Museo Universidad Nacional

Bogota

Museos

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MUSEO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA 

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Mirada al dibujo

   
 


Proyecto PORTAL DE MUSEOS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL

El profesor Edmon Castell, asesor de la Vicerrectoría de Sede Bogotá para el Proyecto Museológico, considera que las instituciones museales de la Universidad han funcionado de forma autónoma hasta el momento, lo que puede ser una fortaleza, en la medida que tengan proyectos propios, capacidad de liderazgo a iniciativas sobre su tema.

"Pero, en cualquier caso, partir de allí genera una dispersión de esfuerzos, aislamiento y que no se conozcan más allá del campus de la Universidad", afirma. Por esta razón, dentro del proyecto museológico se pretende convertir el Claustro de San Agustín, junto al Palacio de Nariño, en el Portal de Museos de la Universidad Nacional de Colombia. Aunque esta iniciativa ha comenzado en Bogotá, el objetivo es que a largo plazo se, integren y participen todos los museos de la Universidad, para poder implementar dos ejes de acción fundamentales: estandarización de las políticas museales y accesibilidad de las colecciones.

Se deben- establecer puntos de encuentro entre los museos para lograr "que todos hablen con su acento, pero en el mismo idioma. Que se entienda que todos juntos, pese a sus diferencias, conforman un solo museo", insiste el profesor Castell.

Se trata de una propuesta que aspira a superar una asignatura que tienen pendiente la mayoría de instituciones universitarias en el mundo: la de reforzar sus vínculos con la sociedad más allá de las aulas y el campus. Precisamente para dar respuesta a este reto, el Portal de Museos será un punto de encuentro para docentes, estudiantes y ciudadanos. El Portal de Museos buscará dar a conocer las colecciones de la Universidad Nacional de Colombia, fruto de labores de investigación y conservación realizadas en sus 140 años de historia.

"Mediante este nuevo instrumento de gestión del patrimonio cultural, la universidad Nacional está en capacidad de sorprender a la sociedad prepresentando temas nuevos de forma periódica. Ese será un resultado visible en menos de cinco años", concluye el profesor Castell.


 

 


VIAJE AL GRAN MUSEO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL

Hace algunos años, el profesor Edmon Castell creó en Cataluña el Museo del Viento (www.museudelvent.net  ), un lugar para entender el viento como fenómeno meteorológico y como cultura. Hoy (2007) está metido de lleno en una tarea monumental: coordinar el proyecto para crear un Sistema de Patrimonio y Museos de la Universidad Nacional de Colombia.

Cuatro meses atrás, el profesor Castell llegó a una certeza: "Solo por volumen de artefactos, las 20 colecciones a instituciones museales de la Universidad constituyen el museo más grande y diverso de Colombia". Calcula que la colección llega al millón de piezas, cifra que dejaría en segundo lugar al Museo del Oro, con 50 mil, en tercer lugar al Museo de la Universidad de Antioquia, con 48 mil, y en cuarto lugar al Museo Nacional, con 20 mil.

" Pero lo que realmente importa no es la cantidad, sino la diversidad. El ámbito de actuación de este sistema-museoes prácticamente ilimitado, puede hablar de cualquier cosa del universo.  Esa es su fortaleza más importante" sostiene Castell

Además el sistema de patrimonio y Museos de la Universidad Nacional no solo está en Bogotá. Las otras sedes permiten que sea descentralizado, que no esté confinado en un solo espacio y que su radio de acción sea amplio. Después de advertir estas ventajas, comenzamos el largo recorrido.

De todo para todos

Llegamos al Museo de Historia Natural, con sus nueve recintos. Al entrar nos encontramos con un zoológico, donde se destacaba un cóndor enorme que habitó en la Universidad en la década de 1970 y era alimentado con mollejas de pollo por el maestro Obregón. Cuando murió, fue disecado y ahora reposa en el área de las aves.

Vimos también el esqueleto de una ballena de nueve metros y con solo hundir un botón pudimos escuchar su canto. Decenas de niños de colegio se agolparon alrededor de ella y con su natural curiosidad hundían cuanto botón aparecía para buscar una respuesta o un sonido que pudiera devolverlos años atrás. No sabían ellos que estaban frente a la única ballena interactiva de Latinoamérica. Unos metros más allá vimos un tablero electrónico que mostraba las especies más exóticas de la biodiversidad colombiana.

El recorrido se hacía extenso, pero crecía la curiosidad.

Entonces llegamos al Museo de Arquitectura. Y entre dibujos, documentos y maquetas pudimos observar la colección de planos del arquitecto Fernando Martínez Sanabria y los planos de la Ciudad Universitaria de Bogotá, diseñada por el alemán Leopoldo Rother. El trazado imitaba la silueta de un búho, símbolo del conocimiento.

Más tarde pasamos al Museo de Arte. Vimos una colección de las primeras réplicas de esculturas, grabados y calcografías del Museo de Louvre, el British Museum y otros europeos, que dan cuenta de la historia del arte universal. Traída por el maestro Roberto Pizano en 1926, la colección tiene obras como un busto de medio cuerpo del dios Amon (arte egipcio,1350 a.c.) y el Trono de Ludovisi (arte griego, 450 a.c.). Y vimos también los óleos de Carlos Rojas, Luis Caballero, Juan Antonio Roda y el Mural para una fábrica socialista, de Beatriz González.

Era imposible detenerse en cada una de las piezas.

Las visitas transcurrían con mayor velocidad, pero no podíamos dejar de lado el Museo de Historia de la Medicina. Allí vimos microscopios del Renacimiento y el Barroco, el primer respirador artificial de principios del siglo XX, un electrocardiógrafo portátil y morteros para hacer píldoras. Fuimos sorprendidos por una colección dermatológica, única en el mundo, de mas carillas de cera, de tamaño natural, que con crudo realismo nos permitieron observar patologías típicas de la época, como tuberculosis, lepra y sífilis.

Después visitamos el Museo de la Ciencia y el Juego, donde los niños agotaban su curiosidad en la sala interactiva. Una de las secciones que más los atrajo fue la del mundo de las burbujas, que les enseña el principio físico de la tensión superficial del agua. Este fue el primer centro interactivo de ciencia que se inauguró en Colombia, el segundo en Suramérica y el tercero en toda Latinoamérica y el Caribe. Sus servicios son múltiples: visitas guiadas, venta de material didáctico, realización de montajes interactivos, talleres para diversos públicos, formación de profesores, alquiler temporal de montajes del museo para exposiciones, y hasta asesoría en la creación de pequeños museos interactivos.

Cuando caía la tarde llegamos al Museo Entomológico. Su director, el profesor Édison Torrado, calculó que allí había cerca de 70.000 insectos, organizados en 15 órdenes y 200 familias. Sin mucho tiempo a nuestro favor, vimos reposando a la hormiga arriera, que tiene la costumbre de arrancar pequeños pedazos de hojas y, en fila ordenada, transportarlos en sus espaldas hasta su nido. Y vimos también a la hormiga loca, llamada así por el nerviosismo con que se mueve.

Las cinco áreas del Museo Entomológico (taxonómica central, taxonómica didáctica, insectos inmaduros, económica didáctica y publicaciones taxonómicas) les permiten a cultivadores, investigadores y estudiantes profundizar en el mundo de los insectos que habitan nuestro país.

Era inocultable nuestro deslumbramiento, pero aún faltaba mucho por ver y descubrir. Por ejemplo, el Museo Paleontológico, ubicado en Villa de Leiva. Allí reposa un saurio de hace 540 millones de años, proveniente de Bolivia. También está el fósil de un banano de hace 130 millones de años. También se exhiben fósiles de vertebrados, saurios marinos, peces y restos de plantas.

Quedamos con deseos de ver el Museo Interactivo de Manizales, llamado Samoga, que significa "lugar del asombro" en la lengua de la cultura nativa Umbra. La sala de exposiciones cuenta con diversos módulos correspondientes a energías, luz, hidráulica, manejo mecánico de un automóvil, poleas, agua, multiplicación de la imagen y formación de burbujas. Samoga coordina los programas del Observatorio Astronómico de Manizales (OAM) y su Planetario Móvil.

Hubiésemos querido ir al Museo de Insectos de la Sede Palmira, donde es posible encontrar la Thysania agrippina, una de las mariposas más grandes, cuyas alas llegan a medir hasta 25 centímetros. Un tercer museo entomológico se encuentra en Medellín. Allí pueden verse avispas papeleras, llamadas así porque construyen su panal de papel. También están las mántides que giran la cabeza 360 grados. Una de las que más llama la atención es la mantis religiosa. Le dicen así porque su posición corporal hace pensar que está rezando. La palabra mantis en griego significa profeta.

En medio de tantas sorpresas, faltaba hacer mención del Museo Organológico Musical. Un total de 240 piezas, entre las que hay instrumentos y grabaciones de la música tradicional colombiana. Su colección cuenta con exponentes de las cuatro familias de instrumentos -cordófonos, aerófonos, idiófonos y membranófonos-, que han sido construidos a interpretados por comunidades indígenas o campesinas de nuestro país y que en ocasiones vienen de otras latitudes.

Ese es el caso de los instrumentos originales donados por la ópera China a la Universidad Nacional en su visita de 1963. Allí encontramos el Ju chin y el Er gu, dos cordófonos elaborados con cuerdas de seda, piel de culebra, crin de caballo y bambú, que en el país asiático son clasificados como instrumentos de seda.

Faltaron muchas piezas por ver. No fuimos testigos de las 43 mil especies de plantas del Museo Herbario, de Medellín, las 2.778 piezas del Museo de Mineralogía o los 1.400 objetos relacionados con el mundo de los hongos. Fue imposible abordar la totalidad de este descomunal sistema-museo, el más grande y diverso de Colombia, que se extiende por el país con más de un millón de piezas. La visita terminó cuando caía la noche. Después de un día de sorpresas tuvimos que volver al ruido de la gran ciudad.

Tomado del Suplemento UN Periódico, publicación de la Universidad Nacional de Colombia . ISSN 1657-0987


 


MUSEO DE ARTE

Según el acuerdo número 175 de 1973 se reorganizó la Dirección de Divulgación Cultural y Relaciones Públicas de la Universidad Nacional de Colombia, y quedó el Museo adscrito a esta División y cambiando de nombre según el artículo segundo; de Museo de Arte Contemporáneo pasó a ser nominado Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia cuyo objetivo era el de auspiciar, promover y divulgar !as artes visuales y conservar el patrimonio artístico de la Universidad Nacional.

A. Servicios que ofrece al público (además de las exposiciones permanentes)

En el Museo se han venido impulsando varios programas educativos que se iniciaron a finales de la década del 80 y que se prolongaron en forma permanente hasta 1992, como la asesoría a proyectos culturales; la estructuración de exposiciones itinerantes como un programa didáctico y de difusión; el proyecto investigativo y pedagógico conocido como "El placer del Museo"; "El taller de los niños" y el taller de apoyo en el área estética para maestros de primaria, así como el programa "El Museo un aula más en la vida cultural de los escolares". Proyectos que forman parte de los objetivos de la institución con el fin de proyectarse a la comunidad.

En la actualidad el Museo está desarrollando de igual manera una serie de seminarios de tipo teórico-práctico como elemento de soporte a nivel pedagógico de las diversas exposiciones que se realizan. También tiene, al servicio de estudiantes e investigadores, un centro de documentación que contiene información relacionada con las diversas exposiciones que se han llevado a cabo, sobre los artistas que han tenido algún contacto con el Museo y las abras de arte que forman parte de la colección, además de los diversos eventos que con la Institución se han desarrollado.

Otro de los servicios es de las visitas guiadas tanto a grupos de escolares como a personas de diversa procedencia.

Se realizan conferencias y encuentras para tratar temas de arte. También tiene lugar presentaciones de libros y videos relativas a temas de interés cultural, así como espectáculos musicales y teatrales al aire libre en coordinación con la División de Divulgación Cultural y la Facultad de Artes de la Universidad Nacional.

B. Descripción de la sede (el edificio del Museo)

El Museo se encuentra ubicado en La Ciudad Universitaria - Universidad Nacional, Sede Santafé de Bogotá, entrando por la calle 48 con carrera 30

El edificio fue diseñado por los arquitectos Alberto Estrada y Elsa Mahecha pertenecientes al Departamento de Planeación Física de la Universidad Nacional.

En la actualidad el Museo cuenta con tres salas de exposición de las cuales una de ellas es para exposiciones permanentes y las otras dos para exposiciones temporales, un auditorio y un centro de documentación que alberga la memoria del Museo, relacionada con su historia y las obras de su colección. También cuenta con un depósito para obra de arte moderno y contemporáneo y otra para la obra en papel.

La estructura orgánica del Museo actualmente está conformada por una dirección general, una junta asesora de siete miembros, el área de investigación y pedagogía, el área de conservación y el área de exposiciones y comunicación.

C. Objetos u obras más importantes de las colecciones.

Integran la colección del Museo obras representativas del arte del siglo XX en Colombia, algunas piezas del arte latinoamericano y la Colección Pizano.

La colección presenta un panorama especialmente interesante en 1a que respecta a la década del 70, en cuanta a dibujo y obra gráfica. Se pueden destacar obras representativas de diversos momentos de los maestros Manuel Hernández, Beatriz González, Carlos Rojas, Luis Caballero y ,Juan Antonio Roda , siendo una de las obras más importantes Mural para Fábrica Socialista, de Beatriz González. Además se tienen algunas pocas piezas que permiten una mirada de lo que acontecía en las décadas anteriores, así como algunas donaciones recientes que permiten observar lo que ha venido ocurriendo en las últimas das décadas.

La otra parte de la colección de los fondas del Museo la constituye la Colección Pizano, conformada por reproducciones de obras maestras de la escultura universal y estampas europeas provenientes de los más importantes centros calcográficos de Madrid, París, Roma, Berlín y Londres, entre otros. Fue traída al país en 1926, con criterio museológico por el maestro Roberto Pizano Restrepo (1896-193D), can el propósito de crear en tomo a la escuela de Bellas Artes, entonces dirigida por el maestro Francisco Antonio Cano, un verdadero centro cultural.

La colección de escultura, son reproducciones en yeso sacadas directamente de los originales. Comprende obras provenientes del antiguo Egipto hasta obras de los más importantes escultores del siglo XIX, pasando por el arte griego, romano, ibérico, medieval, el renacimiento y el barroco. Las obras fueron escogidas para formar un conjunto representativo sobre el desarrollo de la escultura del arte occidental.

A esta colección también pertenecen 1649 estampas que incluyen obras de importantes grabadores europeos como: Alberto Durero, ,Jacques Gallot, Hans Holbein, Rembrandt Harmenszoon van Rijn, Giovanni Battista Piranesi, Luis Femandez Noseret, entre otros; también se encuentran los grabados de interpretación en el que fueron muy virtuosos los grabadores del siglo XVIII y XIX como: Calamatta, Marcantonio Raimondi, Schetle de Bolswert, I.Panni, H. Ortis, A. Paccini, Francisco Muntaner, que trabajaron obras representativas del arte universal.


 

 


Para ver y aprender

por Myriam Bautista

Los museos que probablemente se asocian más con la Universidad Nacional son el de Arte y el de arquitectura Leopoldo Rother. Sin embargo, su patrimonio museográfico asciende a 25, desperdigados por Bogotá, Arauca, Medellín, Manizales, Palmira, Leticia y San Andrés.

Hace tres años, las directivas de la universidad decidieron crear un espacio administrativo que, respetando las individualidades, trazara políticas y lineamientos generales, con el fin de fundir museos y patrimonio en una unidad poderosa, con presencia nacional. El puesto de coordinador del Sistema de Patrimonio y Museos, SPM, fue otorgado por méritos, después de analizar varias hojas de vida. El elegido: un catalán, Edmon Castell, quien se presenta como el director del museo más grande y diverso de Colombia. El sistema depende de Fernando Montenegro, vicerrector de sede.

Se presumía que el SPM reuniría unos 10 museos. La primera sorpresa fue inventariarlos; luego, constatar que algunos se encontraban en grave peligro de no intervenirse y, finalmente, identificar su heterogeneidad: desde ciencias naturales, entomología, minería, agua, hasta el Observatorio Astronómico, que nació hace dos siglos.

Castell, geógrafo y museógrafo, comenzó, entre otras cosas, a construir la identidad de cada uno de los museos y del. conjunto en general. No fue fácil, porque las directivas consideraban que era mejor invertir en otros rubros los pocos recursos que tenían.  Después de agitados debates, Castell ganó. "El argumento de que vivimos en el mundo de lo virtual y que el papel desaparecerá, fue el más repetido. Sostuve, en primer lugar, que casi nada de lo bueno que hace y produce la universidad se conoce fuera, por lo que estos materiales eran fundamentales. De otro lado, que los museos deben tener un componente tangible: a los visitantes se les debe entregar siempre algo, máxime si se tiene en cuenta su naturaleza fetichista, lugares en donde se hace culto a los objetos. Quienes los disfrutan aspiran a llevarse un pedazo de ese sitio a su casa; que lo voten o no, no l sé, pero es mi deber, como institución, entregarles ese algo. Trabajo un concepto de museografía, museología pobre, teorizada con corrientes utilizadas en Italia en los setenta y ochenta. De manera paralela construimos virtualidad a través de una página web, que nos reúne a todos, pero que muestra el potencial y horizonte de cada uno de los museos".

El resultado no podría ser mejor. Los catálogos de cada uno de los museos y el plegable que los contiene a todos son piezas para coleccionar por su buen diseño, además de manejar muy buena información en forma didáctica.

Como en cualquier parte del mundo, los museos universitarios nacen y crecen por la actividad académica de un profesor o grupo de profesores, que conforma una colección para prácticas o como herramienta de enseñanza. Muchas veces, estos operadores no son conscientes de la criatura a la que le han dado vida y no forman equipo para que los reemplace en caso de desvinculación o por desaparición. El museo de ciencias forenses José María Garavito Baraya, para Castell "un museo fundamental", es un buen ejemplo de esta modalidad. Murió cuando su creador se jubiló. Volvió a conformarse, hace año y medio, gracias a la existe cia del SPM. "Recuperamos el inventario de piezas, fotografías, revólveres, huesos, muestras de tatuajes, iniciado en 1959. Ubicamos la colección en una bodega de trastos viejos, en el (edificio) Uriel Gutiérrez, que es adonde va a parar todo lo que se da de baja".

Otra modalidad son los museos que el estado entrega a la universidad, como La Casa Gaitán, que le fue heredada en el 2006 y aún cuando por ahora se dedica tiempo y esfuerzo a un contencioso que interpuso la familia de Gaitán, el museo está abierto al público, se hacen visitas comentadas, muestras a incluso pequeñas pero significativas inversiones, como la de 8 millones de pesos para recuperar el traje que llevaba Gaitán el día de su asesinato, al que se lo estaban comiendo las polillas.

En esta tarea de recuperar objetos, lugares a historias significativas y representativas para la historia del país, ha estado involucrado Castell desde que comenzó a trabajar con la Universidad Nacional.

Otro museo recibido fue el Claustro de San Agustín, que el Ministerio de Cultura les canjeó por el museo Santa Clara, donde se creó la universidad, hace 141 años. "Cuando recibimos el Claustro, estaba en muy malas condiciones. Lo estamos remodelando y de manera simultánea hacemos operación museológica: montamos una exposición sobre la expedición botánica, gratuita. Se está reparando toda la cubierta y volviendo las salas a su estado original. Recién comencé a despachar, los vecinos, seguridad de la Casa de Nariño, estuvieron muy intrigados porque ese edificio que durante 20 años cerró sus puertas a las seis de la tarde, ahora lo hacía a las 10 de la noche. No fue fácil explicar que el Claustro pertenecía a la Universidad Nacional y que su director es extranjero. Ahora, todas las actividades se las comunicó a mis vecinos, dentro del marco de colaboración institucional".

Castell considera que más allá de los fines científicos, los museos son espacios para la construcción permanente de memoria y que este hermoso y retador proyecto, en últimas, es eso lo que busca.

Tomado del periódico El Tiempo, 18 de enero de 2009