos que dieran cuenta de la historia del país, el Museo Nacional cambió de sede en varias ocasiones. Aunque siempre estuvo ubicado en el centro de Bogotá, no se encontró un lugar fijo sino hasta 1946.

Jamás se imaginó el Libertador que la institución que había creado para liberar su pueblo por medio de la cultura y la ciencia tendría como sede definitiva el edificio de la Penitenciaría Central de Cundinamarca, hoy ubicado en carrera sépti-macon calle 28, donde sus paredes aún dan cuenta de los inquilinos que tuvo el panóptico, como también se le conocía.

Desde los 50, aunque interrumpido por el Bo-gotazo, el museo abrió sus puertas con salas dispuestas para elementos de índole arqueológica, etnológica y artística. Actualmente cuenta con salas habilitadas para exposiciones temporales.

En 2014 celebra 191 años de existencia y es una institución de la cultura del país. Según la directora María Victoria de Robayo, “el Museo Nacional es la memoria de los colombianos. Donde se conservan los objetos más significativos y de importancia en la historia del país. Nos proponemos representarlo”.

Ha sido testigo de los cambios en la sociedad, aunque una parte de las piezas históricas están en bodegas por falta de espacio para exposición, basta con un recorrido pai’a viajar en el tiempo desde la época prehispánica hasta la actualidad, donde el arte contemporáneo de pintores, como Botero y Obregón, evidencia las múltiples miradas que tienen los colombianos de sí mismos.

Ad portas de su bicentenario, esta institución reflexiona sobre el papel como integrador social y guardián de la memoria que debe tener en un país en medio de unos diálogos de paz.

El proyecto de la ampliación del Museo Nacional, que guarda más del 70% de su colección, aún está en pie. Se espera que para2026 ya no sean necesarias esas pequeñas salas protegidas con vidrios donde hoy están colgados cuadros aguardando una nueva pared donde ser vistos.

Gracias a las salas temporales, los bogotanos han conocido, además, el pasado de otras culturas. Tal fue el caso déla exposición Los guerreros de terracota y otra de la cultura egipcia. De los artistas, es fácil recordar la de los grabados de Rem-brandt, el pintor holandés, y actualmente está abierta al público Roda y su poesía visual.

Estar en este museo es encontrarse con la posibilidad, que de memoria recita De Robayo: “Que el pasado ilumine el presente y a su vez el presente estimule el conocimiento de nuestra historia.»

Tomado del periódico El Espectador, 20 de julio de 2014

Historias que hacen a Colombia

A propósito de la inauguración de la sala Memoria y Nación, María Victoria de Robayo presenta un resumen del proyecto. 

Hace cuatro años nos hicimos la siguiente pregunta: ¿cuál debe ser el papel del Museo Nacional de Colombia en el siglo XXI? Fue entonces cuando, alentados por la ministra de Cultura, Mariana Garcés, y orientados tanto por un comité asesor interdisciplinario como por asesores extranjeros de reconocida experiencia, nos dimos a la tarea de iniciar el proyecto de renovación de las salas de exposición permanente del Museo Nacional. 

Desde el simposio Museo, memoria y nación, que tuvo lugar en 1999, surgió la necesidad de replantear la narrativa de la historia que presenta el Museo, con el fin de mostrar la diversidad étnica y cultural de Colombia. Durante los años siguientes se llevaron a cabo actividades como exposiciones temporales, intervenciones y encuentros académicos afines con este objetivo, que aportaron herramientas para la formulación del proyecto de renovación. 

Estamos convencidos de la necesidad de incluir múltiples voces e iniciar un trabajo a la luz de la Constitución de 1991, en la cual se reconoce a Colombia como país laico, pluriétnico y multicultural, al tiempo que se proclama la libertad de cultos, creencias y lenguas. Así mismo, sabemos que es necesario actualizar la forma de comunicarnos con los visitantes mediante lenguajes contemporáneos que se sintonicen con el público joven. 

Por eso hoy podemos decir con orgullo que ya estamos replanteando la estructura narrativa del Museo: pasar de un recorrido lineal cronológico a uno que permita poner en diálogo las colecciones, con el propósito de hacer un recuento del proceso de formación de la nación en su complejidad. Organizaremos el nuevo relato por salas temáticas, en las que se expondrán los aspectos sustanciales de la historia del país: el territorio, sus recursos naturales, procesos sociales, derechos y ciudadanías, religiosidades y lenguajes de creación, entre otros. El Museo representará cada uno de los temas a través de las miradas de las colecciones de arte, arqueología, etnografía e historia.  

De este modo, les mostraremos a los visitantes la historia de Colombia por medio de múltiples lecturas, centrados en las colecciones pero convencidos de la necesidad de incluir en el relato personajes y procesos que no habían sido visibles hasta ahora.

Texto suministrado por el Museo Nacional, 2014


 

El Museo Nacional de Colombia fue uno de los ganadores del Traveller’s Choice Awards  

Trip Advisor, el portal de recomendaciones para viajeros más popular del mundo, anunció los ganadores de los Traveller’s Choice Awards, los cuales son otorgados a varios museos alrededor del mundo, según un algoritmo que tiene en cuenta la cantidad y calidad de los comentarios de los visitantes a los museos en un periodo de un año.

Entre los 591 ganadores, se encuentra el Museo Nacional de Colombia, entidad que también ocupa el lugar número 12 de las 212 cosas que hacer en Bogotá. En Trip Advisor se registraron 614 opiniones, de las cuales 536 califican al Museo como excelente o muy bueno.

“Los Traveller’s  Choice Choice Awards han reconocido los museos favoritos de nuestros usuarios y que son concebidos como tesoros culturales ", dijo Barbara Messing, directora de marketing de TripAdvisor . "Estos museos de clase mundial proporcionan una experiencia enriquecedora que puede ser a la vez inspiradora y educativa para los viajeros de todo el mundo. "

Otros museos que resultaron ganadores fueron el Museo Botero, Museo del Oro, Museo de Antioquia, Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, Musee d’ Orsay de París, el Museo del Prado y el Museo del Louvre.

Texto gentilmente suministrado por el Museo Nacional, 2015